Definitivamente este libro debería estar en una cápsula del tiempo, allí junto a un disco de Silvio o un documental de Santiago Álvarez, pues es otra crónica de la vida en una isla de revoluciones.

Entrevistas

Rap encuadernado*

La Vitrola

Testimonios que se contaban solo de boca en boca, hoy se difunden de mano en mano y pasan por la mirada ávida de un lector aventurero. Rapear una cuba utópica sabe relatar la historia mucho mejor que como nos enseñaron en la escuela. No muestra una simple y estratégica enumeración de los hechos, sino que hace que los personajes sean quienes te la cuenten a su manera. Independientemente de si ganaron o no la batalla, tanto vencedores como vencidos tienen un lugar en este ensayo. En el siguiente texto las páginas ya escritas y encuadernadas son sometidas a disección. La lupa enfoca a Alejandro Zamora Montes y se formulan preguntas a quien hizo las entrevistas.

*Tomado de: “La Vitrola” (canal de Telegram). Link: https://telegra.ph/Testimonios-de-una-Cuba-ut%C3%B3pica-02-12


 1. ¿Aparte de continuar con la labor del manuscrito de La Comisión Depuradora, que otras motivaciones le inspiraron a escribir este libro?

 R/ Las otras motivaciones, en aquel momento, eran las de buscar los posibles vínculos de la cultura Hip Hop con la pedagogía, el racismo y la discriminación racial, la tecnología y su entrecruzamiento con la cultura popular, los estudios de género, la religión, la marginalidad, el empoderamiento social, las industrias culturales, entre otros tópicos. Creo firmemente que la cultura Hip Hop es un campo de estudio que abarca disciplinas múltiples. No es sólo una plataforma para el odio programático o para la colonialidad mental de algunas/os. Es una herramienta socio-espiritual para la liberación, un mecanismo de empoderamiento filosófico para las clases oprimidas. A mi entender, es el fenómeno cultural y popular más importante de la segunda mitad del siglo XX hasta ahora.

 2.  ¿Por qué escoger la entrevista para contar la historia del hip hop?

 R/ Leonard Ray Teel y Ron Taylor comentaban que: “Decirle a alguien cómo hacer una entrevista es como decirle cómo conducir una conversación”. Frederick Greenwood, primer director del Pall Mall Gazette opinaba que: “Nadie es demasiado elevado para ser entrevistado, y nadie es tampoco demasiado humilde”. Si bien la entrevista no es una dimensión reservada exclusivamente para uso del periodista, ya que todos los días personas de oficios diversos utilizan la entrevista para obtener la información que requieren para sus múltiples objetivos, lo cierto es que constituye una herramienta muy eficaz a la hora de canalizar las historias de vida como modelos útiles para producir conocimiento. Las fuentes orales o verbales se presentan entonces como elementos ineludibles para la validación de procesos constitutivos de identidad individual y nacional, o sea, para la memoria colectiva. Una memoria entendida como objeto de historia. El método utilizado en el libro Rapear una Cuba utópica fue la entrevista cualitativa y de tipo abierta, con un enfoque testimonial.

 3.  Actores y estudiosos como Rodolfo Rensoli, Víctor Fowler, Alpidio Alonso, Alexey Rodríguez (El Tipo Este) están presentes en el texto ¿La elección de cada personaje al que entrevista allí fue resultado de un proceso metódico o algo más espontáneo?

 R/ Las entrevistas fueron pensadas con suma minuciosidad, como un mecanismo de relojería suizo. Me interesaba que fuese un libro con una mirada democrática. Cuando lees el grueso de las entrevistas relacionadas con cultura Hip Hop en Cuba, sientes que falta en no pocas ocasiones esa mirada transdisciplinar tan necesaria. Sabemos de la opinión de raperos o grafiteras, pero… ¿sabemos también la de los intelectuales, la de los funcionarios culturales, las de las diferentes generaciones hiphoperas, las del activista? En este sentido, la revista Movimiento fue un hito cultural, y recomiendo sobremanera la lectura de ese gran libro titulado Generación Hip Hop. De la guerra de pandillas y el grafiti al gangsta rap, de Jeff Chang. Se entenderá mejor lo que digo.

 4. ¿Qué figuras quedaron por incluir y por qué?

 R/ Quedaron figuras de diferentes generaciones por incluir… por motivos sobre todo, de tiempo (la editorial española a la que le presenté el manuscrito me lo exigía). Siempre tuve a bien aclarar en las palabras introductorias que: “…los testimonios que aquí se presentan no son, lógicamente los únicos. Rapear una Cuba utópica es una humilde muestra que pretende de algún modo dignificar el quehacer de estos artistas a lo largo de más de veinte años de cultura Hip Hop en nuestro país, y reconozco que, en ese intento, quedarían miles de experiencias valiosas por recoger”.

 5. El libro abarca toda la amplitud de la cultura hip hop cubana. ¿Qué temas crees que quedaron expuestos de forma algo más superficial? ¿Cuáles faltaron por abordar?

R/ Traté de que tuviera un perfil lo más diverso posible, no creo que recogiese “toda” la amplitud de la cultura hip hop cubana. Me hubiese gustado abordar más profundamente los consumos culturales nacidos de la confluencia entre Cuba y los Estados Unidos, el hip-hop que se produce en otras provincias del país, la temática específica de la “moña”, núcleo inicial de la cultura hiphopera cubana, en fin…

6.  En términos generales, ¿ a la hora de entrevistar a estos raperos, qué tipo de temáticas u objetivos le interesaba más conocer? 

R/ El objetivo principal era dar a conocer que dentro de las “múltiples Cubas existentes” hay una que tiene que ver ineludiblemente con cultura Hip Hop, la cual cuenta con más de veinte años de existencia, que existe toda una ontología y producción cultural al respecto, y que la misma forma parte ineludible de la cultura cubana. Y como ellas/os han entendido esto mediante sus rimas, grafitis, scratch y baile.

7. Aquí entre nos... ¿Cuál entrevista disfrutó más?

R/ Todas las disfruté… aunque confieso que hubo una que logró conmoverme hasta la médula: la de Miguel Ángel Abreu Larrondo (Miguel la Peste), considerado el b-boy más integral de nuestro país, cuando comentó que tuvo que dejar de bailar breakdance en el piso por motivo de su epilepsia, y que creó un estilo novedoso de baile a raíz de escuchar radio reloj de un radio prestado por un vecino. ¡Eso es una actitud tan hiphopera! Debo mencionar que el gran bailarín Carlos Acosta cita a Miguelito la Peste en su libro autobiográfico “Sin mirar atrás”.

8.  ¿Por qué recomendar su libro?¿Qué motivaciones impulsarán a los lectores a leerlo?

R/ Uno: Repito que la cultura Hip Hop cuenta con más de veinte años de existencia en Cuba. Ello se expresa en la amplia elaboración de discursos, representaciones y contenidos diversos, entre los que se encuentran: publicaciones seriadas; audiovisuales; discografía; moda; antilenguajes, fotografías; historietas; tecnología; utilización del género musical rap por reconocidas agrupaciones de música popular bailable como La Aragón; Van Van; Irakere; NG La Banda; Adalberto Álvarez, entre otras muchas dimensiones. Creo que lo anterior es digno de estudio científico, de conservarse, y de transmitirse inter-generacionalmente. Dos: Fuera de nuestras fronteras abundan libros y artículos académicos sobre cultura hiphopera cubana, prueba de ello es la multiplicidad de autoras/es foráneas/os, tales como: Tanya Saunders, Melisa Riviére, Marc Perry, Deborah Pacini Hernández, Sujatha Fernándes, Luna Olavarría Gallegos, Geoffrey Baker, Alan West-Durán, Charlie D. Hankin, Nicola Giovagnoli, Raquel Z. Rivera, Aminah Luqman, Arlene B. Tickner, Alejandro Vallellanes Cauthorn, Maria Diana Fulger, entre otras/os. Vale destacar que, desde una óptica nacional, endógena, existen sólo dos volúmenes: Contar el Rap y Rapear una Cuba utópica. Puedo seguir enumerando…

9.  Cada  sentencia expresada en los capítulos del libro nos puede dar una esencia del desarrollo del movimiento hiphopero. ¿Sería capaz de resumir dicha esencia?

 R/ Primero, un consumo cultural nacido de la confluencia cultural entre Cuba y los Estados Unidos, su impacto primero y las redes de asimilación por parte del Estado, el gobierno y la sociedad cubana. Segundo, miradas diversas en torno a este fenómeno cultural en nuestro país a través de diferentes generaciones de artistas, intelectuales y funcionarios culturales. El libro intenta indagar en los logros, aportes, derivas y limitaciones de esta cultura de resistencia cultural en nuestro país. 

10.  ¿Cuál de los capítulos del libro es de consulta obligada?

 R/ Confieso que en un primer momento quise que el libro tuviese cinco capítulos por lo simbólico de los cinco elementos principales: rap, dj, graffiti, breakdance, conocimiento, etc. Al final elaboré cuatro capítulos donde se observa la confluencia entre intelectualidad, activismo, etc. Creo que los recomendaría todos a manera de prisma, de lo contrario, la lectura sería incompleta.

11.  ¿Si tuviera la oportunidad de añadir alguno más, cuál o sobre qué trataría?

R/ Me hubiese gustado mucho ampliar los inicios de esta cultura en Cuba. Por eso ahora trabajo en una segunda investigación para analizar ese fenómeno denominado “La Moña”. De esta manera, se podría abordar a profundidad una historia de la tecnología musical en nuestro país y su entrecruzamiento con la cultura popular, lo cual sería en extremo provechoso. En este sentido, habría que mencionar la labor de dos figuras sociales: los marineros mercantes y los técnicos electrónicos, que en los años setenta y ochenta fungieron como “embajadores culturales” por dimensiones relacionadas con su labor. Los marineros mercantes traían de sus viajes por el exterior productos (no pocos de ellos de uso, pero aún en perfectas condiciones) que en Cuba tuvieron su denominación: “pacotilla”, según el habla popular. Dentro de la “pacotilla” estaban las llamadas “columnas”, que eran los famosos racks (estantes) que contenían equipos amplificadores, de cintas magnetofónicas y decks. También eran importadas las conocidas grabadoras de casete modelo boombox, videocaseteras, tocadiscos y bocinas. La conjunción de esta tecnología con la música que importaban muchos de ellos (sobre todo, de origen estadounidense) coadyuvó a que existiese este consumo cultural denominado “moña”, que no debe confundirse con el género musical rap o como se nombraba popularmente en los ochenta: cotorreo.

12.  En general, ¿cómo calificaría las críticas que ha recibido de este material?

 R/ Debo confesar que, desde la crítica, ha habido reseñas valorativas que han celebrado este volumen. La de Marcel Lueiro en la revista AM-PM o la de Alexander Hall en Librínsula, por ejemplo. También he recibido ataques e incomprensiones de diversa índole. Es lógico. El libro ofrece miradas que pueden derribar zonas de confort o presunciones básicas muy arraigadas hasta el momento.

13.  ¿Tuvo algún problema con su difusión?

R/ En el 2017 Rapear una Cuba utópica (junto a otros volúmenes de la editorial española Guantanamera) fueron retirados de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Nunca obtuve una respuesta meridiana del porqué. Comenzó entonces un proceso muy incómodo donde no faltaron personas que aprovecharon esta circunstancia para establecer sus diferentes agendas, algunas publicaciones que descontextualizaban el hecho, hubo muchas hipótesis acerca de la censura, dimensiones no muy claras respecto a la propia editorial, en fin. Por mi parte, siempre he dicho públicamente que ni me considero opositor ni conspirador. Soy un científico social que estudio este campo cultural desde hace más de diez años. En Latinoamérica y Estados Unidos se han elaborado tesinas y tesis que se han servido de Rapear una Cuba utópica; en centros culturales cubanos se ha anunciado la presentación del libro y se ha debatido acaloradamente (aún sin mi presencia); me han invitado a Pinar del Río y Guantánamo para presentarlo (a esta segunda provincia mencionada no pude asistir, lamentablemente). Y ha sido citado en el primer libro académico cubano sobre cultura Hip Hop titulado Contar el Rap. Narraciones y testimonios y en la archiconocida revista "Cuban Studies", de la Universidad de Harvard, a la que asistí en el propio año 2017. Volveré a repetir que el principal objetivo de Rapear una Cuba utópica es mostrar una de las tantas aristas de nuestro rico universo cultural. Igualmente intenta homenajear/dignificar a artistas urbanos/rurales que luchan por su nación (a golpe de rimas/scratch/grafiti/baile/activismo/ensayo-error/pasión/), y que rapean la utopía de una Cuba más plena/diversa. Esa Cuba que aún pugna por resguardar su esencia humanitaria, y que muchas/os de nosotras/os día a día seguimos edificando personal/colectivamente con nuestro trabajo, corazones y mentes. ¿Y porque no? También para demostrar que podemos escribir nuestras propias verdades-limitaciones-logros desde una mirada nacional, propia. Sin colonialismos, miradas intervencionistas, ni agendas de odio programático. Me niego a aceptar (o que me vendan) al hip hop sólo como una plataforma de oposición o herramienta panfletaria para destruir a Cuba. Esta cultura es una herramienta de transformación social vastísima, que ha cambiado diametral/positivamente al planeta entero en los últimos cuarenta años. Eso sí, debemos recordar lo que dijera ese gran rapero llamado Tyrone o Canserbero: “El rap es porquería cuando deja de ser arte”.

14.  ¿Actualmente dónde el público puede acceder a este ensayo? Tanto físico como digitalmente.

R/ Se puede acceder a este libro en ambos formatos por medio de la plataforma Amazon. El volumen digital ya pasa de mano en mano desde hace años. Cuando culmine el contrato con España, si alguna editorial cubana lo quiere volver a reeditar, sería maravilloso. Siempre se agradece muchísimo que, a cinco años de su publicación, jóvenes como ustedes lo sigan promoviendo e interesándose.

15.  ¿Qué otros textos referentes al tema recomienda?

R/ Recomiendo la revista Movimiento, el libro Contar el Rap. Narraciones y testimonios, los textos publicados en La Jiribilla, el Caimán Barbudo y rastrear en otras publicaciones de la prensa plana cubana desde los años 80 hasta la fecha. Aparecen sorpresas. Recomiendo igualmente consultar materiales audiovisuales y los grupos creados en redes sociales como Facebook, Whatsapp o Telegram. Siempre con pensamiento crítico y justo.

16.  Comentaba también que espera poder escribir otros volúmenes que dieran continuidad a este. ¿Esa idea se mantiene vigente? Si es así, ¿qué se podría esperar de ellas?

R/ Como ya mencioné anteriormente, elaborar un libro sobre la moña, me interesa abordar la utilización del rap por la comunidad LGBTIQ. Existe el denominado Homohop o Queer Hip Hop, y aquí en Cuba apenas si se conoce. Fue mencionado por vez primera en mi libro, con la entrevista que le realicé a Las Krudas. En el 2018, junto a Jorge Luis Montesino Grandías, logramos realizar la primera Exposición-Archivo de Hip Hop cubano en la Biblioteca Nacional. En ese mismo año se publicó y presentó por vez primera en la propia exposición Paredes pintadas, el primer libro sobre arte urbano en nuestro país, una colaboración con Canadá. Es decir, que trabajar en un índice compilatorio de todo lo relacionado con esta temática, deviene enorme aporte también.

17.  ¿Qué representa para usted Rapear una Cuba Utópica?

R/ Tres años de inmenso esfuerzo y un granito de arena para mi cultura, la cual amo con todas mis fuerzas. Fueron años de entrevistar enfermo, bajo la lluvia, con el estómago vacío en ocasiones… pero luego ves el resultado de tu voluntad. He podido ofrecer charlas en comunidades y en academias. Me llaman o escriben con frecuencia jóvenes interesados en aprender sobre esta cultura. Me piden colaborar en diferentes sitios y publicaciones seriadas tanto dentro como fuera de Cuba. Me han invitado a Colombia y a Estados Unidos. Me cambió la vida para bien.

18.  Llamaría a este libro "la obra de su vida" ¿Por qué?

R/ No debería caer en la trampa de pensarlo. Cero autocomplacencias. Quiero y debo seguir publicando otros volúmenes que sigan aportando a la cultura de mi país “con amor y rigor”, como bien plantea mi amigo Víctor Fowler.  

19.  ¿Cree que ha hecho algún tipo de aporte con su obra? ¿En qué sentido sería?

R/ Sinceramente, espero que se conozca un poco más sobre el enorme legado cultural del movimiento hiphopero cubano a nuestra nación, a Latinoamérica, así como ofrecer una mirada múltiple hacia este fenómeno sociocultural, a partir de voces diversas. Si se logra entender esto, y que se abran nuevas interrogantes, creo que lograríamos otro paso importante para Cuba desde el punto de vista cultural.

20.  ¿Posee la convicción de que su obra logrará cambiar la perspectiva sobre el hip hop en los que se acerquen a ella?

R/ Eso depende de la cultura y el tiempo. Por mi parte, traté de ser lo más sincero posible. El propio hecho de que fuese un libro constituido por algunas de sus principales voces, así lo confirma. Al término de la discusión de mi tesis de maestría titulada Cultura Hip Hop en La Habana: un acercamiento a través de fuentes orales autorizadas (1990-2014), la jefa de carrera comentó públicamente que ese trabajo había conseguido cambiar algunas de las visiones un tanto limitadas que la propia academia tenía con respecto a este movimiento cultural. Es decir, que la investigación y profundización prosigue.

21.  Para finalizar, mencione algunos cantantes de rap cubanos cuya música consume más a menudo.

R/ Siempre es complicado cuando te piden elegir. Me encanta Obsesión, Orishas, Ogguere, Sigrid, La Real y La Reyna, DJ Jigüe, Anónimo Consejo, La Fina, El Prófugo, El Liberto, Bárbaro “El Urbano” Vargas, Kumar, Telmary, Jotabarrios, el Karnal, y muchísimas/os más.