Entre las referencias relativas a Cuba circularon noticias en periódicos y revistas de información científico-literaria y temas generales en torno a 1838, así como en las prístinas publicaciones obreras reformistas y en los órganos del reformismo cubano a

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"Fundamentos" del comunismo en Cuba. Una revista de orientación y propaganda comunista en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí

Por: Jorge Luis Montesino Grandías

El arribo, recepción y difusión del Socialismo a través de sus diversas corrientes en la Isla de Cuba se produjo a lo largo del siglo XIX. Durante la primera mitad del siguiente la terminología moderna del ideal socialista diversificó su uso y conceptualización, complejizándose el tronco lexical de la palabra Socialismo. Términos asociados a esta familia lexical circularon durante la colonia y la República liberal, como: cuestión social, mutualismo, Sansimonistas, Furrieristas, anarcocolectivistas, socialismo revolucionario, anarquismo, colectivismo, anarcosindicalismo, comunismo, marxismo, marxismo-leninismo, trotskismo, libertario, cooperativismo, etcétera. De manera dominante esta lista de palabras representaba la posibilidad de transformación radical de la sociedad. 

   Entre las referencias relativas a Cuba circularon noticias en periódicos y revistas de información científico-literaria y temas generales en torno a 1838, así como en las prístinas publicaciones obreras reformistas y en los órganos del reformismo cubano a partir de la década de 1860. Entre aquellas las habaneras: La Cartera Cubana (1838-1840), La Siempreviva (1837-18..?), El Álbum (1838-1839), Faro Industrial de La Habana (1841-1851) y El Correo, periódico de Trinidad (3 de septiembre de 1820-1869?) y El Mulato editado en Nueva York en 1854 por emigrados cubanos. A partir de la segunda mitad del siglo surgieron La Aurora. Periódico semanal dedicado a los artesanos (22 de octubre de 1865-1868), que fue la plataforma fundamental del reformismo obrero y El Siglo (1862-1868), principal agente impreso del movimiento reformista cubano. Las dos últimas impresas en La Habana actualizaron el repertorio teórico relativo al movimiento cooperativo europeo, puntualizando en las doctrinas del inglés Robert Owen y el francés Pierre-Joseph Proudhon. 

   Avanzado el siglo la prensa dirigida a los trabajadores contó con otros títulos, entre ellos algunos realizados por el líder reformista español Saturnino Martínez y el cubano José de Jesús Márquez, como el republicano La Unión. Semanario político, de ciencias y literatura, dedicado a los artesanos (1873) y La Razón (11 de diciembre de 1870-1876). 

   Por su parte la prensa conservadora, de perfil religioso, mayormente la católica, y la defensora de los grandes comerciantes se opusieron al ideal societario. Menciono algunos a modo de ejemplo: Diario de la Marina (1844-1860) conocido también por Diario del Apostadero y que la voz popular abucheaba como «Diario del Apestadero», La Verdad Católica (1858-1867), La Voz de Cuba (1868-1870) y en la etapa final del siglo La Lucha (1884)  y La Discusión (29 de enero de 1879-1936). 

   En las décadas finales tomó auge la prensa obrera anarquista con órganos que defendieron la vertiente anarcocolectivista de influencia española: El Productor (La Habana, 1887-1892), El Socialismo (Guanabacoa, 1890-1891). Mientras de carácter transnacional circulaba El Despertar (Nueva York, 1891-1902), y delineando el siglo siguiente Nuevo Ideal (La Habana, 1899-1901), entre muchos más. Libros y folletos se editaron en menos escala. 

   A partir de 1900 se produjo incremento del debate y actualización de la teoría económica, política y social, traduciéndose y publicándose significativos periódicos, revistas y obras del acervo ácrata, sindicalista, social-demócrata, marxista-leninista y trotskista. Corrientes encontradas en el debate ideológico y organizativo de la sociedad y de la llamada clase obrera, en ocasiones compartiendo escenario de militancia frete a organizaciones nacionalistas liberales y conservadoras. 

      Específicamente el Partido Comunista de Cuba (1925. Partido Socialista Popular en 1944) propulsó un conjunto de acciones ideológicas, editoriales y culturales distinguibles dentro de la tradición del partidismo cubano, quizás equiparable ‒en cuanto al alcance popular y a sus estrategias de incidencia cultural y política‒, al periodo de prevalencia libertaria radiante a partir de las dos últimas décadas del XIX y las primeras del XX. Fundamento fue su divulgador teórico por excelencia, entre un conjunto numeroso de libros y títulos seriados que aportaron al origen y establecimiento del campo comunista cubano. Noción esta insuficientemente examinada, que encuentra precedentes en ciertas organizaciones y publicaciones impulsadas por animosos militantes cubanos inclinados hacia el marxismo y más tarde paladines del liderazgo internacional de la Rusia comunista y su Tercera Internacional. Es el caso de Carlos Baliño, más estudiado, y entre varios más Agustín Martín Veloz impulsor del Partido Socialista de Manzanillo y del Círculo de Trabajadores Carlos Marx. Escritores y publicistas, no siempre socialistas, a través de sus publicaciones ofrecieron muestras del alcance internacional y recepción de Carlos Marx y Federico Engels en Cuba. Queda por sondear en profundidad las diversas interpretaciones y el grado de incidencia en la conformación del comunismo cubano del cual formaron parte no pocas plataformas políticas contrapuestas, al igual que el marxismo de militancia nacionalista y revolucionario coetáneo al partido pro-soviético.

Entre las publicaciones antecesoras a los rotativos ligados al Partido Comunista Cubano sobresalió Espartaco (La Habana, noviembre de 1922), revista mensual ilustrada con la dirección de Carlos Baliño, y las firmas de Antonio Penichet, Alfredo López, José Miguel Pérez y su esposa Sara Pérez García, orientada a la superación cultural y política de los trabajadores a través de artículos sobre el socialismo, la Rusia soviética y la vida y obra de sus dirigentes. Después de establecido dicho partido en 1925 surgieron: el Boletín de la Unión Sindical de Artes Gráficas (La Habana, 1934), Bandera Roja (La Habana, 1933-1937), Masas (1934-1935), Mediodía (La Habana, 1936-1939), El Comunista (La Habana, 1939-enero 1941) una revista de teoría y práctica del marxismo leninismo de frecuencia mensual. Su lema fue “estudiar y luchar”. Integraron el Consejo de dirección: Blas Roca, Aníbal Escalante, Fabio Grobart y Carlos Rafael Rodríguez. Divulgó fragmentos de la obra de Lenin y de Stalin. A partir de abril de 1941 salió bajo el título de Fundamentos. Dialéctica (La Habana, mayo-junio de 1942), fue otra revista pero de proyección continental de teoría y estudios marxistas. Publicada por la Editorial S. A. estuvo dirigida por Carlos Rafael Rodríguez. Colaboraron: José Antonio Portuondo, Ángel Augier, Luis Felipe Rodríguez, etc.

Poco conocida es la habanera El Tranviario. Revista mensual ilustrada. Órgano oficial del sindicato de motoristas conductores y demás empleados, a la luz el 1 de enero de 1927 “Tras un lapso de inercia.”. Joaquín Román fue su Director, Sebastián Pujol el Administrador, y la Redacción y Administración en Raimundo Cabrera No. 140, alto. En la nota de reapertura “Allá vamos…” expone: “Deseamos, que es el deseo de todos los sindicatos, que a nuestras asambleas vayamos desposeídos de las teorías de Nietsche‒”Yo”‒para que triunfen las de Marx: ‒”Nosotros”. El Campesino (La Habana, 1956) estuvo a cargo del Comité Nacional de Partido Socialista Popular. En formato de boletín publicó los siguientes títulos: “Hay que detener el bombardeo a los cafetales”, “Boicot a las elecciones del 30 de noviembre” (1958), “Peligro de guerra”, sobre la guerra fría, “Graves problemas de los cosecheros de tabaco”, “El terrible tiempo muerto”, además de campañas contra el consumo de “Coca-Cola” por parte de los obreros debido a los despedidos de un grupo militante de este sector oposicionistas.  

   

Fundamentos fue una revista mensual editada en La Habana cuya dirección estuvo a cargo del líder comunista Blas Roca, con Redacción y Administración en Ave. de Acosta, No. 306, e impresa en los talleres “Berea”, en Cuba y Luz. Suscripción anual de $ 1.00 y semestral $ 0.50., el ejemplar corriente se vendía a 10 cts. Fue el órgano ideológico y teórico del Partido Unión Revolucionaria Comunista (PURC, 1939) el cual continuó como Partido Socialista Popular. Abordó temas económicos, sociales, políticos, partidistas y laborales cubanos y del resto del mundo desde la perspectiva marxista fundamentada por el partidismo que los animaba. Tuvo la sección “Bibliografía” sustituida por “Critica Bibliográfica.” Estas líneas tienen como base la colección de la Hemeroteca perteneciente a la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, con ejemplares que cubren los años entre 1941 y 1953, aunque la publicación llegó a los primeros años de la Revolución Cubana.  

   El repertorio conserva como más antiguo el número 2, correspondiente al Volumen I, mes de mayo de 1942. Tiene como Sumario: “La Libertad de Browder es la nuestra”, por Juan Marinello, “Cuatro condiciones necesarias para cumplir las tareas que enfrentamos”, de Manuel Luzardo. Le sigue: “La verdadera defensa de Cuba”, rúbrica de Aníbal Escalante, el triunfo popular Chino y el 1ro de mayo serraron esta edición. La cubierta impresa en rojo cambiaba mensualmente su color. Desde este hasta el último archivado correspondiente al mes de julio de 1953 (Año XIII, Núm. 136) colaboraron los siguientes autores cubanos: Blas Roca, Juan Marinello, Manuel Luzardo, Aníbal Escalante, Edith García Buchaca, Fabio Grobart, Lázaro Peña, Juan del Peso, Eugenio Soler, Santiago Carrillo, Gustavo P. Ochoa, Severo Aguirre, Cesar Escalante, Raúl Valdés Vivó, Pelegrín Torrás, Carlos Rafael Rodríguez, Ladislao González Carbajal, Ramón Nicolau, Joaquín Ordoqui, et al. De entre los militantes comunistas internacionales Fundamento puso a disposición de los lectores escritos de: Pablo Lafargue, Lenin, Stalin, Mao-Tse-Tung, Liu Shao-Chi, James S. Allen, Earl Browder, Juan Ambou,  Rafael Vidiella, Milovan Djilas, etc. 

   Fundamentos desarrolló una sistemática campaña por la lectura y la orientación política, artística y cultural a través de la promoción de los títulos editados por su Editorial Páginas S. A., y de otras editoriales comunistas y revolucionarias foráneas. Estos fueron algunos de los títulos en venta por la Editorial…sita en calle O̕Reilly, 505-507: Carlos Marx: Crítica de la Economía Política, $0.75,  La Guerra Civil en los Estados Unidos, $1.80, El Capital (5 Tomos), Edición Completa a $21.00. De Federico Engels: La Situación de la Clase Obrera en Inglaterra, $1.50, La Sagrada Familia, $0.40. También encuadernados de Stalin, K. Kautsky, M. Rosenthal, Jorge Dimitrov, A. Maximov, F. Mehring, M. Gorki, y, por supuesto, obras del Instituto Marx-Engels. El emblema de aquella empresa de los comunistas cubanos muestra a un obrero musculoso plantado sobre la geografía de su Isla en un globo terráqueo, sosteniendo una maza con su diestra y un enorme libro en su izquierda. Debajo un lema: “El libro al servicio del pueblo.” 

   Otro de los aspectos identitarios de la revista y por el cual se identificaba en el campo editorial político de entonces, fue el uso de imágenes, fotografías, pinturas, dibujos, ilustraciones y viñetas, todos relacionados con los temas de cada edición. Así tenemos una sostenida galería de rostros y situaciones de militancia política y laboral paralelas al discurso escrito. Semblantes heroicos de Lenin y Stalin guiando al pueblo, o ambos junto a C. Marx y F. Engels. Del mismo modo dibujos de los asociados cubanos Julio A. Mella, Rubén M. Villena, Fabio Grobart, Blas Roca, Juan Marinello, Aníbal Escalante, y viñetas de campesinos labrando la tierra, manos entrelazadas sobre instrumentos de trabajo, y soles irradiantes en un horizonte en el cual desemboca un afluente entre montañas. 

   El estudio del campo editorial cubano sometido al influjo del ideal socialista en casi dos centurias está por desarrollarse, si bien existen puntuales estudios sobre algún rotativo, militantes y propagandistas de la idea redentora.