Sólo tenía 35 años y aún le quedaba por tejer un manantial de versos.

Nombrar las cosas

Rolando Escardó: “el que escribió una poesía tan desgarradora”

Por: Vilma N Ponce Suárez

Sólo tenía 35 años y aún le quedaba por tejer un manantial de versos. La inesperada partida física de Rolando Escardó el 16 de octubre de 1960 conmovió profundamente a poetas y amigos. En ese aciago día algunos de sus conocidos recordarían sus rimas premonitorias: “Muerte sobre mi vida viene…/ ya la miro venir palpándome los huesos. Este domingo, el que pasó, la semana que viene; todo igual”. (1) 

La poesía nació en Rolando Escardó desde que era muy joven mientras desafiaba penurias económicas junto a su madre. Cuando la situación fue insostenible se involucró en la lucha clandestina contra la tiranía, y a causa de sus acciones revolucionarias sufrió prisión y torturas. En medio de esta desdichada existencia le brotaban versos; hablaban de esa realidad pero con palabras y metáforas que desconcertaban, y a la vez, quedaban grabadas en las mentes de quienes los leían. Fueron los periódicos de su natal Camagüey los que difundieron en un inicio sus obras. Luego la revista Ateje, de Samuel Feijóo, esparció en Cuba y fuera de ella su poesía “La familia”, convirtiéndose para muchos intelectuales en “una revelación”. Un tiempo después, en 1956, poemas suyos se incluyeron en la revista Ciclón, donde colaboraban escritores jóvenes y destacadas figuras de las letras cubanas y extranjeras. 

A principios de 1958 Rolando tuvo que exiliarse en México ante la posibilidad de ser arrestado nuevamente por sus actividades políticas. Le tendió la mano otro gran poeta, su amigo Cintio Vitier, quien le facilitó dinero para hacer el viaje. Antes de partir, trabajó con tenacidad en la conformación del libro “Colección de poetas de la ciudad de Camagüey”, cuya presentación y selección final estuvo a cargo de Samuel Feijóo. El director de la revista Isla y del Departamento de Estudios Folklóricos y Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas confesó años más tarde que por Rolando había aceptado editar la antología de los jóvenes poetas camagüeyanos; y enfatizaba: “¿Quién se le negaba a Escardó? ¿A quién no vencía? Venció a todos, a hienas y a toros. Pasaba victorioso entre la baba de las serpientes”.(2) 

El triunfo de la Revolución significó el inicio de una nueva etapa en la vida del poeta. A su regreso de México se incorporó al Ejército Rebelde con los grados de teniente y comenzó a trabajar en el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), a propuesta de Antonio Núñez Jiménez (Director Ejecutivo). Desde 1959 su obra tuvo mayor difusión en toda la Isla gracias al magazine Lunes de Revolución, que incluyó sus poemas en las ediciones del 20 de abril de 1959, 16 de mayo y 19 de septiembre de 1960 . Para muchos de los escritores de aquella etapa Escardó llegó a ser el poeta más importante de su generación, dada la autenticidad y originalidad de sus versos.

Organizaba el Primer Encuentro Nacional de Poetas, Escritores y Artistas que se celebraría en la provincia de Camagüey en el mes de octubre cuando sobrevino el accidente automovilístico. Con pasión Rolando se había involucrado en la faena de unir a los creadores y lograr su respaldo a las medidas y leyes revolucionarias. Al conocerse la triste noticia de su fallecimiento, la Redacción de Lunes de Revolución decidió consagrarle íntegramente el número del 31 de octubre de 1960 (3). Los escritores Oscar Hurtado y Virgilio Piñera fueron los encargados de reunir sus poemas, fotografías, manuscritos, pinturas y dibujos. Estos documentos se mostraron junto a testimonios de intelectuales que compartieron con él durante su corta existencia. 

Entre los recuerdos, emociona el relato de José Lezama Lima, a quien Escardó le decía “maestro”, y le agradecía el haberle llevado a la cárcel los poemas del peruano César Vallejo. La descripción de Rolando Escardó por Lezama era estremecedora: “Arañaba, raspaba la poesía, persiguiendo una identidad, una sustancia doblegada sobre sí, como la saliva del gallo. Raspaba las palabras, como la vida lo había raspado a él, pero sin poderle quitar su poesía, su sonrisa” (4).  El escritor guardó con celo la carta y la invitación que le enviara Escardó para participar en el encuentro de poetas y artistas cubanos, los cuales se conservan actualmente en la colección “José Lezama Lima” del fondo de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. La misiva, firmada también por Luis Suardíaz y Manuel Villabella, integrantes de la comisión organizadora, indicaba el propósito fundamental del evento: “(…) la adquisición del “avión poesía”, así como apoyo a nuestra Revolución Humanista” (5). En el margen izquierdo, Escardó escribió y firmó una nota en tinta: “Querido maestro y amigo: Espero la mayor cooperación y propaganda. Espero abrazarlo en esta. Cariños” (6).  Al dorso de la invitación el poeta camagüeyano redactó unas líneas, donde le indicaba a Lezama que le dejaba varias convocatorias con el fin de que las entregara a la mayor cantidad de intelectuales. 

La convocatoria al evento, que finalmente se identificó como Primer Encuentro Nacional de Poetas y Artistas, era más explícita, pues relacionaba todos sus objetivos:

“Primero.- Recaudar fondos para el “avión de la poesía” mediante la colocación de bonos por valor de $1.00 (un peso).

Segundo.- Apoyar a la Revolución y sus leyes, en la convicción de que en las mismas están contenidos los principios de libertad, igualdad y justicia social, sin los cuales no puede ser plenamente manifestado el Arte.

Tercero.- Exponer ante el Mundo la solidaridad de los artistas, escritores e intelectuales cubanos con todos los pueblos que luchan por alcanzar su liberación económica, política, social y cultural.

Cuarto.- Ratificar la Carta de La Habana en todos sus puntos”. (7)

El avión “Poesía” fue una idea de Nicolás Guillén y de los escritores españoles Rafael Alberti y su esposa María Teresa León, quienes llegaron de visita a la Isla en marzo de 1960. Ellos exhortaron a los poetas del mundo a recaudar fondos durante sus recitales, para ayudar económicamente al pueblo cubano, o comprar un avión que se integraría a la flota aérea defensiva del país. En junio de ese año intelectuales de La Habana, Matanzas y de la ciudad china de Pekín (Beijing) habían dado una respuesta positiva a dicha propuesta (8).

Rolando aspiraba con el Encuentro a crear las bases para la celebración en el futuro de un congreso de escritores y artistas de América. Se advertía en ese deseo el influjo de la “Declaración de La Habana” recién aprobada por los cubanos, donde se reconocía la resonancia en poetas y novelistas de la lucha libertaria desarrollada por las masas populares en Latinoamérica (9.

El poeta revelaba también su mundo interior mediante el pincel, tal como lo hacían otros creadores, entre los que estaban sus amigos Fayad Jamis, Severo Sarduy y Samuel Feijóo. La edición de “Lunes” del 31 de octubre fue ilustrada con las reproducciones de sus pinturas y dibujos, entre los que aparecía uno realizado en 1958, durante el exilio en la nación mexicana. Sobre su obra pictórica la Redacción señaló en un breve comentario: “(…) no hay que extrañarse tampoco que su expresión en este arte sea la abstracta habiendo sido su vida tan concreta y real en hambre, trabajo y lucha revolucionaria” (10).  Muy peculiar resultó su concepto del arte, pues consideraba que: “Artista y arte son dos elementos completamente opuestos entre sí (…). El artista, dimana del hombre: el arte es motivado por la conciencia superior del artista, no del hombre” (11).  

Este número de Lunes finalizó con la música escrita por el compositor camagüeyano Natalio Galán con versos de Escardó, titulada “Tombeau de Rolando”. Las páginas de la revista volverían a rememorarlo en el número del 25 de septiembre de 1961. Un grupo de poemas fueron acompañados de un fragmento del prólogo que le hiciera Virgilio Piñera al “Libro de Rolando”, editado póstumamente en ese año. Asimismo, Antón Arrufat escribiría en esta ocasión que, si bien su poesía fue testimonio de una vida colmada de miseria, necesidades y humillaciones, logró erigirse como una obra poética. En tal fecha, diferentes publicaciones como Isla y Casa de las Américas evocaron a Rolando Escardó. 

Islas publicó en el volumen de enero-abril una sección como homenaje, en la que colaboraron: Fina García Marruz, Luis Suardíaz, Antonio Núñez Jiménez, Noel Navarro, Elpidio Agramonte, Lucio [Estévez], Alcides Iznaga, Aldo Menéndez, Cleva Solís, Cintio Vitier, Roberto Brandy, Miguel Álvarez Puga, Juan Cristobo y Samuel Feijóo. Las cartas de Escardó que se incluyeron en esta entrega revelaban cuáles eran sus principales inquietudes y cualidades humanas. En la siguiente edición, la revista villaclareña presentó la colección de poemas inéditos “Jardín de piedras” fechados en 1955 (mayo-agosto). Por su parte, Casa de las Américas en sus números de septiembre-octubre y noviembre-diciembre insertó las críticas de José Triana y Pedro de Oráa a los cuadernos “Las Ráfagas” y “El libro de Rolando”, respectivamente.     

El paso de los años no borró el recuerdo del escritor camagüeyano. En abril de 1969 la revista cultural El Caimán Barbudo publicó varias de sus poesías y el texto “La carne y el hueso de Rolando T. Escardó”, que escribiera Miguel Álvarez Puga. En las anécdotas relatadas por este autor se descubría la personalidad sensible y generosa del amigo. Álvarez Puga, junto a otros jóvenes, entre los que estuvieron Luis Suardíaz, Noel Navarro, Noelio Contreras y Lucio Estévez, había integrado el grupo “Los Nuevos”, fundado por Rolando Escardó en 1953. Como resultado de sus esfuerzos, y a pesar de las limitaciones económicas, lograron editar ese año una selección de los versos de José Martí, en conmemoración al centenario de su natalicio. 

En diciembre de 1969 El Caimán Barbudo presentó otros poemas y reprodujo varias notas manuscritas de Rolando. Incluyó también las palabras de la poetisa Fina García Marruz en el evento "Escardó in Memoriam", celebrado en Camagüey en el mes de octubre. En el relato, Fina brindó una bella descripción del poeta. Narró que en el primer encuentro que tuvieron en tierras camagüeyanas le sorprendió el “(…) contraste entre su rostro enjuto, hecho a todas las durezas e intemperies, y la sonrisa casi infantil, sin amargura, transparente, con que daba su bienvenida”. Y añadió: “El que escribió una poesía tan desgarradora, era de trato directo y franco, proclive al humor y a la risa” (12).  

Otra de las pasiones de Escardó fue la espeleología. En 1956 logró localizar la Cueva del Indio en la Sierra de Cubitas, y hasta allí condujo a los profesores Manuel Rivero y Antonio Núñez Jiménez en una expedición arqueológica organizada por la Universidad Central de Las Villas. Sobre aquella experiencia, Núñez Jiménez, presidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba desde 1940, escribió en su diario: “Como guía de la expedición llevamos a uno de los mejores exploradores camagüeyanos, al joven poeta y espeleólogo Rolando T. Escardó, miembro del “Grupo Explorador Yarabey”, de la ciudad agramontina” (13).  Rolando participó en la fundación de este equipo que tenía como propósito el estudio de las cavernas y de las huellas de culturas precolombinas en ese territorio. Inspirado en el enigma de estas cuevas compuso algunos de sus versos: “Cierto es que estoy despierto / que no sueño / que no estoy muerto. Y todo es tan oscuro / y se agranda la cueva / ¿Y me pierdo? (14)

El poeta – pintor - espeleólogo se sumó a la gran gesta de hacer realidad la Reforma Agraria. Sus conocimientos sobre la geografía del archipiélago cubano y probada actitud revolucionaria lo hicieron idóneo para asumir la jefatura de la Zona de Desarrollo Agrario en la Ciénaga de Zapata. Este era uno de los planes más ambiciosos de la Revolución dirigido por el INRA. 

En octubre de 1960 cuando ocurrió el accidente, la revista INRA ilustró el reverso de la portada del número de ese mes con una fotografía a color de Escardó que abarcó toda la página. La instantánea captó el momento en que desde la torre de control instalada dentro de la cueva “El Círculo”, en la Sierra de Cubitas, observaba la extracción del guano de murciélago para su uso como abono en la agricultura y comercialización. El nombre de Rolando Escardó no se indicó en el pie de foto, y sólo a partir de la investigación fue posible hallar a una persona que lo identificara. Resultó ser el periodista y espeleólogo camagüeyano Eduardo Labrada Rodríguez quien, además de reconocerlo, precisó que Escardó había sido uno de los espeleólogos que cooperó con José Manuel Guarch, Presidente del Grupo Espeleológico Yarabey, en el reconocimiento de esa cueva, aunque no trabajó en la Empresa Cubana de Guano de Murciélago S.A. (15).      

En el siguiente número de INRA, Antonio Núñez Jiménez, su director, escribió el texto “Rolando Escardó” (noviembre 1960). En este se refirió a las virtudes del joven camagüeyano, entre las que destacó su versatilidad y disposición para el trabajo: “(…) lo mismo podía vérsele organizando las cooperativas de carboneros de la Ciénaga de Zapata, construyendo las Tiendas del Pueblo de Aguada de Pasajeros, que recostado solitariamente en una gruta escribiendo sus versos u organizando el Encuentro de los Poetas en solidaridad con la Revolución” (16).  Recordó que Escardó solía decirles a él y a Fidel Castro: “Mis mejores poemas son las cooperativas de Aguada”. 

Rolando volcó su naturaleza en ese “Primer Encuentro Nacional de Poetas y Artistas”. El programa de actividades abarcaba presentaciones muy disímiles: recitales y escenificación de poemas; piezas de teatro de autores nacionales; danzas del Conjunto Afro-Cubano; el estreno de una ópera por el músico Natalio Galán; y exposiciones de pintura y escultura. Asimismo, concibió la muestra de objetos arqueológicos encontrados por el Grupo Espeleológico Yarabey, junto a fotografías realizadas por los miembros de la Sociedad Espeleológica de Cuba. A pesar de no contar con su presencia, el encuentro de intelectuales se realizó tal como lo había previsto, y resultó un emotivo homenaje al asumir su nombre.

El alto sentido de la amistad, generosidad, sencillez y capacidad de aunar voluntades en pos de un bien común, ya sea en el ámbito literario, social, científico o político fueron rasgos que distinguieron a Rolando Escardó, allende la calidad intrínseca de su poesía. Su vida y obra inspiró a otros creadores, como Waldo Leyva, quien le dedicó el “Poema por Escardó”, publicado en El Caimán Barbudo, de marzo de 1970. Sus versos finales anticiparon una realidad:  

“Rolando T. Escardó

Hoy me he asomado al fondo de los ojos de tu madre

Y he comprendido

Que la muerte fue sólo un pretexto para romper la jaula

El pájaro de tu corazón

Respira en todas partes”.(17

 En el presente, cuando recorremos la Isla, encontramos bibliotecas, casas de cultura, escuelas, concursos, talleres literarios y artísticos que llevan el nombre de Rolando Escardó. Del mismo modo, sus poemas han sido divulgados en diversas revistas culturales, y varios libros han visto la luz en estos 60 años transcurridos después de su muerte. En 1961, además del “Libro de Rolando”, editado por Ediciones R, salió “Las Ráfagas”, poemario preparado por la Universidad Central de Las Villas. Samuel Feijóo, autor del prólogo y la compilación, lo valoró como el “libro de intimidades de poeta”, porque contenía la poesía inédita de Escardó, cuyos manuscritos habían sido guardados por su madre.  

Entre otros volúmenes publicados con posterioridad aparecen: “Antología Mínima. Camagüey” (1969); “Antología Mínima (1925-1975)”, con presentación de Félix Pita Rodríguez y selección de César Leante; “Órbita de Rolando Escardó” (1981), cuyo prólogo y notas fueron redactados por Luis Suardíaz; y “Obra poética Rolando Escardó” (2004), de Ediciones Unión. 

Al finalizar estas líneas, retorno a las palabras de su amigo Álvarez Puga, quien lo describía en su espacio más íntimo: “(…) porque Rolando no tenía ni biblioteca, ni cama, dormía en un catre, con una almohada pequeña que la levantaba con periódicos doblados (de lo cual se reía como un condenado, sin sombras de tristeza, diciendo al final: ‘A mí lo que me importa es mi obra. Cuando la publique me puedo morir…’” (18)  Tristemente Rolando Escardó no pudo ver su creación poética publicada, pero han sido sus versos y el recuerdo de sus amigos quienes lo han mantenido vivo hasta nuestros días. 


Notas

1) Escardó, R.: “Muerte”, Lunes de Revolución, 124: 13, La Habana, 25 sept., 1961.

2) Feijóo, S.: “En la muerte de Escardó”, Isla, 2: 172, Las Villas, 1961.

3) William Luis señaló en su artículo “Lunes de Revolución y la Revolución de Lunes” que este suplemento literario “(…) llegó a distribuirse en mayor número de ejemplares que cualquier otro suplemento publicado en las grandes ciudades. Comenzó con una circulación de cien mil ejemplares y alcanzó doscientos cincuenta mil (…)”. Véase: Luis, William: “Lunes de Revolución y la Revolución de Lunes”, Revista Hispanoamericana de Cultura, 1(1): 1-4, España, mayo 2007. Recuperado de http://otrolunes.com/archivos/01/html/sumario/este-lunes/este-lunes-n01-a07-p01-2007705.html

4) Lezama Lima, J.: Orfismo de Escardó”, Lunes de Revolución, 83: 15, La Habana, 31 oct. 1960.

5) Escardó, R.: [Carta a José Lezama Lima]. [Invitación para asistir al Primer Encuentro Nacional de Poetas y Artistas. Contiene nota manuscrita al margen]. José Lezama Lima, (844, 94-1). Colección Cubana, La Habana, 28 sept. 1960.

6) Escardó, R.: [Carta a José Lezama Lima]. [Invitación para asistir al Primer Encuentro Nacional de Poetas y Artistas. Contiene nota manuscrita al margen]. José Lezama Lima, (844, 94-1). Colección Cubana, La Habana, 28 sept. 1960.

7) Escardó, R.: [Invitación al Primer Encuentro Nacional de Poetas]. [Texto impreso con una nota manuscrita al dorso dirigida a José Lezama Lima]. José Lezama Lima, (845, 94-1). Colección Cubana. Manuscritos, La Habana, 1960.

8) Macías, H.: “El avión ‘Poesía’ batió alas en Matanzas y en ‘Cuba Libre’”, INRA, 6: 12-13, La Habana, jun. 1960.

9)  “La Declaración de La Habana”, INRA, 9: 35, La Habana, oct. 1960.

10)  “La pintura de Rolando”, Lunes de Revolución, 83: 9, La Habana, 31 oct. 1961.

11) Escardó, R.: “Prosa”, Lunes de Revolución, 83: 10, La Habana, 31 oct. 1960.

12) García Marruz, F.: “Escardó”, El Caimán Barbudo, 36: 10, La Habana, dic. 1969.

13) Núñez Jiménez, A.: Geografía de Cuba. Editorial Lex, La Habana, ([1959]), p. 524. 

14)  Escardó, R.: “El lugar”, Lunes de Revolución, 83: 6, La Habana, 31 oct. 1960.

15) Labrada Rodríguez, E.: [Comunicación personal por correo electrónico], 24 de nov. 2020.

16) Núñez Jiménez, A.: “Rolando Escardó”, INRA, 10: 101, La Habana, nov. 1960.

17) Leyva, W.: “Poema por Escardó”, El Caimán Barbudo, 38: 26, La Habana, mar. 1970.

18)   Álvarez Puga, M.: “La carne y el hueso de Rolando T. Escardó”, El Caimán Barbudo, 29: 17, La Habana, abr. 1969.

Bibliografía consultada

Arrufat, A.: “Lo que será Escardó”, Lunes de Revolución, 83: 13, La Habana, 31 oct. 1960. 

--------------: “La poesía de Escardó”, Lunes de Revolución, 124: 9, La Habana, 25 sept. 1961.

Escardó, R.: “Poemas”, Ciclón, 2: 31-33, La Habana, mar. 1956.

-----------------: “Aclaración”, Ciclón, 4: 25-26, La Habana, en.-mar. 1959.

-----------------: Las Ráfagas, Dirección de Publicaciones, Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, 1961.

-----------------: Libro de Rolando, Ediciones R, La Habana, 1961.

Feijóo, S.: Colección de poetas de la ciudad de Camagüey, Ediciones del Grupo Yarabey, La Habana, 1958.

--------------: “Algunas cartas de Escardó”, Islas, 3: 206, Las Villas, en.-abr. 1961.

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