Nombrar las cosas

Crónica de una historia de amor

Por: Julio M. Llanes

                                                                                                                    Para todos los lectores de El día que me quieras, especialmente para Daima y Alejandro.


              “La única verdad de esta vida, y la única fuerza, es el amor”.(1)

                                                                          José Martí


                 “Hay libros en los que las notas a pie de página o los comentarios

                 garrapateados al margen por algún lector, son más interesantes que el texto.

                 El mundo es uno de esos libros”.

                             George Santayana: “Realm of Being”  citado por Alberto Manguel 

                             en Una historia de la lectura.


El gran escritor mexicano Juan Rulfo dijo que en la literatura solo había tres temas: la vida, el amor y la muerte. Muchas veces he escrito apasionadamente y sin ruborizarme sobre el amor. Aunque conozco escritores que huyen de ese tema como el diablo a la cruz. No sé si en mi caso me he dejado influenciar por Nicolás Guillén cuando en un poema suyo exclamó:

                          A veces tengo ganas de ser un cursi

                         para decir: La amo a usted con locura.

                         A veces tengo ganas de ser tonto

                        para gritar: ¡La quiero tanto!

Posiblemente me dejé convencer demasiado por un Alejo Carpentier profeta cuando pronosticó que la novela del siglo XXI sería melodramática, o quizás me impresionó para siempre escuchar al Che Guevara decir en su propia voz melancólica uno de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Neruda, texto que sabía de memoria, dejó grabado y también se llevó cuando marchó a otras tierras arrastrando la posibilidad real de no regresar. Tal vez todo se deba a mi creencia de que todas las cosas buenas y grandes del mundo el ser humano las ha realizado impulsado por Amor. Sea, por una cosa u otra, lo cierto es que jamás pensé escribir esta crónica sobre una historia de amor.

Se me ocurrió, realmente, cuando recibí una llamada desde La Habana. Se trataba de una pareja de enamorados que a la vez eran lectores amorosos de un libro mío escrito para adolescentes de hasta 120 años, titulado El día que me quieras. Estaban próximos a casarse y al parecer evocaron pasajes de la novela como si fueran de la vida real. Mientras conversaba me percaté de algo: la novela cumple en este 2021 exactamente veinte años de publicada por primera vez, se ha editado en seis ocasiones, goza de una buena recepción de crítica y público. Resalto este aspecto, porque suele pensarse que la misión del escritor termina con la publicación de la obra. Para mí un libro es como un hijo: aunque ya no esté bajo mi guarda, me interesa saber de él, y  conocer cómo le va en la vida.  Por fortuna para mí, los lectores a menudo me dan referencias ,comentan y ofrecen sus criterios. Y en el caso de esta novela debo decir que la misma está rodeada de recuerdos tan significativos para mí como la propia obra. Continuando con el símil: me interesa la biografía de mi hijo tanto como su nacimiento.

El libro surgió cuando por algún motivo me acerqué al mundo de las Escuelas de Conducta en Cuba. Investigué en centros de ese tipo y al escribir comprendí que solo el amor podía salvar una obra donde existían numerosos problemas personales, familiares y sociales. El título provenía no tanto de la canción de Gardel y Lapera, como de la necesidad que los muchachos protagonistas tenían de que alguien los quisiera. La estructura del texto semeja una especie de tour  de force, pues comienza una tarde, se desarrolla en el transcurso del día y culmina al amanecer. No ganó el Premio Ismaelillo del concurso UNEAC, pero obtuvo la primera mención y el jurado pensó que lo había escrito (tal vez por la trama y lenguaje) un joven como los mismos protagonistas. Se agotó rápidamente, pero fue necesario que el autor y lectores insistieran para lograr que se volviera a publicar.

En el año 1998 realicé una gira por la ruta del Che, en busca de información para lo que después fue el libro de ensayos Che entre la literatura y la vida. En ese periplo, conocí muchos amigos, entre ellos a la chilena Delia Estay que luego me invitó a desarrollar una Peña Literaria Itinerante en Atacama, el desierto más árido del mundo en la pampa salitrera del norte de Chile. Como recientemente se había publicado El día que me quieras lo llevé conmigo al viaje. Ya en medio de la pampa me asaltó la angustia de autor al pensar que por ser Chile un país muy conservador en sus costumbres podía ser controversial las lecturas de un libro en el cual  se abordan desprejuiciadamente asuntos del amor y la vida. En eso meditaba cuando entré a una tienda que se anunciaba como un lugar “¡Libre de censura al ciento por ciento!” Mis ojos descubrieron todas las maravillas o perversiones del sexo, porque se trataba de estantes con vídeos pornográficos. Sin pensarlo mucho compré uno. Nadie podría criticar mis lecturas atrevidas cuando a solo dos pasos de la escuela se ofertaba otro mundo. Hice, finalmente, lecturas de mis textos. Y los jóvenes aplaudieron, pidieron retratarse con el autor y filmaron la actividad. Entonces les confesé mis angustias. Uno de ellos, me dijo:” No se preocupe, escritor, si alguien dice algo, es que nuestra sociedad es muy “cartucha”. Pedí me aclararan el significado del término. “Quiere decir una sociedad de doble moral”, me dijeron. Fue una lección para mí como autor: los jóvenes en Europa, América Latina, el Polo Norte o el Desierto de Atacama  para ciertos sentimientos parecen estar hechos de una misma sustancia universal.

De regreso a Cuba, en Las Tunas, al terminar mi lectura  una joven me interrogó: “¿Qué edad tiene usted?”. La miré intrigado. “¿Por qué me lo preguntas, acaso sientes lo escrito muy alejado de tu pensamiento?”.  Sonrió. “No se trata de eso. Todo lo contrario: ¡Para mí usted tiene dieciocho años!...” No era un piropo personal, sino literario, pero me sentí halagado como si esa fuera realmente mi verdadera edad. 

Nunca olvidaré el día que me invitaron a presentar la novela en  la Biblioteca municipal de la ciudad colonial  de Trinidad. Era de noche, hora no usual para estas actividades en Cuba, por lo que invité a mi hija para que como psicóloga me apoyara. Al comenzar me entero de que la presentación estaría precedida de “un breve momento de rap y rock”. Pensé que estaba asistiendo a la peor de todas en medio de jóvenes melenudos y tatuados atraídos por la música y no por los libros. Mi hija inició sus palabras y yo escuche un comentario en voz baja: “¡el libro aún no sabemos cómo está, pero la hija se ve muy bien!”.  Finalmente, se hizo la fila para comprar y firmar los libros. Otra lección: A pesar de mis prejuicios en torno a la convocatoria, se vendió casi un centenar de libros y me cansé de firmarlos.

La novela  se publicó en Islas Canarias por la editorial Benchomo con prólogo del crítico cubano Rivas e ilustraciones del espirituano Antonio Díaz. En el Seminario Internacional de LIJ de la Universidad de Buenos Aires El día que me quieras se estudió conjuntamente con Paquelé , utilizado por la profesora Lidia Blanco en ejercicios de Análisis del Discurso Literario . El mejor texto (un estudio comparativo de estas obras en los contextos cubanos y argentinos) fue publicado como monografía.

Otro  día, casualmente, leí una entrevista a la escritora argentina María Teresa Andruetto, premio Iberoamericano y Premio Andersen de LIJ (conocido como el nobel de la literatura infantil y juvenil), realizada en la Feria Internacional del libro de Buenos Aires por motivo de su premio mundial. Le preguntaron:

     "Cuando hablás de canon reivindicás un canon personal, ¿cuál es el tuyo?2

MTA: Tengo zonas de lectura. Leo ensayo, poesía, narrativa. […]Para mí la escritura es un camino de exploración, es un desafío que tiene que ver con la forma,[…] a ver si soy capaz de resolver el desafío de tal cuento o novela. Por eso mi canon. Una zona de lecturas para mí sumamente interesante es la generación posterior a Borges, Cortázar, Sábato.[…] También algunos universos más individuales que me parecen grandes obras.[…]— de repénte dijo lo ionesperado—: En materia de libros infantiles la obra de Gorey por ejemplo es sorprendente y entre los latinoamericanos Julio M. Llanes con El día que me quieras

La editorial Pueblo y Educación decidió publicar el libro especialmente editado para las bibliotecas escolares de Cuba. También en Argentina, promovido por una especialista de LIJ,la editorial Mandioca de ese país quiso publicarla, pero a su manera. Se mostraron muy entusiasmados con el texto y yo feliz, sin embargo, en el proceso de edición se presentaron problemas inesperados. Me solicitaban eliminar varios pasajes, sobre todo, de un capítulo donde ocurría la primera relación sexual de los protagonistas. Yo había trabajado cuidadosamente esos pasajes y discutí. El editor me propuso sustituirlos con puntos suspensivos entre paréntesis. Finalmente asumí no publicar la novela. A fin de cuentas era un texto ya con varias ediciones y no acepté la censura pues la sentía como una traición al espíritu del libro y a libertad del amor.

 El tiempo reconforta cuando uno menos lo espera. El mexicano Adolfo Córdova, escritor y especialista en LIJ, me pidió un libro para la editorial Pearson Educación de México. El libro se publicó y un día recibí la noticia de que un jurado de especialistas y lectores escolares avanzados le otorgó el Premio IBBY de México a El día  que me quieras como uno de los mejores libros para niños y jóvenes del año 2018 y lo  recomendó al lector mexicano. 

En Cuba y otros países varios investigadores, críticos, promotores culturales y especialistas hicieron valoraciones en diferentes momentos, las cuales a continuación trato de resumir al máximo:

"Saludamos desde las páginas de nuestro semanario la aparición de la noveleta de Julio M. Llanes, El día que me quieras […] Desde el contexto de la escuela se arma esta fábula con un lenguaje sencillo, de estilo directo, signado por el realismo, en un cuaderno que nos hace reflexionar a todos, jóvenes y adultos. 

    Dra. Mercedes Santos Moray (periodista y escritora). Diario Nacional Trabajadores, Cuba.

"Definitivamente el libro de Llanes es un canto a la vida, a la esperanza y el amor, y una experiencia humana inolvidable que nos deja en la memoria un grato recuerdo y aleccionador ejemplo."

    Patricia George y Venereo (periodista). Diario El Habanero, Cuba.

"El día que me quieras, la novela más reciente de Julio M. Llanes, se ha granjeado una cálida acogida de público merced a sus aciertos de orden formal y a un manejo encomiable del universo juvenil […],el desenfado con que el autor se acerca al mundo real y a la psicología de los adolescentes, sus gustos, preferencias y cosmovisión propia."

    Lic. Manuel Echevarria Gómez (periodista y crítico). Escambray, Sancti Spíritus,Cuba.

"Por los altos valores narrativos, el estilo ameno y el tratamiento acertado ante situaciones contemporáneas, con exquisita dosis de dramatismo y humor, el correcto empleo de la psicología en la conformación de los personajes, auguramos para El día que me quieras y para su autor nuevas y gratas sorpresas. Y para ti, lector, una apasionante lectura."

    Jesús Sama Pacheco (escritor cubano). Edición Digital del periódico El Habanero.

El día que me quieras, es una hermosa y esperanzadora novela de amor. Julio M. Llanes acusa en esta obra numerosas intertextualidades, textos de poemas, canciones, citas literarias que la enriquecen y presentan el interesante y complejo mundo espiritual de los adolescentes y jóvenes cubanos.”

    Enrique Pérez Díaz (Escritor, Periodista y crítico cubano)

"Sólo un autor que ha trabajado para y con los jóvenes puede lograr representar el lenguaje adolescente de una manera tan fiel. Sólo el autor que se ha adentrado en la psicología juvenil puede trasmitir con tanta exactitud la forma como vemos la vida en la adolescencia 

    Lic. Andrea Jiménez Bustos (profesora y escritora). Norte de Chile.

“Mi trabajo consiste en apoyar a los jóvenes que van a elegir carrera, los atiendo de manera grupal e individual. Me corresponde impartir un taller. ¿Sabe que pretendo hacer? En cada sección leer dos o tres capítulos de su libro. Estoy segura que los estudiantes universitarios mexicanos aman, sufren, y tienen esperanza similares que Yoel y Ana Sol”

    Sara Cruz Velazco (Psicóloga, Universidad Nacional Autónoma de México

“En mi investigación para medir la recepción de El día que me quieras tuve como objetivos conocer […]el ciento por ciento de los entrevistados tuvo una posición activa y se produjo el placer y disfrute[…],se amplió y enriqueció la esfera afectiva, la emotividad, se reconocieron en textos y situaciones y admiraron el valor del hecho literario.”

    Rosario Mañalic Suárez, Profesora titular, especialista en Didáctica de la Lengua y la Literatura. Cuba.  

“Libro hermoso y útil, es la apreciación que hacemos al terminar de leer de una sola sentada las  páginas de El día que me quieras, […] Se trata de una novela para jóvenes, escrita en la viva realidad del fin de siglo pasado y que se acoge fielmente a las grandezas y contradicciones de su tiempo histórico.

      Lic. Edel Morales, poeta, Dir del Centro Loynaz) Trabajo publicado en el Suplemento Cultural "El Tintero",del diario nacional Juventud Rebelde.

Es esta una novela de amor, en que el autor, con destreza y habilidad en el manejo de situaciones y personajes, logra presentar las luces y las sombras de ambos adolescentes, enmarcados en las esperanzas y contradicciones de la sociedad de la época.[…]

       Fernándo Rodríguez Sosa, periodista y crítico. Vicepresidente. Fundación A. Carpentier. Trabajo publicado en el Diario Nacional Juventud Rebelde)

“La lectura de la novela El día que me quieras significa el encuentro con una escritura honesta marcada por la sinceridad y el desenfado del discurso que busca hurgar en las zonas más entrañables y luminosa de los adolescentes.[…] Queda como una lección memorable de autenticidad artística” .    

      Jorge Luis Rivas, crítico e investigador. Prólogo a edición canaria de la novela.

“La narración, en la órbita de un realismo valiente y escrutador de problemas difíciles[…] El día que me quieras se integra a las corrientes más renovadoras de la literatura juvenil de nuestro tiempo, con mirada crítica, fe en el mejoramiento humano y una escritura sin concesiones didactistas, conmovedora y disfrutable.”  

            Dr. Ramón Luis Herrera Rojas. Universidad de Sancti Spiritus.                                                                 

“Vemos aquí como Julio M. Llanes establece un diálogo directo y diáfano (…) No se pretende aleccionar ni teorizar sobre moral, sino arriesgarse a penetrar en el mundo del adolescente utilizando sus propios mapas, dejando siempre una experiencia edificante”

    Marianela Llanes (Psicóloga en “El mundo del adolescente en El día que me quieras”.Cuba  )

Fue muy estimulante para mí como autor conocer esos criterios de especialistas, como también lo ha sido en muchas ocasiones recibir cartas, mensaje, correos, de numerosos lectores de Cuba y otros países de diversas edades que agradecían o comentaban.

La narradora oral argentina Betty Ferkel— anfitriona de narraciones en el  famoso Café Tortoni de Buenos Aires— hizo una versión magistral del capítulo Tómame aun que es temprano de mi novela juvenil. Su actuación, como parte de un evento al cual asistí,me reafirmó en el criterio de acoger, siempre que sea posible, versiones de otras manifestaciones artísticas pues esas nuevas dimensiones enriquecen al lector y estimulan otras lecturas de  la obra original.

El año 2021 con motivo del veinte aniversario de esta novela la editorial  cubana Gente Nueva me solicitó el texto para una edición especial. La universidad de Sancti Spírítus, a petición de alumnos y profesores, coordinó con el autor la realización de una jornada de estudios de análisis del discurso  también en  el marco del veinte aniversario, pero la pandemia del Covid19 hasta el momento no lo ha permitido. Por otra parte, recibí una llamada del joven del cual más elementos investigativos tomé para el personaje del protagonista masculino Yoel. Un tiempo largo había transcurrido en su vida real  y  él quería saber sobre  su vida en la ficción narrativa que no había leído. Cuando nos reunimos yo estaba preocupado, pues a veces en casos similares suelen resultar incomprensiones. Traté de explicarle algo muy difícil: la diferencia entre la realidad y la ficción.  Le regalé un ejemplar de la última edición para que leyera el libro con sus ojos ya de  joven madurado por el tiempo . Luego acordamos que participaría conmigo en las futuras actividades programadas. Entre ellas, la apertura de un mensaje al futuro guardado por los protagonistas el cual según la novela debía abrirse en el 2020-21. 

Las lecturas y la vida pueden o no coincidir en las apreciaciones de creadores y personajes que sirvieron de fuentes para la escritura. Recuerdo que eso mismo comenté con mis dos hijos al recordar pasajes de la obra, en los cuales aparecen frases o situaciones relacionadas con ellos. Mi hija, psicóloga de profesión, me dijo que no recordaba haber dicho esa frase que yo siempre creí escuchar de ella. “Quizás la imaginaste, pero no recuerdo haberla dicho”. “Tal vez, —le contesté— los escritores solemos tener poca o mucha imaginación”. El varón, médico y ajedrecista empedernido en su juventud, me reprochó haber mezclado el egoísmo con la exagerada afición ajedrecística de un  personaje. Sonreí y no les argumenté. En definitiva la literatura se hace con la vida y con la literatura y es muy difícil separarlas. No se los dije, pero recordé a Ítalo Calvino, un famoso escritor italiano  nacido en Cuba, que un día afirmó :

                        "Las lecturas y las experiencias de vida no son dos universos, sino uno".(2)

 En otra novela yo también dije una frase, que me dejó pensando: “los escritores a veces nos creemos dioses, porque inventamos y creamos personajes.” Después, con el tiempo, comprendí, otra verdad: la escritura es solo un comienzo. Cuando el lector lee contextualmente, une sus lecturas pasadas y presentes y compara. La lectura tampoco termina en sí, es también otro comienzo para el lector. Y si se hace de manera recurrente, se descubren cosas nuevas porque con el tiempo ya no se es el mismo.

Para un escritor seguir la pista de un libro suyo que habla del amor y verlo crecer como experiencia positiva de vida en la existencia de otras personas, no es un tonto recurso de autocomplacencia, es una aventura nostálgica y esperanzadora. Es la certeza de que nada en este mundo está perdido, si uno es capaz de ofrecer el corazón.

Bibliografía consultada

(1) Estas palabras fueron escritas por José Martí en el diario “La Reforma”, República Dominicana en septiembre de 1892, sólo a 2 años y 9 meses antes de su caída el combate en Dos Ríos.

(2) Itinerario de ítalo Calvino, de Helio Orovio.                            


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