Desde adentro

La labor del bibliotecario y las Nuevas TIC

Por: Hilda Pérez Sousa

El nuevo escenario de las tecnologías de la Información y las Comunicaciones (NTIC) ha suscitado el debate sobre el rol de las bibliotecas y los bibliotecarios. Se pone en entredicho la premisa si internet puede sustituir el trabajo de las bibliotecas y su rol social. Es cierto, que la labor del bibliotecario tradicional hasta este momento había sido la de adquirir, catalogar, clasificar, ordenar, conservar y facilitar libros y otros documentos en un formato impreso. Hoy se amplía este rol para acercarles esa información a los usuarios a través de los recursos informáticos. Esto significa que el trabajo de los profesionales que laboran en las instituciones bibliotecarias no solo se reduce a los fondos bibliográficos de dicha institución, sino que con acuerdos de colaboración y incorporación a catálogos online se pueda acceder a consultar bibliografía de otras instituciones, eliminando las barreras de espacio y tiempo.
En la sociedad, la información ha crecido exponencialmente al igual que las maneras de comunicarla a los públicos. Ha tomado un papel relevante y se ha convertido en el recurso más importante dentro de una organización, lo mismo a nivel social, político, cultural e interpersonal. A su vez las herramientas tecnológicas se han posesionado y han variado los procesos de información y comunicación.  
Las bibliotecas no han estado ajenas al uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Tics).  Los procesos de informatización han venido a revolucionar muchas de las tareas o actividades que realiza el bibliotecario. Desde finales del siglo pasado en muchas bibliotecas se ha avanzando con el paso de cualquier tipo de información a bits (documentos en formato impreso a formato digital), lo cual se fundamenta a partir de determinados criterios: valor patrimonial, valor de uso, valor testimonial y otros. Se ha recuperado y puesto a disposición del público determinados documentos que solo se podían localizar de manera impresa y que hoy son visibles a través de la biblioteca digital de determinada institución. En algunos casos han pasado a formar parte de un conjunto de documentos que integran una biblioteca digital de alcance  regional o mundial. Esto ha permitido mejorar la disponibilidad, recuperar la información de manera más inmediata, optimizar los recursos y contribuir a la conservación de los documentos originales. En esencia, los bibliotecarios han asumido otras maneras de trabajo que potencian estas prácticas.
El artículo 10 de la Gaceta de la República de Cuba (2010), en el Decreto Ley No. 271 “De las Bibliotecas de la República de Cuba” define las  cualidades y características del personal que labora en las bibliotecas :
a) el conocimiento de la biblioteca, sus colecciones y recursos;
b) el conocimiento de su entorno laboral, institucional y comunitario;
c) la capacidad de seleccionar, organizar y preservar la documentación interna;
d) la gestión de las etapas del ciclo de vida de la información;
e) la identificación de herramientas tecnológicas disponibles y ser capaz de evaluar tecnologías emergentes;
f) la orientación permanente hacia el aprendizaje, la investigación y el desarrollo;
g) la capacidad para atender a los usuarios y sus intereses; y
h) la actuación con adecuado nivel ético profesional, por el valor educativo que posee esta profesión.
Y es que este nuevo contexto de transición al mundo virtual cada individuo tiene la posibilidad de generar su propia información sin necesidad de intermediarios y ponerla a disposición de otros a través de la red de redes, solamente necesita contar con la tecnología y la conexión a internet. Esta diversidad de datos provenientes de diferentes lugares y en distintos portadores ha ampliado las formas de comunicarse desde las distintas plataformas y redes sociales. Todos estos escenarios técnicos pueden ser descritos por los bibliotecarios, pero aun no están delimitados ni regulados, se necesita que los profesionales de la información cuenten con determinadas habilidades para su procesamiento, conservación y preservación.
Ante la situación que enfrenta el mundo con la crisis de salud generada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que produce la Covid 19, los bibliotecarios han aprovechado las oportunidades de las TICs para ampliar los servicios de referencias, compartir conocimientos y experiencias profesionales, desarrollar y dar a conocer actividades, difundir el fondo bibliográfico de la institución, diseñar y promocionar servicios, ampliar la comunicación con los usuarios a través de las redes sociales, aunque esto no signifique que haya tenido buena acogida, sería necesario realizar un estudio para conocer en qué medida los contenidos publicados por la biblioteca responden a sus necesidades. Por otra parte otros han sido los inconvenientes a los cuales se han enfrentado y se enfrentan las instituciones bibliotecarias: los problemas económicos, la obsolescencia de la tecnología, los cambios de soportes para encapsular la información, la capacitación tecnológica de los profesionales y la disminución de usuarios presenciales en las instituciones bibliotecarias.
Es por eso que se hace necesario que los bibliotecarios vean en las Tics una oportunidad, deben ser vistas como una herramienta para el desarrollo de competencias informacionales que les permita gestionar el nuevo conocimiento. Ante este escenario la labor de este profesional adquiere otras aristas para el trabajo con la información y como facilitador de la misma a los usuarios. Su rol se extiende al proceso formativo de preparación de personas para el uso consciente de la información: saber identificar una necesidad informativa y tener la capacidad de expresarla para localizar, recuperar, evaluar, usar, comunicar y respetar la propiedad intelectual de donde fue tomada. Las instituciones bibliotecarias necesitan de un profesional actualizado y competente en el tratamiento y la gestión de la información, que tenga un manejo de las herramientas tecnológicas y esté preparado a asumir estos cambios, que requieren aprender, desaprender y volver a aprender de manera permanente para poder incorporar estas prácticas al accionar diario.  
El rol del bibliotecario se ha estado transformando, lo más importante será la capacidad de adaptación que tengan estos profesionales para ofrecer un servicio más óptimo, la imperiosa necesidad de manipular las nuevas tecnologías, así como el tratamiento y la gestión de la información. La capacitación y actualización del personal permitirá visualizar el trabajo de las instituciones bibliotecarias en los espacios virtuales y ofrecer nuevos servicios y productos.


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