A veces, por distintos motivos, perdemos el gusto por la lectura.     les presentamos una serie de consejos para evitar caer en un parón lector.

Nombrar las cosas

Bloqueo lector: qué es y cómo evitarlo*

Por: Yolanda Galiana

Se podría esperar que un gran apasionado de la literatura siempre tuviese ganas de leer pero ¿qué ocurre cuando no es así? A este fenómeno —más común de lo que creemos—, en el que un lector pierde el entusiasmo por la lectura, se le conoce como bloqueo lector. Se trata de un período de tiempo que puede abarcar días, semanas, meses o incluso años, y que puede causar gran angustia en el lector, que se pregunta qué le está ocurriendo y por qué ha pasado de leer religiosamente a diario a no poder terminar ni un solo libro.

Son muchas las situaciones que pueden haber provocado este parón en nuestro ritmo de lectura. Podría producirse, por ejemplo, después de leer un libro fascinante. Tras este, a cualquier otra historia le falta color, pues inconscientemente estamos comparándola con la anterior. Otro desencadenante de un bloqueo lector es estar inmersos en una lectura tan densa que, poco a poco, va mermando nuestras ganas de leer. Asimismo pasaría con un libro demasiado largo al que no vemos el final o simplemente una obra que no nos está gustando, pero que nos estamos obligando a leer hasta que nos causa una acuciante desmotivación.

Si ya has vivido esta situación o estás viviéndola ahora mismo… ¡Que no cunda el pánico! Es temporal. A continuación te proponemos una serie de consejos que te pueden ayudar a evitar entrar en un parón lector o a salir de uno de ellos.

No te obligues a leer. Una de las causas más frecuentes que provocan el bloqueo es esa cabezonería propia de cualquier lector consagrado. ¿No te está gustando? Abandónalo y ponte con otra lectura. ¿No te apetece leer pero tienes que hacerlo para mantener tu ritmo de lectura? Date un respiro y dedica tu tiempo libre a aquello que realmente te va a motivar: mira una película, escucha tu disco favorito, cotillea las redes sociales de tus amigos…

Lee un libro a la vez. Hay algunos lectores que solo pueden llevar al día una lectura; sin embargo, hay otros que prefieren llevar simultáneamente dos o incluso más. Los segundos pueden verse saturados con tanto libro y terminar sufriendo un bloqueo lector. Por ello, una recomendación es centrarnos en un solo libro en lugar de querer abarcar tantos a la vez. Esta pretensión de leer cuantos más libros mejor en períodos cortos de tiempo es fruto de una mentalidad en la que prima la cantidad de lecturas frente a la calidad y disfrute de las mismas. Ante esta situación lo mejor es pararse a pensar el verdadero motivo por el que leemos: para entretenernos. Sin reloj, sin fechas límite y sin competitividad entre lectores.

Escoge lecturas ligeras. Puedes escoger libros de pocas páginas y que sean fáciles de leer —desde luego embarcarse en novelas extensas es lo menos recomendable para salir de un parón—, así como poemarios, antologías de relatos, novelas gráficas, cómics, mangas… Con lecturas de este tipo es más sencillo aligerar nuestra carga mental y volver a retomar nuestro hábito lector.

Escucha audiolibros. Si aún no has entrado en contacto con esta forma de lectura, ¡este es tu momento! No solo evitas el tener que “ponerte a leer”, sino que puedes realizar otras actividades de manera simultánea: hacer deporte, pintar, cocinar…

Cambia de género. Sí, sé lo que me vas a decir. ¿Si no me motiva leer un libro de un género que disfruto cómo va a apetecerme leer uno de un género que no suelo frecuentar? Precisamente por eso, porque adentrarnos en lecturas que no nos son conocidas puede despertar de nuevo nuestro interés. Eso y que nunca está de más picotear de todo un poco en literatura, pues no sabemos cuántas obras maravillosas nos podemos estar perdiendo por aferrarnos a un género en concreto como a un clavo ardiendo.

Relee uno de tus libros favoritos. Este consejo es casi infalible para salir de un bloqueo lector. Y es que, no importa cómo de desmotivados estemos, o la pereza que nos dé sumergirnos en una lectura… Si algo está claro es que siempre va a haber ese libro —o libros— que podamos releer una y otra vez sin cansarnos. Es momento de volver a sus páginas y dejarle hacer su magia. Cuando menos te lo esperes habrás recordado por qué adoras leer y te hallarás con otra obra entre las manos.

Mira una adaptación y luego lee su libro. Aunque muchos dirán que antes de ver una adaptación es imprescindible haber leído la obra en la que está basada, invertir los pasos puede ser una manera de motivarse a iniciar una lectura. Además, habiendo puesto ya cara a los personajes es mucho más fácil dar vida a la historia mientras la lees.

Únete a un club de lectura o a una lectura conjunta. Si no eres capaz de animarte a leer solo… ¡Hazlo en compañía! Hay numerosas opciones para leer de forma compartida, tanto presencialmente —los clubs de lectura son una práctica muy habitual en librerías que llegan incluso a invitar al autor o autora al evento— como virtualmente (hay comunidades lectoras que organizan lecturas conjuntas semanal o mensualmente; seguro que alguna de ellas puede ser de tu interés). Además de sacarte de tu bloqueo lector, hacer caso a este consejo puede ponerte en contacto con muchos lectores con los que compartes gustos literarios.

Si después de todos estos consejos no has conseguido salir del bloqueo lector… Volvemos al punto de partida: no te fuerces. Ya lo decía Borges: “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo”. Date tu tiempo y aléjate de la lectura si no es lo que necesitas en este momento. Y no te preocupes… ¡Los libros no se van a ninguna parte!

*tomado de https://www.lecturalia.com/blog/2021/04/27/bloqueo-lector-que-es-y-como-evitarlo/