Desde adentro

Ilustres en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí: la cercanía de René Portocarrero

Por: Mabiel Hidalgo Martínez

El 21 de julio de 1960 la Biblioteca Nacional José Martí (BNJM) fue sede de la primera exposición retrospectiva del pintor René Portocarrero. El triunfo de la Revolución lo había devuelto a la patria luego de un periplo por casi toda Europa, y los temas sobre Cuba, la mujer, las tradiciones populares y la naturaleza, su genio creativo los presenta a través de formas y colores.  

En un contexto catalogado de “esplendoroso” -según María Elena Jubrías, entonces jefa del departamento de Arte de la Biblioteca Nacional- con escasos centros culturales, y con las posibilidades que ofrecían las salas y otros espacios del edificio, la institución deviene el lugar ideal para presentar a un público ávido de conocimientos, el talento más genuino de nuestros artistas.

Una muestra de dibujos, acuarelas y bocetos del prestigioso pintor habanero nacido en El Cerro, el 24 de febrero de 1912, bajo el título “El sueño”, representativa de su labor entre 1933 y 1960, reunió a entrañables amigos del artista como el sacerdote y poeta Ángel Gaztelu, integrante del Grupo Orígenes. La amistad de Gaztelu y Portocarrero se remonta décadas atrás. Como prueba de admiración destacan las ilustraciones que le hiciera el pintor a su libro de poemas Gradual de Laudes, editado en 1955 y prologado por otro amigo en común, el escritor José Lezama Lima; además de la decoración que realizara en los murales del templo católico Nuestra Señora de la Caridad de Playa Baracoa, iglesia a cargo del mencionado sacerdote católico.

El sacerdote y poeta Ángel Gaztelu conversa con la doctora María Teresa Freyre de Andrade durante la primera exposición retrospectiva de René Portocarrero, BNJM, 21 de julio de 1960. Colección de fotografías BNJM.

Las fotografías de la colección BNJM documentan la inauguración de dicha exposición, una suerte de imágenes en las que se observa al maestro con sus amigos, admiradores de su obra, también a personalidades cubanas y extranjeras, bibliotecarios y directivos. A los dibujos se unieron poemas de Portocarrero, “salidos de su angustia ante las primicias de la Segunda Guerra Mundial”, en palabras de la doctora Maruja Iglesias, cuaderno que editó y distribuyó la Biblioteca a los participantes en la apertura.  

El vínculo de Portocarrero con la institución bibliográfica se mantuvo latente al paso del tiempo. La variada programación cultural que ofrecía su departamento de Arte en la década del sesenta, contó entre otras novedades con la creación de grupos de aficionados a la pintura que tuvieron a René Portocarrero como profesor.

En 1961 participa en el Primer Congreso de Escritores y Artistas de Cuba y es nombrado vicepresidente de la UNEAC. Un año más tarde pinta la serie “Color de Cuba”, compuesta por figuras del carnaval, y la Vll Bienal de Sao Paulo, Brasil, en 1964 le concede el Premio Internacional “Sambra” por la mejor obra de conjunto presentada. Trabaja intensamente, se le reconoce con la Orden Nacional “Raúl Gómez García”, y en 1968 el Museo Nacional de Bellas Artes, en La Habana, organiza una muestra retrospectiva de su obra.

Un suceso notable para la Biblioteca Nacional fueron las viñetas originales que realizó para la Revista de la BNJM en 1974, con motivo de la publicación de la bibliografía de Juan Marinello, su amigo desde los años treinta cuando expuso por primera vez en el Lyceum del Vedado. Su dibujo en tinta “Pequeña Flora” fue portada de la Revista.

Asimismo, mujeres con rostros de palomas, de flores, cual sello distintivo de su obra, adornaron las páginas de la publicación en diversos números de finales de los setenta.

Gilberto Bosque, Embajador de México, en la primera exposición retrospectiva de René Portocarrero, BNJM, 21 de julio de 1960. Colección de fotografías BNJM.

La impronta del artista sería recordada luego de su muerte, ocurrida en La Habana, ciudad de su inspiración, el 7 de abril de 1985. En febrero de 1987 la BNJM presenta una muestra homenaje a Portocarrero en su setenta y cinco aniversario. En las palabras de inauguración, la doctora Rosario Novoa resume las múltiples facetas del artista y sus aportes a la cultura de la nación antillana:

"Portocarrero manejó con pulso certero los resortes del oficio en busca siempre de una realización nutrida de nuestra savia; pintor, ceramista, dibujante, creador de gráfica, comentarista agudo, nos ha legado una obra de arte que a lo largo de más de cuarenta años se inserta en la historia de la pintura cubana, contribuyendo a su fisonomía. (…) Podía con unos trazos de lápiz crear un universo completo, con unos toques de color plasmar un mundo de imágenes… trabajador infatigable exploró las posibilidades de la forma sin cansancio ni agotamiento; de cada etapa salía renovado y enriquecido". (1)    

 




*Foto de Portada:  René Portocarrero en la inauguración de su primera exposición retrospectiva. En la imagen el padre Gaztelu, Gilberto Bosque, René Portocarrero, Graziella Pogolotti e invitados. BNJM, 21 de julio de 1960. Colección de fotografías BNJM.

Nota

(1) Rosario Novoa. “René Portocarrero: artista y amigo. Palabras de inauguración de la exposición homenaje al pintor”. En: Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. Número 2, mayo-agosto 1987, p. 210.


Otros artículos