Nombrar las cosas

Una mirada a El mundo de la educación

Por: Isis Infante Ramírez

Numerosas han sido las publicaciones pedagógicas que con diferentes estilos, periodicidad y duración circularon durante los primeros años revolucionarios en la Mayor de las Antillas. Destacándose por cumplir un papel activo en la difusión de las ideas educacionales que del movimiento nacional y mundial brotaban incesantemente.

Tal vez, la más conocida fuera El mundo de la educación, que inició su vida en 1960, como un suplemento gratuito del periódico El Mundo. Con una frecuencia semanal esta sencilla publicación buscaba ser leída y comprendida por todos, especialmente por la masa magisterial y el estudiantado en general. Su primer ejemplar así lo aclaraba:

"Es por eso que este instrumento que «El Mundo» pone al servicio de la educación nacional, informará a los cubanos de todo lo que sucede en el país y en el extranjero referente a esas cuestiones, y a la vez divulgará internacionalmente, a todos los ámbitos, los problemas, realizaciones, planes y demás asuntos docentes de nuestra patria" (1).

El surgimiento de este rotativo tuvo que ver con la intervención en febrero de 1960 de El Mundo, primera empresa periodística moderna en Cuba, representante oficial en sus inicios del Partido Nacional Cubano (PNC) (2), fundada por José Manuel Govín el 11 de abril de 1901. Diario que, según la investigadora Ivette Villaescusa, en la etapa anterior a 1959:

"No se destacó contra el régimen de turno, ni por aliarse. Fue el primero en divulgar en Cuba la Carta de México, con el título de “Alianza de Fidel Castro y la FEU, en México”, el 2 de septiembre de 1956, en primera plana. También siguió las “negociaciones” entre la SAR y Batista; el 17 de diciembre de 1955 distinguía declaraciones de este sobre De la Torriente. Sin embargo, en los meses finales de 1958 reproducía los mismos partes del Estado Mayor del Ejército que Mañana, El País y otros reaccionarios" (3).

 A pesar de que la labor que desarrolló El Mundo estuvo subvencionada por el gobierno republicano, había una tendencia favorable a las ideas antibatistianas. Lo que posibilitó que con la intervención “[…] Libre de las ataduras que lo mantuvieron inhibidos de actuar como orientador de la opinión pública […] vuelve por sus fueros con legítimo orgullo […] en la nueva etapa que se inicia hoy, con la firme confianza de que este periódico no escatimará esfuerzo para ganarse nuevamente la simpatía y el crédito de todo el pueblo de Cuba”(4). En lo adelante su línea sería revolucionaria (5).  

Con formato de tabloide y heredero de una tradición en anuncios en colores El Mundo de la Educación dedicaba sus portadas a dibujos o fotos, en los que primaban imágenes de escolares. Su extensión varió entre quince, veinte y más páginas. Al principio no identificaba la fecha exacta de salida, hasta su tercera entrega donde pone en la parte superior de la primera plana “20 de mayo del Año de la Reforma Agraria”. No obstante, aclaraba que circularía todos los viernes “[…] como vehículo de todo tipo de temas y actividades educacionales”.

Integraron su Consejo de Redacción Carlos L. Herrera Yañez como director; G. Rodríguez Morejón, en información y Héctor Rodríguez, a cargo del arte. Editado en los talleres del periódico El Mundo, en la calle Virtudes No. 257, algunos de los autores habituales que escribían en sus páginas fueron Roberto Pérez de Acevedo, Herminio Almendro y Mario Riera, quienes abordaban disímiles temas relacionados con los maestros y sus prácticas educativas. Sus pliegos no contaban con secciones fijas, la atención la ponían en mostrar los cambios que el sector experimentaba.

Es por ello que insistían en divulgar boletines informativos, resoluciones ministeriales, leyes revolucionarias, conferencias de profesores nacionales y extranjeros, los discursos de Armando Hart Dávalos, ministro de Educación, entre otros materiales útiles para la formación profesoral. Vale destacar que la poesía también tenía su espacio.
En el No. 5, del 12 de agosto de 1960, se incorpora en contraportada la sección Humorismo, por Blanco, con solo dos caricaturas. Pero es algo que no aparece en ninguna otra tirada hasta la del 9 de julio del año siguiente, donde el mismo autor representa a una maestra en su quehacer diario.

Ciertamente, el magisterio que asumió la enseñanza durante los primeros años revolucionarios, en su mayoría, no estaba titulado. Se precisaba, en ese escenario, brindar un adiestramiento pedagógico en breve plazo, ya que la ampliación de los servicios educativos requería que fueran cubiertas todas las regiones del país donde la enseñanza no había llegado antes.

De ahí la importancia de que este suplemento contribuyera directamente a la formación de las nuevas generaciones de maestros. En tal sentido, desde sus páginas vieron la luz textos como: Curso para maestros; Programas sintéticos para en dos cursos académicos y la Guía para los maestros de especialidades integrados, los que buscaban orientar a un magisterio inspirado en el ejemplo de varias generaciones de pedagogos que insistían en la superación como requisito indispensable para ejercer correctamente el oficio.

El Mundo de la Educación insistía en promover las actividades que desarrollaban instituciones como museos, bibliotecas, el Archivo Nacional. Tales cuestiones se hacían acompañar de instantáneas que exponían los cambios que experimentaban algunos de estos sitios. Además de mostrar la transformación de cuarteles y viviendas de batistianos en centros educativos, así como la creación de ciudades escolares (6).

Llama la atención, en tal sentido, el artículo “El nuevo museo Nacional”, en el que se explicaba los giros que experimentaba la edificación pues: “[…] De un almacén de cuadros, reliquias, obras de arte y hasta baratijas, acumuladas sin orden ni concierto […] se está llevando a cabo la instalación del museo bajo normas técnicas, con el propósito de convertirlo en un eficaz vehículo para la difusión de la cultura, proyectándolo hacia el pueblo” (7).

El trabajo hacía alusión al reglamento del centro, al tiempo que convidaba a recorrer sus salas. Sobre los días de atención aclaraba: "[...] los viernes están dedicados a recibir las visitas colectivas de grupos estudiantiles. Van grupos de alumnos de las escuelas primarias, de las escuelas secundarias, de instituciones diversas [...] El itinerario de la visita a las diferentes salas está organizado de acuerdo con el nivel cultural de cada grupo. [...] Los colegios privados que quieran visitar el Museo Nacional sólo tienen que solicitar su turno, para tener a disposición de los alumnos los guías adecuados [...]  (8).

Con la llegada de 1961 cada ejemplar dejaba claro, en contraportada, su número y la fecha en que salían. También se ampliaría el grupo editorial: “Arte: Héctor Rodríguez. Caja: Rubén Albertini y Gaspar González. Dirección: Carlos L. Herrera Yañez. Fotografía Ernesto Calderín y Alberto Korda. Información: G. Rodríguez Morejón. Linotipo: Alfonso G. Paz. Redacción Blanca Nieves Tamayo, Francisco García Juárez, Roberto Pérez de Acevedo y Gervasio G. Ruiz”. Y se pondría abajo en cada hoja el título de la publicación.
Dar a conocer las tareas más acuciantes del sector y en las que se enfrascaban los cubanos, era su prioridad. Por esa razón para ese año dedicó cada una de sus ediciones a comunicar sobre la alfabetización. Entrevistas, tablas estadísticas, llamamientos, informes de la Comisión Nacional de Alfabetización, serían algunos de los materiales publicados.

Las fotos ocupaban un lugar importante dentro de sus pliegos. Y es que la difusión de imágenes del momento, donde sobresalían los maestros en plenas funciones educativas, lo mismo en ciudades que en montañas, pioneros en las aulas o en los huertos, bibliotecas escolares colmadas de lectores, entre otros, serían temas recurrentes, que constituían un testimonio histórico de mucha utilidad para entender el desarrollo que alcanzaba la educación en la Isla.

Aunque el suplemento reflejaba en sus tiradas los acontecimientos más importantes del momento, en lo sucesivo los cambios no serían muy evidentes. Se continuarían reflejando los logros y aspiraciones del ramo, alternándose con textos útiles para la preparación de los docentes.

En la actualidad, diversas son las instituciones que atesoran El Mundo de la Educación. Según los catálogos de la Biblioteca Nacional José Martí, entidad que atesora la mayor cantidad de sus números, la publicación continuó su circulación hasta 1967. Sin embargo, su deterioro impide que se consulten los años posteriores a 1963. De ahí que no se pueda asegurar el momento exacto en que deja de salir.

Resulta evidente la importancia que adquiere el estudio de dicho rotativo para entender determinadas coyunturas históricas; en esta ocasión vinculadas directamente con la formación de una conciencia revolucionaria dentro del magisterio cubano y su estudiantado. Que como ya se mencionó no sería el único intento por dotar al sector de publicaciones que muestren su quehacer, pero su papel fue valioso.

Notas
(1) El mundo de la educación, No. 1, 1960, p. 2.
(2) El PNC fue uno de los tres principales partidos políticos en Cuba a inicio del siglo XX que apoyaban y favorecían la independencia de la Mayor de las Antillas.
(3) Ivette Villaescusa padrón: Desafíos en la prensa cubana 1959- 1960, Editora Historia, La Habana, 2015, p. 29.
(4) Ídem, p. 157.
(5) Luego de ser intervenido, en febrero de 1960 Raoul Alfonso Gonsé pasó a ser su director, sustituido días más tardes por Leví Marrero. En octubre del mismo año Luís    Gómez Wangüemert laboró como su director. Este diario circuló hasta febrero de 1969 cuando un incendio contrarrevolucionario destruyó los talleres y la redacción, en la calle virtudes; poco después dejó de salir.
(6) Una de las primeras medidas tomadas al triunfo de la Revolución fue la remodelación de fuertes militares en instituciones docentes. De ahí que en breve tiempo fueran convertidos 69 cuarteles en colegios. Al tiempo que fueron creadas en distintas regiones del país, ciudades escolares. Un ejemplo de esto lo constituye el Campamento Militar de “Columbia”, situado en Marianao, La Habana, que se transformó el 14 de septiembre de 1959 en uno de los sitios estudiantiles más grande de América Latina.
(7) El mundo de la educación, No. 3, 1960, p. 4.
(8) Ídem.