Archivo General de la República de Cuba

Desde adentro

Archivos, archiveros y Covid- 19

Por: Yorlis Delgado López

Toda la realidad mundial ha cambiado en días. Parece una película del cine norteamericano en que una pandemia azota la humanidad, pero con diferentes protagonistas y gestores.

Pero es pura realidad. La Covid -19 ha venido a cambiar las vidas humanas, cual fenómeno sanitario de envergadura mundial. Una reflexión del papel de los archivos y los archiveros es válida.

Como preámbulo, pensar estas organizaciones. Más que un ente servil depositario de documentos históricos es una unidad viva en la que confluyen garantías, salvaguarda derechos, respuestas al futuro inmediato, proactividad, sueños y vidas.

En este escenario vale la pena evaluar cómo y cuál sería el papel de estas entidades y sus profesionales.

Archivos y Covid-19

La Pandemia que vive Cuba hoy, tiene ya, más que razones para valorarse como un fenómeno sanitario con múltiples consecuencias sobre lo económico, político y social. Un hecho más que histórico con múltiples reacciones y repercusiones sociales.

Este fenómeno, tiene ya sus reflejos en los documentos generados por la Administración Pública, como fiel evidencia de su actuar. Por una parte, serán el reflejo de la ciencia y la medicina en la batalla por lograr un protocolo de actuación ante la enfermedad y por otra, el actuar en una realidad constante de las entidades cubanas ante las medidas que se adoptan por el gobierno, como reflejo de la realidad social. Esta papelería, como la pandemia en sí misma, se generará en todas las esferas de la sociedad y le corresponde al archivo, en su sentido genérico, gestionarlas, conservarlas y ulterior brindar servicios con ellas.

En un futuro inmediato los historiadores, psicólogos y hombres de ciencia visualizaran, desde la documentación, la realidad objetiva que se vive hoy en el país.

Las historias clínicas, los informes resultantes de la gestión, las causas judiciales, los planes de contingencia, serán algunos de los tipos documentales más relevantes para estudiar. Eventualmente se presentarán en los más disimiles formatos que se emplean hoy. El papel como más importante en la realidad archivística cubana de hoy, la fotografía y los materiales audiovisuales, con un fuerte impacto sobre lo digital, ante la evidente situación coyuntural del momento y la rapidez con que se toman decisiones administrativas.

Esta documentación, indiscutiblemente, no solo nos aproximará a los protocolos que nos proporciona la medicina, como fiel referente ante esta y otras enfermedades que seguramente el de cursar del tiempo impondrá. Sino que será un reflejo evidente de las reacciones socioculturales de las personas, del actuar de las entidades públicas ante la preservación de los derechos humanos de los cubanos y del estado de necesidad, jurídicamente hablando, que se crea antes estas circunstancias.

Una arista importante sería asumir esta documentación como referente para evaluar y demostrar el uso legítimo de los recursos que el Estado pone en función de solucionar el problema mayor. Desde las formas de auditoria se podrá ver la transparencia administrativa y la gestión individual de los implicados. No faltarán, en su momento, personas inescrupulosas que se aprovechen de la pandemia y lucren con sus desmedidas proporciones. Todo ello como un fenómeno contrastante entre un Sistema Político, que pone la salud humana como recurso más importante y los que se aprovechan y subvaloran a la ciudadanía. Se recuerda que, en todos estos fenómenos, la documentación funciona como medio de prueba para demostrar los detalles de la ejecución del hecho en cualquiera de sus manifestaciones.

Es menester pensar desde ya, como desde la Gestión Documental, se podrá recuperar esta memoria viva para ilustrar un fenómeno sistémico, holístico y multidisciplinario.

Así será la documentación que se genere y una mirada integradora permitirá resguardar la crisis sanitaria desde las herramientas que la Archivística proporciona.

Archiveros y Covid-19

Esta situación y el distanciamiento social como única medida realmente efectiva para combatir y acabar con el virus, impone pensar en qué papel han de jugar los archiveros desde casa. El fenómeno legal de que los documentos históricos, una vez confiados a la custodia de un archivo, por regla general no pueden ser extraídos del mismo, hacen más difícil cualquier valoración.

Pero ello, se precisa recapacitar, de manera innovadora, qué hacer y cómo llegar al final del camino más fortalecidos profesionalmente y que la pandemia no resulte un fenómeno improductivo e ineficaz, desde el punto de vista científico.

Muchas y diversas pueden ser las tareas que se afronten desde casa:

  • Revisar procederes archivísticos.
  • Terminar o evaluar la aplicación de cuadros de clasificación.
  • Crear o revisar los instrumentos de determinadas áreas como resultado lógico del procesamiento documental.
  • Escribir un artículo o ensayo sobre algún referente archivístico teórico o práctico.
  • Diseñar nuevos cursos metodologías o tecnologías.
  • Repensar la ciencia y como aplicarla. Son algunas ideas.
  • Reevaluar los contenidos de trabajo y pensar en el usuario como fin; tomar de las bibliotecas el proceder para la diseminación selectiva de la información y hacer paquetes de documentos automatizados, de documentos a usuarios específicos y en general, sería una opción validada. Los historiadores la agradecerán, siempre con una mirada servil, flexible e innovadora.

Otra gran opción sería aprovechar el tiempo para superar los conocimientos y las materias aprendidas. Muchas opciones y posibilidades se aprecian hoy, desde las redes sociales. La Asociación Latinoamérica de Archivos (ALA), organización, desde lo civil que agrupa el gremio latinoamericano, es un referente junto a otras entidades que con creatividad y dinamismo agrupan cada vez más adeptos y seguidores. Esta opción, aunque un poco vedada para los cubanos por la poca introducción real de las nuevas tecnologías en el país y el bloqueo imperialista, que impide bajar los costos de internet, es una de las que los archiveros deben repensar. No obstante, aún persisten formas tradicionales de autosuperación. Analizar un buen libro o artículo que ilustre una aplicación inmediata. Escuchar una vieja conferencia que se tiene en el ordenador o una simple reflexión de cómo funcionar mejor y hacer más efectivo mi trabajo.

Esto demuestra que se puede hacer mucho para que el período en casa no trascurra en vano. Muchos aluden un aburrimiento voraz pero no piensan en cómo hacer para que después que pase la situación, se reincorpore a la vida social más fortalecido y servilmente preparado para aplicar y reestablecer la tecnología archivista. Es sumamente importarte repensar y repensar como ser mejor ser humano y con ello un profesional de excelencia. No hay opción, sino esto pasará y el archivero estará varado en el mismo lugar. No son tiempos de detenerse.

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