Fotografías de esclavos realizadas por Dumont con el objetivo de estudiar las enfermedades que estos padecían

Desde adentro

Fotografía científica en Cuba, aliada de la Medicina en tiempos de pandemia

Por: Mabiel Hidalgo Martínez

Estos días que nos remiten al confinamiento social, el teletrabajo y otras variantes en función de sobrellevar la pandemia de la COVID-19, la lectura de libros, artículos en revistas científicas, culturales, ya sean en formato papel o en la web, es un antídoto contra la inercia neuronal y el aburrimiento.

Con determinadas lecturas incorporamos conocimientos históricos sobre las ciencias de la salud, temas en boga que resultan útiles y siempre se agradecen. Quizás hemos leído información sobre la historia de las pandemias que azotaron al mundo en tiempos pasados y a Cuba en particular: viruela, paludismo, fiebre amarilla, peste bubónica, la gripe de 1918-1919, conocida como “gripe española”, la tuberculosis, y otras enfermedades que dejaron un lamentable saldo de fallecidos y significativos daños económicos.

La memoria histórica contiene los nombres de científicos, médicos, personal de enfermería, quienes aportaron soluciones y brindaron su asistencia en función de paliar las crisis sanitarias; pero pocas veces se visualiza el papel que jugó la fotografía en dichos procesos epidémicos, principalmente la fotografía de tipo científica.

Desde la invención del daguerrotipo en Francia, en agosto de 1839, la fotografía vislumbraba una estrecha relación con las ciencias físicas y naturales, entre estas últimas la Medicina. La posibilidad que brindaba la imagen positivada para los diagnósticos de patologías y la evolución de los pacientes, muy pronto fue aprovechada por los médicos.

Según el fotógrafo de prensa e historiador de la fotografía cubana Jorge Oller Oller, el primero que utilizó en Cuba la fotografía científica fue el Dr. Henri J. Dumont, profesor de Cirugía y Medicina de la Universidad de París, quien llega a La Habana en 1864 con el propósito de realizar estudios sobre la fiebre amarilla. Durante sus investigaciones contrae la enfermedad que le dejará secuelas para toda la vida.

Dumont estudió, en ingenios azucareros de Matanzas, las enfermedades que padecían los esclavos, apoyándose para sus investigaciones en las fotos que él mismo realizara. La Revista Bimestre Cubana, órgano de prensa de la Sociedad Económica de Amigos del País, publicó algunas de estas imágenes entre 1915 y 1916. Su obra, considerada precursora de la antropología en Cuba, bebió indudablemente de la fotografía.

La Guerra de los Diez Años fue otro escenario donde la fotografía científica y la Medicina se dieron la mano. La labor del capitán y médico español Santiago Ramón y Cajal en el hospital de Vista Hermosa, en plena manigua camagüeyana, se dedicó más a la atención de peninsulares enfermos con padecimientos de paludismo y disentería, enfermedades que el propio Cajal también padeció, que a curar a los heridos de guerra.

Para desarrollar sus investigaciones, se valió de un pequeño laboratorio fotográfico que él mismo ideó en un rincón de la barraca de madera que llamaban hospital, con latas de galletas y botes de medicamentos usados. Su afición a la fotografía la empleó en reforzar descubrimientos científicos y procederes médicos. Cajal obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1906 por su “doctrina de la neurona” y de seguro las fotografías que realizó durante los años de médico del Cuerpo de Sanidad Militar en la Isla, resultaron de gran provecho.

Durante el siglo XlX otro evento epidemiológico devino escenario propicio para vincular la fotografía y la ciencia: la fiebre amarilla. En 1879 el Cirujano General del Ejército de los Estados Unidos nombró la primera comisión que vendría a Cuba para el estudio de la enfermedad. El doctor cubano Carlos Juan Finlay fue nombrado asesor de dicha comisión, que también la integraba el fotógrafo Henry Mancel, especializado en fotografía médica.

Años más tarde, los avances en el campo de la Medicina como los Rayos X, descubiertos por el alemán Wilhelm Conrad Röntgen, motivaron al coronel de bomberos Francisco de Paula Astudillo Ozote, apasionado de la fotografía e introductor de los polvos de magnesio en Cuba , a incursionar el 17 de agosto de 1896 en la primera prueba de los Rayos X que se hiciera en La Habana. El Fígaro publicó las imágenes que obtuvo: el interior de un estuche cerrado con un par de dormilonas de brillantes, y la mano de la señora propietaria de los aretes. Para el experimento, colocó una tabla de una pulgada de grueso entre los Rayos X y el objeto fotografiado.

Primera prueba hecha en Cuba por medio de los Rayos X. Los dedos de una señora y dormilonas de brillantes dentro de una caja de madera y peluche. Imágenes publicadas por El Fígaro, el 13 de septiembre de 1896.

La fotografía científica se convirtió en una herramienta cada vez más utilizada por la Medicina y otras ciencias. En tiempos de pandemia, científicos, médicos y fotógrafos, aplicaron la fotografía como medio auxiliar para el diagnóstico y constancia gráfica de la evolución de los pacientes y sus enfermedades.

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