Desde adentro

Una obligada consulta: Índice analítico 1864-1958 revista Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana

Por: Manuel Paulino Linares Herrera, Mercedes Valero González, Alejandro Jiménez Pérez

Sobre el desarrollo científico en Cuba

La literatura histórica-científica cubana ha transitado como parte de la nación cubana; es un ente integrador de la cultura nacional, y está llamada a ofrecer el modo de ser de la sociedad. Con la aparición a mitad del siglo XVII de los primeros elementos culturales tras la colonización, se inició el estímulo que daría origen al movimiento científico cubano. El aporte primero estuvo dado en la publicación del que se considera el primer libro científico a partir de las investigaciones que expone en torno a los eclipses solares, fenómenos naturales ocurridos en Cuba y a los intentos por la determinación de la posición geográfica del país respecto a España, en la autoría del sevillano Dr. Lázaro de Flores y Navarro, con el título “Arte de Navegar”, publicado en Madrid en 1673, de significativo aporte para la literatura náutica mundial por los métodos de estudio utilizados. Otra investigaciones publicadas en el ámbito del iniciado interés por la ciencias en Cuba, fue el relevante aporte del Dr. Marcos Antonio de Gamboa, a la revista parisina Memories de la Academia Royal des Sciences de Paris en 1729, con la contribución de sus cálculos realizados para la determinación de observaciones astronómicas, deduciendo la longitud y latitud de ciudad de La Habana y otras poblaciones del interior de la Isla, resultaron importantes indagaciones que le sirvieron a Alejandro de Humboldt, de base para sus investigaciones en América. Son estos de los datos que ofrece la autora de la obra. (Torriente-Brau, Zoe, 1974, T. I, p. 17 - 11)

A finales del siglo XVII, se inicia desarrollo del movimiento científico en Cuba, uno de sus exponentes fue en 1728 con la fundación de la Universidad Pontifica de San Gerónimo de La Habana. Otro dato relevante fueron los primeros pasos para la divulgación de los resultados científicos, que datan de finales del siglo XVIII cuando la publicación “Papel Periódico de La Habana”, es un referente que destaca en sus ediciones noticias sobre ciencias, publicando artículos basados en estudios de casos y fenómenos sobre situaciones de episodios epidémicos dados en la Isla, apuntes de la autora de la obra reseñada (Torriente-Brau, Zoe; 1974, T. I, p. 13). Otras publicaciones comienzan a circular a mediados del siglo XIX, como “Bimestre” de la Sociedad económica Amigos de País y la “Revista Médica Habanera” con destacados contenidos científicos. (Santovenia Díaz J, Cañedo Andalia R, Pinillo León AL; 2006)

Albores de la revista científica Anales de la Academia de Ciencias de Cuba

Con la institución de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en 1861, se comienza un nuevo desarrollo de la cultura científica cubana y en mayo de 1864 se edita el primer número de la revista científica “Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana”.

Sería la publicación más importante de la ciencia cubana, hasta la actualidad es un fiel reflejo de los testimonios más verídicos y valiosos de la ciencia cubana. En la documentación que ofrece esta revista es posible seguir los trabajos de los académicos nacionales, extranjeros y de las personalidades científicas invitadas a publicar en el curso del desarrollo histórico de la ciencia. Muchas de las contribuciones publicadas se insertan en la literatura científica mundial, la más destacada fue la tesis de Carlos J. Finlay, sobre la transmisión de la fiebre amarilla, que permitió comprobarla en la práctica social, organizando campañas médicas que terminaron con su erradicación, otras de sus investigaciones también fueron publicadas en la revista, reafirman Santovenia Díaz J, Cañedo Andalia R, Pinillo León AL. (2006).

Cita la autora, que la revista tuvo dos grandes etapas, la primera entre 1864-1898 y la segunda entre 1899-1959. La primera publico contribuciones de destacados hombres de ciencia, baste citar algunos: los naturalistas Felipe Poey, Arango Molina, Gundlach, Sauvalle, Vilaró, Sebastian A. Morales; en geología, palenteología y mineralogía a M. Fernández de Castro, y P. Salterain; en meteorología, a André Poey, M. Fernández de Castro. Carlos J. Finlay, también notorio en la segunda etapa, señalada de 1899-1959, destaca autores como: Enrique José Varona, Alonso Cuadrado, Carlos de la Torre, Carlos Theye, Monteuliew, Juan Guiterras, J. Le Roy, A, Arturo Aballí, Montané, Aristides Mestre, W. Hoffman y otros muchos.

La autora del Índice analítico, asevera que aunque la publicación en el periodo abordado, dejo en los últimos decenios que preceden a 1958, de publicarse con la frecuencia declarada, representó un impulso científico al país. Continúo sus páginas publicando importantes contribuciones sobre la teoría de la relatividad, doctrinas biológicas sobre la evolución de la materia, sistemas periódicos de los elementos y otros temas más. A pesar de los momentos históricos que destacaron el periodo, el esfuerzo individual de muchos científicos, permitió mantener el espíritu investigativo, se destacan indagadores como: José Antonio Presno Bastony, Emilio Roig, Juan Marinello, Salvador Massip, Fernando Ortiz y otros. En 1959 con el triunfo de la revolución se redimensiona la ciencia cubana hacia nuevos avances en el desarrollo, se crean varios institutos de investigación, se restructura y se establecen políticas editoriales en respuesta al crecimiento y conocimiento de la sociedad cubana; y en 1962 la sede de la Academia de Ciencias pasó a instituirse como el Museo Histórico de las Ciencias “Carlos J. Finlay” donde se atendían usuarios en función del conocimiento que aporta su basta biblioteca y el archivo. Se potencian sus áreas museísticas y se desarrollan grupos de trabajos para investigar a las ciencias.

Con toda esta nueva restructuración surgen más de cien nuevas publicaciones científicas y la revista Anales de la Academia de Ciencias de Cuba deja de editarse. Al asumir el estado cubano una nueva redimensión de la ciencia cubana, con la constitución del ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (CITMA) en 1994, comienza a retomarse y crearse instituciones de ciencia, y en el 2011, la revista científica Anales de la Academia de Ciencias de Cuba, comienza una nueva etapa, incorporándose a los estándares internacionales de comunicación científica.

Significativa publicación

El índice analítico que expone a la colección de volúmenes de la revista representa una indiscutible referencia, una minuciosa revisión que organizó el grupo de investigadores de historia de la ciencia y la tecnología cubana, del extinto Museo Histórico de las Ciencias “Carlos J. Finlay”, obra que lideró la Dra. Zoe de la Torriente-Brau, bajo la supervisión del Dr. José López Sánchez y que representa los contenidos de los 91 tomos de la revista, y se describen a través de 5659 fichas bibliográficas de las más diversas materias correspondiente al período 1864-1958.

La publicación en dos tomos describe a todos los contenidos publicados que abarcan a más de un siglo de historia científica cubana, se referencian a más de 680 autores cubanos.

La publicación contiene dos índices: uno de materia, ordenado alfabéticamente, que recoge a todas las disciplinas de las ciencias, catalogadas por las secciones de trabajo que tradicionalmente identifican a sus temas. Y el índice de autores también ordenado en orden alfabético por autores y título, además como un valor agregado, se anotaron las fechas de nacimiento y muerte, para una mejor ubicación histórica de los autores y sus investigaciones. Conformación típica cde estos tipos de documentos referenciales, (Young, F.; 2017).

Describe el Índice Analítico en su 1er. Tomo a 3837 fichas bibliográficas, de la letra A a la M, según orden alfabético, y el segundo tomo de la N a la Z, describiendo desde la ficha 39838 a la 5659.

Esta obra compila de forma bibliográfica a los contenidos de una de las más importantes revistas científicas, meritoria labor que contribuye a la investigación de las ciencias nacionales e internacionales.

Universidades de Estados Unidos y los servicios de Google para el análisis de información asumieron como proyecto la digitalización de ambos tomos, estas fueron: la Universidad de Chicago, Universidad de Harvard, Universidad de Minnesota, Universidad de Iowa, Universidad de Michigan y la Universidad de Illinois. Los dos tomos están disponibles también en la Biblioteca de la Academia de Ciencias de Cuba en formato impreso y digital, además que otras instituciones nacionales e internacionales la ofrecen a sus usuarios. En el ciberespacio su ubicación está disponible en:

Agradecimientos: Se destaca la contribución para la elaboración de esta investigación de los historiadores Mercedes Valero especialista principal del grupo de Historia de la Ciencias y Alejandro Jiménez especialista del grupo Promoción de la Ciencias, ambos de la Academia de Ciencias de Cuba.

Bibliografía

  • De la Torriente-Brau, Zoe (1975). Índice analítico 1864-1958 revista Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Academia de Ciencias de Cuba, Museo Histórico de las Ciencias “Carlos J. Finlay
  • Santovenia Díaz J, Cañedo Andalia R, Pinillo León AL. (2006) ¿Índices bibliográficos vs . Bases de datos? Acimed 2006;14(6). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_6_06/aci18606.htm [Consultado: 24/9/2019].
  • Young, F. (2017). The joy–and importance–of the analytical index. The Indexer: The International Journal of Indexing, 35(2), 76-77.
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