Reglamento

Desde adentro

Documentos probatorios del trabajo realizado para rescatar patrimonio en Cuba desde los años 40 del siglo XX

Por: Osdiel R. Ramírez Vila

La recuperación de la memoria histórica ha pasado a ser una preocupación internacional, Cuba no ha quedado al margen de estos aires, logrando un sostenido trabajo en el rescate de su patrimonio. Los especialistas que hoy trabajan para sacar de la batalla contra el tiempo, todos los tesoros tangibles o intangibles con los que cuenta la isla, ponen su mayor empeño. En épocas pasadas se hacía por separado; es decir, mirando cada objeto de forma independiente, por suerte en los últimos 20 años viene tomando fuerza la visión de conjunto. Cambiado la lectura en los trabajos de restauración, porque es la preservación del patrimonio un eje fundamental en la cultura de los pueblos.

Entendible entonces, lo realizado por la vieja escuela de conservación/restauración, dando solución a los “gritos” de los diferentes objetos que pedían ser salvados, desde siglos pasados. Los avances en esta nueva ciencia han venido dando solución a problemas, que en algún momento costó un poco entender, el que hacerle, para perdurarle la vida a esos objetos. Que desde un patrimonio escrito o construido necesitan subsistir como testigo del tiempo, para las generaciones actuales y futuras.

Son los sentimientos una gama de sabores […] en los que muchas veces un restaurador se ve envuelto, por el hallazgo fortuito de documentos que nos demuestra el interés de anteriores generaciones por la conservación del patrimonio. Dejando en ese mismo momento de conservar los materiales, para dejarnos llevar por la nostalgia del embelesamiento de lo que tenemos en las manos. Esto fue lo sucedido con el álbum número 8 del fondo José Miguel Tarafa Armas, del área de Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM). Nos encontramos con papeles y recortes de periódicos relacionados con los trabajos de restauración realizados en la década del 40 del pasado siglo, dirigidos por la Asociación Patronato Restaurador de la Iglesia de Santa María del Rosario. Constituida la misma el 5 de marzo de 1943 y disuelta el 10 de febrero de 1947.

El reglamento de la asociación, mecanuscrito redactado desde el artículo primero hasta el artículo décimo noveno (imagen.1). En el mismo se puede leer claramente, por su buen estado de conservación, en su párrafo primero lo siguientes: El patronato tiene por objeto la restauración, conservación y cuidado de la iglesia parroquial de Santa María del Rosario, con el fin de preservarla de la ruina que la amenaza y restituir a su antiguo prestigio nuestra más valiosa joya arquitectónica de la iglesia católica en Cuba. En el artículo tercero se expresa: El patronato estará integrado por un grupo de damas y caballeros, hasta el número de once, nombrados por el Sr. Arzobispo de la Diócesis de La Habana. Formará parte del mismo, con el carácter de vocal, por derecho propio, el Sr. Cura Párroco de la Iglesia de Santa María del rosario. De esta forma queda todo el reglamento bien detallado, hasta llegar a mencionar que la junta de patronato estará integrado por las siguientes personas:

  • Presidente: Srta Josefina Tarafa y Govín
  • Vice-presidente: Lydia Cabrera y Bilbao Marcaida.
  • Tesorero: María Teresa Rojas.
  • Secretario: Ena Senior
  • Vocal: El Cura Párroco de Santa María del Rosario, reverendo Padre Raúl Martínez.
  • Los demás miembros de la juna de patronato son: María Luisa Azpiazu y García, Manuel Pérez Beato, José Antonio Mendigutía, Francisco Prat Puig, Helena Lobo de Montoro y Elisa Ortiz y Cabrera.
Foto de la BNCJM
Foto de la BNCJM
Foto de la BNCJM

Imagen 1: Reglamento de la Asociación Patronato Restaurador de la Iglesia Santa María del Rosario, mecanuscrito de 5 hojas.

Significativo en esté reglamento, el respeto a la preservación del patrimonio en su conjunto. Se puede afirmar lo siguiente cuando se lee: los trabajos de consolidación y restauración oportunas, por si o auxiliadas de aquellas personas cuya capacidad les haga acreedoras de su confianza. Otro inciso expresa: atender y cuidar de la conservación de la iglesia, velando para que el monumento conserve su primitivo carácter, a cuyo efecto no podrá hacerse ninguna obra o reparación en la misma sin la aprobación del patronato; pudiendo este impedir cualquier modificación que altere la belleza o sabor prístinos. Esto habla del interés por la preservación de la memoria histórica, que ha tenido nuestra nación. Quedando demostrado en estas líneas a través del patrimonio construido, pero el reglamento no deja fuera ningunos de los objetos que están dentro de la iglesia.

Digno de admiración es el manuscrito donde se puede leer el concepto de restauración o lo que pudiera ser entendido como un borrador de dictamen técnico (imagen 2), de lo encontrado por la junta de patronato antes de iniciar sus trabajos para la recuperación del templo y los retablos. Penosamente al no estar firmado desconocemos quien pudo ser su autor, ¡imaginando que algún miembro del patronato pudo ser! Verdaderamente impresiona su lectura con sus tachaduras, al imaginar que puede tener más de 70 años de escrito.

Foto de la BNCJM
Foto de la BNCJM
Foto de la BNCJM

Imagen 2: manuscrito de tres hojas, sin título, donde se puede leer el criterio de restauración que la Asociación de Patronato mantendrían en los trabajo para devolver el esplendor a la Iglesia de Santa María del Rosario.

Llamándonos la atención cuando leemos: […] no obstante cuando los fundamentos que se poseen para determinar el aspecto primitivo son de fuentes exclusivamente científicas, no corroboradas por ningún resto o indicio cierto, cabe proceder a la restauración fragmentaria, o sea la de aquellas partes de las que quedan restos evidentes dejando los restantes sin restaurar. Este es el criterio adoptado en las obras conservadas en los museos y en algunas colecciones de personas muy exigentes y, en realidad, el rigurosamente científico. Este proceder no es posible en los monumentos que aún están en uso, una iglesia, por ejemplo, no puede presentarse con las imágenes rotas o los altares sin restaurar… En otros puntos esbozados en este manuscrito se menciona que las anteriores restauraciones hechas a esta iglesia, estuvieron marcada por la falta de criterio científico.

Revelador en este manuscrito es cuando nos explica: […]los cinco grandes lienzos del pintor Escalera que decoran el altar mayor estaban en bastante mal estado cuando se procedió a la restauración de hace algunos años, las telas medio podridas por la humedad de los acures de murciélagos fueron reforzados con telas de sábanas de algodón, en lugar de lienzo y pegadas a la tela primitiva con cola animal, el resultado ha sido funesto, los bordes de las nuevas telas han sido comidas por los reptiles y la cola ha blanqueado los tonos negros de las mismas. Dos cuadros fueron excesivamente repintados para tapar unos descolchados, no limitándose a los mismos sino procediendo a embarrar grandes superficies para evitarse la molestia de una restauración discreta. Los marcos de los mismos, en bastante mal estado por haberle saltado buena parte del oro, fueron pintados con purpurina a brochazo limpio, cubrieron las partes saltadas y las que no estaban, tapadas con ella […]. Esto nos demuestra una conciencia solida, marcando de alguna manera una tradición a la hora de enfrentar la preservación de obras con valor patrimonial en Cuba.

Igual de atrayente son los documentos donde aparece el porqué se disuelve el Patronato. El listado de las obras intervenidas, con sus correspondientes costos por años del trabajo restaurador realizado a cada pieza. Toda esta información ampliada con los recortes de prensa que fueron saliendo en los periódicos del momento (imagen 3 y 4).

Foto de la BNCJM
Foto de la BNCJM
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Imagen 3: mecanuscritos de 18 hojas, donde se puede leer por qué se disuelve la junta de patronato. Relación de las obras efectuadas en la Iglesia por el Patronato entre los años 1941 y 1946 con los gastos e importe en la restauración de todo el trabajo realizado. Listado de muebles y objetos donados a la Iglesia por el Patronato.

Foto de la BNCJM
Foto de la BNCJM
Foto de la BNCJM

Imagen 4: algunos de los recortes de prensa contenidos en el álbum 8, sobre los trabajos de restauración e historia de la Iglesia de Santa María del Rosario.

El álbum 8 del fondo Tarafa, vuelve después de un proceso de restauración a su área dentro de Sala Cubana en la BNCJM. Todo su contenido sobre hojas de calidad de archivo, dentro de sus viejas tapas conservadas. Estamos frente a documentos que sencillamente contienen la esperanza de un grupo de personas que deseaba, como deseamos hoy, de mantener una memoria cubana viva, perdurable, de quien trabó sus planos, distribuyo sus tierras entre los primeros pobladores y levantó su bella iglesia a la que el Obispo Espada llamo la catedral de los campos de Cuba.

Una biblioteca logra esto por guardar un mundo de conocimientos a la espera de que alguien los encuentre, este debe afrontar con responsabilidad los nuevos retos de la sociedad de la información y el conocimiento. Tomando en cuenta que el objetivo fundamental de los trabajadores de la información es satisfacer las necesidades de información de los usuarios. Debe darse a conocer de qué se trata, ya que no podemos negar el poder que tiene la información para los seres humanos.

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