Camila Hernández, María Teresa Freyre y Juan Marinello en Mesa Redonda en la Biblioteca Nacional

Desde adentro

A sesenta años de una Mesa Redonda literaria histórica en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí

Por: Mabiel Hidalgo Martínez

A partir del triunfo del 1 de enero de 1959, la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (Bncjm) devino hervidero cultural. Con la dirección de la experimentada bibliotecaria, doctora María Teresa Freyre de Andrade y los aportes de intelectuales de gran valía como Renée Méndez Capote, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Eliseo Diego, Salvador Bueno, Argeliers León y otros nombres de una larga lista, tanto la revista de la institución como las actividades que se organizaron, constituyeron expresiones culturales que aportaron a la formación de nuevas generaciones de estudiantes y profesionales.

El país se encontraba inmerso en transformaciones que comprendían todos los órdenes de la vida, desde los ámbitos político y económico, hasta el cultural, y la Biblioteca Nacional estuvo en consonancia con tales decisiones. Entre las proyecciones de la institución en los primeros años de la década de 1960 estuvieron la formación del hábito de lectura, la creación de nuevos espacios instructivos a partir del conocimiento de los libros, la inclusión de niños y adolescentes en un departamento afín a sus intereses, y la realización de charlas y conferencias de prestigiosos intelectuales cubanos y extranjeros, todo ello dentro de un ambiente en el que la educación, en su sentido más amplio, se convirtió en palabra de orden.

La realización de Mesas Redondas fue una de las iniciativas que propició reflexionar sobre asuntos medulares de la cultura y la educación, temas que ocupaban las agendas en Cuba y el resto del mundo. El Salón de Actos de la Biblioteca -el mismo que acogería el histórico encuentro de Fidel y sus Palabras a los intelectuales, en junio de 1961- se convirtió en espacio ideal para celebrar las Mesas, con variadas temáticas que abarcaron desde la literatura, la historia, la música y el teatro. 

Merece especial atención la Mesa Redonda celebrada en la tarde del 2 de julio de 1960, a la cual comparecieron dos figuras de la intelectualidad nacional: la profesora universitaria, doctora Camila Henríquez Ureña y el doctor Juan Marinello Vidaurreta, en escenario compartido con la directora de la Bncjm. El tema: La enseñanza de la literatura. 

Todos coincidían en la importancia de renovar los métodos y contenidos de la enseñanza de la literatura en los niveles de primaria, secundaria y bachillerato. En ese sentido, apuntaba la doctora Camila: “La función de la enseñanza literaria en la escuela primaria y en la secundaria debe ser poner en contacto al alumno con las mejores creaciones del pensamiento humano, que son expresión de ideas esenciales y presentación de problemas del mundo; ponerlo en relación con la cultura de los pueblos, humanizarlo”. 

Henríquez Ureña insistió en la necesidad de estimular la lectura de buenas obras y destacó la labor del maestro en ese acercamiento y en la motivación, en su rol de guía. “Se debe leer y oír leer, narrar y oír narrar, y apreciar: sentir, pensar, comentar. Lo que tiene que variar es el contenido”.  

Por su parte, Marinello definió las verdaderas funciones de un profesor de literatura: 

Un profesor de literatura no ha de ser un mero gustador de excelencias, ni un simple registrador de fechas y nombres; ni un hacedor de poetas y razonadores (…), ni un repertorio de datos exangües. Un profesor de literatura que entiende su misión ha de ofrecer, en vivo, el proceso de la creación literaria con la finalidad de que quien lo escuche pueda posesionarse de veras de uno de los costados más poderosos y elocuentes de la cultura de una época.  

Para suerte nuestra, además del enjundioso debate y la posterior publicación de los textos en la Revista de la Biblioteca Nacional, no faltaron las cámaras del Studio Korda y de la Cooperativa Fotográfica, contratados con regularidad a inicios de los sesenta por la dirección de la Bncjm y gracias a los cuales la institución conserva instantáneas de la histórica Mesa Redonda de julio del sesenta, así como los rostros de los conferencistas y del público espectador de otras charlas y conferencias que se realizaron en los años siguientes.

A la luz de seis décadas, la revisión y el análisis de las atinadas reflexiones de aquella Mesa Redonda de la Biblioteca Nacional del 2 de julio de 1960, resultan útiles y aplicables en el contexto actual, en el que median nuevas formas de lecturas, plataformas digitales y la presencia del libro electrónico. Valdría la pena reflexionar en aspectos que trascienden como la motivación, el compromiso y la apropiación de nuevas prácticas de los docentes y su responsabilidad en la orientación y colocación de contenidos atractivos, sin perder de vista lo culto y universal. Los consejos literarios de los doctores Henríquez Ureña y Marinello conducen al crecimiento intelectual y al mejoramiento humano.

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