Luis Montesino Grandías

Entrevistas

Entrevista al historiador del arte Jorge Luis Montesino Grandías

Alejandro Zamora Montes

El equipo editorial de Librínsula decidió entrevistar al historiador del arte e investigador Jorge Luis Montesino Grandías, quien fungió durante años como Director-fundador del Museo de Arte de Pinar del Río (Mapri). Jorge Luis ha obtenido diversas distinciones, tales como: Premio de Crítica otorgado por el ensayo De lo retiniano a la Interpelación socrática, en el I Salón de Arte Joven de la A.H.S en Pinar del Río; la Beca de Creación otorgada por la A.H.S Nacional; una Mención Especial por la labor de crítica e investigación: Premio D' Arte, A.H.S, Pinar del Río, así como varios reconocimientos de instituciones relacionadas con la creación artística. En esta entrevista nos comenta sobre su importante contribución intelectual a nuestra revista digital en tiempos de Covid-19, y de su obra pionera respecto a la exégesis de las ideas socialistas en el siglo XIX e inicios del XX.

¿Cuál ha sido la política editorial de Librínsula con respecto al impacto cultural de la Covid-19, y que papel has jugado en este sentido?

Debemos comenzar remontándonos al periodo en el cual la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí se hizo eco de los protocolos sanitarios e institucionales orientados por el Ministerio de Cultura en el transcurso del pasado marzo, para después referirnos a la publicación de las Ediciones Especiales de la Revista Digital Librínsula, la alternativa editorial puesta en práctica. De este modo esbozamos aspectos esenciales de interés histórico.

Después del día once del aún cercano mes en que se conocieron públicamente los primeros tres casos importados de nacionalidad italiana, transcurrieron días de lógica incertidumbre ante una enfermedad que puso en la mayor alerta a todos los países y a sus habitantes. Martillean en la memoria aquellas horas aciagas. El país fue transitando hacia una especie de parálisis violentada. El día 25 la BNCJM, en notas informativas escritas por Maribel Duarte González (Subdirección de Informática y Tecnología), anunció las orientaciones del Ministerio de Cultura, así como el plan de medidas de nuestra institución:

Se informa a nuestra población que se decide suspender hasta nuevo aviso el funcionamiento de las Casas de Cultura, Bibliotecas, Museos, Galerías de Arte y Librerías, adscritas al Ministerio de Cultura de Cuba, como parte de las medidas para la prevención y control de la Covid-19.

Por tal motivo, recesan los servicios y actividades, incluyendo talleres de apreciación y formación, venta de libros, exposiciones, entre otras acciones públicas; y solo se mantendrá el funcionamiento interno de estas instituciones culturales en composición reducida.

Las medidas de suspensión en esta red de instituciones que abarca centenares de instalaciones en todo el país, se extenderá en principio hasta el 30 de abril, cuando se evaluará la pertinencia de las mismas en dependencia de la situación epidemiológica.

Por su parte, la Biblioteca Nacional:

(…) informa que en cumplimiento al plan de medidas preventivas para enfrentar el coronavirus en el país, a partir de este miércoles 25 de marzo se cierran las puertas al público.

Una vez concluida esta etapa de peligro, y normalizada la situación sanitaria, se harán públicos los detalles del reinicio de los servicios bibliotecarios a la población.

Inmediatamente, ésta aplicó la modalidad laboral de tele-trabajo.

Casi de forma paralela al confinamiento que se vio obligado a asumir el país, fueron surgiendo iniciativas institucionales, colectivas e individuales desde los propios domicilios, como alternativas creativas y promocionales de la cultura artística. Asimismo, se ensayaron plataformas suplentes de otras actividades y funciones sociales, como Teleclases y programas de orientación social por parte de la comunidad de profesores y psicólogos, etc.

A grandes rasgos, y dado el vínculo que guarda como antecedente directo de nuestro trabajo con Librínsula en tiempos de Covid-19, debemos mencionar la iniciativa y propuesta que por aquellos primeros días le transmitió el escritor y ensayista Víctor Fowler Calzada a Alpidio Alonso, Ministerio de Cultura. Consistió en la fascinante idea de realizar y circular un Boletín digital que brindara información variada sobre los cambios que se operaban en el mundo y en el ámbito cultural del país. El ministro del ramo buscaba formas en la cuales se pudieran establecer producciones y consumos culturales en las nuevas condiciones impuestas por la pandemia. Alonso Grau, Fowler Calzada y Mario Jorge Estrada, Subdirector General de la BNCJM, acordaron poner en marcha la propuesta desde la Biblioteca Nacional teniendo en cuenta el volumen y variedad de sus fondos bibliográficos. Así, se nombraron varios especialistas y trabajadores de dicha institución, en el intento de conformar un equipo reducido. El lunes 30 de marzo se efectuó un encuentro en la Sala de Reuniones. Participamos: Johan Moya Ramis, Débora Gil, Ivonne Cantero, Maribel Duarte, Jorge Luis Montesino Grandías, Javier García Ramírez y Jorge Mariano Estrada. Durante la mañana debatimos e intercambiamos opiniones, y finalmente convenimos adecuar y aprovechar todas las oportunidades que nos ofrecía la revista mensual digital Librínsula. Quedó a la orden una especie de grupo temporal o «puesto de mando» letrado.

De manera que el nuevo perfil editorial de Librínsula durante el periodo de mayor aislamiento social y peligro de la Covid-19, surgió de la inmediatez y del afán de unos cuantos soñadores de re-activar la palabra escrita para promover valores culturales a través de la lectura como alternativa frente a ésta pandemia.

En el intento de definir y exponerte cual fue la proyección o perfil editorial contingente desde el cual realizamos la publicación de Librínsula, permite que me apoye en las palabras de introducción del primer Imaginarios elaborado, correspondiente al número 394, despegue de aquella etapa especial. Entonces el equipo mínimo de redacción afirmó de manera proyectiva:

A propósito del enfrentamiento mundial y cubano a la pandemia del nuevo Coronavirus COVID-19, ponemos al alcance del lector registros bibliográficos bajo custodia de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. En esta dirección abrimos una nueva etapa calificada como provisional con Ediciones Especiales de la Revista Digital Librínsula. De nosotros los lectores podrán conocer curiosos libros, folletos, revistas, imágenes y noticias publicadas durante el siglo XIX, el nacimiento de la República en 1902, y en décadas posteriores que alcanzan el periodo de la Revolución Cubana. Raros, útiles y oportunos títulos de nuestro patrimonio bibliográfico relativo a las Epidemias, Cuarentenas, sus incidencias y tratamientos sociales iremos glosando en su día.

Parte de aquella dinámica de compromiso bajo presión, fue también la contingencia y premura por entregar los primeros resultados de trabajo, debiendo cada miembro asumir funciones precisas sobre la marcha. Débora Gil, Ivonne Cantero y Maribel Duarte rastreaban, escogían en Internet una sarta de links entregadas a Johan Moya, Jefe de Redacción de Librínsula, quien hacía una selección según el tema central del Dossier o el enfoque general del número correspondiente. Javier García Ramírez (Sala Mediateca) exploró en la colección de carteles perteneciente a la Sala de Arte Wifredo Lam y aportó interesantes y oportunos ejemplares digitalizados. José A. González Baragaño (Diseñador del Departamento de Publicaciones) se ocupó del diseño y la maquetación. Yo asumí la redacción en dúo con nuestro colega y amigo Johan Moya Ramis. Esto último, así como los intercambios sostenidos con Maribel Duarte, se convirtió en una experiencia de trabajo en condiciones de laboratorio letrado y voluntarioso compromiso social. Hurgamos en los fondos de la Sala Cubana y de Hemeroteca. Tuvimos la incalculable oportunidad de conocer, consultar y seleccionar valiosa bibliografía médica sobre las pandemias, epidemias, cuarentenas, enfermedades y sus protocolos en Cuba desde el siglo XIX hasta el XX. Hicimos coincidir la literatura médica con géneros literarios y colaboraciones de autores residentes en Cuba y fuera de ella. Siempre con la mirada puesta en facilitar información oportuna y contribuir al conocimiento científico y social del potencial bibliográfico atesorado en la BNCJM.

Teníamos a la mano una montaña de valiosos documentos bajo custodia de la Biblioteca Nacional, la experiencia y trayectoria de Librínsula (a punto de alcanzar próximamente su edición número 400), y el campo inagotable de Internet, de ellos nos agarramos. Citando un fragmento de la Nota Editorial del número 394, creo precisamos el perfil de Librínsula Especial en tiempos de Covid-19:

Uno de los síntomas de cambio que más ha marcado este momento tristemente excepcional –sobre todo para Cuba– es la eclosión de Internet como forma de comunicación vital. Queda superada la vieja pugna entre el universo analógico y el digital. El aislamiento humano y el distanciamiento físico al que ha llevado la Covid-19, nos ha conducido a vivir una existencia con la que muy pocos contaban: la vida supeditada al espacio virtual.

En total publicamos cuatro números –394, 395, 396 y 397–, los cuales cubren el periodo que va de abril a julio, con la frecuencia permitida por la nueva situación mundial en pandemia. Como se aprecia, la faena desplegada en forma de grupo nos permitió enfrentar mejor aquel reto editorial; sin dejar de señalar los cuidados y vigilancia extremos de las medidas sanitarias para preservar nuestra salud y la de aquellas personas con las cuales compartimos el hogar. Las cuatro ediciones pueden ser consultadas y descargadas en el Portal de la BNCJM.

Coméntanos sobre tu texto publicado en el penúltimo número de la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

Te refieres al No. 1 del 2020. Su título: La melodía de una palabra surca el océano. Aportes a una genealogía de las ideas socialistas en Cuba, 1838-1875.

Este texto es resultado de uno mucho más extenso dentro de una investigación de hace cuatro años, la cual examina la genealogía de las ideas socialistas en Cuba a partir del siglo XIX; un campo de estudio pertinente desde varias disciplinas sociales.

Es importante subrayar que éste proyecto de investigación tiene sus inicios cuando me propuse examinar las características, procesos ideológicos, acciones de comunicación y plataformas materiales y conceptuales de la iconografía y cultura visual de orientación socialista en la Isla, durante el siglo XIX y a lo largo del XX. En todo lo anterior influyeron mis intereses creativos, el ejercicio como especialista y crítico de arte plásticas, teniendo como punto de arranque mi etapa de estudio en la facultad de Arte del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, 1986-1991. Periodo en que el Arte Cubano incorporó una serie de recursos estilísticos, temas y autores del Arte Ruso y Soviético, entre ellos ciertos enfoques y pintores del Realismo Socialista, al igual que otros que sostuvieron una postura crítica respecto al llamado Arte Estalinista.

La melodía… se propone ofrecer elementos conceptuales y referencias bibliográficas mayormente inéditas, para examinar como la historiografía ha ofrecido respuestas parciales al origen y desenvolvimiento de las ideas socialistas en Cuba; historia que permanece en una especie de limbo histórico. Ideas que no solo tienen una genealogía lexicográfica y bibliográfica, por supuesto, también interpretaciones enfrentadas en el campo ideológico y las teorías económicas. Las Leyes de imprenta, el férreo control autorizado y ejercido por la censura previa y la autocensura marcaron manifestaciones del ideal socialista entre 1830 y 1875. Así, dejo constancia de un problema científico referido a la historia del universo ideológico socialista; complejo y compuesto de ramificaciones doctrinarias diversas y no pocas veces encontradas. Por lo tanto, son susceptibles de análisis una geografía política (Isla-colonia esclavista), y la esfera epistemológica de la ciencia histórica.

¿Tienes otras publicaciones (incluso libros), además de las anteriores? De ser así, nos amplias al respecto.

Sí, ejercer como especialista en Artes Plásticas y la crítica de arte en Pinar del Río después de graduado en el año 1991 hasta 2013 que trasladé mi residencia a La Habana, me ofreció la oportunidad de enrolarme en los procesos creativos de no pocos artistas cubanos y en la faena institucional de este ramo. Recuerdo que próximo a 1995 un grupo de jóvenes (Amalina Bomnín, Ramón Fernández Cala, Joaquín Badajoz y Jorge Luis Montesino, etc.) egresados de ciencias sociales y humanistas afines a las artes comenzamos a escribir y a favorecer espacios de diálogo entre los artistas, las instituciones y el contexto socio-cultural, con incursiones curatoriales en otras provincias y en la capital insular. Territorios como Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos y Holguín lograron organizar y realizar eventos de importancia nacional. En las llamadas «provincias del interior» los procesos creativos e institucionales desarrollan dinámicas muchas veces efectivas por las alianzas atípicas que establecen artistas e instituciones. Y hasta no hace mucho tiempo, regiones con un caudal histórico apenas conocido y menos organizado en palabra impresa a través de investigaciones. Un campo todavía por desarrollar en virtud de reconfigurar una Historia del Arte Cubano representativo del complejo panorama histórico insular. Una mirada que debe desplazar la narrativa habanocentrica del arte cubano. Experiencias que me motivaron a comenzar muy tímidamente una averiguación con el tiempo investigación sobre las historia de las artes plásticas en la región histórica de Vueltabajo. Una escuela para el Arte. Pinar del Río, 1946-1958, es el título de un libro publicado por la Editorial Loynaz de la zona más occidental de Cuba. Consiste en una síntesis de una investigación mayor que abarca los siglos XIX y XX.

Relacionados con la investigación sobre las ideas socialistas en Cuba puedo enumerarte algunos artículos que pueden ser consultados en publicaciones digitales. Entre ellos: ¿Abstracto o realista?: Una polémica pinareña; Dulce ideología millonaria. Rendimiento visual de la Zafra del ′70: Cartel y humor gráfico; STALIN. Aproximación a su iconografía en la prensa cubana. 1928-1953. Imperio de un Ideal. Iconografía de КАРЛ МАРKС en Cuba, y Lenin. Contribución a su iconografía en el discurso visual cubano: 1920-1944, etc. Próximamente, saldrá a la luz: La melodía de una palabra surca el océano. Aportes a una genealogía de las ideas socialistas en Cuba, 1838-1875, en la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, correspondiente al número 1 de 2020.

Por disimiles y complejas causas la relación entre política y arte, o para ser más exacto entre política y cultura ha esta signada n nuestro país por grandes alianzas, pero igualmente por profundas contradicciones, en este sentido, como crees que puede contribuir tu libro sobre las ideas socialistas en el siglo XIX e inicios del XX?

Prefiero dar tiempo a la recepción que formen la opinión pública y la indispensable mirada académica, si es que sucede, como es de esperar. De cualquier modo, la observación, investigación y publicación de mi objeto de estudio constituye una intervención científica y cultural necesaria, impalpable en la complejidad de su proceso histórico, dentro de la historiografía cubana.

¿Planes futuros?

Continuar trabajando.