Eliades Acosta Matos

Entrevistas

La guerra cultural es una realidad diaria y palpable contra este país

Deisy Francis Mexidor


A continuación reproducimos una entrevista publicada en el No. 191  de agosto  de 2007 de nuestra revista Librínsula a Eliades Acosta Matos. Filósofo , historiador y escritor cubano. Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saíz. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y del Consejo de Redacción de diversas publicaciones, entre ellas, Cuba Socialista. Presidente del Consejo de Directores de la Asociación de Estados Iberoamericanos para el desarrollo de las Bibliotecas Nacionales (ABINIA). Fue presidente del Ateneo de Santiago de Cuba y director de la Biblioteca Nacional José Martí.

La guerra cultural es una realidad diaria y palpable contra este país

Por Deisy Francis Mexidor

Eliades Acosta Matos (Santiago de Cuba, 1959) es reconocido en el ambiente intelectual cubano. Escritor, ensayista y colaborador de prensa, hasta hace muy poco fue director de la Biblioteca Nacional José Martí, tras ser nombrado como jefe del Departamento de Cultura del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Es autor de varios libros, entre los más recientes están Apocalipsis según San George y la novela policíaca Hotel Tampa Bay.

"Soy partidario de que la crítica cultural tenga su espacio. Nos interesaría a la luz de hoy crear un periódico que se pueda dedicar íntegramente a estos temas en el sentido cultural más amplio", afirma Eliades Acosta.

Durante su diálogo realizó interesantes reflexiones acerca del panorama actual de la cultura cubana:

    * E l periodo de crisis que vivió el país en los años 90, incidió, por supuesto, en todas las esferas de la vida nacional. La Cultura no estuvo exenta. ¿Qué situación existe hoy en términos generales en el ámbito cultural?

Hoy tenemos unos atisbos de recuperación cultural en algunas ramas, me referiré especialmente a la literatura, en la cual podría afirmarse que gozamos de buena salud, pues tenemos una literatura fuerte, viva y con resultados.

En estos atisbos de recuperación debemos mencionar la industria del libro, la industria editorial, las ferias del libro. Hace poco se reinauguró después de un proceso de recuperación y una importante inversión tecnológica, la imprenta Federico Engels junto a la imprenta Alejo Carpentier, inaugurada hace cinco años, ambas poseen una capacidad potencial que supera la producida en 1989, la de mayor producción de libros en Cuba, en los 30 años anteriores al periodo especial, que fue de 50,5 millones de ejemplares.

Eso abre un diapasón. Lo que no quiere decir que automáticamente genere que la literatura nacional vaya a despegar de una manera, porque ahí tendríamos que caer en la política editorial, qué publicamos, qué no publicamos, ¿es muy político lo que hacemos?, ¿lo literario tiene un peso menor o no? Lo cierto es que hay una industria editorial con un soporte material que empieza a recuperarse y es muy prometedora para la población.


    * ¿Habla también en términos de literatura fuerte y viva en cuanto a la literatura cubana en el exterior?

Mira, en el exterior generalmente los resultados están marcados por la impronta política, o sea, tanto hablas, tanto recibes. El caso clásico es el de Amir Valle Ojeda, un escritor realmente menor que salió del país, se quedó en Alemania, empezó a hablar horrores de la Revolución y de repente lo presentan como un gran escritor, ha sido premiado, pero no por la calidad de una obra sino por su postura contra la Revolución. Lo mismo ocurre con el caso de Zoe Valdés, pero en realidad esos nombres no merecen más comentarios.

    * La etapa de crisis o periodo especial provocó entre otras cosas la pérdida de espacios para la crítica cultural, tan en boga en los años 80…

Soy partidario de que la crítica cultural tenga su espacio. Nos interesaría a la luz de hoy crear un periódico que se pueda dedicar íntegramente a estos temas en el sentido cultural más amplio, en el que sí se pueda polemizar, pues nuestra prensa, debido a sus limitaciones de páginas no tiene espacio para la polémica y en ocasiones damos una imagen monolítica que nadie cree.

Hay una necesidad de que exista esa válvula de vapor o presión, para discutir los temas de la cultura, porque la guerra cultural es una realidad diaria y palpable contra este país. El que piense que estamos presenciando solo fenómenos indeseados pero espontáneos está equivocado.

Aquí hay una especie de monitoreo permanente sobre nuestros defectos, problemas, errores, contradicciones y hay campañas y hasta una especie de orden de ataque que quien sabe leer y analizar información se percata cuándo le han pasado una orden, aunque viva uno en Madrid y otro en Australia o Miami.

    * ¿Cómo se perfila, qué caracteriza las formas de esa guerra cultural del imperio contra Cuba?

Existe una preocupación por comenzar a poner sobre la mesa los archivos. Nos hemos percatado en este país que cuando tú tienes una polémica, gana el que pone sobre la mesa una referencia más antigua para demostrar su punto de vista.

En ese sentido la lucha por los archivos está apenas comenzando y esta es una tendencia y todo lo que hagamos que ponga sobre la mesa un poquito de historia nos hará mucho bien.

Al caso nuestro, ¿dónde está el arca de la alianza?, pues en los primeros años de la Revolución, ahí fue dónde se definió todo, donde se definieron las personas, la historia… todo lo que vino después fue consecuencia de lo que ocurrió en aquellos convulsos años de 1959, 1960 y 1961. La política cultural de la Revolución se trazó desde esos primeros años.

Las fuerzas contrarias a la Revolución han dado su versión de los hechos una y otra vez mintiendo, manipulando y ocultando.

Por eso molesta que el país se haya dado cuenta que tiene que abrir los archivos y que se encuentren verdades. Por ejemplo, a quienes le hacen el juego a sucias campañas los deja descolocados que en esa búsqueda de los archivos aparezcan nombres de intelectuales históricamente manipulados, que al abrir los archivos se demuestra que públicamente manifestaron alguna vez su simpatía por Fidel. Por eso lo de los archivos no es casual.


El acceso a las nuevas tecnologías ha sido un factor esencial en todo este proceso. Hoy el uso electrónico de los blogs es un instrumento de esta guerra cultural. Hay infinidad de blogs contra Cuba que se muestran aparentemente inofensivos, se actualizan con frecuencia y dan una imagen cosmopolita, porque tienen a colaboradores en distintos países.

Entre tantos otros, no es causal que ahora aparezca una cubana en algún punto con un blog que se llama Muñequitos rusos, una especie de revisión de la etapa soviética en Cuba.

Además están atacando a través del tema racial, intentan potenciar a los "afrodescendientes" en la Isla. Este constituye un combate fuerte en la actualidad y es pagado con el dinero del Plan Bush contra Cuba (Informe para Asistir a una Cuba Libre). El objetivo que persigue no es otro que tratar de dividir a los cubanos. Por una agenda política pretenden desunir al pueblo de Cuba, dividir lo que la historia unió. Sería muy peligroso que cubanos contra cubanos se enfrenten entre sí por el color de la piel. Las guerras asentadas en la cultura son las más terribles.

Por eso estamos conscientes de que nuestros temas debemos analizarlos oportunamente, cuando nos convenga, porque si no lo hacemos nosotros lo van a analizar otros. En este "juego" de la cultura alrededor de Cuba no se puede creer en casualidades.

    * Habló de la literatura, la industria editorial. En otras manifestaciones como las artes plásticas, la danza, el cine, la música. ¿Qué situación tenemos?

En realidad vamos saliendo. Esas manifestaciones se han ido recuperando poco a poco. Diversos programas de la Revolución están potenciado la formación de instructores de arte, se han recuperado escuelas de arte, hay un apoyo a industria cinematográfica, que nuevamente comenzó a producir para bien.

Pero en la música, específicamente en la popular bailable seguimos en crisis. Nuestras orquestas no tocan en La Habana, prefieren irse un fin de semana a cualquier sitio fuera del país porque se han perdido espacios abiertos. Desde 1959, año en que triunfó la Revolución, hasta la fecha alrededor de 1 750 espacios de música bailable se han cerrado en esta ciudad.

    * ¿Y en el plano de la enseñanza general?

Tenemos un buen sistema de enseñanza masivo, gratuito y sin exclusiones; sin embargo, en nuestras escuelas aún no hemos logrado que como mismo enseñamos mitología grecolatina, también se imparta la mitología africana que es parte de nuestro ajiaco cultural; sin embargo, si vas por la calle te percatas que todo el mundo sabe lo que es un Orisha (en el culto sincrético Dios del panteón yoruba).

En sentido general hay muchos retos por delante y mucho trabajo de todo el mundo. Hay que crear conciencia en la sociedad cubana sobre estos temas, la gente a veces no se cuestiona las cosas, por eso es tan importante también fomentar un periodismo crítico e inteligente.

    * ¿Qué es a su juicio la crítica?

La crítica es un prisma, es un estilo de vida, una forma de vida. Quien no es crítico acepta el mundo por injusto que sea.

    * ¿Cuál es la máxima ganancia en estos tiempos?

La ganancia es multiplicar no reducir; además tiene que haber un renacer de la sociedad cubana que pasa por la economía, la sociedad misma, los valores, el civismo…

http://www.granma.cu/espanol/2007/agosto/juev16/33eliades.html


  • Esteban Llorach
    Entrevista realizada a Esteban Llorach, Premio Nacional de Edición 2003.Librínsula No. 4, Enero 2004
    Por: Maribel Duarte González