Revistas cubanas de medicina

Imaginarios

Revistas cubanas de Medicina del siglo XIX. Contribución desde la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí

Por: Jorge Luis Montesino Grandías

A propósito del enfrentamiento al nuevo Coronavirus COVID-19, la Revista Digital Librínsula cierra con la quinta entrega la serie de sus Ediciones Especiales concebidas desde el No. 394 el próximo pasado abril. Corresponde a la No. 398 poner al alcance del lector una selección de publicaciones seriadas expertas en medicina, pertenecientes a los fondos de Hemeroteca y a la Sala Colección Cubana de la Biblioteca Nacional José Martí. De este modo, contribuir al conocimiento científico y social de su potencial bibliográfico en el campo de las ciencias médicas.

Para ampliar sobre este particular, consultamos las obras del bibliógrafo Carlos M. Trelles (Bibliografía Cubana de los siglos XIX y XX, y Biblioteca Científica Cubana. Tomo Segundo. Matanzas. 1919). La cual incluye 99 impresos corrientes a lo largo de 1800. Doce de farmacia, 14 de Odontología, uno de Veterinaria. Y un total de 10 dirigidas por cubanos. De utilidad ha sido hojear la faena del padre de la Bibliografía cubana y bibliotecario Antonio Bachiller y Morales, así como de otros estudiosos y compiladores cubanos.

Según consenso de historiadores y bibliógrafos, la génesis de la bibliografía médica cubana se remonta a 1723 con la Tarifa general de precios de medicina, encargo del protomédico Francisco de Teneza al impresor Carlos Habré. También se ha sostenido la existencia de otro impreso, pero de 1722. Antonio Bachiller y Morales menciona ejemplos en su Catálogo de libros y folletos publicados en Cuba desde la introducción de la imprenta hasta 1840. Eusebio Valdés Domínguez dio a la luz Apuntes para una bibliografía médica cubana, 1878. El Dr. Ambrosio González del Valle y Nicolás José Gutiérrez, José López Sánchez, Zoe de la Torriente Brau, Jorge le Roy y Cassá, entre otros, impulsaron el conocimiento de las ciencias médicas.

El repertorio de publicaciones expertas en el vasto campo de la medicina durante el siglo XIX en Cuba pone a la vista una significativa pluralidad de títulos en correspondencia con el adelanto intelectual, de la medicina y su enseñanza, y la incidencia del periodismo especializado. Indica la voluntad científica, profesional y de asistencia social crecientes en esta isla desde finales del XVIII con el protagonismo del doctor Tomas Romay Chacón (1764-1849) como facultativo de la Junta Central de Vacunación (13 de julio de 1804), impulsor del pensamiento científico en la mayor de las Antillas. Desde entonces, la impresión de libros extranjeros (no pocos de ellos traducidos) y cubanos, informes y memorias de facultativos residentes y naturales de esta Isla sería el correlato conceptual, teórico, homeopático y asistencial del movimiento científico y editorial en aumento a lo largo de 1800. A la par de todo ello se desarrolló una importante labor bibliográfica de humanistas, intelectuales y vulgarizadores (promotores) del saber social, político, literario y artístico. Bajo custodia, conservación y socialización de las bibliotecas de instituciones públicas (Sociedad Económica de Amigos del País, de la Universidad de La Habana, entre otras.) y privadas (Tomás Romay, Domingo del Monte, José de la Luz y Caballero, A. Bachiller y Morales). Debe señalarse el marcado interés de las publicaciones seriadas cubanas por incluir una sección bibliográfica dedicada a informar y actualizar al lector cubano (ya “suscritores”, del ramo científico como al lector común) sobre los adelantos científicos, teóricos y metodológicos alcanzados en Europa y Norteamérica. Médicos y científicos de la isla compartieron páginas con notorios galenos extranjeros. Caudal ordenado en estudios y compendios posteriores sobre la bibliografía médica nacional.

Una lista sumaria de revistas galenas impresas en el XIX debe incluir: Repertorio Médico Habanero, Boletín Científico, El Observador Habanero, La Bandera de la Homeopatía en La Habana, El Eco de París, Repertorio Médico de Medicina, La Emulación Médica, Farmacia y Ciencias Naturales, Revista Médica de la Habana, El Eco de la Medicina, Revista Médica, Revista Médica-Quirúrgica y dentista, Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana, Repertorio de Farmacia, La Escuela de Medicina, La Escuela Médico Dental, entre otros valiosos impresos en forma de libro y folleto. A continuación, repasaremos algunas de aquellas.

Foto de la BNCJM

El Repertorio Medico-Habanero es la primera publicación cubana especializada en medicina. Dirigida por el doctor D. Nicolás J. Gutiérrez salió a la luz en noviembre de 1840 en la Imprenta Literaria, La Habana. Fueron sus redactores Ramón Zambrana y D. Luis Costales. Al principio fue mensual y después quincenal. En 1843 D. Manuel V. Miranda la dirigió fusionándola con el Boletín Científico hasta 1845. Dio a conocer Paginas para la historia contemporánea de la medicina operatoria en La Habana, a la luz en el Volumen III, Numero 1, julio 1 y 15 de 1841, pp. 5-14. Debemos apuntar que Gutiérrez Hernández ejerció como catedrático de la Real y Pontifica Universidad de La Habana y profesor en el Real Hospital de San Ambrosio. Rector de la Universidad de La Habana y presidente fundador de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana en 1861, en la cual laboró por 29 años hasta su fallecimiento el 31 de diciembre de 1890. Autor de una importante y extensa obra científica.

El prospecto del primer número expuso su perfil editorial: “Si á lo dicho se agrega que en esta obra no nos limitarémos á las observaciones y escritos de nuestros prácticos, sino que estractarémos tambien del estrangero, lo mejor y mas interesante que produzca, proporcionando de este modo un recurso sencillo de estar al corriente de los progresos de la ciencia, tendremos sobradas razones para asegurar que traerá grandes ventajas y sera de una utilidad positiva la publicacion del Repertorio Medico Habanero.”

Foto de la BNCJM
Foto de la BNCJM

Estuvo dividida en cuatro secciones. En la primera “Clínica médico-quirurgica”, “espondremos la constitucion médica y las enfermedades que hayan reinado en el mes anterior, terminando con el estado de hospitales”; (…) “La segunda sección estará destinada á los trabajos originales sobre cualquier ramo de la ciencia.” “La tercera con el título de Bibliografía, servirá para anunciar obras nuevas con el juicio crítico cuando lo consideremos de utilidad y para el estracto de las que merezcan estudiarse.” Y “la cuarta con el título de Variedades contendrá el anuncio de medicamentos secretos prohibidos en Francia, el de los permitidos y alguna otra noticia que por su naturaleza no tenga cabida en las secciones recedentes.”

Foto de la BNCJM

El Boletín Científico tuvo como redactores a Vicente Antonio de Castro y Justino Valdés Castro, quien solicitó permiso de publicación en agosto de 1842. Transcurrido un año se fundió con el anterior, denominándose Repertorio Medico-Habanero y Boletín Científico, escrito por varios profesores. El Número 1 del Volumen III, julio 1 y 15 de 1844 deja constancia de “los obstáculos que se presentan con frecuencia en esta capital, para proseguir el curso de las publicaciones científicas”, pero insistiendo en estimular “á los prácticos á escribir.” De igual forma, tradujeron y entregaron El compendio de Historia Natural y Fisiología e Higiene de los hombres dedicados á los trabajos literarios. Este último, un acercamiento atípico a la labor literaria por entonces. Hijas de su “petulancia” fueron algunas mejoras propuesta a la Junta de Sanidad. Como la reforma y mejora de la cloaca.

Entre mayo 1844 y octubre de 1848 salió El Observador Habanero, Periódico de Medicina y Cirugía Práctica, y redacción a cargo del Dr. Julio J. Le Riverend. Considerado el mejor periódico de los publicados entonces.

El Repertorio Económico de Medicina, Farmacia y Ciencias Naturales, surgió en febrero 1848. Después de un tiempo sin salir reapareció en septiembre 1850.

El Criterio fue un Periódico de medicina, cirugía, farmacia y ciencias auxiliares. Su director José Espárrago y Cuellar le abrió las puertas públicas en 1852. De carácter crítico, tenía como principal objetivo la defensa de las ideas homeopáticas. Redactores: los doctores Joaquín F. de Aenlle y Juan Manuel Sánchez de Bustamante.

Durante el poco tiempo que se mantuvo circulando, divulgó en sus páginas artículos de Espárrago, Aenlle y Sánchez de Bustamante, así como de los homeópatas Terrada, Escofet y Cruxent.

Dejó de circular en el mismo año de su surgimiento. Reapareció en mayo de 1871, su segunda época duró apenas cuatro meses, ya que su producción cesó definitivamente en el mes de agosto siguiente.

En igual fecha florece El Propagador Homeopático, bajo auspicios del catalán Ldo. Juan Terradas residente en La Habana.

Gaceta Médica de la Habana. Su director el Dr. Ramón Zambrana. El 1ro. de enero de 1854, salió el primer número de esta revista mensual creada por este para divulgar en artículos los resultados de estudios sobre medicina, cirugía, farmacia y otras ciencias auxiliares. El Dr. Z. contó con el apoyo de los igualmente doctores Nicolás Manzini y Ambrosio González del Valle, y de los licenciados Joaquín de Zayas, Félix y Pedro Giralt, Antonio Caro, José Trujillo, Justino Valdés Castro, Antonio Oliva, Francisco y Juan Bruno Zayas, Félix Martín y Antonio Cairo.

Esta gaceta dio prioridad a la divulgación de casos clínicos, quedando asentados interesantes trabajos de este tipo escritos por Zambrana, Manzini, Zayas, Valdés Castro, Caro, los Giralt, Agustín Rosell, Juan Cardona y José Andrés Piedra. En sus páginas aparecen algunos artículos originales: "Hernias, su frecuencia en Cuba y Operación", de Manzini; "Fiebre amarilla", de Zambrana y "Operación de la talla bilateral", del doctor Esteban González del Valle. Celebrados por la comunidad científica de entonces. Sólo 10 números formaron un volumen con 168 páginas. Desapareció en octubre de 1854.

Foto de la BNCJM

Continuó La Bandera de la Homeopatía en la Habana. Periódico semanal con vida editorial entre 1856-1858. Concebida para divulgar la doctrina de Hahne-mann. Su fundador y director fue el Intendente de Provincia Manuel Zapatero, una persona aficionada a las ciencias homoepática. A través de su Bandera…. los lectores podían conocer el fruto de sus investigaciones.

Cuando se inició tenía una periodicidad semanal. A partir de la primera entrega del tercer volumen comenzó a publicarse quincenalmente.

El 1ro. de octubre de 1856 apareció en Santiago de Cuba El Restaurador, concebida para brindar información vinculada con la cirugía, la farmacia y las ciencias naturales. Su fundador, director y redactor fue el licenciado José Garófalo, un galeno español radicado en aquella urbe. Esta revista dejó de circular a los tres meses de su salida, cuando se produjo la muerte de Garófalo en Madrid.

Fue la primera publicación de ciencias médicas producida en la isla de Cuba fuera de La Habana.

Foto de la BNCJM

El Eco de París se estrenó en marzo de 1858, formó un volumen de 390 páginas, hasta el número correspondiente a febrero de 1859, que constituyó el último. Debió su creación a orientar a los estudiantes de la Universidad de La Habana, teniendo como base los trabajos sobre medicina, cirugía y ciencias auxiliares de sus redactores en forma de apuntes, extractos y traducciones de documentos científicos producidos originalmente en el país galo. Su director y redactor principal fue Carlos Valdés, un médico espirituano que vivió muchos años en la capital francesa, donde permaneció hasta el fin de sus días. Los restantes miembros del cuerpo de redacción fueron los entonces estudiantes en París Luis María Cowle y Gabriel María García, Pedro de Hevia, Antonio Mestre y Ramón Luis Miranda.

Como se aprecia, la cultura científica cubana maridó con la profesión letrada aportando valiosos títulos, autores, un público lector y suscriptores en pro del adelanto médico en condición política y económica de colonia española. La medicina cubana y su campo literario especializado realizaron así valiosos aportes de alcance mundial.

*Todas las imágenes de este artículo pertenecen a los Fondos Bibliográficos de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí

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