Imaginarios

Pórtico

Por: Redys Puebla Borrero

Una simple ojeada a la vastísima bibliografía activa y pasiva— de Eliseo Diego dejaría apreciar de cualquier modo al poeta; de hecho, críticos y seguidores de su obra reconocen en él al Maestro, merecedor de los más altos galardones entre las cuales es obligado mencionar el Juan Rulfo, 1993, otorgado ya en el ocaso de su vida.

Aun cuando altas voces de la cultura nacional y universal han dedicado páginas enteras al quehacer de Eliseo Diego en la narrativa, ésta ha ocupado un segundo plano en la valoración de su obra. No obstante, al explorar el acervo que él nos ha legado, encontramos que sus dos primeras publicaciones: En las oscuras manos del olvido (1942) y Divertimentos (1946), clasificados como prosa poética, son relatos de los buenos, de los que han dejado una huella imperecedera en nuestra literatura e hicieron que el nombre de su autor se uniera al de Alejo Carpentier, Virgilio Piñera, Arístides Fernández, Enrique Labrador Ruíz y Lezama Lima, entre otros, artífices principales de la cuentística fantástica en Cuba. Cabría entonces preguntarse si son realmente poemas los textos del Libro de quizás y de quién sabe (1989) Y es que resulta imposible obviar al poeta, en el concepto más ortodoxo, cuando se habla de su prosa, incluidas en ella los relatos más breves o más extensos, fantásticos, mágicos o educativos, como Algo de corazón, y hasta sus ensayos, porque aquí ideas e imágenes evocan, como en el verso, su ingénita vocación poética.

Quizás las propias palabras de Elíseo en el prólogo a Divertimentos ilustren con mayor claridad cuanto hemos intentado expresar acerca de su incuestionable maestría como cuentista:

No sé qué valor se dará hoy a estos brevísimos relatos, pero si digo que su autor fue mi maestro de poesía, es porque me enseñó —no por poseerlos él, sino por intuirlos— los tres golpes mágicos que después me han servido para entreabrir, ya que no abrir de par en par, sus puertas: la concisión o sequedad del golpe, la fuerza del impacto, y finalmente esa suprema tensión del golpe de vista en que uno atrapa, como a un relámpago, lo que vislumbra huyendo por la ti- niebla del silencio adentro.

Este fragmento es prueba fehaciente de la madurez de quien lo escribe, dueño de su propio aparato conceptual y de una sólida riqueza expresiva cultivada al calor de los clásicos de la lengua española, de la cual explotó sus más variados registros y para ello no le faltaron elogios, así como de la cultura universal, características que signó a quienes como él se reunieron en tomo al Grupo Orígenes y su revista, impar tesoro de nuestras letras, donde Elíseo dio a conocer muchos de sus cuentos.

El mundo que transita alrededor de las historias narradas no puede desligarse de la perplejidad que deja ante nuestros ojos un acto de magia; es magia y fantasía cuanto proyecta a través de las imágenes descritas en «De Jacques», «De las hermanas» o «En el hombre de los dientes de oro»; nada podría hacer la lógica frente a las delicias que entrega lo absurdo en «De la pelea» y «Nadie»; al ambiente alucinado y onírico de «De Esperanza Venablos»; a la candidez de «Historia del desterrado» o «Un regalo de cumpleaños»; a los fantasmas de «Historia del anticuario» o «Fantasmagorías»; a lo grotesco en «De la máscara»; a la ironía en «Historia de un inmortal», y así sucesivamente, quedamos atrapados en las redes que el autor tiende al subconsciente del individuo, materia prima de sus historias donde animales y cosas se animan y personifican, y lo fantástico se ubica en el punto más alto de la parábola que se crea entre realidad y ficción con toda la fuerza y concisión capaces de ofrecerles aquellos «tres golpes mágicos».

Mañoso artesano de la palabra, no dejó Eliseo un instante para que ésta se helara antes de cobijarse en el papel, y en ese constante hacer surgieron los cuentos que han sido escogidos para esta nueva edición.

Confieso que cuando Francisco López Sacha, quien fraguó este proyecto, me encomendó la selección de los textos de Eliseo para integrar la antología, el grato placer que había sentido siempre al disfrutar de su obra como simple y atrevida lectora se convirtió en pavor al tener que elegir lo más sobresaliente y representativo de toda una cuentística precisamente sobresaliente, donde la excelencia no permite el lujo de dejar espacio a la elección. Es por ello que si no aparecen todos sus relatos aquí es primero: porque en extenso volumen fueron publicados las Prosas escogidas (1983) que, además de sus trabajos ensayísticos, reúne íntegramente: En las oscuras manos del olvido y Divertimentos, antes citados, Noticias de la quimera (1975) y narraciones escogidas en otras publicaciones, antologadas con posterioridad en la «mínima» Un almacén como otro cualquiera (1978), a las cuales sumamos en esta ocasión textos del Libro de quizás y de quién sabe -, segundo: porque intentamos ofrecer lo más exquisito de la labor de este creador y que esto mueva a sondear toda su obra narrativa; que exégetas dirijan su ejercicio hacia esta zona de su quehacer de la que aún queda mucho por decir.

Aprovechar esta oportunidad sería edificante y grato pues al decir de Cintio Vitier «cuando tenemos en las manos un libro de Elíseo, no tenemos sólo una lectura, sino también un talismán. Nada malo puede ocurrimos entonces y ciertamente ya nos ha ocurrido lo mejor: haber encontrado el número cualitativo de la vida, la seguridad del triunfo de la gracia contra las tinieblas de la confusión...».

Elíseo Diego CUENTOS ESCOGIDOS Selección y notas Redys Puebla Borrero Editorial Letras Cubanas, © Herederos de Elíseo Diego, 1995 © Sobre la presente edición: Editorial Letras Cubanas, 1995

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