Imaginarios

Breve testimonio fotográfico de epidemias, médicos y sanatorios en la Cuba colonial y republicana

Por: Johan Moya Ramis

Resulta significativo el escaso archivo fotográfico cubano acerca de las epidemias que asolaron la Isla en el último tercio del período colonial hasta la década del 1930 de la llamada República Mediatizada. Sobre todo si se toma en cuenta que desde la entrada a Cuba en abril de 1840 de la técnica fotográfica creada por Louis Daguerre, pasando por la eclosión del foto reportaje durante el período republicano, existe un abundante testimonio fotográfico de retratos personales y familiares, vistas y paisajes urbanos, junto una rica memoria fotográfica de sucesos históricos políticos y gubernamentales, así como eventos sociales y deportivos, y también fotografía de arquitectura.

Quizá esta carencia se deba a la tendencia patológica de los cubanos de olvidar los eventos desagradables y trágicos de la vida. Lo cual, como bien pondría de manifiesto el gran intelectual cubano Jorge Mañach (1898- 1961) en su insuperable libro Indagación del choteo (1928), pasa por la burla y el humor caustico que caracteriza a los hijos de la Mayor de las Antillas.

Sin embargo, a pesar de la mala memoria de muchos, los retratos fotográficos, las fotos arquitectónicas, los anuncios y los foto reportajes rescatados en archivos institucionales, gracias a la conciencia de otros, que si le dieron importancia al valor de las imágenes como preservación del patrimonio afectivo e histórico de la nación, podemos brindar en el presente artículo una modesta muestra fotográfica sobre el tema de las epidemias en Cuba durante los periodos históricos antes mencionados.

Cólera Morbo Asiático

En los anales históricos de las epidemias en Cuba durante la colonia, el número uno de las pandemias lo tiene el Cólera Morbos Asiático, enfermedad infecciosa y altamente transmisible, que asoló a la Isla durante el siglo XIX en tres etapas: los meses de enero a junio de 1833, los años de 1850-1854 y 1867-1871, y que causó más de 30 mil muertos en la Isla. Uno de los médicos emblemáticos que participó en la lucha contra el Cólera Morbo Asiático y del cual se han podido rescatar dos retratos fotográficos es del eminente doctor Nicolás Gutiérrez (1800-1890).

Foto del Dr. Nicolás Gutiérrez
Foto del Dr. Nicolás Gutiérrez

Dr. Nicolás Gutiérrez (1800-1890)

Este galeno cubano, a los muchísimos méritos obtenidos en la medicina y las ciencias en Cuba del siglo XIX, se une el hecho de que de los primeros médicos en recopilar los casos de Cólera Morbo Asiático en La Habana para la Junta Superior de Sanidad, durante la aparición de esta epidemia en 1833.

Foto del Dr. Carlos Juan Finlay

Dr. Carlos Juan Finlay (1833–1915)

Otros de los grandes de nuestra historia médica es el doctor Carlos Juan Finlay y Barrés. Aunque su figura ha trascendido de forma universal en la historia de la medicina y las ciencias, por el descubrimiento del agente transmisor de la Fiebre Amarilla, Finlay también realizó investigaciones sobre el Cólera Morbo Asiático en La Habana en el último tercio del siglo XIX. Sus investigaciones arrojaron datos relevantes acerca de la transmisión de esta mortal enfermedad por medio de las heces fecales, el suero de sangre y el vómito, y su vinculación con las fuentes de agua de la ciudad como la Zanja Real y el río Almendares.

La Fiebre Amarilla

La epidemia de la Fiebre Amarilla está considerada el azote del siglo XIX cubano. Junto con el Cólera Morbos Asiático, es una de las enfermedades que más víctimas cobró en la Isla a lo largo de la citada centuria. Dentro de los médicos que brindaron su ciencia y esfuerzo para erradicar esta epidemia, además de la figura prominente de Carlos J. Finlay, está el doctor Arístides Agramonte Simoni (1868-1931)

Foto del Dr. Arístides Agramonte

Dr. Arístides Agramonte.

Este galeno fue el primer cubano en ser nominado al Premio Nobel de Medicina en 1903 por sus contribuciones junto con Finlay en los trabajos de la Comisión para descubrir el agente transmisor de la Fiebre Amarilla.

Las estadísticas y los datos son elementos medulares en la información médica. Los datos estadísticos de los cuales disponen hoy los estudiosos del tema acerca de la epidemia de Cólera Morbo Asiático y la Fiebre Amarilla en el siglo XIX fueron gracias al trabajo de los estadistas médicos.

Foto del Dr. Ambrosio González del Valle
Foto del Dr. Jorge Le Roy y Cassá

Fotos de Ambrosio González del Valle y Cañizo y Jorge Le Roy y Cassá

Dos de las figuras más relevantes en este apartado son los doctores Ambrosio González del Valle y Cañizo (1822-1913), considerado el padre de las estadísticas sanitarias en Cuba y Jorge Eduardo Le Roy y Cassá (1867-1934), eminente historiador y médico cubano. El trabajo de ambos introdujo métodos novedosos en los cálculos estadísticos para la salud pública de su tiempo.

Lepra, tuberculosis e influenza (Gripe española)

La lepra, enfermedad infecciosa de datación milenaria, llegó a Cuba con los conquistadores españoles. Según las actas de los Cabildos, ya desde mediados del siglo XVI existen varios registros sobre la llamada “Enfermedad de San Lázaro” y sus disposiciones para el tratamiento social de alimentación y aislamiento destinado a los enfermos. Dado su alto grado de infección y las llagas que manifestaban los aquejados en la piel, en la mayoría de los casos eran tratados como parias sociales y confinados a lugares apartados, donde en muchos casos vivían de la caridad de personas o instituciones.

No abundan los registros de imágenes sobre esta enfermedad en Cuba durante el periodo colonial. Afortunadamente durante la república, gracias a la colección de fotos pertenecientes a Pérez Beato atesoradas en la fototeca de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, disponemos de un grupo de imágenes acerca de las condiciones y el traslado de los enfermos de lepra del antiguo Real Hospital de San Lázaro en La Habana, al Rincón. En una de las imágenes se puede apreciar las pésimas condiciones y el hacinamiento de las barracas donde fueron confinados los leprosos durante la estadía de tránsito en el puerto del Mariel.

Foto del traslado de los leprosos en La Habana
Foto del traslado de los leprosos en La Habana
Foto del traslado de los leprosos en La Habana

Fotos del traslado de los leprosos en La Habana (1917)

La Tisis o Tuberculosis, es tan antigua como la lepra. Se trata de una infección bacteriana contagiosa que suele afectar principalmente a los pulmones. En los anales médicos de Cuba aparece por primera citada en 1791 en una hoja suelta titulada “Sucinta Disertación sobre la Tisis”, dato recogido por el bibliógrafo cubano Carlos María Trelles Govín.

La tuberculosis estuvo presente durante todo el período colonial y republicano. El registro de imágenes disponibles al respecto es bien parco, solo ha sido posible rescatar fotos de algunos médicos cubanos que se dieron a estudio de la enfermedad y el control de brotes de las mismas, además de publicar temas relacionados con ésta en las revistas médicas de la época. Tales son los doctores Miguel Sánchez Toledo (1851-1918) y Federico Torralba (1877-1966), este último quien publicara en 1902 el libro importante libro para el control de epidemias Concepto Sanitario de las enfermedades cuarentenables.

Foto del Dr. Federico Torralbas

Dr. Federico Torralbas

La Influenza, también conocida como Gripe Española, entró a Cuba en octubre de 1918 y logró controlarse en 1920. La letalidad de este virus fue de las más altas a nivel mundial por una enfermedad de este tipo; las cifras oscilan entre 30 a 40 millones de personas. En Cuba se reportaron más de 5000 muertes. El nombre de Gripe Española es una alusión al impacto que tuvo el virus en la prensa española de la época, por lo que se suele creer que se originó en la península ibérica, pero no es cierto. La pandemia de influenza de 1918 tuvo su origen en los Estados Unidos, afectó sensiblemente a los infantes de Marina de Guerra estadounidense, quienes al desembarcar en Europa como parte de entre las tropas aliadas de la Triple Entente, propagaron la enfermedad.

Los registros fotográficos sobre esta pandemia en Cuba son escasos, sin embargo, sabemos que los médicos graduados entre 1918-1919 tuvieron un rol decisivo en el trabajo de la atención clínica y la sanidad pública.

Foto de médicos graduados en el curso 1918-1919

Foto de médicos graduados en el curso 1918-1919

Una de las instituciones clave en la lucha contra la pandemia de la influenza fue la Escuela Cubana de Higienistas, fundada en 1902 por los doctores Carlos Juan Finlay y Barrés (1833–1915), Enrique Buenaventura Barnet (1855-1916) y José A. López del Valle (1875-1939).

Foto de médicos

Doctores Enrique Barnet (izq.) Carlos Juan Finlay y Barrés (centro) José A. López del Valle (der.) en la oficina del Departamento Superior de Sanidad

En 1918 cuando ocurre la pandemia de Influenza tiene lugar en Cuba, la citada institución se encontraba liderada por el prestigioso doctor Juan Guiteras Gener, quien tuvo el apoyo, entre otros médicos, al prestigioso doctor y profesor de la facultad de medicina de La Habana, Diego Tamayo Figueredo (1853-1956).

Foto del Doctor Diego Tamayo

Foto del Doctor Diego Tamayo

Sanatorios

Si importantes fueron los médicos, también lo fueron las instituciones de salud destinadas al aislamiento y recuperación de las enfermedades epidémicas en Cuba, algunas de ellas desaparecidas y otras que sobreviven al día de hoy.

La arquitectura de cubana de finales del siglo XIX y principios del XX se caracteriza por una mezcla de la arquitectura del sistema de Haussmann y la arquitectura colonial que había predominado en la Isla desde los siglos XVII al XIX. Es importante destacar que una de las características urbanísticas del sistema Haussmann era la creación de espacios abiertos y oxigenados para evitar las enfermedades contagiosas por hacinamiento.

Esta impronta arquitectónica se aprecia la concepción estética y espacial de los hospitales construidos en espacios urbanos a principios de siglo XX en Cuba, destinados a la atención de casos de enfermedades infecciosas y contagiosas. Se caracterizan por una gran circulación de la luz y la ventilación en los pabellones de recuperación de enfermos.

Foto
Foto
Foto

El movimiento rítmico del orden arquitectónico también cumple un rol fundamental en la concepción de un espacio de sanación apropiado, lo cual puede apreciarse en las siguientes fotos de los hospitales la Quinta Canaria, La Bénéfica y la reconstrucción de los pabellones del hospital Calixto García.

Los sanatorios que radicaban en las afueras de la ciudad, durante mucho tiempo conservaron el tipo de finca de salud, con pequeñas casetas separadas con capacidad máxima para seis personas, como es el caso del Sanatorio la Esperanza instalado en 1907 en la finca La Asunción en Arroyo Naranjo para los pacientes de tuberculosis, hoy día esta área la ocupa el hospital Julio Trigo.

Foto del sanatorio La Esperanza
Foto del sanatorio La Esperanza

Fotos del sanatorio La Esperanza.

No fue hasta principios de la década de 1940 que se asumió el desafío arquitectónico y constructivo de la edificación de un sanatorio a gran escala para tuberculosos en un área rural montañosa. El emplazamiento escogido fue Topes de Collantes, un macizo montañoso a 850 metros sobre el nivel del mar en la serranía del Escambray. Se terminó en 1954, y constituye una obra una obra inigualable en la arquitectura de hospitales en Cuba.

Imagen 23 y 24
Foto de topes de Collantes
Foto de topes de Collantes

Fotos del diseño y la construcción de topes de Collantes.

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