Nombrar las cosas

Estados Unidos de América visto a través de tres intelectuales cubanos. Una síntesis

Por: Alejandro Zamora Montes

Desde la primera intervención norteamericana (1899), que dio lugar al posterior establecimiento de una república burguesa (1902), la presencia de la cultura estadounidense en la Mayor de las Antillas resulta insoslayable. Al respecto pudieran enumerarse múltiples razones que poseen como base elementos de índole económica, política, histórica, geográfica, entre otras. Pongamos como ejemplo nuestro deporte nacional, el béisbol, importado por los hijos de la clase cubana acaudalada que viajaban a los Estados Unidos, la instauración de iglesias adventistas a todo lo largo y ancho de la isla, así como la presencia de géneros musicales como el jazz y el blues (1), por sólo citar dos ejemplos concretos. Dentro del universo intelectual cubano de la República, autores de reconocido prestigio incluyeron en su labor literaria miradas diversas relacionadas con los Estados Unidos.

Lo anteriormente expuesto no es de extrañar, pues ello devino enérgica respuesta ante el predominio del imperialismo norteamericano en la arena política, económica, social y cultural de nuestro país, caracterizada por sentimientos de frustración por el proyecto de nación anhelado, que nunca llegó a materializarse. Debido a la enorme importancia que reviste Don Fernando Ortiz (1881-1969), José Antonio Ramos (1855-1946) y Nicolás Guillén (1902-1989) para la cultura cubana, el siguiente trabajo se centrará muy brevemente en algunos aspectos de la visión que sobre los Estados Unidos de América tuvieron estas figuras históricas, partiendo de un marco cronológico (1899-1923) y (1923-1958).

La intervención norteamericana dio paso a la creación de una república burguesa caracterizada por un complejo escenario en el que gravitaban la corrupción político-administrativa de los gobiernos de turno, la dependencia económica, etapas de crisis agudas, dictaduras cruentas, la inserción de una política neocolonial, el inevitable y complejo enfrentamiento de las clases sociales, el ejercicio de una democracia inauténtica, entre otros aspectos.

Foto de Fernando Ortiz

Fernando Ortiz (imagen tomada de https://informefracto.com)

Vale aclarar que el periodo analizado sobre Fernando Ortiz con relación a su mirada sobre los EE.UU. se constituye a través de su obra de madurez (años 30 y 40), donde además de su labor antropológica, coexisten los estudios científicos multidisciplinarios de la sociedad cubana que realizó durante su permanencia en Washington, hasta la caída de la dictadura machadista (Ortiz buscaba evidentemente los componentes esenciales de la nacionalidad cubana). Ejemplo de ello es su intervención en la sesión anual de la American Historical Association y otras academias de Estados Unidos con el objetivo de mostrar las razones de orden político y económico con que Estados Unidos había afectado el correcto desenvolvimiento de la nación cubana (2). Otros ejemplos al respecto podemos rastrearlos en ensayos suyos titulados Las responsabilidades de los EE. UU. en los males de Cuba (1931) o Una nueva forma de gobierno para Cuba. Manera de terminar con la serie de dictaduras (1934), en los cuales es analizada la situación socio-política cubana de aquella etapa, así como la relación entre esta y los Estados Unidos de América.

Foto de José Antonio Ramos

José Antonio Ramos (Fondo fotográfico BNCJM)

El dramaturgo y narrador José Antonio Ramos (1855-1946) fue un eterno inconforme con la realidad que azotaba a la Cuba de aquellos años, lo cual provocó que en su proceso de búsqueda tuviera una aproximación a la ideología marxista. También cultivó el ensayo. Prueba de ello son sus dos libros Entreactos (1913) y Manual del perfecto fulanista (1916), esta última una de sus obras más conocidas. Según aparece en el volumen Historia de la literatura cubana (...) en esos trabajos expresa preocupaciones que son comunes a toda su obra. Una de esas preocupaciones es la cercanía de los Estados Unidos, cuya cultura, sin embargo, también admira. Permeado de un fatalismo geográfico de raíces social-darwinistas, acepta la inevitabilidad del instinto expansionista y sólo propone a cambio la ilusoria fórmula de la "virtud doméstica". No obstante, sabe que ese "instinto" puede destruir la nacionalidad cubana y su primera proposición es inesperada, pero lúcida: es preciso conocer a nuestro vecino poderoso, asimilar sus virtudes (...). (...) sabe también Ramos, y lo expone, que el separatismo de muchos cubanos está inspirado en el modelo histórico de aquel país aunque advierte enseguida: "es cierto que Martí apuntó varias veces algunos de los más graves peligros de la gran democracia y ahí están sus profundos estudios sobre política americana (...) oponiendo una excepción a mi afirmación" (...). Algunos años después, en 1916, Ramos insistirá, como Ortiz, en el germen desintegrador que crecía en el interior de la misma nación, porque "son muchos los que entre nosotros sueñan con extranjerizarse, educan a sus hijos en colegios extranjeros y todo lo propio lo ven como empequeñecido y ridiculizado (...)". No obstante, "el desprecio yanqui nos devuelve a esos jóvenes descarriados (...) (y) nos obliga a sentirnos cubanos y a vivir junto a ellos en constante recelo"(3).Desde el punto vista historiográfico, la figura de José Antonio Ramos ha sido malinterpretada como pronorteamericana, pero ello no pasa de ser un rotundo error. La verdadera intención de Ramos fue siempre la de advertir sobre la temida absorción de Cuba por los Estados Unidos, así como visualizar el complejo contexto latinoamericano en relación con ese imperio. Prueba de ello son sus escritos titulados El odio del sur a norte-américa (1911) y Los Estados Unidos y la Perla de las Antillas (1921) (4).

Foto de Nicolás Guillén

Nicolás Guillén (Fondo fotográfico BNCJM)

Nicolás Guillén es nuestro poeta nacional y uno de los principales representantes de la poesía negra o negrismo poético en nuestro continente junto a Ramón Guirao, Emilio Ballagas y Zacarías Tallet. No obstante, también tuvo una mirada crítica hacia los Estados Unidos reflejados en su poética y en su preocupación por las circunstancias socio-políticas que vivía la república mediatizada, sobre todo, bajo la dictadura de Gerardo Machado. En la página dominical Ideales de una raza, incluida en el periódico habanero Diario de la Marina, fueron publicados ocho poemas bajo el título Motivos de Son (1930). En esa página estaba incluido un poema titulado Tú no sabe inglé, en el cual se pone de manifiesto el conflicto que presumía no dominar ese idioma en un país penetrado culturalmente por los Estados Unidos. Es considerado por los estudiosos de su obra como una de las primeras insinuaciones antimperialistas. Igualmente, en West-Indies Ltd (1934) está presente un fuerte acento antimperialista, así como una reflexión irónica y erudita sobre la supuesta "independencia" de la República.

Bibliografía

  1. Acosta, Leonardo: Descarga cubana: el jazz en Cuba 1900-1950. Ediciones Unión, 2000. p. 15-22.
  2. Ada Rosa Le Riverend: Diccionario de la literatura cubana. Editorial Letras Cubanas. Ciudad de La Habana, Cuba, 1984.
  3. Colectivo de autores: Historia de la literatura cubana. Instituto de Literatura y Lingüística. Editorial Letras Cubanas, 2003.
  4. Colectivo de autores: José Antonio Ramos. Cartas y escritos sueltos de un intelectual cubano. Tomo I. Instituto de Literatura y Lingüística, 2012.
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