Nombrar las cosas

Fidel y la AHS, un libro de alianzas y fe en la cultura

Por: Alejandro Zamora Montes

Con Fidel y la AHS, el historiador Elier Ramírez Cañedo nos presenta una selección de transcripciones ineludible para entender el sólido vínculo que mantuvo Fidel Castro Ruz con la Asociación Hermanos Saíz (surgida el 18 de octubre de 1986), sobre todo, a partir de dos momentos históricos: el 12 de marzo de 1988 en el Palacio de las Convenciones -como parte del intercambio con el Consejo Nacional-, y el 18 de octubre de 2001, en la sesión final del Primer Congreso de la AHS. En las palabras introductorias, Ramírez Cañedo señala: (...) Fidel entabló una amistad entrañable con nuestros artistas e intelectuales más valiosos -también con brillantes pensadores más allá de las fronteras de Cuba-, y logró una cercanía especial con las organizaciones encargadas de promover y defender lo mejor de nuestra cultura. Era muy difícil que el Comandante en Jefe no participara en alguno de los congresos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Pero Fidel se interesó y preocupó siempre por el desarrollo, las posibilidades y el papel que podían desempeñar en la sociedad los más jóvenes dentro de la vanguardia artística e intelectual cubana (...).

La visión de Fidel con respecto a temáticas como las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones (NTIC); los principios del humanismo; compromiso legítimo con los valores sagrados y el espíritu crítico que todo intelectual debía poseer; la disolución de la URSS; la creación de un proceso social emancipador y humanista como la Revolución (con la conjunción de ideales martianos, marxistas, leninistas, anticoloniales, latinoamericanistas y antimperialistas) así como el análisis profundo de errores y limitaciones en el seno cultural, son algunas de las materias que los lectores pueden consultar en las páginas de este volumen compilatorio.

Resulta sumamente interesante la postura de Fidel Castro en relación con dos géneros musicales foráneos ( y culturas) ya enraizadas o "aplatanadas" en Cuba, como el Rock y el Rap. En el caso del segundo, comentaba: (...) ahora ustedes dicen: nos han tratado bien, muy bien, algunos han dicho que les han dado a esto y los otros. No, nada, lo que hicimos fue aplicar una política de libertad en las expresiones del arte y la música. Hay una cosa, yo tengo esa tendencia: pero, además, tengo la suerte de que soy amigo de Harry Belafonte y no hace mucho tiempo, un día me explicó toda la historia del rap y cómo surgió, dónde surgió, fue en Nueva York, de la población negra de Estados Unidos oprimida, discriminada, con una música de protesta y advertía: "Los enemigos y los reaccionarios están tratando de utilizar toda esa música, comercializarla y convertirla...". Y aquí se horrorizaba la gente con el rap. Y ese mismo día, la política: señores, hay que darles apoyo a todas las manifestaciones, no hay que tener temor a ninguna. (...) (...) Nosotros queremos multiplicar con la máxima calidad el número de grupos de danza, y aquella de cubana no tiene nada, el ballet. ¿Y si aceptamos el ballet, tenemos que tenerle miedo a la música que han inventado los negros norteamericanos, el rap y todo lo demás?

De modo que la lectura de Fidel y la AHS permite el acercamiento a las complejidades, historia, alianzas y alcances de las políticas culturales en nuestro país. Un libro de amor y fe por nuestra cultura.

  • Escenario y Bibliografía en Los Pasos Perdidos, de Alejo Carpentier
    Por: Araceli García Carranza Basssetti

  • Cine y teatro cubano… en tu casa*
    Por: Javier Rodríguez

  • El hombre que podía casi todo
    Por: Astrid Barnet

  • 1 DE MAYO. Desfile de Carteles
    Por: Javier García Ramírez y Jorge Luis Montesino Grandías