Una vez más, Honda martiana, entre los cubanos

Por Astrid Barnet

“Me marcho torturando mi corazón bajo el peso abrumador del negro desencanto. Irme a tierra extraña a ganar el pan con el sudor de mi frente y sepultarme allí, (…) esto será solo por algunos años. (…) Me voy satisfecho porque comprendo fácilmente que dada nuestra posición sin esperanzas la conciencia pública aprueba nuestra determinación, único medio de evitar la existencia inútil”.

... ampliar +