Ramona y la traducción de José Martí

Por Ana Margarita Oliva. Especialista de la Sala Cubana. BNJM.

“Es bueno que al mismo tiempo que traduzcas, –aunque no por supuesto a la misma hora– leas un libro escrito en castellano útil y sencillo, para que tengas en el oído y en el pensamiento la lengua en que escribes.”

Carta a María Mantilla, 1895.

Aproximadamente mil piezas conforman la Colección Martiana de la Biblioteca Nacional de Cuba, entre ellas se encuentra la novela Ramona, de la autora norteamericana Helen Hunt Jackson, cuya primera edición traducida al español por el Maestro se publicó en 1888 y la Biblioteca cuenta con un volumen de la segunda edición, de 1889.

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Este ejemplar fue adquirido por la institución a través de la compra, uno de los procedimientos que utiliza el Departamento de Selección y Adquisición de Documentos para adquirir, recuperar e intercambiar materiales de valor e importancia patrimonial, este volumen constituye un documento muy especial dentro de la bibliografía activa y pasiva de Martí en nuestro acervo.

Martí viajó extensamente por Latinoamérica y Europa, y manejaba fluidamente los idiomas inglés y francés. Realizó múltiples traducciones al español, entre las que sobresalen obras del francés Víctor Hugo, de los norteamericanos Ralph Waldo Emerson y Helen Hunt Jackson. De esta manera desempeñó el oficio de traductor y periodista para ganarse el sustento. Sus artículos se publicaban en los mejores periódicos de aquella época ya que escribía con gran claridad y originalidad.

Su primera experiencia como traductor la realiza Martí en España siendo todavía muy joven. Se trata de un contrato lleno de voces técnicas y extrañas que, al parecer, llevó del inglés al español. Por su sencilla traducción recibió una paga de ocho pesos. Trabajos más profundos y fidedignos son los que hizo para la casa editorial Appleton y Cía., de Nueva York, que consistieron en tres obras de carácter histórico–didáctico. Esas traducciones del inglés al español, se destacan por la limpieza del lenguaje y por el esmero con que fueron escritas.

Por una anécdota escrita por el propio Martí en 1882, sabemos que a los trece años intentó hacer una traducción de Hamlet, de Shakespeare, cuando aún era estudiante de inglés. Como sus conocimientos de esa lengua por entonces no le alcanzaban para acometer tamaña empresa, tuvo que contentarse con traducir A Mystery de Lord Byron.

Su actividad como traductor ha sido ampliamente reconocida, pues su cultura vastísima y sus excepcionales dotes literarias le permitieron abordar con ventaja asuntos muy variados. Algunas de sus traducciones son: las ya mencionadas obras didácticas que tradujo del inglés para la editora neoyorkina Appleton y Cia: Antigüedades Griegas de J. H. Mahaffy (1883); Antigüedades Romanas de A. S. Weikens (1883); Nociones de Lógica de W. Jevons (1885); Mis hijos, del francés de Mes fils de Victor Hugo (Revista Universal, México, 1875); Misterio, traducción española de la obra Called Back de Hugh Conway, también para la casa Appleton en 1888 y Ramona, publicada por el propio Martí en Nueva York, en 1888. Cualquier estudioso puede hallar sin dificultad estas traducciones en los tomos que forman parte de sus Obras Completas, que han sido publicadas en múltiples ediciones.
El 13 de diciembre de 1886 José Martí rubricó junto a Andrés Alfonso, Antonio Rodil y Paul Philippson, un documento donde se consignan las bases sobre las que habría de fundarse, establecerse y funcionar una empresa dedicada a la edición de libros.

Sin embargo, no se obtuvo el financiamiento necesario para comenzar la planeada empresa editorial y Martí tuvo que realizar por sus propios medios la impresión de la traducción al español de la novela Ramona, en el mes de julio de 1888. En una correspondencia del 26 de julio de 1888 le comunica a su gran amigo Manuel Mercado que le enviará para su venta en México mil ejemplares de Ramona. En la traducción de la obra se descubre una marcada intención de Martí de dar a conocer a todos sus lectores la guerra que existía entre Estados Unidos y México, en la cual éste último perdió la mitad de su territorio.

En carta escrita a Manuel Mercado le expresa: “Puesto a la tarea, ya me felicité de haber escogido a Ramona y pensé en que a Méjico llega muy a tiempo, pues sin excitar la pasión contra el americano, lo que en la autora sería traición fea, y en mí imprudencia y en cierto modo entrometimiento, su lectura deja en el ánimo inevitablemente, sin violentar la lección ni insinuarla siquiera, la convicción de que al mejicano no le iría bien en manos de Norteamérica. Prepara pues sin odio el libro a aquel estado de racional defensa en que en ese país deben de estar constantemente acerca de éste”.

Esta novela, aun sin ser de su autoría, Martí le imprime su sello personal, ideológico y literario. No es la única obra en que nos muestra parte de la historia de América y del mundo, también en la revista La Edad de Oro, dedicada a los niños, instruye y enseña acerca de la historia de Cuba y otros países.

La novela Ramona se ha clasificado como novela histórica, de corte romántico. La obra presenta una historia de amor que ocurre en el sur del territorio que ocupa el actual estado de California al momento de ser conquistada por los norteamericanos. La primera parte del libro consiste en una serie de descripciones de la vida costumbrista rural californiana. La segunda parte usa el idilio para pintar las crueldades e injusticias de la conquista y el sufrimiento de los indígenas, además de exaltar la labor misionera de los padres franciscanos.

Resulta conocida la enorme riqueza de matices que se presenta en la palabra, el lenguaje y el discurso de José Martí, que van desde las ricas imágenes empleadas en Nuestra América, pasando por su poesía fecunda y llena de mensajes, hasta aquellos escritos que con palabra sencilla, directa y esencialmente descriptiva legara a la posteridad. Rafael María de Mendive fue en ese aspecto su guía y mentor, además de un gran amigo. Se considera que Martí, con sus acciones y a través de su obra escrita, quiso transformar a la sociedad y al hombre. Con su empeño y constante superación logró enriquecer la lengua española.