Las Bibliotecas Públicas Cubanas: su accionar en zonas de silencio

Por: Lic. Margarita Bellas Vilariño
Subdirectora para la atención al Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas
Presidenta de la Asociación Cubana de Bibliotecarios

La Red de Bibliotecas Públicas cubanas se comenzó a estructurar en 1960, a partir de que entrara en vigencia la Ley 742 del Gobierno Revolucionario, en virtud de la cual se disolvió la Organización Nacional de Bibliotecas Ambulantes y Populares (ONBAP), pasando las bibliotecas a la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación. En el año 1976, con la nueva división política-administrativa, se impulsó la creación, con carácter obligatorio, de las 10 instituciones culturales básicas en los 169 municipios de todo el archipiélago. Entre estas instituciones básicas se encontraban las bibliotecas públicas, por lo que este proyecto favoreció el incremento de las mismas y su creación en todos los municipios; indudablemente esto constituyó un beneficio para el Sistema de Bibliotecas Públicas Cubanas, que continuó en ascenso en los años siguientes, para contar actualmente con 405 bibliotecas públicas entre provinciales, municipales y sucursales distribuidas por todo el país.

La misión planteada por la UNESCO para la biblioteca pública expresa lo siguiente "… la biblioteca pública es el centro local de información, que brinda toda clase de conocimientos e información disponible a sus usuarios. Los servicios de la biblioteca pública se brindan sobre la base de la igualdad de acceso para todos, sin importar la edad, la raza, sexo, religión, nacionalidad, lenguaje o condición social. Por lo cual se deben proveer materiales y servicios específicos para aquellos usuarios que, por cualquier razón, usan los materiales y servicios tradicionales, como por ejemplo, personas hospitalizadas, minorías lingüísticas, personas con discapacidades o personas en hospitales o en prisión.…" (UNESCO, 1994)

Por otra parte la Norma Ramal de Cultura no. 12 de 1984 (NRCU, 012-84) plantea que la biblioteca pública es la "Institución al servicio de la comunidad, independiente de su extensión y del tipo de usuario que atiende, que posee un fondo bibliotecario de carácter universal".

El master Miguel Viciedo, en su tesis de maestría, explica que "la biblioteca pública es una institución cultural de carácter público, ya sea sucursal, municipal o provincial, que atesora un fondo bibliotecario universal formado por colecciones de temáticas generales, con el cual ofrece servicios de uso y recuperación de la información a cualquier categoría de usuarios, y que contribuye a la educación y cultura general de los mismos".

Las bibliotecas públicas atienden a una amplia gama de lectores, a los que ofrecen disímiles servicios y productos informativos, preservan y difunden el patrimonio bibliográfico de la comunidad así como lo más trascendente de la cultura universal, contribuyen a elevar el nivel cultural de la población a partir de la formación de lectores y el libre acceso de éstos a los servicios bibliotecarios. Participan activamente en el Programa Nacional por la Lectura, logrando que el libro sea el exponente de la cultura que esté presente en todas las partes y sustentando los programas priorizados de desarrollo cultural y educacional de nuestro país.

Las bibliotecas públicas constituyen un espacio privilegiado para la formación y promoción de un lector independiente, puesto que en ellas se puede tener realmente la opción de construir una relación con los lectores, los libros y las lecturas, así como tener acceso a una diversidad de materiales escritos que atiendan y satisfagan las diferentes necesidades de sus lectores. Funcionan, además, como centros de encuentros y realización de diferentes eventos y actividades. Prestan apoyo a la comunidad para la difusión de información y realizan actividades con la finalidad de formar lectores, desarrollando simultáneamente su motivación por la lectura y su habilidad para obtener experiencias gratificantes de este hecho. Constituyen el espacio idóneo para la buena lectura, pues tienen entre sus objetivos privilegiar la lectura e irradiar de esta forma cultura a la comunidad y son las instituciones que socializan el libro, ya que todos pueden acceder a las colecciones que se encuentran en las bibliotecas de forma gratuita.

Ahora bien, se debe tener en cuenta que el trabajo que se desarrolla en las bibliotecas públicas no se limita solamente al recinto que ocupa la misma. Estudios que se realizan en dichas instituciones permiten conocer cuál es su alcance y a qué zona de su territorio no llega el servicio bibliotecario, es por ello que surgen las modalidades de extensión bibliotecaria.

Las modalidades de extensión son las que permiten cubrir las zonas de silencio que no son más que las zonas dentro de la comunidad que por fatalidad geográfica son de difícil acceso a las instituciones bibliotecarias. Pueden ser zonas rurales o urbanas que no cuentan con una biblioteca pública cercana y por tanto la población no puede acudir a la institución. Estas modalidades constituyen un servicio que posibilita que la biblioteca pueda acercar los servicios bibliotecarios hacia esas zonas. Para crear las mismas se efectúa un estudio que permite conocer el desarrollo económico, social, cultural, educacional de la zona, así como los intereses de lectura de la comunidad mediante la aplicación de una encuesta a un por ciento de la misma.

En Cuba son varias y diversas las modalidades de extensión con que han logrado las bibliotecas públicas llevar el libro a las llamadas zonas de silencio. En este momento existen un total de 6 958 modalidades de ellas en todo el país:

• Minibibliotecas (4 431)
• Buroes de préstamos (335)
• Casas bibliotecas (802)
• Salas de Lectura (179)
• Bibliotecarios en el barrio (712)
• Cajas Viajeras (499)

Un total de 866 modalidades pertenecen a las zonas montañosas.

Las Minibibliotecas son colecciones renovables de libros, revistas, u otros documentos que pertenecen al fondo de la biblioteca; están formadas por un total de 10 a 50 volúmenes, son atendidas por activistas (personal voluntario) y se encuentran en áreas habilitadas al efecto en centros de trabajo, círculos sociales, hogares maternos y de ancianos, hospitales etc. Su función principal es el préstamo de libros. Dependen de la biblioteca que las constituyó y que, a través del área de extensión controla, coordina y facilita el servicio que brinda el activista. La renovación puede hacerse cada 2 ó 3 meses y se rinde información estadística a la biblioteca una vez al mes.

Los Buroes de préstamo son espacios fijos que brindan servicio de préstamo de libros con una frecuencia semanal, quincenal o mensual (días fijos de servicio según la frecuencia escogida), atendidos por el personal de la biblioteca del área de extensión. Pueden estar ubicados en lugares diversos. Su colección es mínima y renovable y pertenece a los fondos de la biblioteca que los instauró. Rinden información mensual y el bibliotecario que los atiende lleva los controles establecidos

Las Casas Bibliotecas se instauran con el objetivo de realizar préstamos internos o externos de los documentos que ellas posean; ubicadas en casas particulares en la comunidad, con colecciones particulares del barrio donde esta enclavada o con fondos de la biblioteca; son atendidas por activistas que pueden ser voluntarios o contratados por la biblioteca. En ellas se realizan, además, actividades de promoción en coordinación con la biblioteca que autorizó su creación. Si el fondo no es de la biblioteca, no se contabilizan los préstamos efectuados; sólo las actividades de promoción. En caso de que el fondo sea de la Biblioteca se llevan los controles estadísticos establecidos.

Las Salas de lectura son locales adscritos a las bibliotecas que las crean; ofrecen servicios de préstamo interno y externo diariamente; poseen una colección mínima propia suministrada por la biblioteca que es superior a los 500 títulos, son atendidas por personal de la biblioteca y están enclavadas en locales habilitados al efecto. Rinden información estadística mensual a la biblioteca.

Bibliotecario en el barrio es aquel bibliotecario activo o jubilado que realiza préstamos de libros en el barrio (a sus vecinos), efectúa, además, actividades de promoción de lectura. El bibliotecario debe llevar los controles establecidos y rendir información a la biblioteca mensualmente.

La Caja viajera es una modalidad concebida para las zonas montañosas o de difícil acceso. Son pequeñas colecciones de documentos que se transportan en cajas, mochilas, paquetes, etc. Estas colecciones se trasladan cada 3 meses por transporte animal u otros y son atendidas por un activista en la zona. Se llevan los controles establecidos, los cuales se reportan a la biblioteca siempre que se hace la renovación de las colecciones.

Otro tipo de servicio que ofrecen las bibliotecas públicas cubanas son los préstamos a domicilio. Se ofrecen por lo general a ciegos y débiles visuales, a impedidos físicos y motores, así como a lectores con enfermedades prolongadas y ancianos, entre otros. Este servicio se brinda en hogares de ancianos, talleres de minusválidos, a domicilio, hospitales y otros.

En todas las modalidades se efectúan además actividades de promoción de la lectura con el fin de dar a conocer los fondos que poseen estas instituciones.

En el año 2007 se ofrecieron un total de 2 925 886 préstamos de documentos a más de 2 millones de lectores y se realizó un total de 44 283 actividades de promoción de la lectura a lo largo de nuestro archipiélago a través de las diferentes modalidades de extensión que existen actualmente.

El fondo de documentos que poseen las bibliotecas públicas cubanas para las modalidades de extensión es de 904 129 volúmenes y resulta insuficiente. Es por ello que en la política de selección se está priorizando la necesidad de adquirir documentos para estos fines. Las colecciones de libros destinadas a este tipo de servicio son renovadas periódicamente. La composición temática de los fondos se hace corresponder con los intereses de lectura y necesidades de información de los pobladores de la comunidad.

Ha sido nuestro interés reflejar cómo las bibliotecas públicas cubanas buscan alternativas para llevar el libro a todos los rincones del país, y lograr así que todas las zonas de silencio cuenten con servicios bibliotecarios.

Bibliografía

Archivo de la Subdirección para la Atención al Sistema de Bibliotecas Públicas de la Biblioteca Nacional José Martí.

NRCU 012. Indicaciones generales para la organización del Sistema de Biblioteca Públicas: reglas generales: Norma Ramal. La Habana: Ministerio de Cultura, 1984.

UNESCO. Manifiesto de la UNESCO sobre la Biblioteca Pública. París: UNESCO, 1994.

Viciedo Valdés, M. Biblioteca Pública y Revolución (Su desarrollo de 1959-1989). La Habana: Universidad de La Habana, Facultad de Comunicación, Departamento de Bibliotecología y Ciencia de la Información, 2005. (Trabajo de Diploma presentado en opción de la Maestría en Bibliotecología y Ciencia de la Información).