Declaración de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI) y de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCICT)

En días recientes los medios de comunicación han dado a conocer un número importante de documentos que contienen datos hasta ahora inéditos acerca del origen, financiamiento, mantenimiento y orientaciones que han sostenido la acción de las llamadas Bibliotecas Independientes, como forma sutil de agresión cultural.

Los bibliotecarios, trabajadores de la información e informáticos cubanos, asociados, de acuerdo a las normas internacionales y por su libre voluntad, a la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI) y la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCICT), que realizan su trabajo en las instituciones bibliotecarias cubanas, como la Biblioteca Nacional José Martí, el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (constituido por 415 bibliotecas con presencia en todos los municipios del país), el Sistema Nacional de Bibliotecas Escolares, el Sistema Nacional de Bibliotecas Universitarias, el Sistema Nacional de Información Científica y Tecnológica, los Sistemas Especiales de Bibliotecas, y todos los Centros de Documentación e Información que existen en el país; todas ellas instituciones encargadas de llevar la lectura y el libro en cualquier formato y con cualquier contenido científico, artístico, histórico, político y cultural, no pueden dejar de denunciar la agresión organizada en torno a su profesión. Ello intenta afectar la dignidad, el honor y la seriedad del trabajo de los integrantes de uno de los movimientos de bibliotecarios y trabajadores de la información más amplios, sostenidos y populares que existen hoy.

Ya con anterioridad nuestras asociaciones han denunciado el carácter netamente político de esta maniobra, que ha utilizado el nombre de Biblioteca y el prestigio que ello implica para presentar internacionalmente una imagen de nuestro país que propicie una agresión, de cualquier tipo, en la cual la opinión pública mundial, desorientada, pueda contemplar pasivamente, incluso, la destrucción de nuestro patrimonio bibliográfico, como fatalmente ha ocurrido en lugares como Bagdad y Sarajevo.

Denunciamos ante las asociaciones de bibliotecarios y de los trabajadores de la información en el mundo, la dependencia total de las llamadas Bibliotecas Independientes con respecto a sus financiadores y sustentadores. Puede el mundo entero comprobar nuestra denuncia a través de los documentos publicados por la prensa cubana. En ellos queda claramente demostrado que parte del financiamiento es suministrado por connotados terroristas vinculados a la voladura de un avión de Cubana de Aviación que le costó la vida a 76 personas; o a ataques a pequeños poblados pesqueros cubanos donde murieron ciudadanos del país o recibieron heridas niñas y niños cubanos. ¿Cómo es posible y cuáles son las verdaderas intenciones de un movimiento con este respaldo? Por si todo ello fuera poco, en la documentación expuesta queda demostrada la activa participación de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba en el financiamiento de esas bibliotecas.

La manipulación de conceptos en abstracto y sin un conocimiento real de lo que está detrás, puede inducir, a personas honradas, a la desinformación, desorientación, e incluso, a la toma de partido incitada con mala fe. Lo primero que queda demostrado en la documentación publicada es que las Bibliotecas Independientes no son independientes, sino que obedecen a un plan contra la nación cubana financiado y dirigido por terroristas cubanos en Miami y por la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba.

Queremos, además, denunciar que es una ofensa a la profesión de bibliotecario el hecho de que un grupo de personas inescrupulosas manipulen estos conceptos para acciones ajenas a la nobleza y belleza de nuestro oficio. Las llamadas Bibliotecas Independientes, reciben los escasos libros que poseen a través de los mecanismos a los que nos hemos referido anteriormente, convierten salas de casas en centros de agitación y propaganda contra la nación cubana a tenor de la auto nombrada condición de bibliotecas. No son bibliotecas en el más elemental sentido de la palabra, ni son bibliotecarios, porque no realizan las labores propias de la profesión.

Llamamos a los colegas de cualquier parte del mundo a que se informen y solidaricen con los bibliotecarios y los trabajadores de la información cubanos, objetos de una agresión cultural, de un terrorismo cultural, cuyos fines, de no denunciarse con claridad, pueden llevar a acciones por parte de terroristas y de indolentes que repercutirían contra esa parte del patrimonio de la humanidad que es el patrimonio bibliográfico y documental cubano, que durante más de 200 años, con celo y amor, han ido atesorando y cuidando en nuestro país los amantes verdaderos del libro, de la lectura, de las ciencias, de la cultura y del arte. La verdadera cifra del patrimonio documental atesorado por nuestras bibliotecas sobrepasa los 15 millones de documentos. Ese tesoro lo cuidamos, respetamos y defenderemos contra cualquier tipo de agresión, mediática, cultural e, incluso, militar.

Solicitamos a todos nuestros colegas, en cualquier parte del mundo, que nos apoyen en la defensa de los más caros intereses de las bibliotecas y de los bibliotecarios cubanos, que son, en definitiva, sus propios intereses.

Firma de Margarita Bellas, Presidenta de la ASCUBI
Margarita Bellas
Presidenta de ASCUBI
Firma de Mirta Botana, Presidenta de la SOCIT
Mirtha Botana
Presidenta de SOCICT