Los ex libris: el arte de personalizar los libros


Por Ana Ofelia Diez de Oñate

Cuando a principios de este mes se inauguró la excelente exposición sobre el Quijote, entre las cosas que más llamaron la atención se encontraban unos artísticos rectángulos de papel que en esa ocasión mostraban al cervantino personaje en distintos avatares de su historia, y en la vitrina una información: Ex libris

Para algunos resultaba familiar la palabra, para otros creaba una interrogante, pero en ambos casos predominaba la admiración ante la belleza y el arte alcanzado en estas pequeñas obras que, acompañando en su origen a los libros, lograron individualizarse para ser una unidad admirable por sí sola.

<<<Ex libris perteneciente a la coleccion de la BNJM

Sin querer hacer un tratado —hay excelentes trabajos, libros y tesis sobre el tema— quisiéramos resumir algunos aspectos que pudieran resultar de interés.

Exlibris, ex libris, ex-libris, ex bibliotheca, o e-libris, en inglés bookplates,  es un vocablo del latín que significa “de los libros de” o “de entre los libros de” y según la definición que nos da el Diccionario de la Lengua de la Real Academia son la “cédula que se pega al reverso de la tapa de los libros en la cual consta el nombre del dueño o el de la biblioteca a la que pertenece el libro”, es decir, que consisten en una marca de propiedad que puede ser una estampa, documento o sello y que surgieron, tal como los conocemos hoy, al inventarse la imprenta en el siglo XV, aunque se considera el más antiguo el que el faraón Amenhotep III (s. XV a. C.) estampaba en sus papiros.  Sea como fuera, su intención siempre fue esclarecer la propiedad del libro, ya sea particular o institucional, y es por eso que en sus inicios estuvieron relacionados con la heráldica, identificando así a las familias de la nobleza, la clase social con mayores posibilidades de tener sus propias bibliotecas.  En su evolución fue determinante el desarrollo del arte y las diferentes técnicas del grabado, en metal, en cobre o en acero, cuyo empleo sustituyó  a los ex libris manuscritos, antes de que surgiera la litografía y otras técnicas que dieron a estas joyas colorido y distintas texturas, como los sellos de caucho o en seco que producen una estampación en relieve.

En su confección se tienen en cuenta el contenido de la obra, los gustos particulares, personalidad o lugares de procedencia de los propietarios; pueden estar ilustrados con motivos que hacen referencia a los libros o las bibliotecas, ya sea a través de ilustraciones o viñetas, y que podían ostentar un vocablo latino o alguna sentencia. Hoy en día la variedad de temas se ha incrementado y pueden verse con temáticas infantiles, eróticas, humorísticas o macabras.

Una variante de ellos lo constituyen los super-libris, generalmente escudos o monogramas que se estampaban o bordaban sobre tela, en las encuadernaciones de los libros antiguos.

Ex libris de la biblioteca Figarola Caneda>>>

Artistas de distintos países y generaciones pusieron su arte en ellos, tal es el caso de Goya, quien con este objetivo, realizó entre 1780 y 1798 un aguafuerte para Jovellanos; también los realizados de 1503 a 1516 por Alberto Durero y los creados por Holbein, Boucher y Watteau.

Ya desde finales del XIX  empiezan a llamar la atención y a surgir estudiosos, investigadores y coleccionistas, considerándose que actualmente esta actividad (exlibrismo),  está presente en más de 33 países, a lo que siguió el surgimiento de librerías y comercios especializados que se dedican a la venta y confección de los  mismos, se han otorgados premios con ese nombre (“Ex Libris Award”) y creado sitios  donde usted puede dirigirse para encargar su propio ex libris digital personalizado. Igualmente se han  originado cursos, conferencias y convenciones sobre el tema y hasta hay quien ha propuesto, en esta era digital, que se creen los ex webis, para personalizar las páginas web.

Ha habido también, por supuesto, exposiciones dedicadas a ellos, como la del Museo de la Ciudad de México, que en el marco de la VIII Feria del Libro del Zócalo, inauguró la exposición: Utopías: libros, ex libris y lectores contemporáneos, con aproximadamente 300 ex libris o sellos particulares de unos 40 autores provenientes de 15 países, entre ellos Japón, Inglaterra, Estados Unidos, España y México..

<<<Ex libris

Nuestra Biblioteca Nacional José Martí cuenta entre sus fondos con una colección de 550 piezas procesadas, provenientes tanto de Cuba como de otros países, algunas de ellas de gran valor, ya sea por tratarse de ex libris manuscritos o por pertenecer a figuras destacadas como a Espada y Landa, que fuera obispo de La Habana en 1800; a Bachiller y Morales, abogado y presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País; a Tranquilino Sandalio de Noda, padre de la tipografía de Cuba; y al destacado etnólogo y escritor Fernando Ortiz, entre otros. Cuenta asimismo con ejemplares pertenecientes a instituciones, como la propia Biblioteca Nacional José Martí, la cual creó uno en ocasión del 80 Aniversario de su fundación, rescatando un arte prácticamente perdido en nuestro país.

Son de destacar, además, los realizados por Osvaldo Cabrera del Valle (xilógrafo al hilo), donados a esta institución por Octavio de la Suarée, quien llegó a ser director de la Escuela de Periodismo; los exquisitos ex libris japoneses donados por su autor, Eiichi Hirose, en 1972 y los cervantinos, de los que hablamos al principio, y que fueron realizados  en ocasión del IV centenario del nacimiento de Miguel de Cervantes y Saavedra.

El arte de los ex libris en Cuba lo dominaron los españoles, y no apareció en nuestra isla hasta el siglo XVII.

Para terminar, un ejemplo poco conocido en el que también el arte y la literatura van de la mano: el poeta matancero Agustín Acosta (1886-1979), “exuberante en su don verbal y múltiple en las direcciones que ha cultivado” *, quien llegaría a ser presidente del Ateneo de Matanzas y  tituló uno de sus poemas “Ex-libris”; sus últimos versos dicen:

Resumen: mi ideal bien poco pide:
ser música de mí, música sorda.
Ex-libris del ensueño: un árbol verde
Y una paloma.

 

* Vitier, Cintio. Cincuenta años de poesía cubana (1902-1952). Dirección de Cultura del Ministerio de Educción, Ediciones del Cincuentenario, La Habana, 1952

 

Referencias:
Sitio digital de la Biblioteca Nacional de España: www.bne.es
Sitio digital de Artes e Historia, México: www.arts-history.mx
Sitio digital de la Biblioteca Nacional José Martí: www.bnjm.cu
CD: Ex Libris de la Biblioteca Nacional José Martí