Marta Abreu, una impronta permanente en el centro de la Isla

 

Marta Abreu nace en Santa Clara el 13 de noviembre de 1845 en el seno de una de las familias más acaudaladas de la ciudad y del territorio formada por el padre, Don Pedro Nolasco González de Abreu (quien firmaba Abreu y no González por considerar este, su primer apellido como común, cuestión que luego se oficializó y paso a ser Abreu, apellido este que trasmitió a sus hijas) y Doña Rosalía Arencibia. Esta familia era dueña de dos centrales, el "San Francisco" y el "dos hermanas", varias fincas y numerosos inmuebles en Santa Clara y La Habana. Joven de la mejor sociedad logró poseer una cultura refinada y una profunda instrucción.

<<<Portada de El Fígaro, 1893

El inicio de las gestas independentistas en nuestro país estimula su compromiso con la causa de la Patria y aún antes del alzamiento de las fuerzas rebeldes en Las Villas ya Marta comienza a cooperar. Sus padres, preocupados por el avance de la Revolución y el entusiasmo de las hijas decide trasladarse a vivir a La Habana en 1872 donde un año después conoce a quien sería su esposo, Don Luís Estévez, joven abogado habanero que compartía con ella sus ideales patrióticos y humanistas. La relación condujo al matrimonio en 1874 en contra de la voluntad de los padres de Marta por considerar que el pretendiente solo deseaba la fortuna familiar. En 1875 nace su primer hijo, que fue bautizado con el nombre de su abuelo materno, Pedro Nolasco Estévez Abreu.

En 1876 muere su padre y algunos años después, en 1882 la madre, lo que pone en manos de Marta una importante fortuna que rápidamente decide emplear en beneficio de las causas más nobles: ayudar a los más necesitados en su Santa Clara amada y contribuir a la causa de la independencia de Cuba, misiones a las que consagró toda su fortuna y todas sus energías.

Tomado de:  http://www.uclv.edu.cu/uclv/Quienes_Somos/marta_abreu

Ver además: La benefactora de la ciudad. En: http://www.telecubanacan.co.cu/Articulos/Marta.htm

A Marta Abreu de Estévez

Por Lola Rodríguez de Tío

Tú, á quien gozosa concedió la Fama
el mirto y el laurel como ornamento,
impedir no podrás que una mi acento,
a las voces del pueblo que te aclama.

Tú, mí musa serás, y ya se inflama
en la luz del amor mi pensamiento
y en raudas alas, a la par del viento,
gloria excelsa de Cuba te proclama.

En mármoles consagren tu memoria
henchidos de placer los corazones,
y en estrofa inmortal la lira mía;

y mañana en tu honor dirá la Historia:
—Pródiga estuvo al derramar sus dones
y ociosa para el bien ni un solo día!

Tomado de: El Fígaro, 10 de marzo de 1895 p.126

Orgullo sentimos y beneplácito inmenso al publicar en El Fígaro el retrato de la ilustre hija de Santa Clara que tantos beneficios ha prodigado a su pueblo nativo. Escuelas y lavaderos públicos, sub­venciones para institutos cívicos, protección a jóvenes artistas y un hermoso teatro que es gala del país, cuanto es dable realizar al mejor de los corazones, ha realizado Marta Abreu en la capital de las Villas.

Allí siempre es nuevo su nombre, porque constantemente va uni­do a una nueva obra de caridad o de filantropía, y en todas las publi­caciones siempre es oportuna la reproducción de su figura personal, tan simpática como sus sentimientos.

¡Honor a la magnánima villaclareña! ¡Gloria a su virtud y a sus obras, contraste el más elocuente de los egoísmos mundanos!

Tomado de: El Fígaro, 31 de mayo de 1891

 

 

 

El Teatro La Caridad

El 15 septiembre de 1885, en la segunda convocatoria de la reunión ordinaria del Ayuntamiento de nuestra ciudad, y bajo la presidencia de su Alcalde Rafael Tristá y los nueve concejales, se dedicó especial atención a tratar los asuntos relativos a la administración del recién inaugurado Teatro La Caridad, el que ocupó una extensión superficial de 1 950,48 metros cuadrados, incluyó restaurante, barbería y espacio para sociedades de recreo.

<<<Teatro La Caridad, El Fígaro, 1891

El 8 de septiembre abrió sus puertas la sobria instalación, la que fue realizada por iniciativa de la ilustre Marta de los Ángeles Abreu de Estévez, para con sus ganancias hacer obras caritativas y perpetuar la memoria de sus padres.  La inauguración, fue precisamente el día de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba.

Los primeros visitantes pudieron observar y admirar la elegante decoración, expresión del buen gusto y reconocimiento a los altos valores de la cultura nacional y universal. El cubano Miguel Melero, destacado pintor y profesor de la Escuela de San Alejandro realizó los bustos de Calderón y Echegaray; el ilustre escenógrafo español Miguel Arias laboró en los diversos telones y la escenografía; por otra parte, la decoración a relieve situada en la embocadura, y el conjunto escultórico para el frontón, estuvieron  a cargo del ingenio de Bossi. El pintor Filipino Camilo Salaya, graduado de la academia madrileña San Fernando, tuvo a su cargo la decoración del cielo raso y los laterales de la parte superior de la boca escena.

Hoy, gracias a un riguroso proceso de restauración  puede disfrutarse de alegorías, retratos y representaciones que nos permiten recorrer los caminos de la más exquisita creación artística de los hombres a través del tiempo.

El Teatro La Caridad se erigió en el espacio que ocupó la Ermita de la Candelaria, primer templo que tuvo la villa y que había sido construido en 1696 por iniciativa del benefactor Padre Juan de Conyedo. En 1849, fue convertido en cuartel y posteriormente en Oficinas de Telégrafos hasta su total demolición en 1884. Para perpetuar su huella y dar un sentido de continuidad, la Ermita de la Candelaria, quedó estampada sobre el telón de entreactos de la naciente obra arquitectónica.

Obras similares al Teatro La Caridad existían en nuestra Isla con anterioridad, así tenemos: El Teatro de la Marina en Santiago de Cuba (1823), El Brunet en Trinidad (1840), El Principal de Camagüey (1850), el Sauto de Matanzas (1863), y posteriormente, en 1890, se erigió el Terry en la vecina ciudad de Cienfuegos. En tal sentido la construcción de estas instalaciones en Cuba constituyó una peculiaridad en las ciudades cubanas más importantes del siglo XIX.

La propuesta de la construcción del teatro se hizo saber al Ayuntamiento de Santa Clara en diciembre de 1883, el Dr. Don Luis Estévez y Romero tuvo a su cargo las gestiones para la adquisición del terreno y apoyó incondicionalmente la decisión de su esposa. El Ayuntamiento, de total acuerdo, aceptó y aprobó la propuesta.

En agosto de 1885 se dio por terminada la construcción del edificio teatro, proyectado por el Ingeniero Don Herminio Leiva y Aguilera, acordándose su inauguración para el 8 de septiembre del propio año.

La buena nueva se le dio a conocer al Capitán General de la Isla para que asistiera, lo que no fue posible, según hizo saber al Gobierno de la ciudad, por sus muchas ocupaciones de trabajo, aunque agradeció la invitación que se le hiciera. Rafael Tristá, como Alcalde Presidente del Ayuntamiento de la Ciudad Capital, acompañado de concejales y autoridades, tuvo a su cargo la apertura del acto. Le siguieron, el discurso del Autonomista Rafael Montoro. A la escena subieron aficionados locales con la obra Los Lazos de la Familia y el Artista Camilo Salaya dio lectura a la poesía A Villa Clara. Cerró la noche teatral la polca La Pasionaria.

Como parte de las actividades de inauguración, los habitantes de la ciudad y de otros lugares de la provincia ofrecieron al día siguiente su agradecimiento a Marta y a su esposo en el propio teatro. Ellos fueron conducidos sobre una alfombra de flores naturales y se le obsequió, a la benefactora, una medalla conmemorativa a nombre del pueblo, también se presentó un grupo de aficionados que deleitaron a los presentes con la obra dramática La Caridad, y para cerrar la noche un grupo de solistas locales brindaron su talento artístico. Seis días después, a propuesta del Concejal Juan Manuel Martínez, el Ayuntamiento aprobó por acuerdo unánime, otorgar al Dr. Luis Estévez Romero la condición de hijo ilustre de la ciudad, teniendo en cuenta los valiosos servicios que había prestado a ésta en unión de su esposa. Años más tarde, el 4 de abril de 1894 bajo la presidencia del Alcalde Martínez Pupo y a solicitud de los vecinos de la Calle San Juan Bautista, se le cambió el nombre por el de Estévez como gratitud a la familia de Marta; catorce días después sé modificó el acuerdo y se decidió nombrar a la Calle Luis Estévez en honor a éste y evitar que en un futuro pudiera ser confundido con un apellido similar, además se le nombró hijo adoptivo de la ciudad.

Las publicaciones periódicas locales, nacionales y también algunas publicaciones en España reflejaron lo que fue para los santaclareños un hecho de trascendental significado histórico cultural.

Sin dudas, a partir de ese momento y hasta hoy, el Teatro La Caridad ha sido una de las plazas culturales más relevantes del quehacer artístico de Santa Clara y de Cuba. Unido a la presencia en su escenario de prestigiosas compañías y artistas del exterior. También en él se han desarrollado importantes actos, conmemoraciones y reuniones bajo la dirección del Partido, el Gobierno y con la participación de las organizaciones de masas y el pueblo en general.

Testigo permanente durante 120 años de aciertos y desaciertos, del buen arte ejecutado por músicos, bailarines, actores dramáticos y artistas plásticos, aficionados y profesionales, de la preocupación y ocupación de muchos hombres y mujeres porque por siempre y para siempre esté entre nosotros nuestro Teatro La Caridad, que no es solo Monumento Nacional, sino que es por excelencia, un monumento a la vida, porque seguirá siendo su existencia la prueba de lo que seamos capaces de hacer por él.

Tomado de: El Portal del Centro de Cuba, file:///historia/sitios-historicos/teatro-la-caridad/articulo1

El Fígaro, 10 de marzo 1895

Estatua de Marta Abreu de Estévez

 

Por  Mayra Pascual Fernández, Especialista en Conservación y Restauración.

La estatua a la memoria de la insigne villaclareña Doña Marta Abreu de Estévez, está emplazada en el Parque Vidal de esta ciudad desde 1918.
Es una obra de arte que honra el hábil cincel de M. Auguste Maillard, estatua sentada de bronce con patina dorada que mide en esta posición, 1.80 metros y de pie, 216 metros.
 
Los bajos relieves en número de tres están colocados sobre los costados laterales y sobre la cara posterior del zócalo y miden 0.90 metros de alto, estos bajos relieves son de bronce con patina dorada del mismo modo que el escudo de armas de Santa Clara y los contrafuertes ubicados en los cuatro ángulos del zócalo.

Esta sonrisa es el triunfo del artista, retrata la Benefactora inmortal, en cuyos labios jamás estuvo la tormenta de la maldad ni el rictus de la ira. He ahí el secreto del éxito aparte del genio del artista.

M. Augeste Maillard ha hecho de su creación una de esas obras imperecederas, que sus pueblos se honran en poseerlos.

La dedicatoria de la estatua es de Juan E. Valdés Veitía y dice así: “A la Augusta Memoria de Marta Abreu de Estévez, encarnación sublime de la Caridad y el Patriotismo, erige este monumento, el cariño de su pueblo.

Villa Clara, 1918".

El Fígaro,  15 de febrero1920

Ernesto Ché Guevara y la UCLV

En su avance victorioso de Oriente a Occidente a fines de 1958, la Columna no. 8 del Ejército Rebelde, comandada por Ernesto Ché Guevara, libró la histórica batalla de la toma de Santa Clara, capital provincial y enclave político-militar de la tiranía batistiana.

<<<Universidad Central de Las Villas “Marta Abreu”·

La UCLV fue el primer punto ocupado por las tropas rebeldes el 27 de diciembre de ese año. Dada su ubicación geográfica y el espíritu insurreccional que predominaba en ella, aquí estableció el Ché su primera Comandancia, donde planeó el asalto a Santa Clara y ubicó un hospital de sangre de apoyo a la columna guerrillera.

Tomado de: http://www.uclv.edu.cu/uclv/Quienes_Somos/datos_historicos

 

 

 

 

Marta Abreu será dibujada por Antonio Guerrero

 

Por Narciso Fernández Ramírez

Cuando se expuso en Santa Clara la exposición de Antonio Guerrero titulada Retratos de patriotas cubanas se hizo una exhortación para que también apareciera el rostro de Marta Abreu.

Tony, a quien le llegó el suelto periodístico de Vanguardia, a través de una de las tantas villaclareñas que con él se cartean, respondió gentilmente a la incitación y en un futuro próximo los santaclareños podremos disfrutar de su dibujo.

De la carta enviada por Antonio Guerrero a este periodista extraemos el siguiente fragmento: «Podrá comprender las grandes dificultades de comunicación, de tiempo y materiales que tuvimos que afrontar cuando concretamos este proyecto, que llegó a tener un listado de 75 patriotas, pero Eusebio Leal, con razón, me dijo que ese listado podía y debía ser mucho, pero mucho más grande. (...) Marta Abreu de Estévez era uno de los nombres que nos faltaba agregar. Si algo hemos querido, es eso, que se conozca a cada patriota destacada, que se les rinda honor, porque en ellas está la Patria toda.

«Quiero pedirle me consiga y me haga llegar a través de mi madre imágenes de esas dos grandes villaclareñas (...)»

El reclamo del Héroe de la República de Cuba y uno de los Cinco está en vías de ser  satisfecho. Ya su mamá, Mirta Rodríguez, tiene en su poder una copia del retrato al óleo de Marta Abreu, obra del pintor santaclareño Enrique Toledo González, y también posee una copia del retrato de Carolina Rodríguez, la otra patriota santaclareña a la que Tony hace alusión en la misiva, del propio Toledo.

Cuando se concrete el reclamo, los hijos de la ciudad que lleva su nombre podremos sentir el orgullo y el placer de  contemplar, junto a los de Mariana Grajales, Leonor Pérez, Hayde Santamaría, Celia Sánchez y otras tantas mujeres valiosas, el hermoso rostro de Marta Abreu de Estévez, la Benefactora.

Tomado de: http://vanguardia.co.cu/articulo-busqueda?newsid_obj_id=16237

 

Ver además: Mejoramiento humano y calidad de vida: Evidencias en el proyecto social de Marta Abreu