La décima espinela entre la luz y la sombra


Por Renael González Batista


La décima llamada espinela ha dado lugar a discusiones  y confusiones. Se ha discutido, sobre todo, su invención. ¿Fue o no Vicente Espinel el autor de la estrofa que lleva su nombre? Las únicas décimas suyas, ocho en total, aparecen en su libro Diversas rimas, con el título “No hay bien que del mal me guarde”, publicado en 1591 en España.

Vicente Martínez Espinel (Ronda, 1550-Madrid, 1624) fue músico y poeta, amigo de Lope de Vega y Cervantes entre otros. Sus poemas tuvieron amplia circulación. Aparte de la supuesta invención de la décima, hizo la reforma definitiva de la guitarra española y fue presbítero de las iglesias  de Ronda.

El término “décima” se aplica a toda estrofa de diez versos octosílabos, y el de espinela  a la décima que tiene pausa después del cuarto verso, por lo que la espinela ha de enunciar  una idea en sus cuatro primeros versos, para desarrollarla en los seis restantes. De manera que su estructura contiene una redondilla rimada en ABBA, la segunda en CDDC y el puente intermedio, cuyo primer verso rimará con el cuarto y el siguiente con el séptimo: AC.

Décimas muy parecidas a la espinela y anteriores a ella se encuentran, una en idioma portugués, en el  Cancionero de Resende, cuya composición es idéntica, excepto que tiene la pausa después del quinto verso. Y la otra, del Marqués de Santillana (siglo VI), que lo sería si no tuviera once versos.

Un ejemplo de espinela anterior a Espinel

“… una composición poética escrita en espinelas, de fecha anterior 1571, se titula “Mística pasionaria” y su autor es el humanista sevillano Juan de Mal Lara (1527-71), autor de numerosos trabajos, poemas e investigaciones literarias y cuyo magisterio fue altamente reconocido. Dicha obra, reimpresa en Sevilla en 1863, es un esbozo poético-religioso del Calvario del Señor (…) siendo cada una de las catorce estaciones una espinela. La composición es anterior a febrero de 1571. El original de “Mística pasionaria” fue una hoja suelta, al parecer sin fecha ni lugar de impresión, de la cual se hizo esta reimpresión. Varios de los escritos de Mal Lara  están  perdidos o extraviados, por lo que no puede catalogarse de falsa esta obra, la más remota hasta ahora en forma de espinela en la poesía lírica española.

¿Plagió Vicente Espinel la estructura ABBA  AC  CDDC, permitiendo que Lope de Vega lo adulara al darle el nombre de espinela? Lo evidente hasta ahora es que Espinel plagió a Mal Lara.

Espinel, Mal Lara, Lope de Vega y la Inquisición

Como se conoce, en el siglo XII en el sur de Francia dio comienzo un movimiento religioso conocido como los albigenses, que rechazaban las doctrinas católicas de la Trinidad, el parto virginal, el infierno de fuego y el purgatorio, y ponían activamente en duda las enseñanzas de Roma. El papa Inocencio III ordenó que se persiguieran. ”Si es necesario —dijo— suprímanlos con la espada”. Posteriormente la Iglesia estableció la Inquisición. La Inquisición  empezó una era de persecución religiosa que resultó en abusos, denuncias falsas y anónimas, asesinato, tortura y muerte para miles de personas que se atrevieran a divergir de sus creencias.

Vicente Espinel: músico, poeta y novelista andaluz,  por Alberto Navarro González, Universidad de Salamanca, 1977>>>

En 1561 apareció la gente en Sevilla, por calles e iglesias, con unas hojas sueltas de versos difamatorios contra la Iglesia y en especial contra el clero. Las sospechas de culpabilidad recayeron, entre otros, en Mal Lara, porque años atrás había escrito versos en alabanza de Constantino Ponce de la Fuente, cuando fue elegido canónigo magistral de la catedral de Sevilla. Esto y el hecho de que Mal Lara escribía versos, indujeron a familiares de la Inquisición a sospechar de él y le encarcelaron. En 1559, “una mano desconocida empezó a circular por iglesias, hospitales y calles de Toledo, unos versos (…) con una arenga llena de insultos contra la Iglesia romana y papística”. Sospecharon de Mal Lara. A los esfuerzos y celos de un familiar, Cristóbal Pérez, se llegó a descubrir el autor de los versos, Sebastián   Martínez.

Aunque Mal Lara se refiere luego a las amargas horas vividas en la cárcel, es absuelto el 14 de mayo de 1561. Si la inocencia de Mal Lara quedó bien probada, no por eso dejó de recaer en él un leve estigma que haría a algunos huir de él, por sospechar de sus ideas, y a otros por temor a la siempre diligente y quisquillosa suspicacia de la Inquisición.

Como se sabe, fue Lope de Vega el principal divulgador de la espinela como creación de Espinel, merecedora, por tanto, de tal nombre. A esto se añade que Espinel fue censor literario de la Inquisición y amigo personal de Lope, quien lo llamaba “maestro” y lo elogiaba, y que el mismo Lope de Vega tuvo participación en la Inquisición o Santo Oficio, probado por su presencia, en enero de 1632, en el Auto de Fe realizado en Madrid, con gran pompa, al que asistió el rey y toda su corte, y que tuvo por objeto quemar vivo a un religioso franciscano reputado de hereje —pero que según otras fuentes de observación sólo era un perturbado mental—, oportunidad en la que Lope de Vega dirigió todo el ceremonial de la quema del franciscano.

A parte de que Espinel haya o no sido el auténtico creador de la estrofa que lleva su nombre, y no Juan de Mal Lara, el suceso ocurrido a este último, la sospecha de ser el autor de los versos anticlericales y el encarcelamiento, aún cuando después fuera absuelto por encontrarse al verdadero culpable, ¿no era suficiente motivo para que a Lope de Vega no le simpatizara? “Sin duda  —dice Fredo Arias de la Canal— el enemigo mayor de Mal Lara fue Lope de Vega, quien abusó de su influencia para que la décima de marras no fuese ‘Malara’ sino ‘Espinela’.” 

 

Otras opiniones

En su libro Décima y Folclor, el investigador literario y poeta cubano Jesús Orta Ruiz, pone en duda la autoría de Espinel en cuanto a la citada estrofa: “El libro no se publica, sin embargo, hasta marzo de 1591. Bien desconocidas, bien inéditas tuvieron que ser las décimas de Mal Lara para que el cultísimo Lope de Vega no las conociera, y propusiera como su inventor a Espinel, dando en su honor el nombre de espinela a la redonda y musical estrofa”.

<<<Jesús Orta Ruiz

¿No hay en las palabras de Orta Ruiz —me pregunto— una sutil insinuación al casi increíble desconocimiento del cultísimo Lope de las décimas de Mal Lara?

En otros párrafos, Orta Ruiz añade:

“…cierto es que muchos años antes de la publicación de Diversas rimas, de Espinel, acaso sin que  Espinel y Lope las conocieran, ya existían décimas con el mismo ordenamiento cónsono y la misma pausa que en la espinela, y la igualdad estructural pudo haberse producido por un fenómeno de coincidencia en ambos autores.

El caso de Espinel como descubridor es semejante al de Cristóbal Colón. No descubrió el marino genovés a Cuba, porque ya antes había sido descubierta por los aborígenes. Fue más bien un revelador de la existencia de América al Viejo Mundo. Espinel, más que inventar la décima fue quien la reveló a los clásicos de los Siglos de Oro, que la acogieron con simpatía y admiración. Antes de 1571 se produjeron décimas con la misma estructura de la espinela. Bartolomé Naharro publicó en 1517 su Propaladia, con numerosas décimas que son antecedentes bien próximas a la construcción de la décima de Espinel, solo diferenciándose en que el sexto verso es quebrado”, (pero con pausa después del cuarto).

Ramón Espino Valdés, investigador y poeta cubano, residente en México, cita a Adolfo Menéndez Alberdi: “No es fácil arribar a una conclusión definitiva, en cuanto a quién pertenece la invención absoluta de la espinela”.  Fredo Arias de la Canal, uno de los más importantes investigadores actuales del tema, echa a volar la esperanza de una justicia. Dice: “Fío que en 25 años más, la nueva generación de repentistas le dará su lugar al gran Mal Lara”.

Yo quiero terminar esta síntesis de varios autores con una décima propia:

Si ya Mal Lara se alumbra
en medio del claroscuro
y Espinel anda inseguro
tropezando en la penumbra;
si Lope de Vega encumbra
al inquisidor severo
contra el bardo  ex–prisionero;
sea honorable, Vicente,
y entregue —limpia la frente—
a de Mal Lara el lucero.

 

Bibliografía

Arias de la Canal, Fredo. Génesis de la décima malara, México, 2008.
Espino Valdés, Ramón. La espinela, una estrofa mágica, México, 2001.
Menéndez Alberdi, Adolfo. La décima escrita, C. de La Habana, 1986.
Wact Tower and Tract Society of Pensilvania, New York, 1990.