Cinco siglos de cartografía universal en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí


Por Msc. Nancy Machado Lorenzo, Investigadora Agregada de la BNCJM



Los mapas son capaces de plasmar  mil facetas  del quehacer de los hombres en relación con su entorno, por eso su utilización  ha sido continua  a lo largo de centurias y su interpretación  puede enseñar muchas cosas acerca del pasado. En ellos se unen el valor cartográfico y documental y un indudable encanto que viene dado por la originalidad que le confiere un especial valor, por la presencia de bellísimas cartelas, viñetas y otros elementos decorativos que reflejaron el estilo imperante en el arte en cada período. En Cuba existen pequeñas colecciones de materiales cartográficos  en diferentes tipos  de instituciones, archivos y museos.

En el marco bibliotecario, estas fuentes cartográficas se pueden encontrar fundamentalmente en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. A partir de su reorganización hace 47 años, una de las  primeras acciones de la dirección en aquel entonces fue la recuperación de colecciones valiosas del país por diversas vías de adquisición y el incremento paulatino de los servicios; de esa forma la Mapoteca comenzó  a desarrollarse progresivamente, siguiendo el anhelo de Carlos Manuel Trelles y Govín en su Biblioteca Geográfica Cubana, cuando expone que “gran falta nos hace establecer en la capital de la República… una buena biblioteca de obras antiguas y modernas de Geografía, así como de mapas y planos. Existen multitud de obras con raros y notables trabajos sobre Cuba, que aquí son desconocidos, y cuya divulgación seria conveniente que se realice cuanto antes…”

Después del triunfo de la Revolución, la BNCJM tuvo entre sus principales misiones la de dar a conocer los ricos fondos que conserva para contribuir al desarrollo cultural y científico del país, extender y facilitar a los investigadores el conocimiento preciso de los fondos cartotecarios relacionados con su tema,  además de ser  fuente indispensable para los estudios jurídicos, históricos, geográficos, de historia agraria o urbana, evolución del paisaje y estudios  bibliográficos en general.

La Mapoteca se presenta como una necesidad para cualquier tipo de institución, cubana o extranjera, ya que los científicos requieren de documentación que complemente los materiales de consulta tradicionales; el utilizar nuevas fuentes documentales les permite presentar sus investigaciones con mayor rigurosidad científica, lo que viene dado en ocasiones por la interpretación y el análisis de estos documentos cartográficos.

En el caso de la BNCJM, se custodia celosamente un copioso fondo documental impreso o manuscrito correspondiente a los siglos XVI al XXI, procedente de diversos coleccionistas, algunos de los cuales por su importancia desbordan el ámbito nacional, convirtiendo sus colecciones o piezas específicas en obras que constituyen patrimonio de la humanidad por ser únicas. De hecho, ha sido considerado por especialistas en la materia como el fondo cartográfico más importante de Cuba y uno de los más representativos de América Latina, con más de 26 000 volúmenes, entre los que se encuentran mapas manuscritos e impresos, planos, cartas náuticas y atlas.

La BNCJM ha sido de unificación de los diversos métodos en uso y su modernización. Es importante destacar el carácter geográfico de este sistema, para la ubicación de los países y regiones representados en los mapas.

Igualmente se ha laborado arduamente en lo que respecta al control bibliográfico de lo más valioso y a la digitalización que permitirá al usuario acceder, en un futuro mediato, no solamente a la información textual sino a la imagen digital.

Esta sección de la BNCJM se caracteriza por brindar diferentes servicios de información. Abarca desde los tradicionales de una biblioteca hasta formas tan modernas como los de acceso remoto o local a diversas fuentes de información electrónica, así como los llamados “servicios de valor agregado”, entre los que se destacan la referencia personal, por correo ordinario, correo electrónico y consultas en el sitio web de la institución.

La participación en eventos bibliotecológicos nacionales o extranjeros y la publicación de artículos o participación en programas televisivos que promuevan la divulgación de los tesoros, da a conocer al mundo aspectos poco conocidos relacionados con la cartografía cubana y universal.

Documentos cartográficos de valor patrimonial: cronología mínima

1500: Planisferio Universal / Juan de La Cosa, considerado  el primer mapa terrestre de América. Con este monumento de la cartografía primitiva de las nuevas  tierras, Cuba  entra en el mundo de  la cartografía  histórica.

1762: Thomas Jefferys, geógrafo, cartógrafo inglés. Publica varias obras especializadas entre 1768 y 1795. Para ofrecer a la Armada inglesa  los puntos de las Indias Occidentales en que pudieran hacer su acometida y desembarcos Con sus estudios se inicia la cartografía náutica cubana. 

 

 

 


                                                                    

1826: Primer Mapa científico de Cuba,  publicado en Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Mundo, obra monumental del geógrafo alemán Barón Alejandro de Humboldt.


                                                         

1830: Tranquilino Sandalio de Noda. Realiza el Primer Atlas Hidrográfico de  Cuba.  Cuaderno manuscrito  sobre papel en tinta china y grafito que contiene 10 mapas de la Isla de Cuba.




1831: Francisco Lavallée, diplomático, agrimensor, geógrafo y científico francés que permaneció en Cuba  desde 1820 hasta 1845. Colaborador e intermediario  de la realidad cubana  ante  la Sociedad de Geografía de París. Autor de varios artículos geográficos y mapas relacionados con Cuba.

Plano de la Ciudad de Puerto Príncipe. Mapa manuscrito e inédito de 1831

1833: En Barcelona, se publicó el Mapa de Vives o Carta de Barcelona, proyección que se considera el primer mapa topográfico de Cuba, de gran valor  para los estudios de nombres geográficos o topónimos, revela los accidentes del terreno, divisiones  en hatos, corrales, potreros, poblaciones, etc. Confeccionado por un grupo de geógrafos, topógrafos y agrimensores cubanos y españoles durante el gobierno del General Vives, entre los años 1823 y  1832.



1841-1842: Rafael Rodríguez, autor del Primer Atlas Cubano, con planos de la mayoría de  las ciudades de Cuba desde 1840 hasta 1842,  una colección facticia publicada originalmente en planchas sueltas, proyecto que tuvo como objetivo presentar, en planos litografiados por entregas mensuales, las ciudades más importantes de la Isla.



1875: Esteban Pichardo. Padre de la cartografía cubana,  modesto geógrafo y agrimensor cubano nacido en Santo Domingo. Autor del mejor  mapa de Cuba del siglo XIX,  en el cual logró  reunir todos los conocimientos geográficos del país hasta la fecha, aportando sus propias investigaciones. Publicó con grandes esfuerzos y por separado, en 35 hojas sueltas, su Isla de Cuba. Carta Geo- topográfica.