Nombres geográficos que cambian con el paso de los siglos


Por Nancy Machado Lorenzo, investigadora, Sub-Directora General de la BNCJM

 

Los nombres geográficos son componentes de la cultura, elementos importantes de referencia en la historia. Su estudio, conocimiento y resguardo constituyen una necesidad cultural de la nación.

<<<El pico del Tarquino, litografía del destacado grabador francés Federico Miahle, tomada de su obra: Viaje pintoresco alrededor de la Isla de Cuba (1847-48). Iluminado

Estos nombres, tanto los actuales como los históricos, sufren alteraciones, transformaciones o reformas que provocan muchas veces confusión, a causa de la diversidad de grafías con que se presentan. En ocasiones, los pobladores ni siquiera recuerdan la antigua denominación de un lugar y pierden así una fuente importante de acercamiento a su historia.

Se define como nombre geográfico el nombre propio aplicado a un accidente geográfico en particular. Por su importancia, su normalización a escala internacional ha sido objeto de preocupación y estudio en la organización de Naciones Unidas (ONU). En Cuba se cuenta con la Comisión Nacional de Nombres Geográficos, la cual fue instituida por el Decreto No 67 del Consejo de Ministros el 15 de mayo de 1980, y tiene la responsabilidad de tutelar las investigaciones toponímicas y la tarea de mantener la uniformidad de los nombres geográficos de las grandes unidades y subunidades del territorio nacional, de los mares y océanos del mundo. Además de favorecer con su labor la preparación de herramientas de trabajo entre las que se encuentran diccionarios, el nomenclátor y mapas topónimos necesarios para contribuir a un conocimiento geográfico más elevado de la región en la que el país está enclavado.

Se llama topónimo al nombre propio del lugar y su surgimiento se apoya en el estudio de los factores sociales, históricos, geográficos y etnográficos de una región o área geográfica determinada. Para su mejor estudio e investigación, se han agrupado desde el punto de vista terminológico y se clasifican según el objeto que designan y las características geográficas que los distinguen.

Pueden citarse, entre otros:

Hidrónimo: nombre propio de ríos, mares, lagos o cualquier medio acuático.

Orónimo: nombre propio de montañas o de cualquier accidente del terreno.

Litónimo: nombre propio de accidentes del litoral o costa de mar.

Ecónimo: nombre propio de ciudades, poblados y comunidades.

Es muy importante, en el reconocimiento de los nombres geográficos, el respeto al nombre aborigen que posee el topónimo. Su origen esta muy ligado a la historia del lugar, a su identificación por los primeros habitantes y al idioma de estos.

En general se pueden encontrar topónimos relacionados con:

El paisaje toponímico cubano esta matizado de nombres de origen español, africano, chino, francés e inglés. Es importante su identificación como un signo que permite localizar e identificar el lugar que se designa.

Algunos ejemplos de topónimos que figuran en los mapas se pueden evaluar o identificar en las valiosas fuentes cartográficas que atesora la Mapoteca de la Colección Cubana de la BNCJM, próxima a cumplir cincuenta años de reorganizada como tal; además se puede esclarecer cómo estos topónimos han evolucionado en las cartas, para poder estudiar su semántica, que en ocasiones da pie a resultados que despiertan la curiosidad de lectores y estudiosos y favorecen las investigaciones sobre el tema de tipo histórico o anecdótico.

Pico Turquino: Este orónimo se encuentra en la Sierra del Turquino, Sierra Maestra. Es el pico más elevado de Cuba (1 972 m) y ha sido considerado uno de los primeros nombres que aparecen en los mapas históricos relacionados con la Isla; apareciendo cronológicamente escrito como: Pico Real del Turquino, Tarquino, Turquino, Torquino, Tarquin.

Sobre el nombre del pico más alto de nuestro país, el geógrafo Antonio Núñez Jiménez cita “topónimo de difícil interpretación, casi seguro de origen arahuaco…¨.

En la Carta de Vives (1824 – 1835) se detalla un puerto, un río y un Pico Tarquino y no Pico Turquino, como actualmente se nombra este orónimo

En Isla de Cuba. Carta geotopográfica, de Esteban Pichardo y Tapia, aparecen con este nombre otros topónimos como abra o puerto Turquino, río Turquino y el pico Turquino.

Cartela “Carta Geogro. Topográfica de la Isla de Cuba>>>

Como ha podido observarse en estos casos tomados como ejemplos, el bibliotecario, bibliógrafo o investigador se enfrenta a diario con el problema de identificar esa toponimia en constante proceso de evolución que trae como resultado que el nombre actual ni remotamente recuerde la denominación que le dio origen, de manera que las confusiones que se presentan han dado pie a errores graves a la hora de redactar trabajos científicos o confeccionar registros bibliográficos. De ahí la importancia de mantener una permanente actualización y la consiguiente difusión de los resultados obtenidos, un conocimiento de las fuentes de información nacionales e internacionales elaboradas por expertos en el tema.

Solamente así será factible presentar para su publicación obras donde el tema de la utilización de la correcta toponimia sea respetado, lo que permitirá que el receptor de esa información disfrute del encanto del tema abordado y se motive a continuar nuevas investigaciones en ese campo.

Bibliografía

Camps Iglesias, Alina y Maria T. Noroña Vilá. Aproximaciones al estudio de la toponimia cubana. La Habana: Instituto de Literatura y Lingüística,/1986/.

Diccionario Geográfico de Cuba / Comisión Nacional de Nombres Geográficos. La Habana: Oficina de Hidrografía y Geodesia, 2000.

Poey, Felipe. Geografía física y política de la Isla de Cuba. Habana: Impr. De Barcina, 1856