Presencia americana en una joya bibliográfica del siglo XVIII

Por Olga Vega García, investigadora de la BNCJM

 

En el año 1763, luego de concluida la Toma de La Habana por los ingleses, se publica en Italia un diccionario geográfico ilustrado destinado a dar a conocer muy disímiles detalles sobre el continente americano a lectores de todo el mundo. Esta edición se produce a partir de una traducción al italiano del American Gazetteer de 1762, la cual ha sido considerada por Sabin (1) como “una obra meritoria”.

En la nota introductoria al lector se expone que se editó por primera vez en su original en inglés, luego de convertirse América en escena de importantes acciones bélicas entre los países involucrados en la Guerra de los Siete Años desarrollada entre 1756-1763; Gran Bretaña y Prusia se enfrentaron a España, Francia, Austria y Rusia. “Esto hizo apetecible a los amantes de las novedades un libro que recogiese las distintas instalaciones de las potencias europeas en aquella extensa porción del mundo, y que les facilitase entender todo lo que se divulgaba en las publicaciones periódicas del momento, para dar a los lectores la posibilidad de satisfacer distintas curiosidades que la guerra en curso les estaba despertando”.

Dado el valor de su material ilustrativo, la obra fue objeto de estudio en uno de los trabajos de diploma desarrollados con estudiantes de pregrado de la carrera de Bibliotecología y Ciencias de la Información, el cual versa sobre dos ediciones muy interesantes producidas en el siglo XVIII, la antes mencionada y la Histoire generale des voyages (2); los resultados obtenidos son de gran utilidad para el trabajo de referencia del área de Fondos Raros y Valiosos de la Sala Cubana de la BNCJM.

Fue una de las primeras experiencias en la línea de profundizar en el control bibliográfico a nivel analítico del material gráfico incluido, y permitió arribar a un estado comparativo entre un diccionario geográfico italiano y una extensa obra de viajes francesa, que será objeto de un posterior artículo en Librínsula, dada su riqueza en materiales gráficos. El repertorio bibliográfico obtenido, junto al cuerpo de índices auxiliares facilitaba el acceso a informaciones muy precisas que eran demandadas por los usuarios, como por ejemplo, imágenes vinculadas con la producción tabacalera, materiales cartográficos relacionados con Cuba o La Habana, y textos complementarios sobre temas concretos, para citar algunos ejemplos.

Il Gazettiere constituye, como su nombre lo indica, un verdadero diccionario geográfico alfabético, que presenta, tal y como se manifiesta en su título, un “informe diferente de todas las partes del Mundo, de su situación, clima, territorios, producción, estados antiguos y modernos, mercaderías, manufactura y comercio, con una exacta definición de las ciudades, plazas, fuertes, bahías, ríos, lagos, montañas, pasos y fortificaciones… destinado a exponer el estado actual de las cosas en esa parte del globo, y todos los intereses de las diversas potencias que se establecieron en América”.

En su frontis alegórico, firmado por Carlo Coltellini y F. Gregory, se representa la llegada de los conquistadores a América, siguiendo el estilo barroco de la época. Por su parte, la portada aparece ilustrada con un bello florón.

En los tres volúmenes que lo conforman incluye abundante material ilustrativo compuesto por 78 grabados, mapas y planos, que se puede desglosar en 39 láminas, 24 mapas y 15 planos. Por lo general las representaciones gráficas están dispuestas verticalmente en lo que respecta a las láminas, con la excepción de los plegables que en su mayoría se insertan de manera horizontal.

Como era frecuente en las publicaciones de la época, carece de citas acerca de la fuente original de donde se tomó la información, o en la que se inspiró la ilustración, pueden existir apropiaciones no autorizadas de grabados originales hechos con anterioridad. No siempre la mención de responsabilidad en el caso de los cartógrafos o grabadores se ha plasmado de forma completa, empleándose abreviaturas o un solo apellido, lo que dificulta la labor de identificación de la autoridad a cargo de la ejecución del detalle en cuestión. Siguiendo la práctica seguida por los artistas se especifica si se trataba del dibujante o del que grababa la lámina.

La tabla de las ilustraciones se encuentra al final del libro y aunque permite un primer acceso a cada uno de los volúmenes, resulta insuficiente para hacer búsquedas bibliográficas sobre aspectos concretos en una colección que reagrupa obras de un período dado

Las temáticas contenidas son muy variadas. Los mapas y planos versan sobre territorios considerados relevantes, desde el gran grabado plegable del continente que encabeza el presente artículo hasta otros de Sudamérica y el Caribe; algunos reagrupan en regiones varios países según la división política contemporánea, aunque utilizando la toponimia propia del siglo. Se destacan ríos como el Amazonas, el San Lorenzo; penínsulas como la Florida; bahías como Campeche y Portobelo; ciudades como New York, Cartagena, Santa Marta, Cuzco, Québec, Quito, hasta toda una serie de islas: Granada, Guadalupe, Martinica, Santo Domingo, y por supuesto Cuba.

En este caso merece atención especial la presencia de la Isla, por tratarse de un libro producto de un momento histórico dado, preparado con un objetivo muy definido como anteriormente se ha ratificado: apoyar la prensa de su época para complementar las noticias sucintas aparecidas en ellas. Cuba es muy significativa luego de haberse llevado a cabo la Toma de La Habana por los ingleses; de hecho aparece la Isla en el mapa del Continente Americano, en el mapa del Mar Caribe; luego, de manera independiente se plasma un mapa aún distorsionado de la “Llave del Golfo”, un puerto de La Habana, y lo que causa más asombro aún, la bahía de Guantánamo.

Es preciso detenerse en ese punto; cabe peguntarse: ¿por qué se incluyó Guantanimo [sic]? Por la sencilla razón de que el libro se publicó en Londres, y Cumberland, que así fue denominado por los ingleses, fue un punto del territorio cubano ocupado temporalmente por las tropas británicas.

Una escena impresionante, la de las cataratas del Niágara, llama poderosamente la atención; es raro encontrarla en obras tan antiguas. La idea de la proporción viene dada por unas figurillas minúsculas que contemplan el impresionante fenómeno de la naturaleza en el extremo inferior izquierdo.

Por lo general los materiales gráficos son bellos. Para un lector europeo las imágenes del tucán, del mono brasileño o de la ardilla voladora constituyen elementos exóticos. Se han seleccionado tres, aunque hay otros mamíferos y aves que llamarían poderosamente la atención de los lectores de otras latitudes. En ocasiones se combinan varias especies en una lámina, y en el caso de los castores se presenta una escena de caza hecha por los indígenas en una colonia de éstos.

       

Para un investigador de cualquier época, la fabricación del azúcar de caña, del tabaco o del algodón reflejada por los ojos del grabador de aquel entonces, resulta de una especial importancia. En lo que se refiere a la caña, se destaca en el plano superior un detalle de ésta y en el inferior toda la plantación. A continuación el molino de tracción manual complementa la información.

   

La “fábrica de tabaco” ha resultado una ilustración muy demandada por los usuarios de la biblioteca que solicitan imágenes vinculadas con una de las principales producciones agrícolas del país. Aunque no se trata de una plancha ejecutada en Cuba, no carece por ello de interés. La plantación algodonera presenta igualmente un nivel de detalle asombroso.

   

Hay escenas de la vida cotidiana de los habitantes de las regiones, por ejemplo el traslado de personas, animales o cargas mediante lianas extendidas entre dos orillas de un río (las denominadas tarabitas), la forma de vestir de los naturales de la Florida o de Lima, entre otras curiosidades.

La manera de hacer el casabe a partir de la yuca, en esta oportunidad por negros, posiblemente esclavos, se dibuja con un gran nivel de detalle; también el procedimiento para la producción del bacalao en Terranova es un buen ejemplo de los contrastes que se ponen de manifiesto en la obra, en la que se entremezclan imágenes correspondientes a puntos muy distantes del Continente.

El estado de conservación de los volúmenes disponibles no es bueno; fueron sometidos a un proceso de laminación hace décadas, que si bien permitió la lectura del ejemplar, no facilita actualmente su escaneo. Solamente se dispone de un volumen 3 adicional, que no sufrió un tratamiento tan agresivo, aunque por lo regular las ilustraciones están afectadas por huellas de picaduras de insectos, tanto en un caso como en el otro.

Todo lo antes expuesto nos hace arribar a la conclusión de que no puede aislarse un impreso del contexto histórico en que surge o del estilo imperante en el arte de la época. Por una razón u otra se hizo necesario a criterio de los autores o editores llevar a cabo su edición príncipe, o como en esta oportunidad, hacer una nueva edición traducida a otro idioma para seguir divulgando al mundo una obra ya exitosa en el mercado del libro. Un impreso como éste, producido en Inglaterra, y luego en Italia, no va a reflejar el mismo enfoque sobre Cuba, por ejemplo, que uno contemporáneo español. Y esto acrecienta el valor del libro antiguo producido en el período de la imprenta manual y hace compleja la labor de un catalogador o un investigador que se enfrenta por primera vez a él. Los rasgos que lo caracterizan deben ser estudiados para poder analizar su valor como pieza de carácter patrimonial.

Los catálogos de editoriales y otros repertorios bibliográficos se limitan a descripciones mediante citas más o menos abreviadas, con una valoración mínima relacionada con la rareza o la historia de la edición, pero un análisis más profundo tiene que ser producto de una labor investigativa para adentrarnos más aún en los “misterios”, muchas veces no fáciles de aclarar, que encierran las joyas en papel que conservan las bibliotecas en sus depósitos.

Notas

(1) Sabin, Joseph.  Dictionary of books relating to America from its Discovery to the present time. – New York : J. Sabin & Sons, 84 Nassau Street, 1869. – v.1, p.136/7.

(2) Armengol López, Nayda. Materiales ilustrativos en dos obras del siglo XVIII: Histoire generale des voyages e Il Gazettiere americano. / Nayda Armengol Lopez; tutora Olga Vega García. -- 1993. -- 1 vol. (s.p.). Tesis (Licenciatura). Universidad de La Habana: Departamento de ICT-B.