La Revista de la Biblioteca Nacional es parte de mi vida“Vive el presente [para] que el futuro sea una
esperanza y el pasado una gran lección”.
Proverbio oriental
En el simbólico número 100 de la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí (BNCJM), la doctora Araceli García-Carranza Bassetti, jefa de redacción, publicó un medular análisis crítico de las diferentes épocas que ha atravesado esa enciclopedia de la cultura cubana e iberoamericana (como la denominara uno de sus más distinguidos directores), así como de los disímiles contenidos temáticos desarrollados durante una centuria en las páginas de la Revista;reseña que ofrece una valoración objetivo-subjetiva de la función “clave” desempeñada por ese medio de prensa en el campo de las publicaciones periódicas nacionales y extranjeras.
Por lo tanto, decidí entrevistar a la también jefa del Departamento de Investigaciones Bibliográficas de la BNCJM, para que dialogara con los lectores de Librínsula acerca de la significación que, desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual, tuvo para ella haber escrito ese magistral artículo-resumen de los 100 años de vida editorial de la Revista.
Sin más dilación, le cedo la palabra a mi ilustre entrevistada, la doctora Araceli García-Carranza Bassetti.
¿Cuáles fueron los factores que la motivaron a escribir la reseña que recoge los 100 años de vida editorial de la Revista, así como los indicadores metodológicos que siguiera para sintetizar –como solo usted puede y sabe hacerlo– las cuatro etapas que, desde su fundación, atravesó ese emblemático medio de prensa?
Cuando escribí “Épocas y contenidos de la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba”, lo hice sintiendo mi vida latir en cada número de la Revista, pues si bien soy su jefa de redacción desde 1997 […], desde finales de la década del 60 del pasado siglo estuve cerca de quienes la hicieron posible.
Desde esos años hasta ahora, sus directores, editores, colaboradores han sido mis jefes, mis compañeros de trabajo, mis usuarios, o sea que escribí “Épocas...” recordando hechos sabidos, hechos vividos y hechos sentidos.
En el contexto en que desenvuelvo mi actividad periodística, he escuchado decir –en reiteradas ocasiones– que expertos nacionales y extranjeros valoran la publicación insignia de la Biblioteca Nacional de Cuba como una de las mejores que, en su género, se editan en Iberoamérica. De acuerdo con su autorizada opinión, ¿a qué se debe haber escalado ese lugar cimero en el campo de las publicaciones periódicas locales y foráneas?
¿Lugar cimero? Creo que la Revista en cada época ha aportado al conocimiento de la cultura cubana de manera decisiva […], pero la Revista no ha tenido una óptima distribución ni en Cuba, ni en el extranjero. Desde luego que con ella en la mano damos innumerables servicios, pero es preciso que su circulación mejore para que sus lectores nos den un lugar que posiblemente sea notable, sobresaliente o cimero.
Según su apreciación, ¿cuál o cuáles fueron las épocas de oro de la Revistay por qué?
No quisiera hablar de épocas de oro, ni de una época en particular. Creo que la Revista siempre ha vivido épocas de oro, porque aunque no viví sus dos primeras épocas […], esas fueron “señoras épocas”.
En la primera la gestión de don Domingo Figarola Caneda, su fundador, fue extraordinaria. Figarola Caneda fue un coloso al escribir él solo más de 1000 páginas en el período 1909-1913, y escribir y publicar conocimientos que se adelantaron a su época […], sin contar los documentos patrimoniales que logró publicar.
En la segunda época, dirigida por la doctora Lilia Castro de Morales, también las colaboraciones publicadas constituyen verdaderos aportes a nuestra historia, literatura y cultura, como lo fueron, sin lugar a dudas, las contribuciones aparecidas en las épocas tercera y cuarta.
La Revista –desde 1909 hasta nuestros días– ha vivido una “época de oro”, porque siempre ha surgido en medio de inmensas dificultades […]; así que si en ella ha habido plata o bronce, siempre el esfuerzo por lograrla ha sido de oro.
En su discurso de clausura, el doctor Eduardo Torres Cuevas, director de la BNCJM y de su vehículo idóneo de difusión de la cultura nacional, expresó que el equipo de trabajo que él preside, no solo no se conforma con lo logrado hasta ahora, sino que hará todo lo que esté a su alcance para perfeccionar el contenido de la Revista… ¿Hasta dónde cree posible que se pueda optimizar –todavía más– la calidad de los materiales periodístico-literarios que ven la luz en dicho órgano de prensa?
El doctor Torres Cuevas tiene razón, siempre se puede más [...].
¿Algún consejo o recomendación a los actuales y futuros colaboradores de nuestra prestigiosa Revista para hacer realidad tangible, no virtual, lo prometido solemnemente por el profesor Torres Cuevas?
Bueno, nuestros colaboradores son profesores universitarios, investigadores, periodistas, escritores y profesionales de alto nivel, el consejo más sano es que sigan dándonos primicias, porque siempre tratamos de publicar trabajos originales, o sea, que no hayan sido publicados antes en ningún otro medio de prensa.