Una valiosa edición ilustrada de fray Bartolomé de las Casas: Narratio regionum indicarum per hispanos quosdam devastatarum verissima

Por Olga Vega García, investigadora auxiliar de la BNCJM

 

Del Padre Las Casas hay una representación  de ediciones de su obra hechas en el siglo XVI: las príncipes de 1552, esto es, la Brevísima relación de la destrucción de las Indias; Aqui se contiene una disputa o controversia entre... Fray Bartholome de las Casas o Casaus... y el doctor Gines de Sepulueda...; Entre los remedios que Don Fray Bartolome de las Casas... refirió por mandado del Emperador, entre otras,hasta llegar a su Colección de opúsculos donde se contienen un conjunto de títulos editados de manera independiente. Una traducción al francés Tyrannies et cruautez des espagnols, perpetrees es Indes Occidentales... fidelement traduictes par Iaques de Miggrode completa la pequeña colección del siglo posterior a la invención de la imprenta en Europa, junto con la versión latina, Narratio regionum indicarum per hispanos quosdam deuastatarum verissima...  que es la seleccionada en esta oportunidad porque se desea destacar su material ilustrativo, ampliamente utilizado en libros europeos y americanos a lo largo de los siglos, que no por haber sido vistos con frecuencia dejan de impactar al lector sensible por la crudeza con que se representan los años de conquista y colonización del Nuevo Mundo.

CASAS, BARTOLOMÉ DE LAS, OBISPO DE CHIAPAS, 1474-1566. Narratio regionum indicarum per hispanos quosdam deuastatarum verissima: prius quidem... -- Francofurti : sumptibus Theodori de Bry  & Ioannis Saurii typis, 1598. -- [5], 141 p. : il. ; 20 cm.

Esta traducción, según Joseph Sabin, se realiza a partir de la edición francesa de 1579 y no de la príncipe española. El hecho de estar volcada a la lengua latina le garantizaba un amplísimo público lector en un momento en que ésta era todavía la empleada internacionalmente para la comunicación entre especialistas de muy variadas temáticas.

El ejemplar disponible ostenta portada grabada y 17 magníficas ilustraciones calcográficas intercaladas en el texto por primera vez, puesto que la edición príncipe no contaba con materiales ilustrativos. Grabados por los De Bry, están basados en los diseños realizados por Jodocus van Winghe (1544-1603).

Tiene una dedicatoria del famoso científico cubano don Álvaro Reinoso a su amigo el señor don Domingo Guillermo Arozarena  y el cuño de la biblioteca de ese último; perteneció al fondo antiguo de la Biblioteca Nacional.

Su encuadernación en piel roja ha sido reparada. El estado de conservación lamentablemente no es bueno, con papel muy oscurecido, márgenes cortados, huellas de picaduras de insectos y manchas; no obstante, por su procedencia y por el valor del contenido y del material ilustrativo, es una de las piezas importantes que se guardan como testimonios de las historias americanas relacionadas con del siglo XVI.

Sobre el autor e igualmente sobre la Brevísima relación de la destrucción de las Indias existe una amplia bibliografía en todo tipo de soportes, en la que se debaten aún hoy en día sus aciertos y errores, de forma que velando por los objetivos del artículo, que busca divulgar fundamentalmente el valor bibliológico de los tesoros, valorar el papel desempeñado en su época por el conjunto de personas responsables de la ejecución de la edición y su impacto con el paso de los siglos, se hará solamente una breve introducción a su vida y obra, y se recomienda profundizar en detalles sobre una figura histórica muy vinculada con Cuba que reviste un especial interés.

Fray Bartolomé de Las Casas,  teólogo, cronista famoso, filósofo, jurista y defensor de los indígenas de América, nació en Sevilla en 1484 y falleció muy anciano en Madrid, el 17 de julio de 1566. Luego de realizar estudios en latín en España e imitando a su padre, Pedro de las Casas –que participó en el segundo viaje de Cristóbal Colón– llegó a La Española en 1502, formó parte del proceso de  la conquista y recibió una encomienda.

En 1506, viajó de regreso a Sevilla, en donde recibió órdenes sagradas menores y posteriormente a Roma donde se recibió como presbítero. Volvió a La Española en 1508 y ya en 1512 fue ordenado sacerdote, el primero que llegó a serlo en América; luego se trasladó a Cuba como capellán del conquistador Pánfilo de Narváez. Aunque recibió repartimientos de indios renunció a ellos en 1514 para convertirse en ejemplo de los argumentos que predicaba relacionados con las encomiendas como forma de esclavitud. Su forma de pensar fue evolucionando, y así, en 1515, se trasladó a Santo Domingo, donde se vinculó con los frailes dominicos para iniciar su incansable campaña de condena de los abusos a los que eran sometidos los nativos de los territorios recién conquistados.

Un viaje a España junto a Antonio de Montesinos para entrevistarse con el rey Fernando el Católico fue infructuoso. No obstante, ya en 1516 lograron realizar sus peticiones al cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, regente de la corona. Las Casas fue comisionado como consejero de tres frailes jerónimos enviados a La Española, y se le nombró procurador y protector universal de todos los indios. Al persistir en ese territorio igual nivel de explotación de los aborígenes, regresó a España y en 1518 ideó un proyecto para colonizar tierras de indios con labradores reclutados en España. Finalmente se le autorizó llevar a vías de hecho un proyecto para crear una colonia en Cumaná, y aplicar así sus teorías de poblar las tierras conquistadas divulgando el evangelio, pero sin derramamientos de sangre; sin embargo, éste fracasó a causa de la resistencia de los indios y por las represalias de los encomenderos. Entró en la Orden de Santo Domingo, a partir de 1521 se dedicó al estudio de la teología, la filosofía y el derecho canónico y medieval y comenzó la redacción de su Historia de las Indias.

En 1535 regresa al Nuevo Mundo e intenta implantar un nuevo programa de colonización en Guatemala, donde logró un éxito relativo; vuelve a España en 1540 y visita al rey Carlos I. Éste  convocó al Consejo de Indias, en las que se conocen como Juntas de Valladolid o Comisión de Valladolid y como consecuencia de lo debatido fueron promulgadas en 1542 unas Leyes Nuevas, en las que se prohibía la esclavitud de los indios, los que eran puestos bajo la protección directa de la Corona y se eliminaba el sistema de encomiendas. A finales de ese mismo año terminó de redactar en Valencia su obra más conocida, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, dirigida al príncipe Felipe (el futuro Felipe II).

Fue nombrado Obispo de Chiapas en 1543, donde residió durante un tiempo; en 1547 regresa de manera permanente a su país natal, al ver que la aplicación de las Nuevas Leyes no cumplía los objetivos previstos.

En Valladolid, entre 1550 y 1551, mantuvo una fuerte polémica con Juan Ginés de Sepúlveda, llamada “La controversia de Valladolid” sobre la legitimidad de la conquista,  resultado de la cual han sido muchas de las publicaciones que se atesoran en la colección de la BNCJM.

En la obra seleccionada en este artículo, la Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias, describe las atrocidades a las que fueron sometidos los indígenas por los conquistadores españoles. Hay dentro de ella un acápite titulado “De la Isla de Cuba”, donde relata acontecimientos como la muerte del cacique Hatuey y otro menos conocidos, que por referirse a lo acaecido en el país en aquel momento se incluirán en el artículo, tomándose para ello la edición de 1646,  más fácil de leer por cuanto está plasmada en letra romana y no gótica, como en la edición príncipe, aunque se ha respetado la ortografía original:

 “Una vez, saliéndonos a recebir con mantenimientos, y regalos diez leguas de un gran pueblo, y llegados allá, nos dieron gran cantidad de pescado y pan, y comida con todo lo que más pudieron: súbitamente se les revistió el diablo a los cristianos, e meten a cuchillo en mi presencia (sin motivo, ni causa que tuviesen) más de tres mil ánimas que estaban sentados delante de nosotros, hombres, y mujeres e niños. Allí vide tan grandes crueldades que nunca los vivos tal vieron, ni pensaron ver”.

“Otra vez, desde a pocos días, envié yo mensajeros, assegurando que no temiessen, a todos los señores de la provincia de la Havana; porque tenían por oydas de mi credito, que no se ausentassen, sino que nos saliessen a recebir, que no se les haría mal ninguno; porque de las matanças pasadas estaba toda la tierra assombrada, y esto hice con parecer del Capitán; e llegados a la Provincia saliéron  nos a recebir veinte e uno señores, y Caciques, e luego los prendió el Capitán, quebra[n]tando el seguro que yo les avía dado, e los quería quemar vivos otro día, diziendo q[ue] era bien, porq[ue ] aq[ue]llos señores algún tie[m]po habían de hacer algún mal. Vídeme en muy gran trabajo quitallos de la hoguera, pero al fin se escaparo[n]”.

“Después de que todos los indios de la tierra desta Isla fueron puestos en la servidumbre e calamidad de los de la Española, viendose morir y perecer sin remedio, todos comenzaron unos a huir a los montes; otros, a ahorcarse de desesperados, y ahorcávanse maridos e mujeres, e consigo ahorcavan los hijos; y por las crueldades de un español muy tirano (que yo conocí) se ahorcaron más de doscientos indios. Pereció desta manera infinita gente...”

“En tres o cuatro meses, estando yo presente, murieron de hambre, por llevalles los padres y las madres a las minas, más de siete mil niños. Otras cosas vide espantables”.

“Después acordaron de ir a montear los indios q[ue] estavan por los montes, donde hizieron estragos admirables, e así assolaron e despoblaron toda aquella isla: la cual vimos agora poco ha, y es una gran lástima e compassion verla yermada, y hecha toda una soledad.”

Narratio regionum… fue impresa por Johannes Saur, del que se tienen pocas noticias y editada por Théodor de Bry (1528 – 1598), orfebre, grabador, librero  y editor nacido en Lieja (territorio actual de Bélgica), de la cual –según algunos estudiosos– huyó al apoderarse España de Flandes, pues era partidario de las ideas de la Reforma, lo que hacía que fuera considerado un hereje. Emigró hacia Estrasburgo, Amberes, Londres (donde empezó a recolectar relatos e ilustraciones relacionadas con las exploraciones europeas en el Nuevo Mundo) y por último a Francfort del Main donde se estableció de forma permanente hacia 1588.

De Bry fue ampliamente conocido por las compilaciones denominadas los Grandes viajes (Collectiones peregrinatiorum in Indiam orientalem et Indiam occidentalem, 1590-1634), publicadas originalmente en latín, y luego traducidas al alemán, francés e inglés, a las que haremos referencia en otro momento en esta sección de Librínsula.  Es importante reiterar que en el siglo XVI resultaban extremadamente atractivos los temas relacionados con el descubrimiento del Nuevo Mundo, acaecido a finales del XV y que gracias a ello se impulsó la edición de obras ilustradas desplegándose la fantasía de los ilustradores y perfeccionándose gradualmente la técnica de los cartógrafos.

Ni él ni sus descendientes, Johann-Théodore de Bry (1561-1623) y Johann-Israel de Bry (1565-1609), pisaron el continente americano; se basaron solamente en referencias de los viajeros, por tanto se cuestiona por los críticos la fidelidad de las representaciones incluidas en sus numerosas obras. Sin embargo es posiblemente una de las recopilaciones de materiales gráficos más reproducida en la historia del libro europeo, puesto que aún hoy los autores y editores contemporáneos continúan apropiándose de las láminas para ejemplificar cuestiones históricas, representar retratos ideales de navegantes y conquistadores, de nativos de diferentes zonas pertenecientes a mundos lejanos y desconocidos. 

Escenas de vida social y costumbres se entremezclan con ceremonias religiosas, plasmándose con gran lujo de detalles las vestiduras, objetos empleados, medios de transporte, flora y fauna. Sabin afirmaba que se trataba de una edición muy buscada por la belleza de sus grabados. Uno de los defectos que se le señalan es la forma en que se recrean los indígenas, gruesos, musculosos, más acordes con el modelo de un pintor europeo, pero ello es consecuencia del desconocimiento de los artistas de la apariencia física de los naturales del Nuevo Mundo.

Quizás la ilustración de De Bry más conocida es la que aparece con mucha frecuencia en los libros de historia para ilustrar la muerte del indio Hatuey; de hecho no es un retrato de ese cacique, pero a falta de un testimonio gráfico, esta es muy aceptable y ha gozado de la preferencia de los ilustradores actuales que gustan de emplear variaciones a partir de las planchas de siglos pasados.

      

Para hablar de Anacaona, reina de Jaraguá, en La Española, nada mejor que las propias palabras del autor en la Brevísima: “después de muerto Behechio, quedó en el Reyno por señora Anacaona. Aquí llegó una vez el governador que governaba esta isla con sesenta de cavallo, y más trecientos peones, que los de acavallo solos bastaban para asolar a toda la Isla y la tierra firme: e llegaronse mas de trescientos señores a su llamado seguros, de los cuales hizo meter dentro de una casa de paja muy grande los más señores por engaño, e metidos les mandó poner fuego y los quemaron vivos. A todos los otros alancearon e metieron a espada con infinita gente, e a la señora Anacaona, por hacerle honra, ahorcaron...”

El pacífico encuentro entre españoles y nativos se ve pronto matizado con representaciones de combates o asaltos a los indígenas, tomándose como ejemplo en el segundo grabado el apresamiento del emperador Moctezuma (1390-1464) por el conquistador español Hernán Cortés (1585-547):

     

Las láminas más impactantes son las que muestran el trato dado a los niños, los cuales eran asesinados a sangre fría o dados como alimento a los perros, motivando el suicidio de las madres, muchas de las cuales sacrificaban a sus pequeños, enloquecidas ante las maldades que veían a su alrededor y el peligro potencial que corrían ellos:

            

Si horripilantes son las planchas, el texto no queda atrás: “Entravan en los pueblos, ni dexaban niños, ni viejos, ni mujeres preñadas, ni paridas que no desbarrigavan e hazían pedaços… Tomavan las criaturas de las tetas de las madres, por las piernas, y daban de cabeça con ellas en las peñas… otras criaturas metían a espada con las madres juntamente, e todos cuantos delante de sí hallavan. Hazían unas horcas largas, que juntassen casi los pies a la tierra, e de trece en trece, a honor y reverencia de Nuestro Redemptor, e de los doze Apóstoles, poniéndoles leña e fuego, los quemaban vivos…”

Las torturas aparecen minuciosamente detalladas: los latigazos, las mutilaciones, el plomo fundido volcado sobre las carnes de los indígenas, todo ello está contenido en la Brevísima  y es recreado por los De Bry en sus materiales gráficos, lo que fomentó aún más la denominada leyenda negra en los países enemigos de España, en los que predominaba el protestantismo:

   

Las escenas de canibalismo son frecuentes en los Grandes viajes de De Bry; en algunos casos los aborígenes se devoraban unos a otros, en otros, como en este de la Narratio…, los españoles les permiten a los indios cautivos que llevan a guerrear en sus planes de conquista, que se alimenten de los indígenas vencidos, para evitar así tener que distribuir alimentos entre ellos.

Si algún lector actual requiere para su trabajo de investigación o sencillamente para adentrarse más en el texto, una versión digital muy legible, puede consultar el sitio en Internet que aparece citado en la bibliografía, u otros en los que se seleccionan los aspectos más significativos contenidos en la obra.

Otras ediciones de Las Casas atesoradas en los Fondos Raros y Valiosos de la BNCJM

Un detalle extremadamente significativo que se encuentra en otro volumen del siglo XVII –Las obras del obispo D. Fray Bartolome de las Casas, o Casaus, obispo que fue de la ciudad Real de Chiapa en las Indias, de la Orden de Santo Domingo ... -- [Barcelona] Impresso en Seuilla, en casa de Sebastián de Trugillo, año 1552 y agora nueuamente en Barcelona: en casa de Antonio Lacaualleria, 1646– atesorado en la institución, es la nota manuscrita añadida a su portada, en la que claramente se dice: “Este libro está prohibido leerlo”. Ello se debe indudablemente al hecho de que ya para esa fecha, muchas de las tiradas de sus obras habían sido retiradas del mercado del libro por no ser del agrado de la Corona, dada la amplísima difusión que estaban teniendo por todo el continente europeo, y los ejemplares que aún circulaban se guardaban celosamente, ocultos en bibliotecas particulares hasta que caían en manos de un censor que, o bien las destruía, o en el mejor de los casos les añadía notas, haciendo constar que se trataban de obras de acceso limitado. ¡Y eso que en este caso específico no se trataba de una edición ilustrada por herejes; quizás por ello haya sobrevivido!

Se  trata de una curiosa edición en la que, según Antonio Palau, inescrupulosos libreros arrancaban la portada fechada en 1646, dejando su segunda portada que ostentaba la fecha de la edición príncipe. De esa forma se engañaba a los incautos compradores que adquirían un libro del decimoséptimo siglo pensando que se trataba de la edición aparecida un siglo antes. De cuatro ejemplares que se atesoran, solamente uno conserva restos de esa primera portada, de ahí que no sea raro que aún en la actualidad aparezca ese error en catálogos de librerías y bibliotecas.

En otro ejemplar de la colección del siglo XVII de la BNCJM, An Account of the first voyages and discoveries made by the spaniards in America : containing the most exact relation hitherto publish'd, of their  unparallel'd cruelties on the Indians... - London : printed by J. Darby for D. Brown ..., J. Harris ... and Andr. Bell..., 1699, se retoman estas mismas ilustraciones y se concentran como apropiaciones en dos páginas plegables, aunque no tengan la perfección de las precedentes:

   

 

Las Casas en La Edad de Oro

Una de las figuras importantes incluidas por el Apóstol de la Independencia Cubana, José Julián Martí Pérez (1853-1895) en su preciosa publicación periódica La Edad de Oro, fue precisamente Fray Bartolomé de las Casas. La revista apareció por primera vez en 1889 en cuatro números con “artículos completos y propios, y compuesto de manera que responda a las necesidades especiales de los países de lengua española en América, y contribuya todo en cada número directa y agradablemente a la instrucción ordenada y útil de nuestros niños y niñas…”, éstos “…irán acompañados de láminas de verdadero mérito, bien originales, bien reproducidas… para hacer su enseñanza más fácil y duradera”

En la introducción al primer número se explica que se publica “para que los niños americanos sepan cómo se vivía antes, y se vive hoy en América”, por tanto no es de extrañar que aparezca un artículo dedicado a divulgar entre los pequeños el retrato del dominico, en el que con lenguaje poético, da a conocer datos sobre su vida y sobre el papel que jugó en su época: …“No se puede ver un lirio sin pensar en el Padre Las Casas, porque con la bondad se le fue poniendo de lirio el color, y dicen que era hermoso verlo escribir, con su túnica blanca, sentado en su sillón de tachuelas, peleando con la pluma de ave porque no escribía de prisa. Y otras veces se levantaba del sillón, como si le quemase: se apretaba las sienes con las dos manos, andaba a pasos grandes por la celda, y parecía como si tuviera un gran dolor. Era que estaba escribiendo, en su libro famoso de la Destrucción de las Indias, los horrores que vio en las Américas cuando vino de España la gente a la conquista. Se le encendían los ojos, y se volvía a sentar, de codos en la mesa, con la cara llena de lágrimas. Así pasó la vida, defendiendo a los indios”.

A lo largo del texto, cuya lectura resulta interesante para cualquier tipo de lector, se va describiendo a un hombre que “sentía en sus carnes mismas los dientes de los molosos que los encomenderos tenían sin comer, para que con el apetito les buscasen mejor los indios cimarrones: le parecía que era su mano la que chorreaba sangre, cuando sabía que, porque no pudo con la pala, le habían cortado a un indio la mano: creía que él era el culpable de toda la crueldad, porque no la remediaba; sintió como que se iluminaba y crecía, y como que eran sus hijos todos los indios americanos…”

A continuación se refiere al trato dado a los naturales de aquel “país de pájaros y frutas” donde “los indios morían de pena, de furia, de fatiga, de hambre, de mordidas de perros”. Luego pasa a describir la incesante pelea de Las Casas en las Américas [sic], en Madrid, “contra el rey mismo, contra España toda, él solo de pelea…”. Se refiere a sus obras “para defender el derecho del hombre a la libertad, y el deber de los gobernantes de respetárselo”, concluyendo que al final partió a “su convento, a pelear, a defender, a llorar, a escribir…”.

El artículo de La Edad de Oro se ilustra con un grabado de Las Casas de un pintor mexicano, tanto en la revista original como en un alto por ciento de las sucesivas ediciones producidas a lo largo del siglo XX, donde se repite el mismo material ilustrativo; de su autor, Martí expresa en La Opinión Nacional, el 14 de noviembre de 1881: “Hay otro artista, Parra, que pinta con pinceles de acero figuras históricas, una de las cuales, el gran Fray Bartolomé de las Casas clamando a Dios por justicia ante el cadáver de un indio asesinado a las puertas de un templo de su nación…”.  Posiblemente el destacado escritor y patriota tuvo acceso en algún momento a las imágenes debidas a Jean Théodore de Bry, pero indudablemente no se prestaban por su crueldad para ser utilizadas en un libro destinado a los pequeños. No obstante, cotejando las palabras del autor cubano en las que se narra todo lo acaecido, tanto en Cuba como en la Española, Nueva España, el imperio incaico y otros territorios, se puede ir de nuevo ilustrando todo el dolor de Las Casas al describir lo que veían sus ojos, tal y como hemos visto mediante los ejemplos seleccionados.

En homenaje al 157 aniversario del natalicio de José Martí, se ha querido una vez más demostrar con muestras de joyas bibliográficas atesoradas en los Fondos Raros y Valiosos de la BNCJM, en qué medida los libros antiguos producidos en el período de la imprenta manual mantuvieron su vigencia a lo largo de los siglos, y han servido de inspiración a otros autores de renombre universal, los cuales se nutrieron de ellos para de una forma u otra transmitir sus ideas esenciales a sus contemporáneos o a las nuevas generaciones de lectores, en este caso a los niños y jóvenes que dentro y fuera de la Isla reciben con agrado los textos del Maestro.

Bibliografía

Bartolomé de las Casas [en línea]
http://es.wikipedia.org/wiki/Bartolom%C3%A9_de_las_Casas18 [Consulta 27 ene. 2010]

Brevísima relación de la destrucción de las Indias de Bartolomé de Las Casas  [en línea]
http://es.wikisource.org/wiki/Brev%C3%ADsima_relaci%C3%B3n_de_la_destrucci%C3%B3n_de_las_Indias
[Consulta 18 ene. 2010]

Fray Bartolomé de las Casas:  Brevísima relación de la destrucción de las Indias, colegida por el obispo don fray Bartolomé de Las Casas o Casaus, de la orden de Santo Domingo, año 1552  [en línea]
http://www.ciudadseva.com/textos/otros/brevisi.htm
[Consulta 18 de ene. 2010]
Nota: Versión digital.  Hogar electrónico del escritor Luis López Nieves.

Martí, José.  “El Padre Las Casas”.  En su: Obras completas.  – La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1964.  – t.18,  p. 440-448.

Martí, José.  Obras completas.  – La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1975.  – t. 23,  p.78-79.

Palau y Dulcet, Antonio. Manual del Librero Hispanoamericano. 2. ed. corregida, y aumentada por el autor. -- Barcelona: Librería Palau, 1950. – t.3,  p. 246, No. 46960.
Sabin, Joseph.  Dictionary of books relating to America from its Discovery to the present time. – New York: J. Sabin & Sons, 84 Nassau Street, 1870. --  t.3, p. 401, No. 11283

Testimonios: cinco siglos del libro en Iberoamérica: Caracas – Madrid 1992. – Madrid: Biblioteca Nacional; Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica; Caracas: Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de servicios de Bibliotecas de Venezuela, 1992. 340 p.: il. – (Quinto Centenario España: Colección Encuentros: Serie Catálogos).
Theodor de Bry [en linea]  http://en.wikipedia.org/wiki/Theodor_de_Bry
[Consulta 22 ene. 2010].

Université de Liège (Belgique) - Collections artistiques – Florilège :
Théodore de BRY [en línea] 23 mai 2007
http://www.wittert.ulg.ac.be/fr/flori/opera/brytheo/brytheo_notice.html
[Consulta 20 ene. 2010].