La muerte de la Constitución de 1940

Por Aylín Pérez Lombardo

<< Bohemia, 13 de abril de 1952

El año 1952 fue para Cuba sinónimo de desilusión. Luego del golpe de Estado del 10 de marzo, la Isla fue transformada radicalmente en otro país que de un día para otro comenzó a responder a los intereses de un dictador. Imposiciones políticas, administrativas y hasta constitucionales, fueron algunos de los desmanes que tuvieron que sufrir quienes vivieron la época.

El 4 de abril quedaban establecidos los Estatutos Constitucionales a manos del Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales. Los estatutos promulgaban la formación del gobierno mediante un presidente de la República, un Consejo de Ministros y un Consejo Consultivo.

“Los miembros del Consejo Consultivo eran designados por el presidente; su único derecho era hacerse oír por el Consejo de Ministros. El Consejo de Ministros era el que designaba al presidente pero, contradictoriamente, el presidente era quien designaba al Consejo de Ministros. Según los Estatutos, los magistrados del Tribunal Supremo, de quienes dependía a su vez todo el aparato de la administración de la justicia, eran también designados por el presidente”(1). De esta manera, el denominado tercer poder era controlado por el presidente que, según lo acordado en la ley fundamental de la República, poseía el poder ejecutivo, el poder legislativo y determinaba sobre el judicial.

Como si fuera poco se derogaba el régimen de autonomía de los gobiernos a nivel provincial y municipal, con el objetivo de facilitar la deposición e imposición de gobernadores alcaldes y concejales, al antojo del presidente y a favor de sus intereses. El Código Electoral igualmente fue suprimido y se extinguieron los derechos de las organizaciones políticas. A pesar de que se dedicaron a proclamar que existía total normalidad en el país, la firma de los Estatutos estuvo acompañada por la prórroga por 45 días más de la suspensión de las garantías constitucionales y la vigencia de la ley de orden público.

El gobierno de Fulgencio Batista, lejos de mejorar la devastadora situación política y socioeconómica imperante en Cuba, agudizó aún más las calamidades, el desalojo y el hambre. No se tuvo en cuenta para nada el sentir de las clases más desposeídas y afectadas. “La paralización en eco del ansia popular por el abuso de la fuerza, trajo como consecuencia la más grave situación engendrada por un suceso político cubano en todas las épocas: merma de la producción industrial; disgusto de los obreros y expulsión de su centro de trabajo; persecución y encarcelamiento de los estudiantes por su protesta cívica contra el régimen; aislamiento y división de los partidos políticos; desaparición repentina del dinero de la calle; huida a las arcas del temeroso capital; presos a los que se atrevieron a protestar públicamente por el atropello a la República; disolución del Código y muerte de la Constitución y sus derechos”.(2)

El gobierno de facto otorgó un papel central a las inversiones extranjeras, principalmente norteamericanas, lo cual acentuó la deformación de nuestra economía. A su vez trajo consigo el agravamiento de los males sociales como la discriminación sexual y racial, el analfabetismo, el latifundio y el incremento de las carencias económicas en todos los sectores.

Diario de la Marina, 4 de abril de 1952 >>

“Tomó posesión de la presidencia de la República y juró ante el Consejo el Mayor General Fulgencio Batista, asumieron sus cargos los nuevos ministros del gobierno”(3), así llamaba la atención un titular del periódico el Diario de la Marina dando cuenta de los sucesos.

En editorial publicado por el periódico El Mundo el 1 de abril de 1952 se manifiesta: “téngase presente que el actual gobierno es tan nuevo que está todavía en la fase de promesas y ofertas, las cuales, aunque resulten halagadoras, son pesadas y, medidas por el público, en gran parte, atendiendo a la calidad de las personas encargadas de darles cumplimiento”. Este editorial nos refleja la claridad del rotativo ante el nuevo gobierno, pues sin dudas la camarilla en el poder respondía a personas ya conocidas.

El Mundo refleja además, el día 3 de abril de 1952, los sucesos ocurridos en la Escalinata donde estudiantes universitarios rindieron guardia de honor a la Constitución de 1940. En la imagen se visualizaba la Constitución dentro de un sarcófago donde simbólicamente descansaba “hasta que las fuerzas morales, espirituales y democráticas de la ciudadanía le devuelvan la vida”. Cubierta con una bandera cubana y rodeada de una multitud con el presidente de la FEU al frente, se convocaba al pueblo a rendir tributo a la Carta Magna, hasta su quema al día siguiente.

El 4 de abril Carlos Lechuga plantea en la sección “Claridades”: “Batista después de haber hecho la travesura que tan hondamente ha herido al país, tanto amargor ha puesto en las gargantas y tanta desilusión en los corazones, abriga el propósito de fabricar a la medida un traje de patriota y estadista de primera calidad”.

<< El Mundo, 5 de abril de 1952 

El 5 de abril de 1952,  los grandes periódicos se hacían eco de la proclamación de Batista como presidente de la República, de la aprobación de los Estatutos Constitucionales y de los juramentos realizados por los representantes del nuevo gobierno. La mayoría de las publicaciones citaban íntegramente lo propuesto por la Ley Constitucional, donde quedaba restaurada la pena de muerte para los hechos de gangsterismo y pistolerismo.

El 6 de abril presentaba El Mundo este titular: “Enterrará la FEU hoy a la Constitución. Proyectan desfile estudiantil a la estatua de Martí”. Como parte de su repudio ante la suspensión de la Constitución de 1940, los estudiantes universitarios enterraron simbólicamente la Ley fundamental de la República establecida en 1940, como una forma de rendirle tributo a la antigua Carta Magna.

También Bohemia se hizo eco de este acontecimiento, publicando un reportaje gráfico donde se visualiza el recorrido realizado desde la escalinata universitaria hasta la fragua martiana con un féretro que llevaba dentro un ejemplar de la Constitución, y que estaba forrado con una bandera cubana. En el rincón martiano recibió flores y se le rindió un homenaje simbólico.

El Mundo, 5 de abril de 1952 >>

Bohemia reflejó además las declaraciones de los distintos representantes del gobierno, quienes exponían las perspectivas en cada rama de la sociedad, de acuerdo al cargo ocupado. Muchas veces el dictador se sirvió de estos para que actuaran como voceros de sus intereses y propuestas gubernamentales y para que mostraran una imagen de unidad y democracia política.

Luego de los Estatutos, Bohemia brindó un reportaje fotográfico especial que mostraba de manera clara cada detalle del acto legislativo. Por su parte, la sección “En Cuba” relató con profundidad todos lo detalles de las reuniones previas que se realizaron con vistas a los Estatutos y a la del día 4, en la que estos quedaron aprobados y Batista fue declarado presidente de la República.

La promulgación de los Estatutos Constitucionales provocó sin dudas una gran desilusión en el pueblo, pues se rompía totalmente con la Carta Magna de 1940 que tanto trabajo había costado conformar. Una de las fórmulas que encontró la insigne revista para demostrar el apego del pueblo a este documento, fue la realización de encuestas a numerosos representantes sociales, políticos y económicos.

<< Bohemia, 13 de abril de 1952

En un editorial publicado por Bohemia se manifiesta abiertamente la postura de la publicación hacia la nueva Ley Fundamental de la República. “El Estatuto liquida las últimas esperanzas de constitucionalidad, si es que algunas habíamos tenido, y hace entrar al país en una etapa de mando unipersonal, en pugna abierta con nuestras tradiciones democráticas y nuestros ideales de libertad y progreso”. (4)

Durante todo el mes de abril se mantienen en Bohemia varios reportajes gráficos de los hechos del 10 de marzo, comentarios sobre el golpe, en su mayoría repudiándolo y aparecen también entrevistas a altas personalidades políticas, desde el propio Fulgencio Batista, sus nuevos ministros y voceros, hasta representantes de partidos que denunciaron el madrugonazo, como Roberto Agramonte y Carlos Hevia.

Notas

(1) Entrevista a Mario Mencías. 15 de mayo de 2009.

(2) Gómez García, Raúl. “Manifiesto del Moncada”. En Historia de Cuba. República Neocolonial.
Universidad de la Habana. Departamento de Historia de Cuba.

(3) Diario de la Marina. 5 de abril de 1952.

(4) Bohemia 13 de abril de 1952.