¿El primer impreso de Santiago de Cuba?A Araceli García-Carranza Basseti, Tomás Fernández Robaina,
Julio Domínguez, Elena Graupera y Olga Vega
quienes me enseñan siempre.
La presencia de la imprenta en Cuba no supuso que dejaran de publicarse en México obras por encargo como ocurrió con los sacerdotes Mathías Boza y Miguel Joseph Serrano. Las relaciones de Santiago de Cuba con el continente al parecer son mayores que las que se tenían con La Habana. Mathias Boza publicó bajo el amparo del Colegio de San Idelfonso en la Ciudad de México, perteneciente a la Compañía de Jesús (1). Este último fue uno de los integrantes más estables del Cabildo Catedralicio por esos años quien era muy cercano a Santiago José de Echeverría y Elguesúa – su coterráneo y quien fuera el sucesor del obispo Morel. Algo similar ocurre con la obra TRAGICA DESCRIPCION, / QUE BOSQUEXA de Miguel Joseph Serrano (2). Esas publicaciones se explican por el protagonismo de las misiones jesuíticas en Bayamo y Santiago de las cuales tenemos noticias por los pleitos con el Cabildo Catedralicio a causa de los diezmos. Téngase en cuenta que el suministro de harina y otros insumos que recibió Santiago de Cuba después del terremoto procedieron de Veracruz, antes que de La Habana (3).
Otro testimonio al respecto lo aporta Fray Joseph Simón de Arango a Casimiro de Arango cuando le dice:
“En el correo pasado te dixe como lla iba caminando el Sermon de las honrras de Señor Rubio, y espero que el recivo de esta aiga llegado, el que entregarás á su Yllustrissima de mi parte”. (4)
La llegada de la imprenta tampoco supuso la eliminación de la circulación de manuscritos. Véase lo que le dice Pedro Valiente a Casimiro de Arango en septiembre de 1791:
“Tengo empeño de conseguir copia de la historia de esta catedral escrita por el Ylllmo. Sr. Morel, que debe parar en esa ciudad en poder del Dr. García: si Ud. Puede conseguir el original le suplico se sirva hacerme sacar un traslado que satisfaré gustoso su importe, y quedaré a um mas y mas reconocido. Dios”. (5)
El hallazgo de la referencia anterior resulta muy inquietante. Plantea varias dificultades a la historia conocida sobre la célebre obra de Morell tan pertinente para la historiografía literaria pues fue junto con ella que José Antonio Echeverría encontró el primer poema escrito en Cuba (6). La novedad del aporte de Echeverría no es tanta si vemos que cuarenta y siete años antes se trataba de una obra conocida y que circulaba manuscrita. Resulta sorprendente que un texto, cuyas copias se encargaban con tanta facilidad, en cincuenta años aproximadamente solo se haya conservado una copia muy deteriorada.
II
La historia de la imprenta en Cuba está asociada indisolublemente a la especulación de Ambrosio Valiente y Duany quien sitúa su introducción en Santiago de Cuba hacia 1698 (7). No obstante, no existe ninguna prueba de que haya ocurrido en esa fecha salvo la afirmación anterior.
El bibliógrafo chileno José Toribio Medina en su obra La imprenta en La Habana (1707-1810): notas bibliográficas (8), ofrece algunos datos acerca de la imprenta en Santiago de Cuba. Dice haber encontrado en el Archivo de Indias en Sevilla un documento en el cual se afirma que el obispo Oses y Alzua llevó a la ciudad una imprenta en 1792. Pero fue Carlos Manuel Trelles y Govín en su Ensayo de bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII (9) quien dio cuatro asientos bibliográficos dieciochescos acerca del tema que fueron impugnados por Manuel Pérez Beato desde las páginas de El Curioso Americano. Como es conocido, entre estos dos últimos bibliógrafos hubo una intensa polémica a causa de la obra del primero que reseñamos en detalle con anterioridad (10).
En el caso concreto de la imprenta en Santiago de Cuba, los cuestionamientos de Pérez Beato a Trelles no se hicieron esperar. Este último tomó los dos primeros asientos bibliográficos de Catalogue de la riche bibliothéque (1869) de José M. Andrade publicada en Leipzig, a lo cual Pérez Beato contestó:
“Artificiales son los títulos de Andrade, pero los más lo son los que dá el Sr. Trelles, no ya con respecto a los originales, sino a los falsos que tiene el catálogo de donde los copia. [...] No creemos que se necesita esforzar la argumentación para que los lectores penetren, la facilidad y sutileza con que pasa el señor Trelles á dar por citado lo que no lo fué. En el catálogo, no dice, impreso en Santiago de Cuba, puesto entre llaves indica una suposición y no una certitud”. (11)
Allí Pérez Beato ofreció además dos documentos fechados en 1792 procedentes del Archivo Nacional de Cuba hallados por Néstor Ponce de León. Se trata de una solicitud del Gobernador de Santiago de Cuba D. Juan B. Vaillant y la respuesta a este último de D. Luis de las Casas, Capitán General de la Isla. Sobre estos últimos textos, Pérez Beato ha dicho:
“Si en abril de 1792 hubo necesidad de esperar la Real resolución, no pudo imprimirse obra alguna en dicho año. Si funcionó la imprenta sin la autorización superior, cosa no imposible, es punto que necesita investigarse”. (12)
Deja abierta la posibilidad Pérez Beato de que la imprenta funcionara sin las debidas autorizaciones y de hecho ofrece en un segundo artículo la prueba debida de la violación. Se trata de Letras de los Villancicos que se han de cantar en la Santa Yglesia Cathedral de Cuba en los Maytines del Nacimiento de Christo Nuestro Señor Este año de 1793. Dispuestos por Esteban Salas, Presbytero Maestro de capilla De dicha Santa Iglesia (13). La cuestión está en lo siguiente:
“Se dice que en una Real Cédula de 20 de junio de 1793 (que no hemos encontrado en el Archivo) se ordena que no halla en Santiago de Cuba otra imprenta que la de Alqueza. Sería esta Cédula la de la licencia de su establecimiento? En ese caso, la obrita que se describe aquí es una de las primeras que se imprimieron en aquella ciudad y entre ellas es ciertamente la única descrita y auténtica.
Alqueza fue llamado a Cuba, como músico y teniendo conocimientos en el ramo de imprenta y vista la necesidad de este establecimiento, encontró protección en el Gobernador y el clero de la Catedral”.
Pérez Beato encontró una aprobación del Cabildo de Santiago de Cuba fechado el 7 de octubre de 1793 en el cual se autoriza a “Mathias Alqueza el uso de la imprenta”. (14)
Trelles tomó en cuenta las observaciones de Pérez Beato en su Bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII (1927) (15). No obstante, hemos encontrado una copia manuscrita de un impreso en el Fondo José Augusto Escoto de la Biblioteca Nacional José Martí. Parece ser el primer impreso santiaguero del cual tenemos una noticia cierta. La página de portada dice lo siguiente:
Estatutos del Seminario Conciliar
De San Basilio Magno de esta Ciudad,
Dispuestos por el Ilustrisimo señor obispo de esta diocesis,
Doctor Don Santiago José Hechevarría
En el Año de 1774
Y aprobado Por S. M. El de 1781
Impresos Por Orden
Del Señor Doctor D. Miguel de Herrera y Canges
Dignidad de Chantre, Y Vicario capitular
Cuba
En la imprenta del mismo Colegio
A cargo de D. José Eugenio Toledo, impresor de Gobierno por S. M (16).
Desconocemos quién es ese José Eugenio Toledo pero la frase “En la Imprenta del mismo Colegio” nos conduce a pensar que se trata del primer impreso santiaguero del cual se tiene noticia hasta el momento. La mayor parte del texto procede de los Estatutos del Real y Conciliar Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio (1769) de La Habana aunque es posible hallar algunas variaciones sobre todo en lo referido a la vida espiritual de los educandos. La aparición de esta copia manuscrita de un impreso anterior a los permisos oficiales de impresión nos hacen pensar que fue cierta la especulación de Pérez Beato al visualizar esa posibilidad como una “cosa no imposible”.
Notas
(1) Boza y Vergara, Matias Isidro de. La voz del magistral / sermon que en concurso de oposicion a al misma Canongia de la Iglesia Cathedral de la ... ciudad de Santiago de la Isla de Cuba dixo el dia 22 de diciebre del año de 1756 ... sobre el texto ... Vox clamantis, Marc. 1.3 el D. D. Mathias Ysidro de Boza y Vergara. Con licencia en México: en la Imprenta del Real, y mas Antiguo Colegio de San Ildefonso, 1757. 20 p. ; 4º
(2) Serrano, Miguel Joseph. TRAGICA DESCRIPCION, / QUE BOSQUEXA / LA MOMENTANEA LAMENTABLE DESOLACION / DE LA MUI NOBLE, / Y MUI LEAL CIUDAD / DE SANTIAGO DE CUBA, / CAUSADA POR EL HORRENDO TERREMOTO, / Acaecido â las once, y cinquenta y mas minutos de la / noche del Miercoles once de Junio de mil fetecientos / fefenta, y feis. / CON LAS LICENCIAS NECESSARIAS: Imprenffa en la Imprenta del Real, y mas Antiguo Colegio a S. Ildelfonso de México, año de 1766. En 4º, 24 p.
(3) ANC, CCG, Leg. 22, Exp. 1. 14 de julio de 1766.
(4) Biblioteca Nacional José Martí. Colección de Manuscritos, Fondo Pérez Beato, No. 208. p. 10.
(5) Biblioteca Nacional José Martí. Colección de Manuscritos, Fondo Pérez Beato, No. 419.
(6) Echevarría, José Antonio. “Historiadores de Cuba I. Morell de Santa Cruz”. El Plantel. 3ra Entrega, noviembre, 1838. pp.
(7) Valiente y Duany, Ambrosio. Tabla Gronológica de los sucesos ocurridos en la ciudad de Santiago de Cuba desde su fundación hasta nuestros días. New York, 1853. p. 30.
(8) Medina, José Toribio. La imprenta en La Habana (1707-1810): notas bibliográficas. Imprenta Elzeviriana, Santiago de Chile, 1904. 199p.
(9) Trelles y Govín, Carlos Manuel. Ensayo de bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII. Imprenta El Escritorio, Matanzas, 1907-08. 2 tomos.El primer impreso cubano conservado”. Librínsula. (2010)
(10) http://librinsula.bnjm.cu/secciones/260/tesoros/260_tesoros_2.html
(11) Pérez Beato, Manuel. “La imprenta en Santiago de Cuba (1)”. El Curioso Americano. Época IV, Año 2, No. 2, febrero, 1908. p. 22.
(12) Ibídem. p. 20.
(13) Pérez Beato, Manuel. “La imprenta en Santiago de Cuba (continuación)”. El Curioso Americano. Época IV, Año 2, Nos. 3 y 4, marzo-abril, 1908. pp. 33-38.
(14) Ibídem, p. 37.
(15) Trelles y Govín, Carlos Manuel. Bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII. Imprenta del Ejército, La Habana, 1927. 463p.
(16) Biblioteca Nacional José Martí, Colección de Manuscritos, Fondo Escoto, No. 77.
Es justo reconocer en la Biblioteca Nacional José Martí, a Eduardo Torres Cuevas, director actual; a Nancy Machado, subdirectora general; a Lourdes de la Fuente, subdirectora de servicios; a Guelsy Alfonso (jefa de la Sala General), Alina Oviedo, Dalia Hernández, Nancy Esteban y Lisandra Navarro, en la Sala General. Ana Gloria Valdés (jefa de Colección Cubana), Olga Vega (jefa de Fondos Raros y Valiosos), Ana Margarita Oliva, Taisuki Villa, Carmen Avellé, Alicia Flores, Martha Haya, Glenda Rodríguez Alonso, Onedis Cruz, en Colección Cubana; Esther Rodríguez (jefa de Sala de Arte y Música), Berta Fernández, Marlene Álvarez, Yoanka M. Pérez Quintana, Odalis Acosta, Vicente Prieto, Guadalupe Pubil, Juan Carlos Val, Graciela Cruz, en Sala de Arte y Música; Ada (jefa de Fondos), Mirtha Pujol, Deborah Gil, Alma Rosa González, Tomás en Referencias. Araceli García-Carranza, Julio Domínguez, María del Rosario Díaz, Alicia Sánchez, Tomás Fernández Robaina, Ileana Ortega, Mirian Jorge, María Cruz Díaz, Vivian Tornés Morell, Bárbaro Ravelo Fernández, Elena Graupera Arango, Carmen Berenguer Hernández, Virginia Carbajal Duarte, Antonieta Fernández Hernández y Carmen Rosa Guerrero, en Investigaciones.