Catalanes en la independencia de Cuba

Por María del Rosario Díaz, investigadora de la BNCJM       

Según Jorge R. Bermúdez “la lucha de los cubanos independentistas fue seguida muy de cerca por los nacionalistas catalanes, en particular, por aquellos que vivían en Cuba, entre los que no faltaron patriotas que, desde mediados del siglo XIX, conspiraron a favor de la independencia de la Isla”. (1)

Muchos catalanes combatieron dentro de las filas independentistas cubanas contra la metrópoli española, y hubo otros que tuvieron que hacerlo, en calidad de quintos  o soldados reclutados a la fuerza por esa propia metrópoli. Ramón Pintó y José Miró Argenter son dos ejemplos de catalanes que hicieron suya la causa de la independencia de Cuba.

Un heroico conspirador

Pintó según Valderrama.>>

En su obra Próceres. Ensayos biográficos (La Habana: El Siglo XX, 1919) Néstor Carbonell ofrece una pequeña biografía del primer independentista que protagonizó un audaz episodio de conspiración contra la Corona española: el catalán Ramón Pintó.

Durante sus años juveniles Ramón Pintó Llinás (Barcelona, 20 de junio 1803-La Habana, 22 de marzo 1855) estudió en un seminario para ordenarse como sacerdote, pero sus inquietudes políticas lo llevaron a identificarse con el movimiento liberal y llegó a Cuba en 1823 huyendo de la represión que provocó el golpe absolutista de Fernando VII.

En la Isla, resuelto a no ser empleado de la Administración colonial, desempeñó varias profesiones, y llegó a ser director del Liceo de La Habana y redactor del Diario de la Marina, entonces periódico de la oposición.

Fue un tenaz defensor de la libertad de Cuba y lideró la conspiración mejor organizada antes del inicio de la Guerra de los Diez Años (1868).  Para él la mejor solución era hacer de Cuba una república.

Con figuras destacadas como Gaspar Betancourt Cisneros (El Lugareño) y otros ilustres desterrados integrantes de las Juntas Cubanas de Nueva Orleáns, Nueva York y del Club de La Habana, Pintó planeó un movimiento insurreccional, apoyado por el envío de una expedición militar que saldría de playas norteamericanas bajo el mando del general John A. Quitman. El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, desautorizó toda tentativa de fuerza para apoderarse de Cuba, y el general Quitman se separó de los conspiradores. Un traidor informó al general José Gutiérrez de la Concha acerca del plan y los comprometidos.

Descubierta la conspiración, Pintó fue apresado, juzgado y ejecutado en La Punta. José Martí, en una crónica que publicó en Patria, el 26 de marzo de 1892, reconoció en Pintó al “mártir primero” de “la fusión de cubanos y españoles”.

Un mambí de elegante pluma

<< José Miró Argenter. En El Fígaro, abril de 1895.

El otro catalán en alcanzar un lugar cimero en la lucha por la independencia de Cuba, fue el general José Miró Argenter. Combatiente de dos guerras: la de los Diez Años y la de 1895, Miró Argenter fue Jefe del Estado Mayor y cronista del lugarteniente general Antonio Maceo.

José Miró y Argenter (Sitges, 4 de marzo, 1852–La Habana, 2 de mayo 1925) fue hijo de un ilustre abogado. Su abuelo y su tío hicieron fortuna en Bayamo y regresaron a Barcelona. Su madre y su abuela conocieron a Carlos Manuel de Céspedes cuando este estudiaba allá.

El joven llegó a Cuba en 1874 sin apenas hablar castellano. Había estudiado medicina en Barcelona, carrera que abandonó por sus inquietudes políticas. Aunque combatió con los carlistas y obtuvo el grado de teniente, rechazó el ingreso como oficial en el ejército regular del Estado español.

Desde 1874 hasta fines de 1876 fue empleado en la firma comercial Barahona y Doménech. Posteriormente se trasladó a la población oriental de San Luis y allí conoció a Antonio Maceo. Ese primer encuentro influyó en el giro que el joven catalán dio a su vida. Al vincularse con el independentismo cubano comenzó su trabajo como periodista.

Durante años sostuvo una labor de preparación del clima que antecedió al levantamiento del 95. Por la publicación del artículo “El Juez y el negro” en La Nueva Era de Santiago de Cuba, fue desterrado a Holguín, donde fundó La Doctrina en 1885; más tarde dirigió en Manzanillo El Liberal (1893). “(…) el periodista catalán convirtió los periódicos que dirigió en órganos de proselitismo independentista y (...) su nombre se hizo famoso (…) vinculándose con los círculos que conspiraban en la Isla, particularmente con el grupo del general Bartolomé Masó”. (2)

Con el inicio de la Guerra de 1895, Masó lo nombró coronel y lo designó jefe del movimiento en Holguín. Antonio Maceo lo nombró jefe de su estado mayor y en el combate de Peralejo lo ascendió a general de brigada.

“Miró, como Jefe de Estado Mayor, era el encargado de la redacción de los partes oficiales, en la que empleaba la corrección de su estilo, galano e impecable, que contrastaba con la aridez y precisión de un parte militar (…)” (3) 

Con Maceo recorrió la isla de una punta a la otra en la Invasión de Oriente a Occidente, participó en todos los combates. Durante la acción de Punta Brava salvó los documentos del Cuartel General Libertador y ayudó a rescatar el cadáver de su amigo y jefe, muerto en combate.

Finalizada la contienda bélica volvió a Manzanillo, donde fundó el periódico La Democracia a fines de 1898. Durante los primeros años de la República fue nombrado Inspector del Departamento de Oriente. Se desempeñó como Secretario de la Junta Liquidadora del Ejército Libertador y se encargó de los archivos de este. 

Colaboró en El Cubano Libre de Santiago de Cuba, en el que aparecen sus escritos sobre la campaña invasora. En 1905 creó en La Habana Vida Militar. Fue a su vez, colaborador de El Fígaro entre 1902 y 1918. También integró la Academia Cubana de la Historia.

Su obra más conocida es Crónicas de la guerra, escrita entre 1899 y 1909, un valioso testimonio de las acciones militares y de sus experiencias personales, allí ofreció una pormenorizada descripción de los hechos relacionados con la muerte de Antonio Maceo

“(…) En sus Crónicas de la guerra palpita ‘la fabulosa hazaña de la marcha invasora desde Baraguá hasta Mantua, y aparece, rediviva e inmortal, la figura del caudillo incomparable, visto y analizado por Miró con arte insuperable de escritor y con emoción sugestiva de patriota’.” (4)

A pesar de su acendrado catalanismo, llegó a dominar la lengua castellana con maestría y elegancia, con la cual escribió toda su obra.

“Quien escuchaba en su conversación su persistente catalán, no podía presumir que su pluma fuera tan castellana (…) Era un catalán en la sustancia de su pensamiento; un cubano en las esencias del sentimiento; un castellano de Burgos, en la expresión de ideas y emociones (…)” (5)    

En El Fígaro, mayo de 1925.>>

Cataluña y Cuba se precian de tener a hijos como Ramón Pintó y José Miró y Argenter, quienes emplearon la pluma y las armas para defender a la patria de adopción. Ambos se integraron profundamente en la historia nacional, incluso hay quien ignora su procedencia, considerándolos tan cubanos como las palmas. A ellos, el iniciador y mártir, y el mambí escritor, le dedicamos estas páginas como modesto homenaje a su vida y obra.

Notas

(1) Jorge R. Bermúdez.  “La bandera catalana de la estrella solitaria en su ochenta aniversario (1928-2008)”. Revista Librínsula, consultado el 5 de febrero de 2010. http://librinsula.bnjm.cu/secciones/227/nombrar/227_nombrar_2.html

(2) Iturria, Miguel. “Miró y Argenter: historiador y héroe independentista” en: Españoles en la cultura cubana. Sevilla: Renacimiento, 2004, p.37.

(3) Figueredo Socarrás, E. Elogio del General José Miró Argenter. El Siglo XX, La Habana, 1926, p.33.

(4) Carbonell y Rivero, J. M. “José Miró y Argenter” en La prosa en Cuba, t. III, La Habana, 1928, p.159-160.

(5) Ibídem, p. 19