Imaginarios: Girón, cincuenta años de impronta

<< De Luis Álvarez Olavarri, [La Habana], DOR, 1976.

La victoria de Playa Girón constituye uno de los acontecimientos más relevantes de la historia nacional y su envergadura ha tenido una impronta sistemática en la obra cultural  y artística cubana e incluso ha trascendido las fronteras del país. A cincuenta años de aquellos sucesos Librínsula ofrece este especial homenaje de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

 

Niños convertidos en héroes
Por Amaya Santana Delgado

El verdadero heroísmo está en transformar los deseos
                                                       en realidades y las ideas en hechos.
Alfonso Rodríguez Castelao

Hacia el año 1961 varias eran las razones para luchar y defender nuestra Revolución. Ante la amenaza de una intervención estadounidense, los cubanos se preparaban militarmente. Entre ellos se encontraban niños y jóvenes, de entre 14 y 18 años, que ante el llamado que les hiciera Fidel en octubre de 1960, aprendieron en un tiempo breve de las armas antiaéreas que empezaban a llegar a Cuba procedente de los países socialistas. Gracias a un texto como el de José Mayo, (1) Niños héroes de Playa Girón, (2) podemos conocer las conmovedoras historias de estos jóvenes cubanos y comprender por qué Fidel los bautizó con aquel nombre.

En una primera parte, Mayo hace un recuento de todo lo acontecido en nuestro país desde que se decretó la primera Ley de la Reforma Agraria –que afectó a las compañías latifundistas norteamericanas que poseían el cuarenta por ciento de las tierras expropiadas con una extensión de más de noventa mil caballerías y con un valor estimado de seis millones de dólares– hasta la victoria de Playa Girón, momentos de grandes tensiones en las relaciones con los Estados Unidos.

Luego llegan los emocionantes testimonios de aquellos niños artilleros –hoy hombres–, acompañados de sus historias de vida antes y después del triunfo de la Revolución y de Playa Girón. Muchos no tenían ni siquiera la edad requerida para poder entrar en las filas de las milicias, o sobrepasaban la edad requerida, como el sargento Ernesto Piñero, el artillero aéreo más viejo (28 años); pero estas razones no les impidieron entrar en las milicias y en los cursos de artillería aérea y luego, combatir. 

En Niños héroes de Playa Girón nos tropezamos con historias de personas disímiles, desde la de Ramón, niño de cuerpo enjuto que apenas era más alto que su fusil y, a su vez, era el más joven artillero, hasta la de Ernesto Piñero, el más viejo; además, las historias de Manuel González, herido por las balas de la aviación enemiga en el maxilar inferior, en el brazo derecho y en la parte izquierda de la cadera, que no sentía miedo de morir, sino tristeza por haber tenido que alejarse de la zona de combate, o la de Francisco Aranda, joven de 20 años que se convirtió en padre cuando estaba en el curso de artillería aérea, y que en su testimonio no sabía determinar si el momento de mayor alegría en su vida había sido el nacimiento de su primer hijo o la victoria del pueblo cubano en Playa Girón.  

Los recuerdos de estos jóvenes están marcados no sólo por todo lo que vivieron sino por todo lo que vieron, sucesos que más que causarles miedo o arrepentimiento, les dieron más ganas de luchar: los bombardeos de aviones mercenarios B-26 y cazas de reacción norteamericanos con napalm y rockets causaron heridas y hasta la muerte de muchos compañeros de batalla. Remberto Rivero nos cuenta la impresión que se llevó al ver el cadáver de un miliciano, que tenía abrazada una bandera cubana encima del pecho, la cual estaba empapada de sangre. Su reacción fue tomar con sumo cuidado la bandera, envolverla y meterla dentro de su camisa; con ella estuvo hasta que entró en Playa Girón, porque quería morir como ese miliciano si la muerte lo sorprendía en el campo de batalla. Si ver las heridas y la muerte de jóvenes como ellos fueron momentos de gran tristeza y aliento a la vez, conocer que dentro de los mercenarios había cubanos que querían rescatar lo que la Revolución les había expropiado, también lo fue: uno de los capturados era terrateniente de la zona habanera de Güines. 

 Muchos de estos niños-jóvenes no cesaron en su lucha. Luego de aquella victoria, siguieron en el territorio angolano defendiendo con la artillería antiaérea el derecho de ese pueblo a su independencia y autodeterminación. Antonio Corvo, uno de ellos, con quince años combatió en Playa Girón y quince años después estuvo combatiendo en Angola, junto a varios artilleros antiaéreos de la Base Granma. Fueron estos jóvenes no sólo los niños héroes en Playa Girón, sino combatientes internacionalistas en Angola.

El género testimonio, como género literario, se configura, se nombra a través del premio Casa de las Américas, a finales de la década del 60; pero como siempre ha expresado Roberto Fernández Retamar, la obra del Che: Pasajes de la Guerra Revolucionaria (1963) es el antecedente de ese género literario. Víctor Casaus fue el primero en obtener el premio Casa de las Américas en testimonio con el libro Girón en la memoria (1970). Unos años más tarde apareció otro texto testimonial: Niños héroes de Playa Girón (1983), de José Mayo. A pesar del tiempo que las separan, ambas obras son una fiel muestra del accionar cubano por defender el socialismo, la Revolución cubana.  

 

Crónica, 1961
Por Víctor Casaus

De Rafael Morante Boyerizo, [La Habana, OSPAAAL, [1984]. >>

Lo peor era orientarse en aquel mar de camisas azules y sus
semejantes
braceando entre los compañeros que también estaban allí desde
el amanecer
citados sin previo aviso diciendo que la desorganización del país
pero felices de hallarse a punto de encontrar su puesto
en algún pelotón de infantería cebar incansable algún mortero
partir el cielo con la mirilla eficaz de las ametralladoras
De allí partimos
y éramos el ejército más disímil del mundo uniformes diferentes
camisas desteñidas boinas sombreros gorras de una gama
apreciable de colores
partimos aquel pobre grande ejército de descamisados felices
de niños que entrábamos a la vez en la vida y en la historia
del país y cantábamos los mejores himnos las peores canciones
de relajo para asustar al enemigo que por casualidad nos viera
para herir los tímpanos de tanto indiferente que
creíamos descubrir en las paradas del ómnibus
Cantábamos
hasta el mismo regreso de la escuela menor de infantería
que pasamos
Aquello estaba bien para nuestra sed de aventuras de la época:
morteros hastiados de grasa  subametralladoras nuevas
pistolas que se anunciaban para la felicidad mayor del miliciano
Ni héroes homéricos ni dioses olímpicos
fuimos tampoco cuando desterramos al enemigo del país cuando
avanzamos con una carretera como frente mordiendo el polvo
de la victoria
disparando los más locos cañonazos hiriendo y matando y
muriendo
a lo largo y ancho de una ciénaga paraíso del diablo
donde quisieron imponerle nuevamente al país la vieja historia
que tanto conocíamos
Allá fuimos y fuimos
combatientes destacados muertos llenos de inmensa admiración
prisioneros por unas cuantas horas  pilotos en la poca paz que
quedaba en las alturas
morteristas bragados de polvo o simplemente lo mismo que antes
fuimos
sólo que ahora sólo que entonces
puestos de frente a esa especie de animal que la gente llama
historia
a sus imperativos sus mierdas sus atrocidades sus ataques
mercenarios
bragando a los hombres del país  recolectando
toda la furia que a través de siglos y años hicieron de mis
compatriotas
esos airados semejantes que me acompañaban entre el humo
y la muerte y el ruido final de la victoria

Tomado de: Poesía social cubana, Editorial Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, Cuba, 1980, pp.497-498.

 

Visión de los sucesos en Playa Girón desde la mirada de Nicolás Guillén
Por Yaima Rodríguez

I
Nicolás Guillén y el ataque a Playa Girón

El ataque a Playa Girón, el 17 de abril de 1961, realizado por un contingente contrarrevolucionario de alrededor de 1500 hombres al mando de Manuel Artimes, ha formado parte de numerosas ficcionalizaciones artístico-literarias. Estas se han encargado de (re)crear la gesta épica en la cual una pequeña isla venció por primera vez a un gigante imperialista.

De Mario Sandoval Rodríguez, [La Habana], DOR, 1981.>>

Nicolás Guillén (1902-1989), creador genuino del parnaso literario cubano, latinoamericano y caribeño, fue uno de esos intelectuales que levantó su voz para construir, a través del rescate de la memoria histórica y personal, sus valoraciones sobre la impronta de dicha hazaña heroica. Este interés guilleniano partió, en primera instancia,  de su compromiso político como creador. Su labor se concretó en cantarle a la Revolución Cubana y en rescatar las acciones más importantes, elementos todos que ya desde su poemario Tengo (1964) quedan bien explícitos como núcleos de su poética. Así, y situado desde la plataforma literaria, dejó vestigios importantes sobre tan cardinal momento histórico; impresiones que han quedado tanto en su poesía como en su prosa.

II

Versos guillenianos sobre la gesta épica de Playa Girón

“Abril sus flores abría” (1) es un poema de Guillén dedicado a los sucesos ocurridos en Playa Girón. Se encuentra estructurado externamente por cinco estrofas e, internamente, por cuatro temas:

  1. La llegada de los mercenarios a Girón.
  2. La denuncia y caracterización de los mercenarios.
  3. Los resultados de la invasión.
  4. La enseñanza que el pueblo cubano le dio al imperialismo yanqui.

Los primeros once versos presentan un contraste de ideas. Primero el poeta le muestra al lector el espacio agradable, de paz y tranquilidad en el cual se encontraba Girón, marcado además por la llegada de la primavera.  Esto lo consigue a partir del paradigma flores; azul; verde, además del sustantivo y adjetivo serena fragancia. A esta serie se le opone semánticamente la que caracteriza la llegada de los mercenarios yanquis, aludidos mediante la construcción alto norte, y además por el paradigma léxico piratas; cuchillo; traidores. La personificación también es un recurso empleado para dejar bien claro el sentido de agresión violenta contra la soberanía popular:

a herir con fácil cuchillo,
como los traidores hieren,
el gran pecho de Girón
que junto a la mar se extiende.

La segunda estrofa presenta una distinción: es la que menos versos tiene (solo cuatro) en todo el poema. Esta característica del plano formal esta en función de denunciar directamente, sin adornos ni embellecimientos, quiénes, bajo qué órdenes y cuáles eran los propósitos de los mercenarios que llevaron a cabo tan sangrienta misión:

Pagados están en dólares
y en inglés órdenes tienen
de que en Cuba ningún ensueño,
ni una flor, ni un árbol quede.

La alusión al dólar y, asimismo, al idioma inglés, dejan bien claro para el lector que detrás de estos hombres se encontraba la mano conservadora estadounidense. Por su parte, los sustantivos ensueño, flor y árbol anuncian la justeza del pueblo cubano.

En la tercera estrofa el sujeto lírico continúa con la descripción de los invasores. El poeta destaca así a través del sustantivo+adjetivo noche oscura y del paradigma verbal asaltan; matar; esconderse, las virtudes negativas que caracterizan a estos hombres. Guillén, una vez más, emplea el contraste y la personificación, así como también un recurso estilístico que aparece como constante en su obra: la reiteración. Todas esas técnicas consiguen realzar la imagen del pueblo cubano que se agiganta frente al enemigo:

pero el pueblo los achica,
los achica y los envuelve,
los envuelve y los exprime
y los exprime y los tuerce.

La penúltima estrofa continúa con la descripción de los mercenarios pero, ahora, después de la vergonzosa derrota:

Ante las balas que silban
Temerosas nalgas vuelven:
En el mar buscan refugio,
mas las olas no los quieren;
sus barcos desmantelados
son ruinas que el agua ofende.

Adviértase la función que desempeña la metonimia. El vocablo nalgas representa el todo, esto es, los mercenarios. Sin embargo, Guillén escoge esta parte y la aprovecha en su significación peyorativa y, por ende, como símbolo para agudizar aún más la calidad humana de los invasores a los que nadie quiere.

Ya en los últimos versos el sujeto lírico finaliza con la valoración poética del hecho histórico: cómo el pueblo cubano le enseñó a los Estados Unidos que las causas nobles y justas siempre vencen:

Ansiosos de no morir
muertos están para siempre:
el pueblo les enseñaba
que solo vive quien muere
con el pecho entre las nubes
y la sangre a la intemperie.

En una entrevista concedida a Nancy Morejón, esta autora le pregunta al poeta que si ese yo acuso que caracteriza a su “Elegía a Jesús Menéndez” fue el que le indujo a escribir “La sangre numerosa”. Ante esta interrogante, Guillén le respondió:

“No sé… Lo cierto es que ese poema lo escribí la misma tarde del entierro de Eduardo García, que partió de la Universidad. A mi regreso del cementerio –ya de noche– terminé el poema y al día siguiente salió publicado en el periódico Hoy en la primera página”. (2)

Este poema construye, pues, la imagen heroica de Eduardo García, miliciano que, como bien apunta el propio Guillén en el exergo de estos versos, “escribió con su sangre, al morir ametrallado por la aviación yanqui, en abril de 1961, el nombre de Fidel”. Así, los trece versos que conforman este homenaje lírico, se insertan dentro de esa línea guilleniana que Marina Martínez Andrade (3) identificó como la lucha. En este caso en particular, resalta en primera instancia la presencia de vocablos como sangre, para hacer justamente alusión al derramamiento de esta por una causa justa, idea que a su vez se encuentra resaltada en los primeros cuatro versos:

Cuando con sangre escribe
FIDEL este soldado que por la Patria muere,
no digáis miserere:
esa sangre es el símbolo de la Patria que vive.

Así, el sujeto lírico construye la imagen de Eduardo García no solo a partir de su hazaña, sino además como símbolo eterno del pueblo cubano. Guillén resume la gesta de la victoria de Playa Girón a partir del coraje y la valentía del miliciano Eduardo.

Un tópico que el poeta trabaja en “La sangre numerosa”, y que aparece con mucha frecuencia en su obra poética, es la imagen del héroe invencible ante el imperialismo. El fracaso de los mercenarios se encuentra justamente aquí: no es posible silenciar a los hombres que dan su vida por la Patria. Por esto, en la segunda estrofa Guillén emplea como recurso la contraposición de ideas, en función de destacar cómo vive eternamente Eduardo García en la memoria histórica del pueblo cubano:

Cuando su voz en pena
lengua para expresarse parece que no halla, no digáis que se calla,
pues en la pura lengua de la Patria resuena.

Es por esta misma razón que el poeta cierra “La sangre numerosa” con unos versos que, temáticamente, se encargan de sintetizar lo que progresivamente viene creando: la inmortalidad de un joven humilde y generoso, devenido héroe para todos los tiempos:

Ya nadie habrá que pueda
parar su corazón unido y repartido.
No digáis que se ha ido
Su sangre numerosa junto a la Patria queda.

[La Habana], Ministerio de Cultura, 1978. >>

III

Girón en Páginas vueltas

Nicolás Guillén no solo abordó los sucesos del 17 de abril de 1961 desde el ámbito lírico. En su prosa también se hallan improntas de este suceso.

“No podemos olvidar Girón” (4) es la exhortación con la cual el poeta comienza a rescatar todo lo acontecido en pos de salvaguardar la memoria histórica colectiva. En este texto el creador denuncia explícitamente a los Estados Unidos como verdadero autor del agravio y, a la vez, señala la derrota de los mercenarios.

Sin embargo, todos esos elementos ya formaban parte de sus tópicos líricos. Lo más relevante en esta narración es la propia valoración guilleniana sobre los hechos:

“La victoria de Girón tuvo una resonancia universal. Probó que el imperialismo no era –no es– invencible, y fue un gran paso de avance en la consolidación revolucionaria. En plena mitad del siglo XX demostraban los cubanos, dirigidos por Fidel Castro, que algo había pasado desde el 20 de mayo de 1902 hasta el 17 de abril de 1961; algo que no favorecía, por cierto, al poderío yanqui (…) Hay que decir también que Playa Girón fue una victoria de nuestra cultura”. (5) 

Este último juicio sobre el impacto que tuvo la victoria en la cultura es capital. Es notorio destacar cómo Guillén entiende que, de haber perdido una vez más la soberanía cubana, la cultura en general  hubiera vuelto a lo que él denominó “estado de semicolonia, que es un estado de semiinconsciencia; y con esto a la abolición de todo acento propio en la expresión cubana”. (6)

No obstante, del pensamiento guilleniano no escapa también ese dolor por la pérdida de cubanos:

“Pero aquella fue una victoria dolorosa. Diezmó nuestras filas, sangró nuestro ejército. Decenas de jóvenes combatientes, verdaderos soldados de la libertad, se desplomaron con el rifle entre las manos, y el grito de “¡Patria o Muerte!” en los labios. Pasaron así a ocupar un altísimo sitio en la historia de Cuba, junto a los que habían caído mucho antes, en las luchas contra la España colonial”. (7)

Para finalizar, es imprescindible destacar que Guillén culmina sus valoraciones rescatando la figura de Eduardo García, a quien identifica como uno de los mártires de la gesta de Girón. Al respecto, el poeta comentó:

“Se llamaba Eduardo García, y ya “con las ansias de la muerte”, como el clásico, escribió usando su sangre como tinta, el nombre del líder, sólo esas cinco letras. Mito o fábula parece; invención más que realidad. Gesto cuya pura grandeza rebasa lo personal e inmediato, y por eso puede el héroe recibir tan dramática ofrenda sin embarazo ni rubor”. (8)

IV

Coda

De esta forma, Nicolás Guillén se insertó dentro de todas las series culturales que se han encargado de ficcionalizar la hazaña del pueblo cubano en Playa Girón. En su caso, Cuba y sus héroes se recrean como la historia bíblica del pequeño David derrotando al gigante Goliat. Por tanto, se introduce, desde el ámbito literario, pero obsequiándole a todos los receptores la verdadera esencia de la invasión a Playa Girón: la victoria definitiva que proyectaba una nación eminentemente socialista.

Notas

(1) Todas las citas de “Abril sus flores abría”, así como de “La sangre numerosa”, han sido tomadas de Nicolás Guillén: Obra Poética. T. II. Compilación, prólogo, cronología, bibliografía y notas de Ángel Augier. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2002.

(2) Nancy Morejón: “Conversación con Nicolás Guillén”, en Recopilación de textos sobre Nicolás Guillén. Serie Valoración Múltiple, Casa de las Américas, La Habana, 1974. p. 52.

(3) Marina Martínez Andrade: “Poesía y Revolución en la obra de Nicolás Guillén”. Conferencia internacional, Museo de Bellas Artes, La Habana, 1994.

(4) Nicolás Guillén: Páginas vueltas. (Memorias). Ediciones Unión, Ciudad de La Habana, 1982. p. 253.

(5) Nicolás Guillén: Ob. cit. p. 253.     

(6) Nicolás Guillén: Ob. cit. p. 254.

(7) Nicolás Guillén: Ob. cit. p. 253.

(8) Nicolás Guillén: Ob. cit. p. 255.

 

[La Habana], COR, 1971. >>

El 19 de abril
Por Pedro de Oraá

Tras el olvido
brotan iniciadores los cimientos
de la ciudad pluvial;
tras la extendida soledad,
inflexible han lanzado
las aguas nauseabundas,
serpentinas de asfalto
para estrechar el hermano distante
el solitario hermano;
tras el silencio, vaho
del musgo, ensordecida
respiración del musgo,
crece una insólita
crepitación de las maderas
mordidas por infinitas lenguas
del escualo mecánico:
hace su dentadura
de acero las tablas obedientes
a la imaginación
del espacio poblado
por ventanas y puertas primerizas,
divisiones del viento
nuevo del hombre de las ciénagas:
en su rostro querido
por mí, por los surcos de tizne
de su trabajo inquebrantable,
de sus días y días
de irreductible voluntad,
en su omnímodo rostro
enciéndese el sonido
del aire dichoso que su mano
aferra y va expandiendo
sobre el paisaje de agua.

¿Quiénes osan, estúpidos fantasmas
de sábana podrida
por esas aguas de podridos verdes
que el novedoso ahínco
del carbonero ahuyenta,
otra vez instalar
la oscura vegetación, el plancton espurio del pasado?

Pero en puntos dispersos
braman las hojas de los árboles,
la santa indignación
de los hermanos
reúne el grito de patria
al fiel y muerte al violador
de nuestras aguas puras:
un solo puño de terrible firmeza
detiene las siluetas del pus y la venganza
innoble; una boca de unánime palabra
sopla a sus disfraces de confusión, a sus pastillas
de aliciente reconcentrado, a sus muletas
de tierra y aire, a sus miedos imprescindibles, la derrota!

Tomado de: Poesía social cubana, Editorial Letras Cubanas, Ciudad de la Habana, Cuba, 1980, pp.407-408.

 

Girón para Carpentier
Por Ana Cairo

De [René Mederos Pazos y Marta Naverán], [La Habana]: DOR, 1976. >>

I

Hasta octubre de 1922, el joven Alejo Carpentier (1904, Lausana, Suiza-1980, París, Francia) se había dedicado exclusivamente a entrenarse, con gran disciplina, porque quería ser muy  bueno como músico y narrador. En septiembre había aprobado los exámenes de ingreso, porque carecía del título de bachiller, y fue autorizado a  matricular la carrera de arquitectura en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de La Habana.

En los inicios de octubre, el padre, el francés Georg Julián, destruyó estos sueños cuando abandonó Cuba sin indicar el paradero. El joven y la madre pasaron abruptamente del modo de vida de la pequeña burguesía con recursos abundantes a las angustias de los trabajadores en la pobreza. Carpentier tuvo que abandonar la Universidad.

En ocasiones, la madre laboraba impartiendo clases de idioma ruso. Alejo se dedicaba al periodismo. Era reportero de espectáculos teatrales. Ejercía como crítico teatral y literario. Cultivaba la narración y el artículo histórico de costumbres. Inventó el seudónimo de Lina Valmont para su madre, con el cual firmó varios textos. Así, podía ganar un poco más.

En 1924 logró el empleo de jefe de redacción del semanario Carteles (1919-1960). Trabajaba bajo las órdenes del historiador Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964) y del caricaturista Conrado Massaguer (188-1965). Ellos mismos se ocupaban del mensuario Social (1916-1937).

Carpentier aprendió a entender las claves de la política en su labor cotidiana como jefe de redacción de Carteles (hasta marzode 1928) y en las tertulias del Grupo Minorista (1923-1929). En cuanto a los asuntos nacionales, los  minoristas estaban afiliados a la izquierda, primero contraria al presidente Alfredo Zayas y después a Gerardo Machado. A propósito del intervencionismo diplomático de los Estados Unidos, unos se declaraban antiingerencistas y otros, antiimperialistas. En cuanto a los asuntos internacionales, se proclamaban latinoamericanistas y  antifascistas. Se solidarizaban con los intelectuales españoles opuestos a la dictadura del general Primo de Rivera.

En junio de 1926, Carpentier viajó por 15 días a México. Fue la posibilidad de entender cómo una revolución ayudaba a renovar una cultura. Desde entonces y hasta su muerte, fue uno de los grandes admiradores y difusores de sus mejores creadores en las artes plásticas, la música y la literatura.

Cuando Carpentier se estableció en París (abril de 1928), ya  tenía una amplia y diversa praxis política. Esto le facilitó una incorporación muy rápida a algunas de las acciones de la izquierda latinoamericana allí residente. En abril de 1931, apoyó la constitución de la Segunda República Española; desde 1933, eran públicas sus simpatías por los antifascistas alemanes e italianos; entre 1932 y el 12 de agosto de 1933, perteneció al grupo de propaganda de la organización ABC, que denunciaba los crímenes de Machado; en 1937, asistió al Congreso Mundial de Intelectuales en Defensa de la Cultura, la República Española, y contra el franquismo, celebrado en Valencia y Madrid.

Volvió a establecerse en La Habana (junio de 1939), cuando ya se sabía que los ejércitos de Adolfo Hitler ocuparían Francia. Hasta agosto de 1945, laboró en estaciones de radio. Hizo guiones y dirigió programas antifascistas.

Carpentier se fue a Caracas en busca de mejores condiciones laborales. Necesitaba mejor salario y, sobre todo, tiempo libre para escribir sus narraciones. Allí permaneció desde agosto de 1945 hasta julio de 1959. Logró integrarse plenamente a la comunidad de intelectuales venezolanos, quienes –mayoritariamente– habían sido solidarios con el novelista Rómulo Gallegos, presidente de la República y derrocado por un golpe de Estado en el mismo año de 1948.

En enero de 1959, Fidel Castro estuvo en Caracas. Venía a agradecer la solidaridad de los venezolanos en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. Fidel habló en la Plaza El Silencio (23 de enero). Carpentier quedó fascinado con el carisma del líder y con sus ideas.

En junio vino a La Habana, porque estaba muy interesado en conocer de manera directa los impactos sociales de la Primera Ley de Reforma Agraria (17 de mayo de 1959). Entonces, ¡con 54 años!, decidió que regresaría definitivamente para ayudar en lo posible al éxito del proyecto revolucionario. Terminó sus compromisos en Caracas. Se estableció en La Habana pocos días antes de la concentración popular del 26 de Julio en la Plaza Cívica.

Ese día, y en los siguientes, fue uno de los entusiastas anfitriones que brindó la máxima hospitalidad a los intelectuales mexicanos también asistentes al acto. En el homenaje al expresidente general Lázaro Cárdenas, invitado de honor a la concentración, se reconocía que la Revolución Cubana era una de las herederas de la Revolución Mexicana.

II

Una de las problemáticas culturales que se debatía entre los intelectuales cubanos en las décadas del sesenta y setenta, era la de cómo se podría recrear con calidades perdurables la gran épica que se estaba viviendo. Se delimitaban momentos históricos: la lucha contra la dictadura de Batista, los grandes cambios sociales que impulsaba la Revolución, la necesidad bélica de defenderse de la agresión constante del imperialismo yanqui, etc.

Los músicos, los fotógrafos y otros artistas plásticos, los cineastas, los periodistas, los dramaturgos, los poetas, experimentaban continuamente.

La polémica entre los narradores era más compleja. Se publicaban novelas como El sol a plomo de Humberto Arenal,  Bertillón 166  o El derrumbe de José Soler Puig, o libros de cuentos como Los años duros de Jesús Díaz. Lisandro Otero emprendía con La situación, una trilogía que le llevaría alrededor de treinta años, para recrear la evolución de la sociedad cubana desde 1950 hasta finales de los sesenta en la trama principal, y evocar momentos de  la historia colonial y republicana (previa al 50) mediante retrospectivas.

Cuando Carpentier regresó a Cuba ya trabajaba en El siglo de las luces (desde 1956). Publicó un fragmento en la Nueva Revista Cubana. En 1960 y 1961, todavía lidiaba con algunos problemas teóricos que le planteaba el texto en cuanto a sus concepciones en torno a la narración histórica.

En 1960, escribió “Vigencia de León Tolstoi”. El ensayo solo se publicó traducido al ruso en la Unión Soviética. Los lectores cubanos solo lo conocerían después de su muerte.

Cuando se analiza la estructura profunda del texto, se advierte que Carpentier se había releído profesionalmente La guerra y la paz y había inventariado los distintos tipos de recursos, que podrían serle útiles. De este modo, se multiplicó la profunda admiración por el excelente oficio de quien podía representar uno de los cánones de la narración histórica en la segunda mitad del siglo XIX.

Entre febrero y marzo de 1960, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir permanecieron un mes en Cuba. Se ha dicho que el filósofo preguntó por Carpentier. Se organizó un encuentro. Los tres cenaron y pasearon por La Habana.

En noviembre de ese mismo año, junto con Nicolás Guillén,  estuvo en la feria del libro en México D. F.  Probablemente, impartió alguna conferencia y del material utilizado dejó para publicar “Una conversación con Sartre”, que apareció en la  Revista de la Universidad de México (febrero de 1961) y no tiene edición cubana.

Rememoró lo dialogado. Aprovechó para intercambiar sobre la literatura y sus géneros en los años de la Revolución Francesa. Las precisiones derivadas de un cotejo informativo con Sartre y Beauvoir (dos eruditos) eran valiosísimas para El siglo…  Se interesó por las causas por las cuales el francés hubiera abandonado un proyecto narrativo anunciado. Este le explicó que la decisión obedecía a que le habían faltado algunos contextos imprescindibles.

Se apasionó por esa categoría y construyó una versión propia de la teoría de los contextos, la cual explicó detalladamente en el ensayo “Problemática de la actual novela latinoamericana”, primero de los textos que reunió en Tientos y diferencias (1964).

 “Vigencia de León Tolstoi” y  “Una conversación con Sartre”,  con una lectura  sistémica, podrían servir para iluminar las formulaciones teóricas en torno a la nueva  novela histórica que Carpentier materializó con El siglo

En la obra están ilustrados todos los contextos definidos en “Problemática…” y también las categorías en torno a la dimensión épica de una realidad, una situación revolucionaria, o un hecho histórico.

En El siglo… se introdujo un anacronismo deliberado y pertinente, a modo de homenaje al Manifiesto comunista (1848), escrito en Bruselas por Carlos Marx y firmado junto con Federico Engels durante los días revolucionarios de febrero.

La Revolución de 1848, que se extendió por varias naciones europeas, fue la que legitimó e hizo irreversibles las conquistas políticas y sociales de la Revolución Francesa entre 1789 y 1794. Por ella, quedó definitivamente abolida la esclavitud en Francia y sus colonias.

En la recreación de la problemática de la esclavitud,  Carpentier insistió en la tesis de que los sujetos víctimas fueron los propios autores de su liberación. Vindicó la tradición de rebeldía en América durante cuatro siglos. Privilegiaba una nueva historia, la de las mujeres y los hombres excluidos de las historias oficiales sobre las élites. También se ocupaba de las creencias, la afectividad y otros tópicos en cuanto a una historia de las mentalidades. 

Cuando en El siglo... se glosaron las primeras palabras del Manifiesto…  de Marx: “un fantasma recorre el mundo…”, se trataba de una clave para exaltar un nuevo tipo de historicidad dialéctica que estaba fascinando al novelista: el pasado siempre estaba en el presente, el cual también prefiguraba y anunciaba el futuro; o la unidad y la lucha de los  contrarios.

Cuando el personaje Sofía gritaba, por eticidad, que había que hacer algo para ayudar a cambiar lo existente injusto, reiteraba la carga de futuridad de una rebelión popular legítima contra un ejército de invasores. La exhortación de Sofía funcionaba como una metáfora política transparente y verosímil.

Julio Le Riverend, uno de los historiadores cubanos con gran capacidad teórica y saberes eruditos en cuanto a metodología de la investigación y filosofía de la historia, se interesó por evaluar las audacias del novelista en el ensayo “Acerca de la conciencia histórica en la obra de Alejo Carpentier” (1984). Le Riverend argumentó el giro cualitativo que significó El siglo… y se completó en obras posteriores.

III

Federico Álvarez, intelectual hispano-cubano-mexicano, amigo del novelista y asesor de la Editorial Siglo XXI en México D. F., revisó la correspondencia entre Carpentier y Arnaldo Orfila, argentino director-fundador de esa empresa, en torno al proceso de publicación de La consagración de la primavera (noviembre de 1978).

La génesis del proyecto se remontaba hasta 1963, cuando se rumoraba que después del éxito internacional de El siglo…, el novelista mayor se enrolaría por fin en el experimento de intentar una novela sobre antes y después de 1959, como estaban haciendo otros creadores.

Desde 1963  hasta que falleció en 1964,  la madre de Carpentier estuvo enferma y él dedicó tiempo a acompañarla. Después, él mismo tuvo problemas de salud. En 1965, se le pidió que aceptara el cargo diplomático de Ministro Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en Francia. Era un modo de propiciar que mantuviera la mayor salud posible y que dedicara más tiempo a escribir.

Las inquietudes teóricas derivadas de una novela metafórica sobre 1959, transitaban en torno a la cuestión de si podría funcionar o no una modalidad histórica, cuando la opción más evidente era que toparía con las problemáticas de una novela política.

La Primera y la Segunda Guerra Mundial, la Revolución Mexicana, la Revolución de Octubre en la Rusia zarista, el proceso de fundación de la Unión Soviética,  la Revolución China, la Guerra Civil Española, habían generado decenas de textos narrativos de las más disímiles calidades.  Él había leído una cifra numerosa de estos; pero, ninguno le aportaba las sugerencias que se habían derivado del rencuentro con la obra maestra de Tolstoi  y la conversación con Sartre.

Carpentier estuvo en Vietnam durante la guerra contra la invasión de los Estados Unidos. El novelista Gregorio Ortega contaba que los diplomáticos cubanos se reunían todas las noches en la casa de Carpentier para comentar las noticias de la revuelta de los trabajadores y estudiantes contra el gobierno del general Charles de Gaulle en mayo de 1968.

La fascinación del acontecer político lo devolvía a comparaciones atractivas con experiencias históricas anteriores. En 1971, se conmemoró el centenario de la Comuna de París. Carpentier escribió un texto de homenaje, que no se ha vuelto a publicar.

Como centenares de intelectuales latinoamericanos, siguió día a día la épica del gobierno de la Unidad Popular en Chile que presidía Salvador Allende. En septiembre de 1973, la crueldad del ejército y los carabineros en el golpe de Estado de Augusto Pinochet, la heroica inmolación de  Allende y el entierro de Pablo Neruda (víctima de un cáncer), estremecieron a los revolucionarios latinoamericanos.

Carpentier y Neruda habían estado distanciados, pero, ante la solicitud de que opinara sobre el poeta, escribió uno de los textos antifascistas más conmovedores. En noviembre de 1973, le escribía a su amiga Antonieta Henríquez (musicóloga y biógrafa de Alejandro García Caturla) que las hordas de Pinochet también estaban quemando sus novelas en las plazas chilenas.

Las políticas fascistas y las insurgencias antifascistas, recicladas en el contrapunteo  de América Latina, con los Estados Unidos y Europa, como problemática de una narración histórica, hizo de El recurso del método (1974) una obra admirada en cuanto a las funciones de la sátira y la parodia.

En El 18 brumario de Luis Bonaparte, Marx propuso que  en los acontecimientos históricos podían alternarse la tragedia y la comedia, de acuerdo con los puntos de vista. La percepción del alemán fue ratificada por el cubano.

Algunas de las estrategias técnicas de El recurso… se reacomodaron para La consagración de la primavera. La discursividad ideológica también prevaleció. Dos narradores protagonistas, Vera y Enrique, entregaron democráticamente espacios a otros narradores episódicos.

Se avanzó en el balance plural de una centuria. El muralismo de Diego Rivera, el cuadro Guernica (1937) del español Pablo Picasso y la partitura del ruso Igor Stravinsky, ilustraron las nociones de un arte mundial vanguardista, que se asumía como una metáfora de lo revolucionario trascendente.

La enajenación burguesa de los intelectuales a partir de un juego transtextual  irónico entre Los manuscritos económicos y filosóficos de 1844 de Marx y el Fausto de Goethe, la eticidad del compromiso político y las necesidades de la coherencia entre vida y obra fueron  también problemas culturales.

La partitura de Stravinsky quedaba transformada dos veces; primero, en un mito identitario sobre los orígenes en los ballets rusos; y después, se redimensionaba para un ballet cubano, en el que un bailarín negro y una bailarina blanca consumaban su amor. De este modo, se destrozaban los prejuicios clasistas y culturales (en particular, los raciales).

El internacionalismo en la Guerra Civil Española favorecía dos tipos de análisis.

El ecumenismo cultural: La internacional se cantaba en varias lenguas al unísono.

Las dificultades temáticas y técnicas (en cuanto a verosimilitud) de las escenas o relatos bélicos. El humor, la ironía, la sátira, la parodia, se entrelazaron para evaluar las insuficiencias, o para evocar las experiencias reales de los combatientes.

Se elogió la opción de Stendhal en La cartuja de Parma, cuando un participante en la batalla de Waterloo no tuvo conciencia de lo que esta significaba.

Por lo anterior, cuando se estudia la recreación detallada de los combates y sucesos que finalizaron con la Victoria de Playa Girón, cuando surgen las dudas en torno a la excesiva teatralidad de algunos diálogos en medio de una batalla, hay que preguntarse por qué un novelista con tanto oficio se permitió estas contradicciones demasiado visibles.

De Reboiro, seud.,  [La Habana], ICAIC, 1972.>>

Se aprecia una zona conflictiva entre la racionalidad del ejercicio crítico que soldados-intelectuales realizaron en las arenas del balneario de Benicasim sobre el llamado género de la literatura bélica y la emocionalidad exaltada, que recurre a las técnicas del melodrama para realzar los valores individuales y colectivos fundidos en las lágrimas y en las risas de los protagonistas. Ellos tienen una conciencia de sí y para sí, porque saben que están construyendo una historia.

Carpentier  utilizó un principio audaz: el de la contradicción en el diseño de la caracterización de los personajes. Ellos cambian y también sus perspectivas como narradores. Se utiliza el recurso del distanciamiento, definido por Bertolt Brecht.

Por lo mismo, la historicidad resulta más compleja. Los que fueron jóvenes en la Guerra Civil Española ya eran viejos en los días de Playa Girón. Las experiencias les habían facilitado repensar la Victoria de Playa Girón como un gran acontecimiento internacional. Se recolocaba a la Revolución Cubana entre los sucesos mundiales más importantes de la centuria.

La Victoria de Playa Girón consolidó a la Revolución Cubana como la gran heredera de la Revolución Mexicana, de los proyectos de la Segunda República Española, del movimiento antiimperialista y descolonizador que potenció la victoria antifascista de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1978, cuando Carpentier terminaba su novela eran ya verdades históricas; pero,  escaseaban dichas afirmaciones. Él era el único novelista cubano con maestría técnica para difundirlas desde una novela.

Carpentier murió en abril de 1980. Diez años después, había implosionado la Unión Soviética y desapareció al igual que las naciones del campo socialista europeo. Los procesos de reconversión capitalista han multiplicado los debates sobre las herencias revolucionarias y sobre las tesis marxistas.

El redimensionamiento internacional de la Revolución Cubana y la trascendencia de la victoria estratégica antiimperialista en Playa Girón se han multiplicado. Los nuevos lectores de La consagración…, acaso, pueden sorprenderse y disfrutar de su carga profética en torno a que la Revolución Cubana, antiimperialista y descolonizadora, internacionalista, significó un giro cualitativo en la irrupción de una nueva cultura revolucionaria antieurocéntrica.

Creo que El siglo… es una obra maestra de la historia de la novela en lengua  española. No tienen ese estatus ni El recurso del método, ni La consagración de la primavera. No obstante, las dos últimas son utilísimas para entender algunos problemas del siglo XX e incluso las rearticulaciones en la primera década del siglo XXI.

Estimo que las lecturas, o relecturas, continúan siendo muy provechosas para enriquecer nuestras capacidades ante su talento profético en torno a nuestros desafíos culturales. Como Martí, ya Carpentier también es una clave para desentrañar la actualidad.

La Habana, 4 de abril de 2011.

 

Girón: Preludio
Por Rafael Lam

De Luis Álvarez Olavarri, [La Habana], DOR, 1976. >>

La batalla de Playa Girón cuenta con dos canciones emblemáticas: Girón: Preludio, del trovador Silvio Rodríguez* y Girón: La Victoria, de Sara González. La de Silvio fue presentada por primera vez en la gala por el 4 de Abril de 1974, año en el que Silvio había participado en el festival Siete Días con el Pueblo, en la República Dominicana y se había presentado también en Venezuela.

Sin duda alguna, los hechos del preludio del ataque a Playa Girón causaron profunda impresión al cantor de San Antonio de los Baños: aviones de los EE.UU. atacaron el aeropuerto de su pueblo natal. Yo, que soy contemporáneo suyo y me encontraba cerca de los bombardeos, puedo asegurar que fueron sucesos inolvidables para nuestra generación, algo que nunca habíamos vivido.

Justo en ese año Silvio había integrado las filas de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AIR), y el 15 de abril de 1961 se inscribe en las milicias de la Secundaria Básica Carlos J. Finlay. Alfabetiza con las Brigadas Conrado Benítez en la Sierra Gavilán y Rancho Luna (Cienfuegos); posteriormente lo hace en la Ciénaga de Zapata. Más adelante, de septiembre de 1969 a enero de 1970, hará un viaje de trabajo con el barco pesquero Playa Girón.

Acerca de esta canción ha dicho su autor: “Yo compuse Girón: Preludio, en una etapa de mucha creatividad, era la etapa de más estímulo que tuvimos, una década de mucho trabajo, de mucha inspiración. Acontecían fenómenos muy sorprendentes, había materia prima para producir canciones; eran momentos definitorios: Los hechos de Girón; el secuestro de los pescadores; la zafra del 70; la guerra de Angola 1976, cuando Sudáfrica aún ocupaba buena parte del sur de la nación; aquello no era un  juego, por eso compuse mi canción Testamento;  había la posibilidad real de dar con el proyectil del que habla mi canción… Vidas intensas y canciones intensas, yo pasé por muchas gastritis; pero, en realidad esa es una de las cosas que de veras me hace sentir orgulloso, no sólo de ser cubano sino de pertenecer al gremio de las artes”.

En ese decenio de 1969-1979 Silvio compuso temas como El tren blindado, Ojalá, Canción del elegido, Días y flores, Al final de este viaje, La familia, la propiedad privada y el amor, Mujeres, Ya no te espero, Te doy una canción, Esto no es una elegía, Vamos a andar, El día feliz que está llegando, Te amaré, Que ya viví, que te vas, Imagínate, Pionero, El vagabundo, Ángel para un final y Testamento.

En Girón: Preludio Silvio acude a una música muy cubana, dominada por el ritmo, estrechamente ligado a una  letra ingeniosa, fuera de todo convencionalismo. El texto no ahoga la música, como sucede en algunas canciones de otros trovadores que no supieron resolver las ecuaciones técnicas de la creación. En mi opinión esta canción, dedicada a un tema histórico tan difícil, es una de las producciones de mayor encanto melódico de Silvio.

La orquestación está muy cercana al sonido que se hizo en el “trabajo de equipo” del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GESI), con la pianística de Emiliano Salvador. “Por ejemplo, oír a Emiliano Salvador con la armonía que uno le daba, aunque a él se le podían ocurrir mil melodías que no eran las que se te ocurrían a ti. Eso te ensanchaba el horizonte. O si no darle un papel de bajo a Eduardo Ramos con un cifrado y de pronto ver que él a veces no hace lo que tú le pones, sino una cosa mucho mejor. Estar mucho tiempo al lado de compositores como Pablo Milanés, Noel Nicola, que enfocan un tema no como lo enfocas tú, sino desde otro ángulo y que te hacen meditar y tú dices: “¡caramba!, qué interesante, qué bien”, eso también te enriquece. Tuvimos muchas experiencias de composiciones colectivas. Hacíamos muchos cadáveres exquisitos”.

En la obra Girón: Preludio, el cantor puso su poesía al servicio de una idea; estaba entonces seguro de que “nadie se va a morir: la vida toda”, frase que quedó para la inmortalidad. 

*En la Sala de Música León-Muguercia de la Biblioteca Nacional José Martí se encuentran dos cancioneros que reúnen parte de la obra de Silvio Rodríguez: uno es Cancionero Silvio Rodríguez, a cargo de Tupac Pinilla Núñez, Editorial Letras Cubanas-Ojalá, 2008 y el otro Que levante la mano la guitarra, de Víctor Casaus y Luis Rogelio Nogueras, Letras Cubanas, Ediciones La memoria, Colección A guitarra limpia, 1984. También se encuentra el título Silvio, aprendiz de brujo, de Eduardo Valtierra (Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, 2010).

 

Girón: preludio
Por Silvio Rodríguez

El aire toma forma de tornado
y en él van amarrados
la muerte y el amor.
Una columna oscura se levanta
y los niños se arrancan
los juegos de un tirón.
Abuela tus tijeras son rurales
y cortan otros males
pero este viento, no.
Guárdate tu oración, amigo viejo,
e invoca a Peralejo,
que nos viene mejor.

Nadie se va a morir, menos ahora
que esta mujer sagrada inclina el ceño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es un breve segundo de su sueño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es nuestro talismán, es nuestro manto.
Nadie se va a morir, menos ahora
que el canto de la Patria es nuestro canto.

Delante de la columna, al frente,
donde ha viajado siempre
la mira del fusil,
que hable la fértil puntería,
que esa garganta envía
mi forma de vivir.

Con la muerte todas las cosas ciertas
grabaron una puerta
en el centro de abril.
Con la Patria se ha dibujado
el nombre del alma de los hombres
que no van a morir.

 

La canción de los cubanos todos
Por José Luis Estrada Betancourt

De René Mederos Pazos, [La Habana], Editora Política, 1987.>>

Cuando en abril de 1961 cambió el rojo color del cielo por el blanco color de palomas, la hoy afamada cantautora Sara González, apenas había arribado a la edad de diez años. Pequeña inteligente y vivaz, a pesar de no tener plena conciencia de aquellos sucesos que intentaron arrebatarle la libertad al pueblo cubano, la auténtica representante del Movimiento de la Nueva Trova “percibía, a través de mis familiares que participaban en las tareas revolucionarias del momento, la situación en que nos encontrábamos de agresión, y los peligros. Pero también recuerdo su entereza, tanto que me llevaron con el CDR de mi cuadra a las clases de primeros auxilios, que se impartían en el Canal 2 de la Televisión Cubana, específicamente en los Estudios de San Miguel”.

Doce años después, la primera voz femenina, junto a Belinda Romeu, del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, escribía y le ponía música a Girón: la victoria; una composición que “ha sido convertida por Sara en el himno de la primera derrota del imperialismo en América”, como apuntan, con absoluta razón, Radamés Giro e Isabel González Sauto en el libro Cincuenta canciones en años de Revolución (Editorial José Martí, 2008).

Fue el maestro Frank Fernández quien los convocó, mientras concebía en 1973 un espectáculo que se desarrollaría en Matanzas, para celebrar un aniversario del 4 de Abril. Ahora, al dialogar en exclusiva con Juventud Rebelde, la autora de ¿Qué dice usted? y Amor de millones enfatiza que cuando habla de Girón: la victoria no le gusta emplear el término de “canción por encargo”, y argumenta sus motivos:

“A veces lo he utilizado para explicarme, pero en verdad no me gusta. Digamos que si un amigo tiene un deseo de celebrar un acontecimiento de cualquier índole, te invita a participar en él, tú te involucras o no. Cuando lo haces, deja de ser un mero oficio, para convertirse en verdadera creación. En este caso Frank Fernández nos llamó y surgieron temas como La Batalla, de Eduardo Ramos; Preludio, de Silvio; con esa certeza del triunfo de que ‘nadie se va a morir menos ahora’; y también nació Girón: la victoria”, rememora Sara, quien en este 2011 cumple 60 años de vida, 40 de los cuales los ha dedicado al arte.

“Quizá por mi carácter expansivo y explosivo, Frank me pidió que abordara el tema de la victoria”, cuenta esta creativa mujer que tras entregarnos recientemente Cantos de mujer I y Cantos de mujer II, bajo la asesoría valiosa de Marta Valdés y Sigfredo Ariel, pronto nos regalará Cantos de mujer III, para así seguir “revitalizando, gozando y, a través de otros arreglos, cantando canciones de compositoras cubanas del siglo XX”.

Sara, ¿cuándo se estrenó ese tema? ¿Imaginó que Girón: la victoria se convertiría en un himno, en un clásico de la cancionística cubana? Muchos afirman que constituyó su primer gran éxito...

De Rafael Zarza González, [La Habana], Ministerio de Cultura, 1979.>>

No me parece que referirme a Girón: la victoria como “un clásico de la cancionística cubana” o como mi “primer gran éxito”, le haga justicia a una canción que de hecho ya no me pertenece. La interpretamos por primera vez en el Teatro de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), dentro de un espectáculo que narraba la historia de las luchas revolucionarias, por medio de la música, la danza, las artes escénicas... Canté Girón: la victoria junto al coro de la entonces Escuela Nacional de Arte y de la Escuela Nacional de Instructores de Arte, acompañados por un elenco destacadísimo de músicos. Todos fuimos dirigidos por el maestro Frank Fernández.

Después, muchos otros momentos la han encumbrado: en el II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas de 1974, en el teatro Karl Marx, donde, ante las delegadas e invitados, se cantó con un coro gigante de miles. Allí estuvo Fidel. No sé en cuántas ocasiones la ha escuchado frente a mí, pero las veces que he sentido la fuerza de su mirada mientras la interpreto, esa energía sobre mí, es como si él la cantara en mi voz...

Girón: la victoria ha combatido como internacionalista en Angola y Nicaragua, ha viajado al Festival L’Unitá en Italia, con Manguaré, Augusto Blanca y Pancho Amat, y con ella he podido escuchar a miles coreando: ¡Cuba sí, yanquis no!, ¡Cuba!, ¡Cuba, Che Guevara!, ¡Viva Fidel Castro!, ¡El pueblo unido jamás será vencido!... ¿Puedo decir entonces ¡mi gran éxito!?

Esta canción se ha cantado en muchos lugares durante tantísimos aniversarios y fechas, junto a muchos compañeros y amigos... Esa canción es de los cubanos todos.

¿Recuerda algún acontecimiento especial relacionado con ese tema?

En Varsovia, Polonia, en 1975; en México, en 1976; Santo Domingo, en 1978; en Caracas, Venezuela, en 1979; en Québec, Canadá, y en Boston, Estados Unidos, en 1981; en Australia, en 1982; en las arenas de Playa Girón, en la escalinata universitaria, en la Plaza de la Revolución, en la Marcha de las Antorchas, en la Tribuna Antiimperialista José Martí... En cuantos lugares la he interpretado, que ahora no me da la memoria, ha estado siempre presente la primera derrota del imperialismo en Cuba, en América Latina. Si algún valor me adjudico con Girón: la victoria es el de defenderla contra cualquier interés comercial o publicitario.

Durante muchos años esta canción fue el símbolo que cada mañana despertaba a los brigadistas que nos ofrecían su solidaridad en el campamento Julio A. Mella, del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), donde se daban cita compañeros de diferentes nacionalidades y latitudes: nórdicos, europeos, americanos y norteamericanos, que luego encontré en muchos de sus países, durante mis giras de solidaridad. Todos ellos me emocionaban al querer escucharla y recordarla, con tanto amor aún por Cuba y su Revolución.

Se dice que usted comenzó a ser popular interpretando el tema de Los comandos del silencio, sin que todavía el público conociera su imagen...

Es verdad que la canción interpretada por mí que primero se divulgó masivamente fue Los comandos del silencio, tema que compuso Silvio para una teleserie del espacio “Aventuras” de la Televisión Cubana, inspirada en los tupamaros. Nadie me podía identificar, pues el arreglo estaba concebido para el tono de voz de Silvio. Cuando él me invitó a grabarla ya no teníamos tiempo de hacer el cambio, pero me ajusté al momento, y ahí quedó. Ahora, por fortuna para mí, me acompaña un gran músico como Pucho López, quien me ha actualizado un arreglo extraordinario también, y que disfruto mucho interpretándolo.

Sara, ¿cómo conseguir una comunicación inmediata con el público a partir de temas que algunos consideran “difíciles”, relacionados con hechos históricos o épicos de nuestro país? ¿Cuál es la fórmula?

No creo que existan temas “difíciles” relacionados con hechos históricos o épicos, ni tampoco “críticos”, “amorosos”... Todos los temas tienen que tener el componente de la honestidad, de la espiritualidad, de la emoción, la afectividad... Cuando un creador enfrenta la obra con sinceridad, francamente, “con el corazón en la mano”, como solemos decir, el resultado debe ser encomiable. Mucha mala cosa se escucha amparada en el oportunismo, el critiqueo y la adulonería. Nos venden croqueta por comida: culpa de quienes seleccionan los componentes de las croquetas, ¿no?

 

[La Habana], 1969.>>

Girón: la victoria
Por Sara González

Cuando cambia el rojo color del cielo
por el blanco color de palomas
se oyen las campanas de los hombres
que levantan sus sonrisas de las lomas.
Después que entre pecho y pecho
haya tenido el deseo de quemar,
de matar, de vengar y de vencer.
Cuando no se olvida que no hay
libertad regalada, sino tallada
sobre el mármol y la piedra
de monumentos llenos de flores y de tierra,
y por los héroes muertos en las guerras
se tiene que luchar y ganar,
se tiene que vivir y amar,
se tiene que reír y cantar,
se tiene que morir y crear.
Canto y llanto de la tierra,
canto y llanto de la gloria,
y entre canto y llanto de la guerra,
nuestra primera victoria.
De luces se llenó el cielo
de esta tierra insurrecta,
y entre luces se batió seguro
buscando la victoria nuestra.
Hoy se camina confiado
por los surcos de la historia,
donde pelearon los héroes
para alcanzar la victoria.

Tomado de: http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2011-02-12/la-cancion-de-los-cubanos-todos/

 

Playa Girón en los sellos de correo de Cuba
Por Daniel Vasconcellos Portuondo

El amanecer del 15 de abril de 1961, estremeció al país con los bombardeos de los aviones B-26, que procedentes de Nicaragua, atacaron los aeropuertos cubanos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, con el propósito de destruir a  nuestra fuerza  aérea. Este fue el preludio del desembarco, por Playa Larga y Playa Girón, al sur de la provincia de Matanzas, con apoyo aéreo y lanzamiento de paracaidistas, en las primeras horas del día 17. Dos días después, cayó el último reducto del enemigo en Playa Girón.

De 1962 a 2006, 13 series muestran 28 sellos postales cubanos con el tema Playa Girón.

    

El 15 de diciembre de 1961, el Decreto Presidencial No. 3100 autorizó la emisión de sellos conmemorativa del primer aniversario de la Victoria de Playa Girón, la que se puso en circulación el día 17 de abril de 1962, de acuerdo con la Orden No. 3 del Ministerio de Comunicaciones, de fecha 8 de marzo de 1962. La serie de tres valores, multicolor, con igual ilustración, diseñada por René Cordero, muestra a un miembro de las Milicias Nacionales Revolucionarias con un rifle R-2, sosteniendo a un herido que porta una bandera cubana. Al fondo, el hundimiento de un barco enemigo y la caída de una avión agresor.

Una serie de 7 valores conmemorativa por el décimo aniversario de la Revolución se puso en circulación el 26 de julio de 1963. Con un diseño de Leandro Cordero, el valor de 13 ctvs. ilustra la Victoria de Playa Girón.

Diseñadas por Guillermo Menéndez, en 1964, 1966, 1971 y 1976 circularon series conmemorativas por el tercer, quinto, décimo y decimoquinto aniversarios de la Victoria de Playa Girón.

El cachet del sobre de primer día de la serie puesta en circulación el 17 de abril de 1976, presenta en parte del texto la frase: “Primera Derrota del Imperialismo en América”. En esta emisión conmemorativa por el 15 aniversario de la Victoria de Girón, conformada por tres valores, destaca: el 17 aniversario de la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias, el 15 de la DAAFAR y el 15 de la proclamación del Carácter Socialista de la Revolución.

A partir del 26 de julio de 1977, la Administración Postal de Cuba  puso en circulación la serie de cuatro valores: “Condecoraciones Nacionales”. Diseñada por José A. Medina, el sello de 3 ctvs. muestra la cinta de la “Orden Playa Girón”. Primera distinción de su tipo legislada por la Ley No. 949 del 18 de julio de l969.

En los años 1981, 1986, 1991, 1996, 2001 y 2006, se emitieron series con estampillas  postales conmemorativas  por los aniversarios  20, 25, 30, 35, 40 y 45 de Playa Girón. Sus diseñadores fueron, respectivamente: Guillermo Menéndez, Román Compañy, Carlos Echenagusía, Roberto Quintana, Pavel Valdés y José A. Medina.

Sobresale artísticamente el sello postal de 65 ctvs., circulado a partir del 19 de abril del 2001, conmemorativo, por el 40 aniversario de la Victoria de Playa Girón. El diseñador de la estampilla utilizó la reproducción de la  obra pictórica Bombardeo del 15 de Abril,  del artista plástico Servando Cabrera Moreno (La Habana 1923-1981). 

 

Girón: impronta de los intelectuales de Rusia (1)
Por Blas Nabel Pérez

De Isidro Martín Losada, [La Habana], ICL, 1974.>>

Los más importantes poetas y escritores soviéticos fueron fervientes admiradores de Cuba, es así que la gran mayoría de ellos visitaron la Isla en la década del sesenta y desarrollaron una rica labor literaria y mediática en defensa de la Revolución.

Juan Marinello señala que: “Para los cubanos ha de ser querida y respetada la memoria deIlya Ehrenburg. Nuestra Revolución le tuvo por amante... En nuestro último encuentro, la inquietud del polemista por el destino de nuestra Revolución y la palabra indignada era inequívoca...”. (2) En una ocasión Ehrenburg le manifestó a Marinello que “el culminante momento fue la aplastante derrota de la invasión en Playa Girón. El notable escritor, desde su posición de dirigente del Movimiento por la Paz, fustigó severamente cualquier agresión a Cuba.

Por su parte Boris Polevoi, otro importante escritor, autor del libro Un hombre de verdad, describió así Playa Girón al conmemorarse su segundo aniversario en un artículo escrito especialmente para el periódico Pravda:

“En Playa Girón –este cabo que cual puñal verde se clava en las aguas azules del silencioso golfo y en cuya lisa superficie cristalina sólo aparecen surcos al nadar los tiburones en su paseo– un participante en los combates, mozo de rostro bronceado, nos enseñó desde dónde vinieron los barcos, cómo desembarcaron las tropas, dónde se encontraban los acorazados norteamericanos, que enfilaban con sus cañones a la isla, en qué lugar se libró el primer combate y dónde fueron contenidas y derrotadas las fuerzas invasoras. Nos hablaba de esto en el mismo tono con que los veteranos de la Gran Guerra Patria nos relatan las batallas del Volga, del Neva y del Mar Negro. En las palabras de este cubano sonaba idéntica indulgencia para con el adversario vencido y la misma convicción de (…) que la causa de la revolución es invencible”. (3)

Evgueni Evtushenko, uno de los más reconocidos poetas contemporáneos de Rusia, tanto en su país como internacionalmente, se reconoce asimismo “fiel amigo de Cuba”. Es importante su papel histórico como una voz pública que escribe para y desde las masas, afirmando al mismo tiempo una tenaz individualidad. Evtushenko durante las varias presentaciones y lecturas que tuvo como protagonista del XI Festival Internacional de Poesía de La Habana y más recientemente en la Feria Internacional del Libro de La Habana dedicada a Rusia, tuvo la posibilidad de restablecer contacto con el público cubano, lo que le llevó a afirmar que desea hacer más perdurable el reencuentro a través de futuras publicaciones. Sobre sus experiencias pasadas señaló:

“Estoy muy feliz de haber vuelto a Cuba; porque Cuba sobrevivió, sobrevive y, así lo deseo, sobrevivirá. Vine a Cuba por primera vez en 1961 como corresponsal de Pravda… En ese viaje escribí muchos poemas, cerca de 22, que se publicaron en ese periódico en momentos muy difíciles para Cuba”. (4)

Notas

(1)  De un texto en preparación.

(2) Contemporáneos. Noticia y Memoria, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, 1975.

(3) Pravda, 1 de mayo de 1963. 

(4) “Soy un poeta de Su Majestad la Vida”, entrevista con Evgueni Evtushenko.   http://www.lajiribilla.cu/2006/n265_06/265_13.html


De Roberto Quintana Álvarez, [La Habana]: COR.