El pensamiento crítico sobre la obra plástica de Samuel Feijóo

Por Ana Lilian Lobato Rodríguez

Al recorrer con la vista sus trazos “nerviosos” parece que vamos a descubrir los secretos de una casa abandonada. La vegetación ha tomado cada escondrijo o ranura en reclamo de su derecho natural. ¿El homo sapiens cohabita con la naturaleza o el enjambre arbóreo es parte de él? Es incuestionable que para Samuel Feijóo la paisajística cubana representaba una fuente inspiradora inagotable para sus creaciones. Con acierto, a la hora de tratar esa temática recurre a un discurso propio y vanguardista.

El sensible zarapico, espíritu libre e inquieto, cree en la fantasía de la naturaleza. Para él la realidad constituyó un amplio cosmos de formas y significados interesantes que se trasmutaban en personajes enamorados del paisaje florecido o en engendros de motivos vegetales.

Asimismo, la obra plástica de Feijóo está ligada al mito. En sus figuraciones encontramos reflejadas madres de agua, güijes, jinetes sin cabezas, sirenas criollas, niños con colmillos grandes y otros animalejos tomados de la mitología nacida en nuestros campos cubanos, la cual se ha preservado por tradición oral, gracias a la labor divulgadora feijosiana y de otros investigadores.

El tratamiento del mito está asociado al reflejo psíquico del campesinado que da cierta explicación a fenómenos reales a través de la superstición, y sugestión provocada por el temor generado por sucesos inexplicables.

Según el Diccionario de los símbolos de Jean Chevalier, el mito es visto como “… una dramaturgia de la vida social o de la historia poetizada”. (1) Por otra parte, señala que “… todas las mitologías están llenas de relatos de metamorfosis: dioses transformándose o transformando a otros seres en humanos, en animales, lo más a menudo, en pájaros, en árboles, en flores, en fuentes, en ríos, en islas, en rocas, en montañas y en estatuas”. (2)

La obra plástica de Samuel Feijóo se encuentra envuelta en una especie de capa vegetal recreada con la mitológica campestre donde aparecen singulares seres nacidos de la fantasía popular, que no llegan a alcanzar la categoría de dioses, pero que tienen características antropomorfas y zoomorfas, además presentan poderes sobrenaturales. Personajes con apariencia humana, que vienen del más allá, se suman también a los cuentos de aparecidos con un matiz terrorífico.

Sin embargo en los cuadros feijosianos pululan los personajillos simpáticos, donde son sugeridas nuevas texturas visuales, arabescos vegetales, el predominio de la línea móvil, y una gama de colores apastelados, lo que desemboca en un nuevo aspecto: el mito representado por Feijóo adaptado a su tiempo y a su contexto.

Lamentablemente la fecunda labor plástica feijosiana no ha sido tan divulgada como su quehacer como poeta, narrador o folklorista. Por ello, estamos casi extraviados entre bejucos y jocosos animalillos, que reclaman ser vistos.

A pesar del “sol desconocido” (3) que resultó ser Samuel Feijóo, en esa arista existe un corpus de pensamiento crítico formado en torno a sus creaciones que merece la pena ser estudiado, ya que transita por varias etapas de su obra, y los juicios son emitidos por críticos y periodistas con diferencias generacionales.

Para realizar un paneo de lo que se tratará a continuación, se puede decir que se abarcarán géneros periodísticos como la crónica, entrevista, y comentario, que fueron publicados en catálogos de exposición, periódicos y revistas.

Samuel  Feijóo. Dibujos. Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1961.>>

Asimismo se realizará un análisis de los estilos empleados por los autores, de acuerdo a la generación que representan y a la etapa en que fueron concebidos los trabajos.  De esta forma se estudiará el pensamiento crítico de intelectuales como Robert Altmann, Virgilio López Lemus y Roberto Fernández Retamar, entre otros.

Apuntes críticos sobre el Zarapico

Durante los primeros años del triunfo de la Revolución se prescindían de algunos datos importantes en los catálogos de exposición. Tal es caso del plegable de la muestra personal de Samuel Feijóo, cuya apertura fue el 21 de julio de 1961 en la Biblioteca Nacional José Martí. Aquí fueron omitidas la fecha en que culminaría la exposición y el autor de las palabras al catálogo.

Es posible asociar la autoría al director de esa institución, que ocupaba el cargo el año mencionado; o a un intelectual cubano prestigioso como Roberto Fernández Retamar. Estamos ante un comentario con un matiz sociológico donde se describe la temática tratada por el artista, sus motivaciones ante el nuevo período y las técnicas de los trabajos expuestos (dibujos, acuarelas y aguafuertes).

En el trabajo se menciona la salida de la obra a la luz como una consecuencia de la etapa revolucionaria y la plena identificación de Samuel Feijóo con la misma.  Además enfatiza el divorcio del creador con el anterior sistema socioeconómico cuando refiere: “Era lógico pensar que Samuel Feijóo se desentendería siempre de una cultura que no era siquiera cultura de mandarines, sino –salvo raras excepciones– una cultura barniz, de apariencia, de crónica social”. (4) Con ello caracteriza el entorno donde el Zarapico comenzó su carrera artística de forma autodidacta y gracias a los intercambios con su amigo el escultor Mateo Torriente.

El autor anónimo define que la obra feijosiana “… transita de honda cubanía”. Además sugiere que las características personales de Feijóo deben tomarse en cuenta antes de proceder al estudio de su obra plástica, ya que los críticos cometerían el riesgo de sacrificar algún aspecto importante.

Además menciona que las creaciones feijosianas se inscriben en el arte moderno cubano, resalta la reivindicación en el tratamiento del paisaje nacional donde convergen la sensualidad, rica imaginería y un universo de símbolos.

En 1961 es publicado Samuel Feijóo. Dibujos. Las palabras introductorias del libro fueron escritas por el prestigioso intelectual y poeta Roberto Fernández Retamar, quien utiliza un discurso descriptivo y un enfoque sociológico que comenzó a ser usado en la crítica de los sesenta.

La mención de las temáticas empleadas por el artista se hace evidente. La naturaleza en todo su apogeo es reflejada en yerbas, bejucos, lomas, árboles y matorrales intrincados. A ello se le unen las figuras femeninas y la vida de los guajiros. En este punto Retamar hace hincapié en la etapa histórica prerrevolucionaria y la situación social que se vivía cuando afirma: “… como para recordarnos,  también la miseria y sin embargo la esperanza y las canciones de los guajiros entre los cuales vivía, como un extraño rey profetizando ese tiempo de justicia que ha llegado con la Revolución”. (5)  Así realiza una comparación de los temas feijosianos enmarcados en diferentes contextos socioeconómicos.

Feijóo es definido como creador simbiótico que no puede desvincular su unificado universo poético-plástico e intelectual culto de carácter sumamente sencillo y espontáneo.

Por otra parte subraya el protagonismo del pueblo en la obra feijosiana y su rol de generador de cultura en el proceso de construcción del socialismo en Cuba. Samuel se interesa por el hombre humilde, sus expectativas, sueños y necesidades, porque él se considera parte de él y le es difícil creer que la intelectualidad está alejada de su pueblo.

En el comentario persiste el tono valorativo acerca del trabajo pictórico y de los dibujos donde la naturaleza predomina como un todo, que forma una especie de mantel vegetal sin jerarquía alguna en los elementos rebosantes de armonía y espontaneidad.

Asimismo asevera que: “Este artista que es cubano por los cuatro costados no viene de la pintura cubana, sino directamente del paisaje cubano”. (6)

Seguidamente enumera los elementos que conforman las piezas inspiradas en el imaginario popular donde sobresalen motivos arbóreos, flores, extraños rostros ensombrecidos o iluminados, diosecillos cubanos (madres de agua, güijes y sirenas); así como palabrotas y letreros llenos de humor lírico.

Roberto Fernández Retamar se inscribe en la crítica moderna del pasado siglo y persigue una función promocional y orientadora con un discurso donde predominan lo descriptivo, evaluativo e interpretativo. El prólogo al libro Samuel Feijóo. Dibujos fue escrito en la década de los sesenta, época en la cual la crítica se caracteriza por: nuevo enfoque de la cultura, tiempo de luchas, debates y polémicas, masificación cultural y la apertura de nuevas instituciones.

A finales de los setenta la prensa plana se hace testigo del quehacer plástico de Feijóo gracias a su nueva muestra Kokorios y Kakafuacos, exhibida en la Casa de Cultura de Plaza, en Calzada y 8, en diciembre de 1977.

El 14 de enero de 1978 el periódico Granma publica una entrevista a Samuel Feijóo, hecha por el periodista Aldo Isidrón del Valle. En ella se manifiesta un discurso descriptivo y un carácter promocional e informativo.

Por otra parte el 20 de enero de ese mismo año la revista Bohemia publica “Floripondios y Tapákulos” de Elo Nussa, trabajo que aborda la muestra mencionada anteriormente.

Con la utilización del comentario como género periodístico, el autor informa y promueve, además de describir y valorar la nueva propuesta de tan singular creador cubano.

Apuntes críticos del nuevo siglo

La exposición retrospectiva “Samuel Feijóo. Un sol desconocido”, que tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes en el Edificio de Arte Cubano, en el 2008, condujo a que se escribieran nuevos apuntes críticos sobre la obra plástica feijosiana.

Robert Altmann, entrañable amigo del intelectual cubano, contó sus memorias e impresionas propiciadas por los primeros intercambios en los años cuarenta. En la crónica “El transeúnte visionario” el pintor y crítico alemán narra con vivacidad cada detalle de las conversaciones iniciales que eran mitad en inglés y español, además describe el conocimiento gradual de un joven artista cubano lleno de entusiasmo.

A grandes rasgos dilucida la trayectoria artística seguida por Feijóo: el paisaje insular, el pueblo y sus mitos como temáticas esenciales, diferentes anécdotas, la extremada reserva en su rol de artista plástico, el desconocimiento y la falta de comprensión de su obra mostrada por la intelectualidad cubana (hecho que aún continúa), la labor promocional feijosiana con el grupo de Pintores y Dibujantes Populares de Las Villas y la fundación de la revista Signos, publicación que marcó el auge en su carrera artístico literaria.

En este caso la crítica se realiza desde una óptica personal y subjetiva ya que se está en presencia de la crónica como género. Así se toma como punto de referencia la obra del artista, la cual es descrita, valorada e interpretada. Cabe citar un fragmento del escrito de Altmann donde menciona su criterio personal: “La vía extraña y profundamente original que iba a seguir el arte gráfico de Feijóo, desligado de toda tradición, de todo estilo, sorprende por su rareza”. (7)

Por otra parte, en el comentario “Samuel Feijóo en retrospectiva. Notas para una exposición” el intelectual Roberto Cobas Amate valora la importancia de las muestras retrospectivas para el público y la crítica.

El escrito está cercano a la crítica moderna pues emite juicios de valor, posee un carácter legitimador, informativo y promocional, lo cual genera un canal comunicativo. Así la obra del Zarapico es tomada como objeto referencial que se inserta en el modernismo insular y la misma está dotada de abigarrada composición y vivaz colorido.

También determina las posibles “coincidencias atractivas” (8) de contactos o nexos con pintores que marcaron hitos en la vanguardia cubana: René Portocarrero y Mariano Rodríguez. Analiza la personalidad evasiva de Feijóo en el mundo de la plástica y su posterior evolución creativa tras el segundo lustro de los años cuarenta en que se encamina a lo “… vernáculo nacional con una dosis de humor criollo”. (9)

Cobas Amate indaga en los temas usuales de Feijóo y realiza una aclaración esencial que define al pensador silvestre como artista innovador y genuino cuando menciona: “Es importante resaltar que la pintura de Feijóo, aún siendo de origen autodidacta, oscila entre la inteligente integración de lo culto y lo popular. Por tal motivo no se le debe confundir en absoluto con un artista naif”. (10)

Para culminar este recorrido por los apuntes críticos sobre la creación plástica de Samuel Feijóo, es oportuno mencionar el comentario de Virgilio López Lemus, poeta, investigador y crítico, que ha dedicado gran parte de sus estudios a la obra literaria feijosiana.

Es esencial subrayar el profundo conocimiento de López Lemus sobre esta arista creativa, a ello se le suman los intercambios con el Zarapico que le permitieron acceder a su obra plástica y a numerosos datos biográficos del multifacético creador cubano.

El investigador Virgilio López Lemus se inscribe fundamentalmente en la crítica moderna, pues toma el objeto artístico como punto de atención y se convierte en una especie de interpretante para develar sus aspectos ocultos. De esta forma se puede afirmar que se forma un círculo hermenéutico a partir de la profundización en la polifacética labor feijosiana y de percibir su creación como un todo sin establecer fronteras delimitadas. Además se basa en los conceptos de la semiótica para leer los códigos del discurso plástico.

En su comentario “Samuel Feijóo: pintura, metáfora y metapoesía”, que figuró como palabras al catálogo de la exposición retrospectiva “Un sol desconocido. Samuel Feijóo”, (2008), persigue como objetivos promocionar, legitimar y orientar al público sobre la propuesta de esta personalidad de la cultura cubana que fue poeta, novelista, narrador, promotor cultural, folklorista, dibujante, pintor y escultor.

Por otro lado describe y valora el interés por la paisajística definiendo a Feijóo como “… el mayor poeta de la naturaleza cubana… el gran pintor del paisaje… davinciano surrealista tropical”. (11)

Con ello advertimos que lo percibe como un artista en mayúscula, un creador integral que no duda en tomar la pluma o el pincel, pues para él las dos cosas son necesarias. Asimismo declara el error que constituye encasillarlo como naif ya que su ingenuidad solo es un pretexto, un juego con los colores; pero ello no quiere decir que desconozca los fundamentos del diseño o la teoría del color.

Menciona que muchas veces pinta con tonos suaves y otras veces el colorido se torna vivaz. También aclara que Samuel realizó numerosas esculturas y performances en el medio natural con verdadero barroquismo criollo donde aparecen amas de casa, campesinas, animalejos mitológicos y paisajes rurales de trazo rápido.

Virgilio López Lemus ha sabido reconocer la amplia magnitud de Samuel Feijóo, un hombre que bebió de sus raíces y de la historia universal, una figura que supo crear su propio planeta espiritual tomando fragmentos de realidad, sentimientos, objetos, seres míticos y legendarios, entornos vegetales, conceptos e ideas. Acertó López Lemus cuando dijo: “Yo lo llamaba abeja en un libro que le dediqué, pero me equivoqué: Feijóo es toda la colmena”. (12)

 

Bibliografía

Altmann Robert (2007), “Samuel Feijóo: El traseúnte visionario”, en Un sol desconocido. Samuel Feijóo, Museo Nacional de Bellas Artes, Ciudad de La Habana, 2008, pp. 3-6.

Biblioteca Nacional José Martí (1961): Catálogo de exposición “Samuel Feijóo. Dibujos, acuarelas, aguafuertes”, S.A.

Chevalier, Jean (1986): Diccionario de símbolos, Barcelona, Editorial Herder.

Cobas Amate, Roberto (2008): “Samuel Feijóo en retrospectiva. Notas para una exposición”, en Un sol desconocido. Samuel Feijóo, Museo Nacional de Bellas Artes, Ciudad de La Habana, pp.10-11.

Feijóo, Samuel (1977): “Kokoriokos y Kakafuakos”, palabras al catálogo.

Fernández Retamar Roberto (1961): “Samuel Feijóo: entrada a su pinturería”, en Samuel Feijóo. Dibujos, Consejo Nacional de Cultura, Ministerio de Educación, La Habana.

Isidrón del Valle, Aldo (1978): “Samuel Feijóo y su exposición de Kokoriokos y Kakafuakos”, en periódico Granma, 14 de enero, año 14, no. 12, p. 4.

López Lemus, Virgilio (2008): “Samuel Feijóo: pintura, metáfora y metapoesía” en Un Sol desconocido. Samuel Feijóo, en Museo Nacional de Bellas Artes, pp.7-9

Nussa Elo (1978): “Floripondios y Tapákulos”, en Bohemia, 20 de mayo, Nº 3, p.70

Un sol desconocido. Samuel Feijóo, (2008), Museo Nacional de Bellas Artes, Ciudad de La Habana.

Notas

(1) Chevalier, Jean (1986): Diccionario de símbolos, Barcelona, Editorial Herder.

(2) Op. cit.

(3) Un sol desconocido. Samuel Feijóo, (2008), Museo Nacional de Bellas Artes, Ciudad de La Habana.

(4) Biblioteca Nacional José Martí (1961): Catálogo de exposición Samuel Feijóo, Dibujos, acuarelas, aguafuertes, S.A.

(5) Fernández Retamar, Roberto (1961): “Samuel Feijóo: entrada a su pinturería”, en Samuel Feijóo. Dibujos, Consejo Nacional de Cultura, Ministerio de Educación, La Habana.

(6) Fernández Retamar, Roberto (1961): op cit.

(7) Altmann Robert (2007), Samuel Feijóo: “El traseúnte visionario”, en Un sol desconocido. Samuel Feijóo, Museo Nacional de Bellas Artes, Ciudad de La Habana, 2008.

(8) Cobas Amate, Roberto (2008): “Samuel Feijoó en retrospectiva. Notas para una exposición” en: Un sol desconocido. Samuel Feijoó, Museo Nacional de Bellas Artes, Ciudad de La Habana.

(9) ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­ Op. cit.

(10)  Op. cit.

(11) López Lemus, Virgilio (2008): “Samuel Feijóo: pintura, metáfora y metapoesía”, en Un Sol desconocido. Samuel Feijóo,  Museo Nacional de Bellas Artes.

(12) Op. cit.