Revista Carteles. De lo trivial a lo profundo

Por Ivette Villaescusa Padrón

<< Portada del número del 7 de febrero de 1932.

La revista Carteles surgió en junio de 1919, dirigida y administrada por Oscar H. Massaguer. Aclaraba: “Publicada mensualmente por la Empresa Editora Carteles. Neptuno esquina a Basarrate”. Al principio no identificaba el día exacto de salida, sino el mes y el número.  

En el no. 2, correspondiente a julio, aparecía en la portada –en blanco y negro por entonces– la actriz Theda Bara, y varias de las primeras planas se dedicaban a caricaturas, lo que seguiría haciendo por años. Entre sus materiales, en los que primaban los deportivos, estaban el “Resumen del vuelo trasatlántico”, “Campeonato Mundial de peso completo” y “Chismes de las Grandes Ligas”, (1) pues como sus páginas destacarían, era “Carteles. Revista Mensual de Espectáculos y Deportes”, (2) sin abordar absolutamente nada del acontecer político insular. Y anunciaba que en cada edición incluiría una pieza musical inédita de autor cubano.  

El no. 3, de agosto, glorificaba en su portada al actor George Walsh, y el no. 4, de septiembre, a Aurora Mardiganian, protagonista de la película Almas en subasta. Eso después cambiaría. Esta cuarta impresión traía entre sus trabajos “El sport del traje blanco”, de Víctor Muñoz, con el sumario: “Todas las cosas conspiran en La Habana contra esa ropa, que nos permite hacernos la ilusión de que estamos en paños menores”. Otra de sus páginas hacía propaganda a la publicación fundada en enero de 1916, por el hermano de Oscar, Conrado W., pionero del diseño gráfico moderno: “Social la Revista Única. Conrado Walter Massaguer. Director (…)  La revista más bella del habla castellana…”. (3)

A partir de 1924 Carteles cambia el formato, toma el subtítulo de “El Semanario Nacional” y señala que inicia una nueva era de prosperidad. Para entonces Oscar aparecía como administrador y como director Conrado W. Massaguer, a quien sustituiría en el cargo ese mismo año, el gerente general, Alfredo T. Quílez, (4) y se inaugura una sección editorial sobre política cubana. Pero llevaba esta acotación: “Fundado en 1919 por Oscar H. Massaguer”.

Escribieron, entre otros destacados periodistas e intelectuales, Emeterio Santoveia, Salvador Bueno, Alejo Carpentier, que en 1925 ocupa la jefatura de Redacción; Emilio Roig de Leuchsenring, Luis Gómez Wangüemert, el dominicano Juan Boch, (5) y la poetisa y escritora Mariblanca Sabas, importante activista en el movimiento femenino de la Isla.(7)También tuvo a Conrado W. Massaguer como editor y caricaturista, y una sección fija de cuentistas latinoamericanos, sobre todo cubanos, entre ellos Onelio Jorge Cardoso y José Soler Puig.

En 1954 Carteles pasa a propiedad de Miguel A. Quevedo, dueño y director de Bohemia, ya analizar y cuestionar el transcurrir nacional. Su director será el intelectual exiliado asturiano Antonio Ortega, y estampará este recordatorio: “Dirigida hasta el 10 de enero de 1954 por Alfredo T. Quílez”. Ilustra su cambio la edicióndel 12 de junio del 55, donde el reportaje “Hay un déficit de cincuenta mil camas en toda la República”, denuncia: “La situación hospitalaria de nuestro país es caótica (…) una de las consecuencias más trágicas a que ha conducido la ineficiencia crónica del Estado Cubano”; o “Tras la noticia”: “(…) ciertos colegios que pagan sueldos miserables a los maestros”. (8)Esta sección, a cargo de Antonio Llano Montes, casi siempre en la página 44, se refería a temas del siguiente matiz:

 “En la Gaceta extraordinaria, número 34, del 14 de agosto de 1954, aparece la Ley Decreto 1618 (…), donde se detallan todos los pormenores del canal que cortará la isla de norte a sur (…) encierra muchos puntos oscuros sobre los cuales ya están en guardia los obreros (…) Afortunadamente los intereses afectados están ya en pie de lucha para evitar ya esta puñalada…”. (9) 

Portada del número del 18 de mayo de 1952.>>

Del 54 al 59 Oscar Pino Santos redactaba una columna con un enfoque marxista, con títulos como estos: “Problema del desarrollo económico nacional. La anunciada Reforma Arancelaria”, y “¡Tarifada la vía pública! Parquímetros: una exacción fiscal que nada resuelve”, los días 21 de abril y 12 de mayo de 1957, respectivamente. Con él trabajó el fotorreportero Raúl Corrales. (10)

Carteles se convirtió en una de las revistas más significativas en la interpretación del contexto cubano en la década de 1950, si bien circularon muchas, con características y receptores diferentes. (11) 

Al triunfo de la Revolución siguió imprimiéndose, igual que toda la llamada gran prensa burguesa. En su primer número de enero de 1959, dedicado casi por entero a la victoria insurreccional, publicaba en el editorial “Siete años de tiranía”: “Cobardemente en medio de una orgía de sangre y destrucción, (…) huyó para siempre (…) quien tanto blasonara de ser ‘el hombre fuerte de Cuba’. Y en “La llegada de Fidel”: “Por fin llegó. Entró en La Habana (…) Era el libertador, (…) que comparte con su pueblo la alegría del triunfo”. (12)

Pero, según las disposiciones revolucionarias afectaban a las clases que representaban esos medios de difusión, estos, de manera abierta unos, sutil otros, empezaron a mostrar inconformidad. Carteles asumió una actitud ambivalente: unas secciones y columnistas respaldaban las transformaciones de la Revolución y alababan a su máximo líder, como Vicente Martínez en “La semana política”; otras como “Tras la Noticia”, de Antonio Llano Montes, y “Menudeo”, dentro de la “Semana política”, criticaban algunas medidas. El 12 de abril en “Menudeo” aparece que Pardo Llada dijo: “En la depuración del Poder Judicial ha predominado el (…) amiguismo, en lugar de un espíritu de estricta justicia…”. (13) Y“Tras la Noticia” se refiere a “los más extremistas” de las esferas del Gobierno, y defiende al norteamericano. (14) 

El 18 de julio de 1960, Miguel A. Quevedo se asiló en la embajada de Venezuela. (15) El día 24 Bohemia informó: “En la mañana del lunes, de manera bastante sorpresiva para el personal de Bohemia, su director, (…) se acogió al asilo...”.(16)Y Carteles –a penúltima– se pronunciaba: “… en un acto repugnante y siguiendo el camino de los traidores, se asiló (…) Los trabajadores y periodistas de Carteles y Vanidades, a más de condenar este acto contrarrevolucionario y cobarde ratifican nuevamente su más firme apoyo a la Revolución cubana…”. (17)

Sin embargo, Antonio Ortega, que se mantenía de director, partiría pronto, como Quevedo, hacia Caracas, Venezuela. (18) Carteles finalizó su circulación el 31 de julio de 1960.

Notas

(1) PP. 18-19, 20-21 y 37.

(2) Ver, por ejemplo, revistas no. 3 y no. 4, p. 11.

(3) PP.14 y 59, respectivamente. Conrado W. Massaguer, matancero, con más de 28 000 caricaturas y dibujos, fue también editor de las revistas Gráfico (1913-18). Genera un estilo costumbrista que lo hace cronista de la República y figura prestigiosa de la gráfica mundial de la época. Abundar en Jorge R. Bermúdez: “Massaguer: Líneas de la memoria”, en revista Extramuros, No. 6, abril de 2001, pp. 27-30.

(4) Julio A. Carreras, en “La prensa comercial cubana entre 1940 y 1958”, en revista Santiago, Santiago de Cuba, 1987, dice que Quilez (1887-1961), mostró su carácter reaccionario en la revista, que Arturo Alfonso Roselló era el director intelectual, y sus editoriales cansones, hasta comprarla Quevedo, con Vanidades, de modas femeninas y recetas de cocina, editada por la misma empresa desde 1937, y dirigida por Josefina Mosquera. Consultar Guillermo Jiménez: Las empresas de Cuba. 1958, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, pp. 504-505.

(5) Santovenia fue presidente de la Academia de la Historia de Cuba, miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, socio de mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País. Se marchó de Cuba después del triunfo de la Revolución y se estableció en Miami; Leuchsenring, abogado, Historiador de la Ciudad de La Habana, publicó más de cien títulos. Ver Ana Núñez Machín: Clásicos del periodismo cubano, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1978, pp. 175-180. Wangüemert, canario, empezó de periodista a inicios del siglo XX en la revista Talía. Siguió en el Heraldo de Cuba, Bohemia, El Mundo, la radio y la TV; fue fundador del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos. Otros datos en Memorias del IV Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, Editora Política, La Habana, 1980, p. 279. Boch, presidente de República Dominicana en 1963, ese mismo año lo derrocaron militares derechistas.  

(6) Mariblanca escribió también en otros órganos. Ver Ana Núñez Machín: Mujeres en el periodismo cubano, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1989, pp. 109-115.

(7) Regino Martin: “El IX Congreso Médico. Hay un déficit de cincuenta mil camas en toda la República”, pp. 20-22; y p. 40, respectivamente. Publicaron en ese número, entre otros,  Max Henríquez Ureña y Onelio Jorge Cardoso.

(8) 24 de octubre de 1954. Se refería al llamado Canal Vía-Cuba que dividiría la nación en dos. Hubo muchas protestas.

(9) Ver Ciro Bianchi: “Ganas de hablar con Raúl Corrales”, en La oreja de Dios, Ediciones Prensa Latina, La Habana, 1998.

(10) Entre otras, Revista Bimestre Cubana, Cuba Contemporánea, Zig-Zag, que ridiculizó a los gobiernos auténticos y al de Batista con caricaturas como la de “El Loquito”. Consultar Berta Becerra: “Las revistas cubanas más importantes en los últimos 50 años”, en Álbum del Cincuentenario de la Asociación de Reporters de La Habana. 1902-1952, Editorial Lex, La Habana, 1952, pp. 235-236. Merece destacarse Orto (Manzanillo, Oriente, 1912-1957), fundada y dirigida por su propietario Juan Francisco Sariol, animador de la cultura manzanillera; de ciencias, artes y letras, colaboraron notables escritores cubanos y latinoamericanos.

(11) PP. 3 y 47, respectivamente.

(12) P. 24. José Pardo Llada en los años 50 fue el comentarista radial más escuchado en Cuba; del 59 al 61 tuvo una hora radial a la 1:00 de la tarde, en la que combatía la política norteamericana hacia la Revolución. En marzo de ese año viajó a América Latina y desertó en México. Finalmente se hizo ciudadano colombiano.

(13) Antonio Llano Montes: “Tras la Noticia”, p. 32, expresa:“Si bien (…) cometió algunos errores al tratar con demasiada benevolencia a la dictadura, no es menos cierto que fue el único país que decretó un embargo de armas al Gobierno (…) Además, la Florida fue refugio de cuanto revolucionario pudo escapar…”  Llano Montes terminó en Miami, en la contrarrevolucionaria emisora Radio Mambí, con el ridiculizado espacio “Los Miquis de Miami”, y donde escribió el libro La vida inútil de un periodista (2006).

(14) Ver Gregorio Ortega: La coletilla: una batalla por la libertad de expresión (1959-1962), Editora Política, La Habana, 1989, pp. 227-231.

(15)  En “Los soldados de Bohemia recogen la bandera”, p. 49.

(16)  “Miguel Ángel Quevedo: un nuevo traidor”, p. 37. 

(17) Quevedo se suicidó en los Estados Unidos en agosto de 1969, y Ortega murió pobre en Caracas, en 1970.