Imaginarios: Aniversario 50 de la Campaña de Alfabetización

 

A los 106 años María de la Cruz aprendió a leer
Por Manuel Navarro Luna

Ángela Ruzt Despaigne, la alfabetizadora popular que vive en la Avenida Primera de Santa Fe, tuvo que realizar, diariamente, una caminata de kilómetro y medio, aproximadamente, para enseñar a leer y escribir a María de la Cruz Sentmanat, en cuya casa nos encontrábamos precisamente cuando llegó, a darle la lección, su joven alfabetizadora. Ya conocíamos su nombre; pero no que estaba casada con un obrero chofer y que tenía un hijo. Ni, tampoco, que viviese a una distancia tan larga de María de la Cruz. Esto lo supimos, no porque ella nos lo dijese sino porque al despedirnos de aquella casa, como nuestra visita a la misma habrá anulado su labor de ese día con su anciana alumna, la ofrecimos nuestro vehículo para conducirla a su hogar y pudimos apreciar la distancia.

Por el camino, que se prolongaba cada vez más, le preguntamos: —Pero, Ángela, ¿usted ha hecho, usted hace este camino todos los días a pie?

—Siempre, nos contestó.

Pensamos entonces, las dificultades son para superarlas. Porque esta muchacha, esta Angela Ruzt Despaigne, las ha tenido que superar todas para alfabetizar a María de la Cruz Sentmanat en dos meses.

Todo el pueblo de Cuba sabe, cuando hablamos de ella, que se trata de una anciana que tiene la avanzadísima edad de ciento seis años. Por la pantalla del televisor ya la habíamos visto y la habíamos oído en el acto del día 18 del mes de junio celebrado en la Ciudad Deportiva. Ahora, enviados especialmente por la Revista "INRA", hemos podido conocerla más cercanamente.

María de la Cruz Sentmanat precisa su edad: Nació el día tres de mayo de 1855.

Al verla tan despierta, tan ágil, tan lúcida, tan erguida, tan fuerte, es posible que a cualquiera lo asalte la duda. Sin embargo, cuando ella comienza a hablar de su infancia, del barracón donde ella vivió los primeros años de su niñez con los "criollos" (los hijos pequeños de los esclavos); del "otro barracón de la dotación" donde éstos arrastraban sus cuerpos ultrajados; cuando ella va narrando las escenas de esos barracones donde el mayoral blanco cogía a la esclava joven y sin marido y se la "echaba" al esclavo soltero para que se aumentara la "dotación", es decir: para que se aumentara la cría —lo mismo que hacían los mayorales de las fincas ganaderas en los potreros con los toros y las vacas—; cuando ella evoca el momento en que el "caballero" Pablo Macía Andreu y su esposa "la niña" Rosario Naranjo Burgos fueron de visita al Ingenio, la vieron, se enamoraron de ella y acabaron por traerla —María de la Cruz no sabe si vendida o regalada— para La Habana; cuando expresa el sentimiento de dolor que, ya en esta ciudad, experimentó pensando en su madre a quien no pudo ver en el barracón, cuando salió de él, porque lo impidió "el amo", la duda que puede asaltar a cualquiera respecto de la edad de María de la Cruz es posible que se disipe.

De modo que Ángela Ruzt Despaigne, su alfabetizadora popular, no solamente tuvo que superar las dificultades de una caminata a pie, todos los días, para enseñar a leer y escribir a su anciana alumna, sino las dificultades, infinitamente mayores, de sus ciento seis años. Con una persona de tal edad, y aun de menos, esa tarea no es fácil ni puede serlo. ¡Sin embargo, a los dos meses estaba cumplida!

Con menos años que María de la Cruz, no son muchas las personas que logran mantener una conversación coherente. Ella, sin embargo, puede hacerlo. Cuando habla de las estadías de su infancia, sobre todo, lo hace con una palabra tan fácil, tan fluyente, que logra con ella una descripción que, por lo viva, por lo dolorosa, por lo conmovedora, alcanza a ofrecernos un panorama de imágenes que desfilan, como en una pantalla, ante nuestros ojos. Ya sabemos que los recuerdos de la infancia son los que se graban, con fuerza más permanente, en nuestra memoria. Y que son esos recuerdos, principalmente, los que ha tomado y toma la sicología moderna de plataforma principal para sus mejores investigaciones.

Desde esa plataforma, cuando se oye hablar a María de la Cruz Sentmanat de los "bocabajos" que ella presenció en los barracones del ingenio donde vivió sus primeros trece años y que recibían hasta las esclavas encintas —cuidando el mayoral, es claro, que no sufriese la "cría" para no perderla—; cuando ella dice, y la escuchamos, que no se explica cómo el "amo" no se la echó a cualquier esclavo joven para "aumentar la cría", como él hizo con tantas otras de su misma edad, y luego habla de que, ya viviendo en La Habana con sus "amos", cuando ella tenía quince años de edad, quiso que el cochero de la familia, nombrado José Videla, la enseñara a leer y, por eso, los dos fueron castigados por sus "amos"; cuando se oye a María de la Cruz Sentmanat hablar de cómo ella, durante todo el tiempo que vivió con sus "amos", no pudo hablar una sola palabra porque, si no permanecía en absoluto silencio, era castigada horriblemente, nos podemos explicar mejor algunas palabras que esta mujer le dijo a Fidel Castro, hablando con él, en la Ciudad Deportiva. No hay por qué repetirlas. Pero sí decir que María de la Cruz Sentmanat tiene llena de imágenes religiosas, patrióticas y heroicas, su pequeña, su humilde casa de la calle novena, número 6,021 en la playa de Santa Fe.

Al centro de la sala, la de Jesucristo. Junto a él, la de Fidel Castro y, al lado, la de Camilo Cienfuegos y la de José Antonio Echeverría. De éste fue, según ella, muy amigo. Como también de Julio Antonio Mella.

A uno lo mataron en Méjico y al otro aquí, en la Habana, nos dijo. Y agregó: pero los dos están conmigo. ¡Están conmigo!

Los padres de María de la Cruz Sentmanat —Miguel Carabalí y Rosenda Sentmanat— fueron esclavos en el mismo ingenio donde ella naciera. Sus abuelos, también. Pero una mañana, cuando el mayoral del ingenio puso en fila a los negros esclavos para comprobar si la "dotación" estaba completa, observó que Miguel, y su hijo Wenceslao Sentmanat, que aún era pequeño, no estaban en ella. Habían huido; se habían convertido en "cimarrones" y acabarían, más tarde, ingresando en las filas del Ejército Libertador de Cuba. Ya María de la Cruz estaba en la Habana; pero lo supo. Como supo que la madre había recibido el "bocabajo" y el cepo que estaban destinados a los dos "cima­rrones".

Los recuerdos de aquellos años de su infancia en el barracón del ingenio, junto a sus padres, no los tiene María de la Cruz en la memoria solamente. Mientras hablábamos con ella, habíamos observado que, en la muñeca derecha, traía una manilla un poco rara.

—Explíquenos, María, le preguntamos: ¿por qué la trae entre las otras?

Levantando la cabeza y mirándonos fijamente, nos contestó:

—Es uno de los grilletes que usaba el "amo" en los barracones del Ingenio y que él le puso a mi madre en una ocasión en que yo, muy niña, mientras viraba y recogía bagazo, miré al mayoral.

—¿Cómo?

—Espérate —contestó—, ni al mayoral ni a los "amos" los podían mirar los esclavos. Por eso castigaron a mi madre.

Así se explica que María de la Cruz Sentmanat tenga, tan vivos y tan frescos, esos recuerdos. Son los recuerdos de sus primeros años. Y recuerdos que, aún en cualquier otra edad, no son de los que se borran enseguida. Sin embargo    —y esto se explica también claramente— a no ser algunas escenas de la reconcentración, de las que ella habla vagamente, es muy poco lo que recuerda de épocas posteriores. También es verdad que, en las condiciones en las cuales ella pasó en La Habana toda su juventud, sin salir de la casa de los "amos" que la obligaban a un permanente encierro y a menesteres de asquerosa servidumbre; negra esclava que no sabía leer ni escribir y que no tenía contacto más que con las paredes de su encierro, no era posible que pudiese tener conocimiento de nada. Sin embargo, ya en la guerra del 95, la cosa fue distinta. Aún no sabía leer ni escribir; aún permanecía en la casa de los "amos"; pero sintió, según ella, la voladura del Maine. Y supo en la calle, en seguida, que los culpables de esa explosión no habían sido los españoles sino los propios yanquis. María de la Cruz Sentmanat cuenta que, en aquellos mo­mentos, a nadie, absolutamente, le oyó decir lo contrario.

Cuando María de la Cruz nos hablaba de esto, su hija Agustina se acercó para entregarle una carta dirigida a ella. Se la remitía, en nombre del Comité de Defensa de la Revolución "Paco Cabrera", de Marianao, la secretaria de ese Comité Silvia Abreu. María de la Cruz la retuvo sus manos. Pero nosotros —en realidad queriendo comprobar su alfabetízatización— le pedimos que la abriera y la leyese en alta voz. Se quedó mirándonos. Abrió la carta y comenzó, en alta voz, la lectura de la misma: "Muy distinguida compañera: Luego de un cariñoso saludo, deseamos en nombre de nuestro Comité de Defensa de !a Revolución "Paco Cabrera" se encuentre gozando de muy merecida salud; al mismo tiempo llegue hasta usted un fuerte abrazo y una calurosa felicitación por haber ayudado usted a asestarle otro golpe en la cabeza al imperialismo con eso de haber aprendido a leer y escribir en tan poco tiempo en este inolvidable "Año de la Educación" que de tanta importancia es para nuestro pueblo y para todos los pueblos del mundo, ya que será un bello ejemplo para el mundo entero y un .camino a seguir para los otros pueblos. Seis millones de cubanos estamos seguros de que vamos a erradicar el analfabetismo en Cuba, y esta campaña de alfabetización será una nueva herida que le vamos a hacer al cruel imperialismo yanqui que tanto daño ha hecho a la Humanidad".

Esta carta, escrita a mano, aunque con letra bastante clara, no pensábamos que pudiese leerla María de la Cruz Sentmanat que hace apenas dos meses aprendió a leer. Empero, ella la leyó, aunque con alguna dificultad, ante nosotros. Y quedamos convencidos, allí mismo, de que había aprendido y de que podía leer cualquier cosa.

En realidad, el caso es asombroso. Y si esta ancianita merece los mejores parabienes por el esfuerzo que ha realizado para alfabetizarse, su maestra los merece también. Porque no es lo mismo aprender a leer cuando se es niño, o joven, que cuando se tienen más de cien años. Y no es lo mismo enseñar niños, sean de la ciudad o del campo, o enseñar jóvenes, que enseñar a quien tiene la edad de María de la Cruz Sentmanat.

Por otra parte, el ejemplo que nos ofrecen María de la Cruz Sentmanat y Ángela Ruzt Despaigne, su alfabetizadora, nos ponen a todos ante una magnífica evidencia: no hay una sola persona en Cuba, cualquiera que sea su edad y cualesquiera que sean las dificultades que la circunden, que no pueda aprender a leer y escribir en poco tiempo. María de la Cruz Sentmanat, con ciento seis años, aprendió a los dos meses. Es claro que no solamente hace falta, para ello, la voluntad de aprender, sino la voluntad de enseñar. Y, en estos momentos, el deber —deber revolucionario— tanto de aprender a leer y escribir los que no saben como de enseñar los que pueden hacerlo porque han aprendido, es de todos. "Más aún: en este momento, no querer aprender a leer y escribir el que no sabe, es una actitud contraria a la Revolución y a la Patria. Exactamente igual que negarse a la tarea de la alfabetización los que saben leer y escribir. ¿Pero es que hay alguien que aún ignore que la más importante labor revolucionaria que podemos realizar en estos momentos es enseñar a leer y escribir a los que no saben —tengan la edad que tuvieren y sean las que fueren las dificultades que se presenten— a los fines de liquidar, en este año, el analfabetismo?

¿Pero es que alguien ignora todavía que ganar la batalla contra el analfabetismo es ganarle al imperio del Norte, en este momento, la batalla más importante y que, para él, como para la contrarrevolución en general, ese será un golpe decisivo? ¿Es que no nos hemos puesto a pensar lo que será para la Revolución cubana y para todo nuestro pueblo que no haya un solo analfabeto en Cuba al terminar el año 1961 y podamos levantar ese triunfo y esa gloria ante todos los pueblos del mundo?

La Revolución, como dijo Fidel en su discurso del día 18 del mes de junio, no obliga a nadie a aprender a leer y escribir. Pero el honor revolucionario sí obliga: a los que no saben, a que aprendan. Y a enseñar a los que ya saben. Para lograr, en un solo año, lo que no pudieron los gobiernos y los regímenes pasados en sesenta años: erradicar el analfabetismo.

A María de la Cruz Sentmanat, con sus 106 años, no habrá que empujarla. ¡Ya ella pertenece a la Federación de Mujeres Cubanas, Delegación de Santa Fe, y al Comité de Defensa de la Revolución número 9. G "Antonio Guiteras", de ese lugar! Y sólo está esperando que pasen unos días, solamente unos días, para comenzar, ella también, a alfabetizar. ¿Quién podrá decir que no puede alfabetizarse o alfabetizar —porque tiene muchos años y muchas dificultades— después del ejemplo heroico que nos ofrece esta anciana con sus ciento seis años a cuestas y con su pobreza?

¡Tal vez nadie!

(Tomado de INRA, julio, 1961, pp.14,16,18  y 108).

 

 

Una norteamericana alfabetiza

"Yo sí estoy muy clara", afirma Marjoire Moore de Ríos

Por Vicente Cubillas

Fotos: Pedro Soroa

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Es día de ciclón y por la zona de Bainoa los fuertes aguaceros han batido toda la mañana. La violencia del viento peina las palmas y agita ruidosamente los marabusales a un lado del camino que va del paradero de "El Banco" hasta la escuela rural número 28, donde vamos a encontrar a Marjorie.

¿Qué tiempo llevábamos sin verla? Ocho o nueve meses, a lo sumo. El compañero Antonio de la Osa la habla "descubierto" —excelente traductora con amplio dominio del inglés y el español— y la incorporó al equipo de Relacio­nes Públicas del Ministerio de Relaciones Exteriores, a fines de 1959.

<< ¿Kennedy? Los ídolos de Marjoire Moore se llaman Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Che Guevara, Rául Castro.

Cuando estuvimos en contacto con la simpática norteamericana no pudimos resistirnos a su fuerte y grata personalidad. Desde el primer momento nos impresionó ver lo "clara" que estaba Marjorie políticamente. ¡Ya hubieran querido para sí esa claridad muchos cubanos que aún no se daban cuenta de que estábamos viviendo el desarrollo de la primera etapa de una revolución socialista!

Los corresponsales extranjeros que venían a Cuba para realizar reportajes sobre la situación del país, especialmente los de habla inglesa, cuando acudían a la Cancillería en busca de información eran atendidos en muchas oportunidades por Marjorie Moore, quien Ies ponía al tanto de la actualidad cubana, contestaba sus preguntas más complicadas, les descifraba enigmas que su mentalidad sajona no se explicaba y no se tomaba el trabajo de disimular su entusiasmo y simpatía por nuestra Revolución.

C. Wright Mills, el ilustre escritor, la menciona elogiosamente en su libro "Listen, yankee".

Al desaparecer la oficina de Relaciones Públicas, Marjorie pasó a ocupar un cargo de profesora de inglés del colegio "Buenavista", en Marianao.

La Blonda responsable de los brigadistas escucha atentamente la explicación que hace uno de los muchachos, interpretando una de las lecciones de la cartilla. A su lado, Susie la hija menor de Marjoire.>>

Pero no se sentía a sus anchas cumpliendo aquella función pedagógica. Por ello, apenas se presentó la oportunidad, se brindó voluntariamente para tareas de alfabetización en dos zonas de Marianao, a partir de febrero. Tuvo ocho analfabetos a su cargo y todos recibieron sus diplomas de capacitación.

<< A la hora de almuerzo, Marjoire aprovecha  unos minutos para planchar unas piezas de ropa.

En junio terminó esta primera fase de su trabajo como alfabetizadora y nuevamente se ofreció con su hija Pamela, de 11 años de edad, para enrolarse en las brigadas Conrado Benitez.

 

 

<< Truene, llueva o relampaguée, hay que asearse. Y la sonriente brigadista se dirige al baño con su cubo lleno de agua tibia.

Después del entrenamiento en Varadero, Mar­jorie Moore de Ríos fue designada responsable de una unidad de 23 alfabetizadores —11 mu­chachas y 12 muchachos— y destinada a la cooperativa "Juan Abrahantes", en Bainoa, pro­vincia de la Habana, donde comenzaron a servir el 21 de julio pasado.

 

La alumna está muy adelantada y Marjoire le pone en la libreta varias frases para copiar.>>

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Marjorie es de Illinois, estado del medio oeste, en cuya capital, Springfield, duerme el sueño eterno el barbudo Abe Lincoln, el Emancipador, prócer de Norteamérica.

En Peoria, la primera ciudad de la región después de Chicago, nació nuestra amiga hace poco más de treinta años.

Desde niña se familiarizó Marjorie con los nombres de Cuba y Havana, que llevaban poblaciones situadas a corta distancia de Peoria. Hasta hay por allí una playa llamada Matanzas, que la blonda chiquilla visitó más de un verano.

Al terminar sus estudios secundarios, ingresó en la Universidad de Bradley, en su ciudad natal, para cursar College. Por entonces quedó huérfana y se fue a vivir con una hermana en Nueva York, comenzando a estudiar Artes Dramáticas en la Universidad de Columbia. Allí conoció al que es hoy su esposo, Luis Ríos, un joven cubano que se prendó de la encantadora Marjorie.

No demoró la boda y Marjorie vino para Cuba con Luis, para residir aquí.

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—He echado raíces en esta tierra —nos dice, mientras sorbe el humeante café criollo que nos han servido—. Nací en Norteamérica, pero Cuba es mi patria. De aquí es mi esposo, aquí nacieron mis hijas. Todo lo queme interesa en el mundo lo tengo en esta isla querida.

<< Estrella Amrecia, responsable técnica de la zona de Bainoa, da instrucciones a la unidad de alfabetizadotes a cargo de la norteamericana.

Sabemos que Marjorie ha formulado su expediente para adoptar la ciudadanía cubana después de trece años de residencia en el país. En 1957 hizo un breve viaje de vacaciones a los Estados Unidos y es la única vez en todo ese tiempo que ha estado fuera del país.

Sus muchachos sienten profunda admiración por esta norteamericana integrada en la Revolución que, como una cubana más, ha abandonado las comodidades del hogar para irse a los campos a alfabetizar.>>

Hay que luchar con su modestia para centrarla en la entrevista.

—Tú sabes que no busco publicidad, Vicente —insiste una y otra vez—. De hecho soy una cubana más y estoy haciendo mi pequeña parte en esta revolución y me siento muy orgullosa por ello. No quise ni que mis propias hijas se perdieran la oportunidad de hacer algo. Y me traje a Pamela y Susie, la más pequeña, para ayudar. Pamela es brigadista y Susie... bueno, Susie también ayudó a recoger maní...

Esto último lo ha dicho Marjorie sonriendo, mientras Susie —siete y medio años-— se ve muy satisfecha de que no la hayan hecho quedar mal.

<< Posee una dulce y bien timbrada voz y Marjoire canta la letra en español de Blue Moon (Luna Azul).

Con fervor de trabajadora social, Marjorie Moore no se ha limitado con su grupo a enseñar las primeras letras a los campesinos analfa­betos de la zona, sino que ha dedicado las horas de la mañana —comienzan las labores de alfabetización a partir de la una y están en ello hasta las once de la noche— a ayudar a los cooperativistas de la "Juan Abrahantes".

Marjoire está completamente aplatanada y se priva por un trago de buen café criollo.>>

 

<< Idalia Rodríguez es una de las brigadistas de Marjoire que más se ha destacado en la labor alfabetizadora. Aquí la vemos con una de sus alumnas.

En Bainoa ya todos conocen a "la americana de la brigada", que se preocupa por la reapertura del parque infantil de la población, ha­biéndose brindado para pintar los aparatos como trabajo voluntario de su unidad de alfabetizadores; que ha colaborado en la recogida de maní, que ha solicitado y obtenido un busto del Apóstol Martí para develarlo el 22 de septiembre en el aniversario de la trágica muerte del comandante Abrahantes cuyo nom­bre tiene la cooperativa donde se halla destacada la unidad alfabetizadora; que pide a Repoblación Fo­restal lotes de árboles frutales para sembrarlos en terrenos de las nuevas casas de la cooperativa.

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Duras han sido las pruebas por las cuales tuvo que pasar Marjorie al irse deteriorando las relaciones de Estados Unidos y Cuba. La mayoría de sus amistades norteamericanas residentes en La Habana le volvieron las espaldas cuando se convencieron de sus simpatías por la Revolución y, además, de su trabajo activo en favor de ella.

El ejemplo de Marjorie Moore de Ríos es muy valioso y confortador.

Podría haber estado pensando en casos como el de ella nuestro Primer Ministro la noche del 5 de septiembre cuando decía:

—No, cubano no es el que nació aquí; cubano es el que ama este país; cubano es el que lucha por este país; cubano es el que defiende este país.

Que una Marjorie Moore que cha­potea las cenagosas veredas de Bainoa a la cabeza de sus brigadistas para ir a enseñar a nuestros humildes campesinos; que ha renunciado para siempre al sistema de vida en que nació y creció para abrazarse al socialismo que redime a los po­bres de la tierra; una Marjorie Moore que ha dicho adiós a los trigales de Illinois para internarse en los cañaverales de Cuba, vale para nosotros por todos los traidores que abandonan la patria en estos momentos de prueba.

(Tomado de Bohemia, sept. 24, 1961, pp. 43, 44, 81).

 

 

Brigadistas latinoamericanos
Por Fernando Miguel

DE LA JUVENTUD

<< Jóvenes Brigadistas Conrado Benítez de México, Chile, Guatemala y Cuba, señalan los lugares donde llevaron a cabo la gran tarea de librar a Cuba del analfabetismo para convertirlo en lo que es hoy: El Primer País de América, Territorio Libre de Analfabetismo.

Margarita Dalton, de la hermana nación mexicana. Miembro de las Brigadas Internacionales de Estudiantes que alfabetizaron en nuestros campos y ciudades.>>

jóvenes de México, Guatemala y Chile se fundieron con los jóvenes cubanos en la lucha contra el analfabetismo.

Juntos cumplieron tareas tan nobles y enaltecedoras como ésta, que nos permitirá seguir diciendo: ¡Vencimos! y ¡Venceremos!

Como estos jóvenes, muchos otros, de diferentes nacionalidades, se incorporaron al Ejército de la Alfabetización, como símbolo de que junto a nuestra Revolución se encuentran los pueblos latinoamericanos.

<< Patricia Lorentzar Martínez, guatemalteca, de doce años, que conjuntamente con su madre, se Incorporó a las Brigadas "Patria o Muerte" alfabetizando a dos campesinos en el cuartón El Silencio en Victoria de las Tunas.

José Lataste, chileno, de trece años que alfabetizó a cuatro campesinos en Playa Girón, aprendiendo y ayudando en la construcción de bloques para la edificación de viviendas campesinas.>>

 

Ellos integraron las Brigadas Internacionales, que han recibido el saludo cariñoso del pueblo cubano, como de los Jóvenes Rebeldes.

El tamaño de la proeza realizada ha servido para que nuestro pueblo tenga clara conciencia de que no existe tarea que no pueda cumplir un pueblo en revolución, armado para las tareas de la defensa y de la paz.

LA CAMPAñA

de promoción de jóvenes para la Asociación de Jóvenes Rebeldes lleva el nombre del Mártir de la Alfabetización, Manuel Ascunce Domenech.

Élida Amalia Martínez, de Guatemala, que no pudiendo su esposo dejar la producción, fue ella con su hija, a ocupar su lugar en esta hermosa batalla contra el analfabetismo.>>

<< Carlos Arias, mexicano, de dieciséis años, que alfabetizó a cuatro campesinos en la Granja "Abel Santamaría", en la Ciénaga de Zapata. La gusanera, vil y miserable, saboteó un criadero de pollos, dándoles luego los brigadistas calor a los pollitos con sus faroles.

 

 

(Tomado de Bohemia, enero 14, 1962, pp. 12 y 13).

 

 

 

 

La  alfabetización en mi vida
Por Iraida D. Rodríguez Figueroa

JPG PORTADA  Hay experiencias en la vida de las personas que quedan como fuente inextinguible de memorias afectivas. Para mí, una de las más propicias al recuerdo es el proceso de la alfabetización en Cuba. Y digo proceso de alfabetización y no solamente Campaña, porque mi primer encuentro con esta labor ocurrió a los pocos días de la entrada, en mi natal Santiago de Cuba, de las fuerzas rebeldes que habían logrado el triunfo revolucionario. Todavía la Caravana de la Victoria marchaba hacia La Habana asegurando la toma del poder, cuando un grupo de maestros que había tenido participación en la lucha insurreccional, fue convocado al Colegio de Maestros para señalarle una tarea que se habría de acometer de manera inmediata: iniciar la alfabetización dentro del Ejército Rebelde.

Junta Nacional de Planificación, del Plan de Alfabetización del Gobierno Revolucionario, 17 de septiembre de 1959 (Foto inédita: Colección Raúl Ferrer, BNCJM).>>

A los que integramos el grupo de maestros que comenzaríamos la labor, se nos entregó un carné de identificación, por el Departamento de Instrucción del Ejército Rebelde, para acceder al Cuartel Moncada, ya que sería en el antiguo Club de Oficiales en donde radicaría la escuela. La primera entrada en aquel edificio tan cargado de historia fue una experiencia imborrable de la que pude colegir que la sensorialidad es una de las realidades más inexplicables y heterogéneas que se pueda imaginar. Porque al traspasar los muros de entrada y pasar las grandes arcadas que daban paso a las edificaciones centrales, junto a los ruidos que se estaban produciendo realmente en esos instantes, yo percibía sonidos identificables de gritos de dolor, de imprecaciones, de pasos que corrían por los pasillos y escaleras, que venían de lo acaecido anteriormente en ellos.

Todas las noches, entre 7 y 9, se daban las clases. Era emocionante recibir las muestras de respeto y afecto de aquellos hombres, la mayoría de más edad que sus maestros. Luchaban con tenacidad contra sus manos nudosas para manejar el lápiz y poder trazar aquellas letras a las que iban aprendiendo a encontrarle significado. Pero, a pesar del entusiasmo de alfabetizadores y alfabetizandos, las circunstancias reales de un ejército en pleno proceso de institucionalización determinaban que la movilidad de los estudiantes entorpeciera la labor. La asistencia era irregular debido a los desplazamientos territoriales de las tropas hasta que se impuso la necesidad de organizar el trabajo con maestros incorporados como militares que se movieran junto con sus estudiantes. Así terminó para nosotros esta tarea que no pudimos concluir pero que dejó recuerdos imperecederos.

Cuando en 1960 oímos el discurso del Comandante Fidel Castro asegurando en las Naciones Unidas que en el año siguiente Cuba se convertiría en un país libre de analfabetismo, la sorpresa nos anudó la garganta y debo confesar que pensé que era una locura. Pero llegó 1961, año en que debíamos realizar la desmesurada tarea, y de nuevo nos incorporamos a ese propósito.

En ese mismo año yo había sido designada para desempeñar la Secretaría de Departamento Municipal de Educación de Jiguaní y allí me incorporé no solo al trabajo de lo que entonces se le llamaba Junta de Educación, sino a todas las tareas de las organizaciones revolucionarias del municipio. Poco tiempo después por necesidades de reorganizar la Comisión Municipal de Alfabetización, me pidieron fuera su Coordinadora. Desde esa responsabilidad, tuve la experiencia de la Campaña de Alfabetización.

Era un municipio de gran amplitud integrado por siete barrios, de los cuales cuatro eran de montañas de la Sierra Maestra. Por los “llanos y montañas” del Municipio de Jiguaní anduvimos los integrantes de la Comisión Municipal de Alfabetización  realizando todas las tareas organizativas, de dirección y control de la tarea alfabetizadora: el censo, la ubicación de alfabetizadores y maestros que los asesoraran, distribución de los materiales, búsqueda de jóvenes de las  distintas zonas que tuvieran la escolaridad necesaria y captación de los mismos para convertirse en Brigadistas, visitas periódicas a los centros donde se realizaban las clases, en fin, tantas otras que sería imposible enumerarlas.

De entre tantas, hay algunas que permanecen en el recuerdo con gran nitidez, y no es que hayan sido las más importantes, sino que propiciaron sentimientos más allá de su aparente significación. Como aquella reunión con los brigadistas de una escuela perteneciente a la zona de Bijagual, que nos habían hecho llegar su inconformidad con la atención que les daba la maestra de la escuela. El Consejo tenía un buen jeep, con doble fuerza y además contábamos con un chofer serrano de gran experiencia, por lo tanto nos sentíamos confiados en nuestras posibilidades de acceder a cualquier lugar de la serranía.

Llegamos a una escuela que estaba justo en el comienzo del camino que llevaba a la que visitaríamos. Allí nos atendieron con mucha gentileza y la conserje nos indicó la locación exacta de la escuela que buscábamos con una frase que a mí, tan joven, me pareció una burla: “Mira, tú ves aquella nubecita, allí es” Emprendimos el camino y aquel vehículo tan bien dotado para las ascensiones, no lograba avanzar, a pesar de la pericia de su conductor. Después de varios intentos decidimos que lo mejor era subir caminando, pues si no, no íbamos a llegar, y lo peor, nos quedaríamos sin transporte. Aquel camino estaba en el borde del picacho, pero no lo envolvía, sino que era recto desde la base a la cima. A un lado, la piedra del pico, al otro, el abismo.

Cuando habíamos avanzado algún trecho, nos alcanzó un brigadista que traía, como auxilio para la ascensión, un mulo. Fue una gran alegría y el grupo consideró que como yo era la única mujer, debía corresponderme la posibilidad de subir transportada por el animal. Lo malo resultó que el mulo no aceptó la decisión. Lo monté, con ayuda, lógicamente, y de inmediato el animal decidió avanzar hacia el paredón de piedra. El brigadista que lo traía por las riendas, lo forzó a cambiar la dirección. Y ahí fue cuando el mulo mostró su terquedad, aceptó el cambio de rumbo, pero en vez de tomar camino arriba, decidió ir directo hacia el "derriscadero". Fue suficiente la demostración. De inmediato me bajé y comencé a caminar convencida de que lo más seguro era respetar la animosidad del cuadrúpedo.

Después de ascender cientos de metros, llegamos a la escuelita en cuestión y al mirar el paisaje comprendí que no era burla, sino realidad, que estábamos en la nubecita. Y lo que hizo absolutamente inolvidable aquel episodio fue el encontrarnos allí con cuatro brigadistas-niños, uno de ellos, de apenas 11 años cumplidos, delgadito con unos ojos azules, casi transparentes, de tan claros. Sentir la alegría de ellos por nuestra llegada, la confianza con la que relataron sus experiencias y la decisión de terminar su tarea fue algo tan reconfortante que aún siento la calidez de aquel sentimiento.

Cruzar el río Contramaestre varias veces para llegar a la parte alta del territorio, era ruta obligada para visitar las escuelas de las zonas montañosas. Uno de aquellos recorridos lo hicimos luego de varios días de lluvias intensas. Nuestro experimentado chofer nos advirtió que el regreso no podía demorarse más de dos horas porque el río había recibido muchas de aquellas lluvias en su zona madre y la crecida debía estar al llegar con su golpe de agua. Nos comprometimos a ser breves pero no lo fuimos tanto. Ya cuando lo cruzábamos de regreso, el ancho ente márgenes y la velocidad de la corriente eran notablemente mayores, aunque aún no lo era tanto su profundidad. Emprendimos el cruce y justo estando en el medio de él, nuestro vehículo se apagó, el chofer intentó encender nuevamente el motor, pero aquel no respondía. Entendido como era, dictaminó que se había mojado y que si no lográbamos salir rápido de allí se convertiría en un bote a la deriva. Ya se sentía cierto balanceo cuando vimos a Gil, así se llamaba el chofer, tirar una frazada de piso sobre el motor, rociarla con gasolina y lanzarle un fósforo. Realmente no puedo dirimir si sentí más miedo de aquel río que se engrosaba o de aquel fuego que ardía en el jeep. Por suerte las dudas terminaron rápidamente pues, como por arte de magia, el motor respondió y cruzamos. Entonces nuestro chofer, con cierta complacencia orgullosa, nos invitó a que desde la zona alta donde estábamos, esperáramos la crecida que ya se anunciaba con ruido estremecedor. Quien no lo ha visto, no puede explicarse esa pared compacta de metros de altura con que avanza “el golpe de agua” de la crecida de un río. Es algo que parece desafiar las leyes de la física.

También se mantiene en la memoria la alegría, enorme hasta las lágrimas, de los momentos en que pudimos declarar cada cuartón como territorio libre de analfabetismo. Era tan impresionante ver la felicidad con que aquellos seres humildes que habían logrado leer y escribir nos mostraban la carta dirigida al Comandante Fidel Castro como su acto de graduación, oír aquellos textos en los que expresaban su agradecimiento con tanta sinceridad y la ingenuidad con la que en ocasiones le contaban cosas muy personales con la seguridad de ser entendidos. Cada una de esas cartas valía el esfuerzo realizado.

Si dejamos a la memoria revivir cada momento entrañable, que a veces parece dormido en ella, pero que con un solo impulso se despierta y toma vida y nos entibia el pecho con su calidez, podríamos pasar infinitas horas de recordación.

Cada uno de los que participamos en la Campaña tenemos la visión propia de lo que ella significó en nuestra vida. Eso hace que a veces nos descuidemos de señalar lo que significó para la nación cubana y es indispensable hacerlo cada vez que nos refiramos a ella:

Muchas otras realizaciones surgieron como resultado de aquella gran proeza. Nos queda a todos la inmensa satisfacción de haber sido parte de ella y ese sentimiento nos conjura a decirle nuevamente a nuestra Patria: “Dinos qué otra cosa tenemos que hacer”.

 

 

La Campaña de Alfabetización a través de la prensa
Por Ivette Villaescusa Padrón

A recónditos parajes de la isla llegaron, a convivir con los campesinos en bohíos con piso de tierra, letrinas y sin electricidad ni agua fría, miles de adolescentes y jóvenes acompañados de faroles y cantando estrofas del himno que seguirían tarareando otras generaciones: “…estudio, trabajo y fusil / lápiz, cartilla, manual, / alfabetizar, alfabetizar/ ¡Venceremos!”.

La Campaña de Alfabetización masiva es anunciada el 29 de agosto de 1960, en la graduación del Primer Contingente de Maestros Voluntarios, cuando Fidel revela: “El año que viene vamos a librar la batalla contra el analfabetismo. […] tenemos que establecernos una meta: liquidar el analfabetismo en nuestro país. ¿Cómo? Movilizando al pueblo…”.(1) El 26 de septiembre proclama en la Asamblea General de las Naciones Unidas que “Cuba será el primer país de América que a la vuelta de algunos meses pueda decir que no tiene un solo analfabeto […]”.(2)

El 1º de enero de 1961 da inicio oficialmente la Campaña, en su primera etapa: la organizativa,(3) en medio de adiestramientos para la defensa de la Patria, pues el año empezaba con el fusil al hombro. El 3 de enero Estados Unidos rompe relaciones diplomáticas con Cuba y ante el peligro de ataque, el Gobierno Revolucionario ordena preparación general de las Fuerzas Armadas y del pueblo, sin detener la Limpia del Escambray contra el bandidismo,(4) ni la Alfabetización.

Pronto aparecieron las primeras víctimas. El maestro voluntario Conrado Benítez, con solo 18 años, y el campesino Eleodoro Rodríguez (Erineo), fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias, son ahorcados en El Escambray el 5 de enero, por la banda de Osvaldo Ramírez, después de ser vejados y torturados, a unos seis kilómetros de la escuela. En su honor, la brigada de alfabetizadores llevará su nombre.(5)

Periódico Revolución,  24 de Enero de 1961>>

El día 23, en la graduación del Segundo Contingente de Maestros Voluntarios, Fidel informa del asesinato de Conrado Benítez y exclama: “[…] Ese maestro es el mártir cuya sangre servirá para que nosotros nos propongamos, doblemente, ganar la batalla que hemos emprendido contra el analfabetismo […] El mártir del Año de la Educación […]”.(6)

<< Periódico Revolución,  24 de Enero de 1961

Durante jornadas la prensa nacional dedica páginas al asesinato de Conrado Benítez. El 25 el periódico La Calle despliega en primera plana: “Para los peores criminales el pueblo tendrá un castigo / dijo Fidel”; en grandes letras rojas: “¡Paredón!”, y debajo: “Grito del pueblo”.  Y Combate destaca: “Fidel con los maestros voluntarios / Forjarán las montañas a todos los maestros”.(7)

Al Contingente de Maestros Voluntarios, compuesto por tres mil maestros normalistas y jóvenes de estudios completos o incompletos de Educación Media, que en 1960 impartieron clases en zonas montañosas, se sumaron entonces estudiantes de las Brigadas Conrado Benítez, formados en un campamento en Varadero, y equipados con uniforme especial, ropa, manta y una lámpara de aceite para alumbrarse en la noche; luego se agregan las Brigadas Patria o Muerte, constituidas en agosto de 1961 por obreros que recibieron seminarios.

Los órganos de difusión masiva desempeñaron un papel fundamental al ofrecer información precisa y cotidiana, exhortar y arengar. La prensa reserva diariamente espacios y páginas enteras al acontecer alfabetizador, además de los cintillos de primera plana para lo más relevante. Combate, por ejemplo, les destina la cuarta o la quinta, completas, con títulos del matiz de este correspondiente al 10 de mayo: “Vanguardia de la Revolución / Brigadas de Maestros, Brigadas de Soldados”. Claro, la situación del país imponía también prioridad mediática para hechos trascendentes que se sucedieron de manera paralela, como la invasión y la victoria de Playa Girón.(8)

Pero la Campaña no se detuvo. El 18 de junio se efectúa la primera graduación de alfabetizados de La Habana. El periódico Revolución resaltaba el día 15: “Entrega de certificados / Lo recibirán 3 500 alfabetizados. Será en la C. Deportiva”, “Bandera de la cultura / La enseña azul indica que donde se ice no hay analfabetos”; el 19 pormenoriza: “Inscritos 600 000 analfabetos y 200 000 alfabetizadores”, “¡¡Ganaremos la batalla contra la incultura!!”, “Conversó con Fidel una alfabetizada de 106 años”; y el 20 la columna editorial “Zona Rebelde” asegura: “Todo el pueblo en acción vencerá el analfabetismo”.

La Calle, por su parte, encabezaba el 17 de junio: “En la Sierra Maestra están ya millares de brigadistas / Extraordinario esfuerzo rinden carteros rurales”; el 18: “Entrega de certificados a más de 4 mil alfabetizados”; y el 20 publica: “Fidel en la Ciudad Deportiva / Nos hemos planteado la tarea de erradicar el analfabetismo en un año y hay que cumplirlo”, y el reportaje gráfico sobre “Entrega de títulos a miles de alfabetizadores”. El 24 notifica: “Alfabetizan en Oriente a casi 200 000 personas”.(9)

Para el trabajo didáctico se elaboraron la Cartilla Venceremos, el Manual Alfabeticemos y otros materiales, cuyo contenido atendía aspectos político-ideológicos y psicológico-sociales que caracterizaban al analfabeto adulto cubano. Bajo el lema "El que sabe enseña al que no sabe", convertido en principio para la acción, fue creada la fuerza alfabetizadora voluntaria.En el acto por el 26 de Julio se declara la Ciénaga de Zapata Territorio Libre de Analfabetismo.

Revolución titula el 9 de agosto: “Brigadistas a Varadero”, “Todos a la Batalla Final contra el Analfabetismo”, “A cada analfabeto un alfabetizador”; el 10: “Más de 100 000 los brigadistas / Salió de Ciudad Libertad el último contingente de jóvenes alfabetizadores”.(10) El 12 Combate subraya: “Ofrecen estado actual de la Campaña / Localizados ya el 80 porciento del total de los analfabetos”.

La revista INRA No. 7, de julio de 1961, destinaba un reportaje y una portada a María de la Cruz, quien aprendió a leer a los 106 años, con fotos de Korda a toda página; y la No. 11, de noviembre, describe: “Ahora hay una luz distinta en las tierras de Maisí […] Es la luz de la alfabetización, la luz de la verdad, que las Brigadas Conrado Benítez derraman por todos los rincones de la Patria”.(11)

El 18 de agosto, en la Plenaria Nacional Obrera de Alfabetización en el capitalino teatro Chaplin, propagada por los medios divulgativos,(12) Fidel convoca a los obreros a integrarse en brigadas para la alfabetización, y dice: “Nosotros sabemos que movilizando a la clase obrera le damos ya a la Campaña el aporte final que necesita”. Rápidamente se agruparon en las Brigadas Patria o Muerte. El 21 destaca Revolución: “Solo queda por localizar el 8 % de los analfabetos”; y Combate el 22: “Localizados ya más del 90 ciento del total de analfabetos”. Este sigue dando cuentas el 25: “En el anfiteatro de Marianao / Cuatro mil alfabetizados recibirán sus certificados”,(13) y en primera plana el 31: ”Localizados todos los analfabetos de La Habana”.

Entre los días 2 y 5 de septiembre se efectúa el Congreso Nacional de Alfabetización. En la clausura, el líder de la Revolución explica cómo marcha la Campaña y pide un último esfuerzo. El 14 advierte Combate: “En el Escambray / Más de 4 mil obreros se suman a la alfabetización”;(14) y Bohemia el 17: “Unidos en la batalla final contra el analfabetismo”.(15)

El 3 de octubre es asesinado, por la banda de alzados de Margarito Lanza Flores (Tondike), el joven alfabetizador Delfín Sen Cedré, brigadista obrero, quien había sido ubicado en la finca Novo, término municipal de Quemado de Güines, en la antigua provincia de Las Villas.(16)

El 7 de ese mes despliega Combate en primera plana: “Alfabetizados ya un quinto de millón”, y en la séptima, consagrada al tema: “El año de la Educación / Han aprendido a leer y escribir 218 795 analfabetos en todo el país”.(17) El 22, Fulvio A. Fuentes reporta en Bohemia sobre las Brigadas Patria o Muerte / Alfabetizando en las lomas de Luis Lazo”.(18)

La Calle enfatiza el 4 de noviembre: “Libre en analfabetismo el término de Melena del Sur”, y el 9: “Oriente: 120 000 alfabetizados”. Mientras Bohemia exalta el 12: “La alfabetización consigna de victoria”, y el 19: “La alfabetización en la recta final / Ahora hay que hacer el verdadero esfuerzo máximo”, dijo Fidel al declararse Melena del Sur Primer Territorio Libre de Analfabetismo”.(19)

Al anochecer del 26 de noviembre la banda de Julio Emilio Carretero llegó a la finca Palmarito, cercana a Limones Cantero, a unos 20 kilómetros de Trinidad, en busca de su dueño Pedro Lantigua, y al encontrar allí a Manuel Ascunce Domenech, brigadista Conrado Benítez, también lo secuestraron; ambos fueron torturados y ahorcados. El cadáver del alfabetizador tenía 14 heridas punzantes y otras lesiones, ocasionadas con vida, según los forenses.(20)

El dolor y la indignación por cada alfabetizador asesinado, infunden bríos a la recta final de la Cruzada. El 10 de diciembre exhorta Bohemia: “¡Adelante en la campaña de Alfabetización!”, y aparece el reportaje de Gómez Cueto: “La alfabetización en El Escambray”. El 17 el semanario anuncia: “El Escambray: territorio libre de analfabetismo” y “El Regreso Triunfal de las Brigadas Alfabetizadoras”.(21) El 22 de diciembre se da por concluida exitosamente la Campaña de Alfabetización, en una gran concentración en la Plaza de la Revolución José Martí. El 31 Bohemia titula: “El Pueblo de Cuba proclama ante el Mundo que Cuba es Territorio Libre de Analfabetismo / Dijo Fidel en el desfile de las Brigadas de Alfabetización”.(22)

Tiempo después la Campaña aún repercutirá en la prensa. El periódico Diario de la Tarde, el 15 de enero de 1962 comunicaba: “Convocatoria para las Memorias de la Alfabetización”, y el 19: “Informa Cuba en la ONU sobre la erradicación del analfabetismo”. La revolución educacional se prolongaría con la Campaña del Sexto Grado, el Sistema de Becas, las Secundarias Obrero-Campesinas (SOC) y la Facultad Obrero-Campesina (FOC). Y no pocos amores, unos truncos como el de Conrado y su novia, otros que perdurarían hasta hoy; lazos de amistad y solidaridad entre familias rurales y citadinas, serían frutos adicionales de la Campaña de Alfabetización.

 

 

La poesía y la canción en la alfabetización

Dos poesías históricas , dedicadas al municipio Melena del Sur, declarado por Fidel en un recordado discurso, como primer territorio libre de analfabetismo de Cuba, el 8 de noviembre de 1961. Estos hermosos versos corresponden a dos grandes figuras cubanas: Raúl ferrer y el Indio Naborí.

Jesús Orta Ruíz, el Indio Naborí, y Raúl Ferrer, en la Jornada Cucalambeana de 1984, en Las Tunas (foto inédita: Colección Raúl Ferrer, BNCJM).>>

A Melena

Melena, voy a cantarte

con la décima más buena,

porque tú tienes, Melena

razones para alegrarte.

Melena, vas a llenarte

toda de luz y de miel

cuando por ser pueblo fiel

se llene tu corazón

con la alfabetización

y la fuerza de Fidel.

Raúl Ferrer

1961, "Año de la Alfabetización".

<< Carné de Raúl Ferrer como miembro de la Comisión Nacional de Alfabetización (Foto inédita: Colección Raúl Ferrer, BNCJM).

Brigadistas que fueron a erradicar el analfabetismo residual, en san Andrés, Pinar del Río (1968) (Foto inédita: Colección Raúl Ferrer, BNCJM).>>

 

 

Canto a Melena del Sur

Melena del Sur, al viento

cantas tu alegría plena

porque tú, más que Melena

eres cráneo y pensamiento.

Te veo clara en tu evento

como otra Playa Girón

donde venció a la invasión

de la ignorancia, el tenaz

ejército de la Paz

y la Alfabetización.

Por fin brilló tu alborada

puntal de todos los retos

tierra sin analfabetos

que es decir, mejor armada.

Te veo alegre, adornada

vencedora en la pelea

y está ciego quien no vea

en tus calles, en tu brisa

la satisfecha sonrisa

del gran Rogelio Perea.

Yo siento como latir

el corazón de aquel hombre

que con la luz de su nombre

alumbra tu porvenir.

Y hasta me parece oír

que su voz dice a Machaco

ya no hay crimen, no hay atraco

y en el mejor de su historia

mi pueblo avista la gloria

con barbas y con tabaco.

Machaco y Perea un día

como hoy fueron golpeados

exprimidos, torturados

muertos por la Tiranía.

Pero en esto, tu alegría

los dos reviven, están

en la cartilla, en el pan

en cada mirada buena

y ya todos en Melena

sus hazañas leerán.

Jesús Orta Ruíz, "El Indio Naborí"

1961, "Año de la Alfabetización".

(Tomado del CD Cuba, la ínsula de los libros, perteneciente a los fondos de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí).


Letra de la canción “Despertar” de Eduardo Saborit (Foto inédita: Colección Raúl Ferrer, BNCJM).

 

 

Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el Parque Central de Melena del Sur, primer territorio municipal libre de analfabetismo, el 8 de noviembre de 1961

Compañeros brigadistas, pueblo de Melena del Sur:

Pocas veces se puede reunir un pueblo con más alegría y más justificado orgullo que esta vez. Los jóvenes brigadistas y el pueblo de Melena del Sur se reúnen hoy para conmemorar un gran triunfo. En realidad, se merece este honor.

Antes no hubiéramos tenido la oportunidad de celebrar un acto como éste; antes se reunían los políticos y se reunían los charlatanes (Gritos), en sus campanas politiqueras en vísperas de las elecciones, y en sus trajines electorales, para decir siempre la misma cosa, para decir siempre la misma mentira, para proclamar siempre las mismas promesas falsas.

Sin embargo, nunca jamás se habrían podido reunir los politiqueros que representaban a los intereses privilegiados y explotadores para celebrar un acto como éste. Para celebrar un acto como éste, nuestro pueblo tuvo que luchar muy duro; para celebrar un acto como éste, nuestro pueblo tuvo que derramar mucha sangre; para realizar un acto como éste, fue necesario barrer, con la Revolución, la tiranía que oprimía a nuestro pueblo, y con la tiranía toda la camarilla de politiqueros corrompidos que oprimían y esclavizaban a nuestro país; para realizar un acto como éste fue necesario vencer muchos obstáculos; para realizar un acto como éste, fue necesario enfrentarse al imperialismo intervencionista y agresor; para realizar un acto como éste, fue necesario que nuestro pueblo se batiera heroicamente contra las hordas mercenarias que en este mismo Año de la Educación invadieron a nuestro país (Aplausos).

Mas, no fue necesario sólo el heroísmo de nuestro pueblo; no fue necesario el valor de nuestro pueblo. Fue necesaria también la fe de nuestro pueblo, y fue necesario el esfuerzo extraordinario que nuestro pueblo, principalmente nuestra juventud, ha venido realizando durante largos meses, para así poder izar aquí en este pueblo de la provincia de La Habana, esa bandera que dice: "Territorio libre de analfabetismo" (Aplausos).

El derecho a izar esa bandera es el resultado del esfuerzo, del heroísmo y de la fe de nuestro pueblo en su propio destino. Y es, verdaderamente, un motivo de orgullo no sólo para Melena del Sur, sino también es un gran motivo de orgullo para nuestra patria saber que es éste el primer pueblo de toda la América Latina... (Aplausos prolongados)... el primer pueblo de la América Latina que puede izar esa bandera.

Y con seguridad que serán muy pocas ciudades y municipios de los Estados Unidos que puedan izar esa bandera; y, sobre todo, allá en los Estados del sur, donde todavía predomina el sistema de explotación semiesclavista y donde la odiosa discriminación se ensaña sobre millones de seres humanos. Allí, donde se practica la aborrecible costumbre de separar a unos niños de otros por el color de la piel; allí, donde se persigue por motivos o pretextos raciales; allí, donde bandas sanguinarias montan guardia para impedir que unos niños vayan a las escuelas de otros niños; allí no podrá izarse esa bandera.

Esa bandera, el haberla izado hoy aquí en Melena del Sur, significa que Melena del Sur no es solamente el primer territorio de Cuba libre de analfabetismo: ¡significa que Melena del Sur es el primer territorio libre de analfabetismo de América! (Aplausos y gritos de "Melena, Melena, Melena, es la primera"). Y eso dice mucho más en favor de la Revolución que ningún otro argumento; eso dice mucho más que ninguna palabra para barrer el velo de calumnias que sobre nuestra Patria quiere extender el imperialismo.

Eso dice, más que ninguna otra razón, que la Revolución era el camino de nuestro pueblo; eso es un argumento demasiado poderoso para que los imperialistas lo puedan rebatir. Y por eso, los imperialistas yanquis, que son culpables del ochenta por ciento del analfabetismo de Guatemala, y de Bolivia, y de otros pueblos de América Latina (gritos: "¡Cuba sí, yanquis no!"); el imperialismo, que carga sobre sus hombros con la culpa de la miseria y de la ignorancia de toda una porción del Continente donde viven 200 millones de seres humanos, ¿qué puede decir frente a eso?, ¿qué trata de hacer frente a eso?

Como frente a eso no puede decir nada, como frente a eso no trata de argumentar nada, lo único que cree poder hacer, y lo único que por eso trata de hacer, es destruirnos. Por eso, organiza invasiones; por eso, organiza conjuras contra nuestro país; porque no tiene nada que decir, porque no tiene nada que argumentar, porque el imperialismo sólo quiere sangre, incultura, esclavitud y miseria, ¡por eso quiere destruir al pueblo cuya Revolución le trae la luz de la cultura, le trae trabajo, le trae pan, le trae libertad, le trae felicidad! (Aplausos y gritos de "¡Patria o Muerte!").

Pero no se trata sólo de que no tenga nada que decir ni que argumentar, sino algo más importante todavía, que el imperialismo tampoco tiene nada que hacer, ni cómo hacer, contra nuestra Revolución, aunque crean y aunque traten de destruirla, lo que nunca conseguirán será eso, lo que nunca lograrán será vencemos, lo que nunca podrán será aplastarnos, lo que nunca podrán será esclavizarnos, lo que nunca podrán será sumirnos de nuevo en la esclavitud y la ignorancia. Y lo que ocurrirá será que, más tarde o más temprano, los demás pueblos hermanos de América saldrán también de la esclavitud, saldrán también de la miseria, saldrán también de la explotación, y saldrán también de la ignorancia (Aplausos).

Los pueblos se levantan, los pueblos se yerguen...

En el día de hoy, los cables informan sobre los acontecimientos en Ecuador. En Ecuador, al igual que tratara de hacerlo recientemente en el Brasil, aprovechando la crisis política suscitada en aquel país hermano, el imperialismo trató igualmente de promover un golpe de Estado militar y reaccionario. Cuando lo trataron de hacer en Brasil, fracasaron; y ahora, que lo trataron de hacer en Ecuador, a través de los militares, violando de nuevo la Constitución, insubordinándose contra los poderes legítimos de la nación, tratando de impedir la sustitución constitucional, ¿que ha ocurrido? Pues, sencillamente, que los obreros se levantaron y decretaron una huelga general (Aplausos), los estudiantes se lanzaron a la lucha, el pueblo se lanzó a las calles, y la fuerza aérea del Ecuador apoyó al movimiento popular (Aplausos prolongados), atacó los cuarteles de los golpistas, y aplastó al movimiento militar. Y, en consecuencia el Vice-Presidente de la República, apoyado por los trabajadores, por los estudiantes y por el pueblo, secundado por una parte de las fuerzas armadas, asumió la Presidencia de la República, liquidando el golpe reaccionario de los imperialistas (Grandes Aplausos).

El pueblo ecuatoriano acaba de obtener una impresionante victoria frente a los reaccionarios, frente a los golpistas y frente al imperialismo.

Antes no ocurría así en la América Latina. En el curso de sólo breves meses, el imperialismo ha sufrido dos grandes derrotas: en Brasil, el pueblo, apoyado por la parte revolucionaria de las fuerzas armadas; y de nuevo, en Ecuador, él pueblo, apoyado por núcleos revolucionarios de las fuerzas armadas.

Antes, los golpes se sucedían; a la menor crisis política, los militares se presentaban como los "salvadores", los militares se presentaban como los "defensores del orden", y los pueblos caían en largas etapas de oscurantismo y tiranía; pero ya los pueblos de América han aprendido.

El pueblo dominicano, por ejemplo, se niega a dejarse imponer las fórmulas ingerencistas del imperialismo yanqui, y lucha contra el trujillismo, y lucha contra la componenda, y lucha contra la maniobra imperialista; y la situación en el hermano pueblo de Santo Domingo se escapa cada vez más de las manos del Departamento de Estado yanqui.

En Perú, el movimiento popular hizo renunciar al Gabinete; en Ecuador el movimiento popular, luchando en las calles, aplastó el golpe; en otros pueblos hermanos, como el de Brasil, también las fuerzas del pueblo infligieron una derrota al imperialismo. Y en otros pueblos de América Latina se nota, cada vez más pujante la fuerza de los pueblos.

Las victorias del pueblo cubano no han sido las únicas victorias de América. La derrota de Playa Girón no ha sido la única derrota del imperialismo, en este año.

Los pueblos despiertan, los pueblos se levantan, los pueblos se yerguen, y los pueblos están obteniendo victorias tras victorias contra las maniobras de sus enemigos, contra los reaccionarios, contra los golpistas, contra los imperialistas. Ese es el cuadro de América.

Mientras el imperialismo trata inúltimente de destruirnos, mientras el imperialismo, contra todas las leyes de la historia, trata de aplastar a la Revolución cubana, controlan cada día menos la situación, son cada día más impotentes frente a los pueblos. Pero eso significa, también, que sus acciones serán cada día más desesperadas, que su odio contra Cuba y su Revolución será cada día mayor. El imperialismo, en su desesperación, es capaz de las peores acciones, es capaz de cualquier zarpazo contra nuestro país y contra cualquier país de América Latina.

El imperialismo ahora trata de evitar la revolución mediante el soborno, mediante la mentira, mediante el chantaje, mediante promesas. Cuando la mentira, el soborno, el chantaje y las falsas promesas, demuestren ser absolutamente inútiles, no hay que dudar de que el imperialismo acudirá a la fuerza. No sería extraño que cuando el imperialismo compruebe que sus misiones militares, sus embajadas, sus monopolios y sus gobiernos títeres, son incapaces de contener a los pueblos, lleguen hasta a enviar a su Infantería de Marina, lleguen —con diversos pretextos— a enviar a sus propias fuerzas militares contra la América Latina. Pero eso sería el síntoma inequívoco de la agonía y del fin del imperio.

De los yanquis no sabemos más que el daño que nos han hecho.

Si los franceses no pueden vencer a unos pocos millones de argelinos, que luchan en condiciones difíciles, que luchan en aquellos desiertos, que luchan contra todos los recursos militares de Francia, que luchan, incluso, contra una parte de la población de Argelia, descendientes de franceses, ¿qué sería el día en que los imperialistas yanquis, en que los soldados del imperialismo yanqui, se atrevieran a invadir tierra latinoamericana? ¿ Qué ocurriría al imperialismo si, por el camino que lleva, termina enfrascándose en una guerra colonial contra doscientos millones de latinoamericanos?, donde no podrán contar con otro apoyo que el apoyo de minorías insignificantes de vendepatrias y de traidores, frente al sentimiento y al patriotismo de los latinoamericanos; donde no podrán contar con descendientes yanquis. Porque nuestros pueblos hablan otro idioma, nuestros pueblos tienen otra cultura, nuestros pueblos tienen otra idiosincrasia, y nuestros pueblos, de los yanquis no conocen más que los monopolios, las intervenciones, los saqueos, la burla, la humillación, la explotación. De los yanquis no sabemos más que todo el daño que nos han hecho, de todos los crímenes que han cometido; de los yanquis, es decir, de los imperialistas que gobiernan al pueblo de los Estados Unidos, no conocen los pueblos de América Latina otra cosa que la larga historia de abusos, de injusticias y de agresiones cometidas.

Por el camino que va, el imperialismo, en su desesperación, corre el riesgo de enfrascarse en una guerra colonial, inútil, contra los pueblos de América Latina.

Esperamos que la victoria del pueblo del Ecuador sea una lección para los intervencionistas yanquis, que sea un ejemplo más para los imperialistas yanquis, y que aprendan esa lección. Porque si bien es cierto que en días recientes una bomba de cincuenta megatones... (Aplausos) causó profunda impresión en el ánimo de los imperialistas, el movimiento victorioso del pueblo del Ecuador ha de haber causado en el día de hoy, en el ánimo del Departamento de Estado yanqui, de los imperialistas yanquis, el efecto de una bomba de cincuenta megatones... (Aplausos).

Nuestro pueblo irá comprendiendo cada día mejor estas cosas, porque para eso nuestro pueblo está estudiando, para eso nuestro pueblo está erradicando el analfabetismo. Nuestro pueblo, por eso, comprenderá, cada día mejor, los problemas políticos, los problemas económicos, los problemas históricos y los problemas internacionales. Ya no leemos "Selecciones", ya la UPI y la AP no pueden embutirnos; ya las películas de Hollywood, con sus estupideces y sus cretinadas, no pueden envenenar la conciencia y la mente de nuestra juventud y de nuestro pueblo, ya no hay más falseadores de historia para enseñar la mentira en vez de la verdad; ya no se leen en nuestras escuelas los libros escritos por los yanquis, o por los escritores al servicio de los yanquis, que le decían a nuestro pueblo que la independencia no se la debíamos al esfuerzo heroico de nuestros mambises, al valor incomparable, ni al sacrificio de decenas y de cientos de miles de cubanos, sino que se lo debíamos a los yanquis. A los yanquis que vinieron cuando España estaba más derrotada de lo que está ya Francia en Argelia, o de lo que estuvo en Indochina; a los yanquis que vinieron precisamente para impedir nuestra independencia; a los yanquis que vinieron para apoderarse como aves de rapiña de los despojos del imperio decadente de España; a los yanquis que entraron en esa guerra, no para libertar pueblos, sino para conquistar territorios; a los yanquis que entraron en esa guerra para esclavizar como han esclavizado durante sesenta años a nuestros hermanos portorriqueños (Aplausos); a los yanquis que entraron en esa guerra para apoderarse de Hawai, para apoderarse de Filipinas y para implantar en nuestro país su descarada y dolorosa Enmienda Platt, que le daba derecho a desembarcar su infantería de marina cuantas veces les viniese en gana.

Ahora nuestro pueblo tiene la oportunidad de aprender.

Ya no hay libros para enseñar la mentira a los niños y a los jóvenes; ya no hay instrumentos para engañar a los pueblos y confundirlos. ¡ No! Ahora nuestro pueblo tiene la oportunidad de saber, de aprender y de conocer las grandes verdades. Ahora no sólo aprenden la verdad, sino que los que antes no podían aprender ni la verdad ni la mentira, porque no sabían ni siquiera leer, ahora también aprenderán la verdad (Aplausos).

Esa es la importancia que tiene la tarea que ustedes están realizando; esa es la importancia que tiene la Campaña de Alfabetización. Y nunca un pueblo se dedicó con más tenacidad y más entusiasmo a la tarea de enseñar y de aprender; nunca un pueblo le dedicó tanta energía a la lucha contra la ignorancia, a la lucha por la cultura.

Y eso significa lo que es una revolución. Una revolución educa, una revolución combate la ignorancia y en la incultura están los pilares sobre los que se sostiene todo el edificio de la mentira, todo el edificio de la miseria, todo el edificio de la explotación.

Se puede engañar a los ignorantes, se puede explotar a los ignorantes, se puede abusar de los ignorantes. Por eso los explotadores siembran la ignorancia; y por eso las revoluciones siembran la cultura; por eso los explotadores siembran el analfabetismo, por eso las revoluciones enseñan a leer y a escribir; por eso en el pasado había cerca de un millón de personas adultas que no sabían ni poner su nombre, ¡y por eso ahora empiezan a llegar los partes de los cientos y cientos de miles de personas adultas que han aprendido a leer y a escribir! (Aplausos).

Los que enseñan la verdad preparan a los pueblos para comprenderla; los que enseñan la mentira condicionan a los pueblos para engañarlos. Los que defienden la explotación, los privilegios y la injusticia, tratan de mantener a los pueblos en la oscuridad y en la ignorancia más completa.

Las revoluciones, que predican la justicia, que se hacen para redimir a los pueblos de la explotación, enseñan, educan, erradican la ignorancia.

Pero no nos contentaremos sólo con liquidar el analfabetismo, sino que seguiremos aprendiendo, y seguiremos enseñando, seguiremos estudiando, y seguiremos dándole oportunidades al pueblo para estudiar. Liquidar el analfabetismo no es más que un primer paso; después vendrán nuevos pasos, después vendrán nuevas batallas, porque nuestro pueblo tiene que proponerse estudiar, superarse, saber cada día más, para comprender cada vez mejor; estudiar cada vez más, para comprender la verdad cada vez mejor (Aplausos).

¿Qué significa Melena del Sur "Territorio Libre de Analfabetismo"? ¿En qué se fundamenta esta afirmación? Vamos a explicarlo para que todo el pueblo lo comprenda mejor.

En Melena del Sur había 2 868 analfabetos, entre 14 y 100 años de edad       —debe tenerse en cuenta que la lucha nuestra contra el analfabetismo no admitió límites de edad, que en todas partes siempre se establece un límite en los 60 años—. De estos 2 868 analfabetos, 23 eran personas muy ancianas y fallecieron; 61 fueron trasladados, es decir, se trasladaron por motivos de trabajo a otros municipios, donde a su vez los Consejos Municipales se encargaron de su educación. Se negaron 103 a estudiar. De esos 103 el 75 por ciento de los mismos eran personas entre 55 y 80 años, es decir, eran personas ya de edad.

Tiene explicación el por qué la mayor parte de los 103 que se negaron, tiene explicación la causa, fundamentalmente la edad.

Y de los 103, el 25 por ciento era de 16 a 55 años, es decir eran jóvenes. Es decir, que solamente unas 26 personas de 2 868, 26 personas jóvenes de 2 868 personas, se negaron a alfabetizarse.

A nadie se alfabetizó por la fuerza. Como es natural, a nadie se le alfabetizó por la fuerza, y nadie pensó nunca alfabetizar a nadie por la fuerza.

412 eran personas inalfabetizables, es decir, incapacitadas para la alfabetización. Y los 2 269 restantes fueron alfabetizados (Aplausos).

¿Cómo hicieron el trabajo? Comprobaron caso por caso. Los analfabetos inalfabetizables ascienden a la cantidad de 42, y las causas que lo justifican han sido comprobadas por el médico de la unidad sanitaria de este municipio, el cual ha elevado al Consejo una Certificación para constancia.

Los analfabetos negados son un total de 103. El 65 por ciento personas comprendidas entre los 55 y 80 años, y el 25 por ciento de 16 a 55. Los analfabetos que se negaron a incorporarse a la campaña, por medio de actas han expuesto las razones de la no incorporación a las labores de alfabetización.

Es decir, que toda persona alfabetizada y toda persona alfabetizable que estuviera dispuesta a estudiar, han sido alfabetizadas, y solamente 26 personas jóvenes de 2 868, se negaron a alfabetizarse, esos no podemos contarlos. Los demás que se negaron tienen de 55 a 80 años de edad, y se explica perfectamente su resistencia a la alfabetización.

El estado actual de le campaña: de 988 368 analfabetos localizados, 37,83 no están estudiando —37,83 —; 89 041 son inalfabetizabIes. Han aprendido ya a leer y escribir 353 623 hasta el día primero de noviembre (Aplausos), y están aprendiendo 500 126 más; estas son las cifras.

Hay personas recalcitrantes no alfabetizadas; son una exigua minoría: 27 832, entre los que no quieren, y los que por cualquier causa no hayan recibido al alfabetizador. De esos 27 832. la inmensa mayoría ya son personas de mucha edad, es decir, que los individuos que se hayan negado a alfabetizarse, posiblemente, no pasen de diez mil en toda la isla. De esos diez mil, hay una parte que por motivo de complejos, falta de confianza en su propia capacidad de aprender, se niegan a alfabetizarse, y el resto, una minoría —la hay también-— una pequeñísima minoría que no quiere alfabetizarse porque son gusanos (Aplausos y gritos: ¡Fuera!)

Gusanillos y además analfabetos.

Nosotros sabemos de casos de algunos gusanillos (Risas) que además de gusanillos son analfabetos, que no se van a alfabetizar, que cuando diga el Gobierno Revolucionario que ha aniquilado el analfabetismo, poder ellos decir que no ¡porque ellos son analfabetos! (Risas y gritos).

Ya eso no es un caso de analfabetismo. Nosotros no debemos contar a los     89  041 que son inalfabetizables, porque sus condiciones les impide alfabetizarse. No debemos contar con las personas de edad muy avanzada, que se les hace imposible ponerse a estudiar. Incluso se debe sentir cierta conmiseración por aquellos que, por un complejo invencible, una falta invencible de confianza en sí mismos, no quieren estudiar; pero esos que no quieren estudiar porque son enemigos de la Revolución, ya ahí no se trata de un caso de analfabetismo, ¡se trata de un caso de "burrismo"! (Risas y Aplausos). Ya esos señores no son, ni se les puede llamar, analfabetos, hay que llamarlos burros (Risas y Aplausos), y nosotros hemos hablado de alfabetizar a los analfabetos, no a los burros (Risas). Desde luego, no se puede calificar así al anciano de 70 años que no haya querido alfabetizarse, porque le parece que es imposible, que no haya podido vencer su falta de fe o sus condiciones.

No debemos calificar así a personas que por motivos de edad, o de cualquier tipo, son inalfabetizables. No debemos calificar así sino exclusivamente, a aquellos que por perezosos incurables, por vagos incorregibles o porque son gusanos (Gritos de: ¡Fuera!) no quieren alfabetizarse. Y esos son unos poquitos miles que sobran los dedos de la mano para contar los miles de individuos de esa calaña que posiblemente no lleguen a 5 mil entre 9 888 368 antiguos analfabetos. Bueno, ¡qué inteligentes que no quieren estudiar por vagos o por contrarrevolucionarios! ¡Los podríamos poner a comer en el mismo pesebre que al insigne "Tony" Varona (Gritos de: ¡Fuera!) líder de contrarrevolucionarios!

Así que este es el resultado del esfuerzo realizado, hay 139 610 alfabetizadores populares, 89 199 brigadistas, 12 725 brigadistas “Patria o Muerte" (Aplausos) —los 89 199 eran brigadistas "Conrado Benítez" (Aplausos)— y 32 579 maestros (Aplausos), con un total de 274113 alfabetizadores (aplausos).

Esfuerzo decisivo: terminar de alfabetizar a medio millón de personas.

Ahora bien, nos queda el esfuerzo más importante y más decisivo: terminar de alfabetizar a las 500 y tantas mil personas que están aprendiendo todavía.

Se me olvidaba señalar que de las cifras de personas que se negaron a alfabetizarse, ya hay, incluso, una parte que está solicitando que se le alfabetice (aplausos), porque, naturalmente, cada día se darán más cuenta de lo bochornoso y de lo triste que va a resultar en este país el individuo que diga que no sabe leer ni escribir. Porque antes, cuando un individuo tenía que poner las huellas digitales en vez de su firma, sabia que había, por lo menos, un millón de personas que estaba en la misma situación que él, pero ahora, cuando no sabe leer ni escribir significa que sólo una parte ínfima de la población está igual que él, que son muy contadas las personas que no saben leer ni escribir, y que el pueblo va a tener muy mal concepto de cualquier persona de menos de 55 años y más de 14 que no sepa leer ni escribir. Al joven que no sepa leer ni escribir, a ese le va a costar trabajo hasta encontrar novia (risas y aplausos).

Cuando llegue a la casa cualquier obrero, y resulta que el hombre no sabe leer ni escribir; cuando llegue a solicitar algún trabajo, vaya a cobrar, y tenga que mojar el dedo gordo en la almohadilla para firmar ¡ qué vergüenza para cualquier hombre de más de 14 años y de menos de 55 que no sepa leer ni escribir, y que, cuando lo vean piensen: ¿será éste un gusano? ¿Será un contrarrevolucionario? ¿Será un burro? (Risas y gritos).

Claro está que a una persona inválida no la vamos a juzgar así; claro que a un anciano no lo vamos a juzgar así, y tenemos que ser comprensivos con esos casos. Pero siendo un hombre en condiciones físicas idóneas, y con edad relativamente idónea también, que no sepa leer ni escribir, se le van a hacer cada día más penosas sus relaciones con el resto del pueblo, porque ya no puede decir que hay un millón igual que él.

Decíase que "mal de muchos, consuelo de tontos". Ahora ni eso; ahora los tontos no van a tener el consuelo de pensar que hay muchos que no saben leer ni escribir.

Bien, puede quedar alguno que otro rezagado, porque su trabajo, circunstancias especialísimas, le hayan impedido alfabetizarse; otros porque no recapacitaron o no pensaron, y luego recapacitan. Los que queden salteados que sean alfabetizables, y no sean burros, los maestros, ahora que hay maestros en todo el territorio nacional, ahora que hay un número suficiente de maestros para atender a todas las necesidades escolares, serán los encargados de liquidar esos residuos de analfabetismo.

Hay que liquidar la Campaña entre hoy y el 20 de diciembre.

Pero, el problema es ahora; entre hoy y el 20 de diciembre, entre hoy y el 20 de diciembre —y cuenten los días— hay que liquidar la Campaña agotando todos los medios, todos los alfabetizadores, las organizaciones de masas, y la ORI, y los JUCEI, y todas las autoridades,. y todos los maestros, y todo el pueblo, tiene que liquidar la Campaña el 20 de diciembre.

Es decir, que hay que tomar más en serio que nunca el trabajo; no tendría justificación que ningún Brigadista y ningún alfabetizador perdiera su tiempo, o dejara de hacer el esfuerzo necesario para aumentar, si preciso fuere, las horas de estudio, el trabajo, la insistencia, a fin de cumplir la jornada que falta para liquidar la Campaña.

Este es un problema como en todo, en las competencias, en la guerra, en todo. Este esfuerzo final debe ser siempre el esfuerzo mayor, debe ser el esfuerzo decisivo. Es ahora cuando no se puede bajar la guardia, es ahora cuando no se puede disminuir la atención, es ahora cuando hay que hacer el verdadero esfuerzo máximo.

¿Ustedes han terminado ya aquí? Pues, bien, ¡salir inmediatamente a reforzar a otros municipios! (Aplausos). Esto es como en la guerra: una Unidad tomó una posición y va inmediatamente hacia otro sitio a reforzar a sus compañeros, a reforzar a sus fuerzas allí donde la batalla es más dura.

Han terminado dos municipios, porque aquí ya hay un informe que dice: "Hoy terminó también San Antonio de las Vegas, municipio vecino" (Aplausos). A medida que se vaya completando la tarea en un municipio, hay que movilizar toda la fuerza alfabetizadora que ha trabajado en ese municipio hacia otros municipios, con su experiencia, porque una de las causas por las cuales este término liquidó antes que nadie el analfabetismo, se ha debido a la buena organización y se ha debido a los métodos que han empleado. Hay que ir con esos mismos métodos a otros municipios.

Esto quiere decir que durante más de un mes ustedes pueden reforzar el trabajo en otros términos; que de San Antonio de las Vegas pueden reforzar a otros términos. Nadie se puede dar por vencido o puede dar por terminado su trabajo antes del 20 de diciembre; y lo que hay que hacer es ir a reforzar inmediatamente los otros municipios que no han terminado (Aplausos).

Es decir, que dos han terminado: van a reforzar los otros; diez más terminan, y van a reforzar los otros; y si han terminado cien y faltan veinte, entonces le caemos con todo el ejército de alfabetizadores a los veinte que faltan (Aplausos). Claro está que no podemos prolongar esto unos "diítas" más porque vienen todos los planes de Educación, viene el próximo curso. Si pudiéramos prolongar unos "diítas" más, no habría problemas; la cuestión es hacer el trabajo con los "diítas" que nos quedan.

Pero así también, por esta fecha, más o menos por el mes de noviembre, ya los Rebeldes estábamos luchando en el llano; íbamos cercando un pueblo, otro pueblo. Cuando liquidábamos un pueblo, inmediatamente movíamos esa fuerza para los otros; mientras más pueblos liquidábamos, más fuerzas teníamos. Y así, los últimos días ya era un "paseo", porque cada vez eran menos enemigos y más fuerzas disponibles para luchar contra esos menos enemigos. Y así tienen que hacer ustedes ahora. Estamos en noviembre; para esta fecha, nosotros estábamos aproximándonos a Guisa; y después que unos tomaban un pueblo, otros íbamos para el otro: Baire, Jiguaní, Contramaestre, Maffo. Lo mismo estaba ocurriendo en el norte de la provincia, lo mismo estaba ocurriendo en Las Villas, hasta que el enemigo se rindió. Así tienen que hacer ustedes (Aplausos), como un verdadero ejército de revolucionarios: tomada esta posición, inmediatamente atacar las demás posiciones; cada vez que se tome una posición, hacia las otras.

Ahora comenzarán a aparecer los municipios que han terminado; vamos a ver cuál es el último. Ya sabemos cuál es el primero, ya sabemos cuál es el segundo, vamos a ver cuál es el último. Yo me acuerdo que cuando nosotros éramos muchachos, jugábamos en las escuelas y lanzábamos una carrera, decían: "la peste el último" (Risas). Vamos a ver qué municipio es "la peste" en esta carrera.

Desde luego, debemos reconocer que en algunos sitios es más difícil la cosa, pero no debemos reconocerlo mucho. Sabemos que llovió, sabemos que iba a pasar un ciclón, sabemos todo eso; pero no debemos echarle la culpa al ciclón, ni a la lluvia, ni a los problemas de comunicación. Lo que sí hay que hacer es ir a reforzar inmediatamente a aquellos municipios de mayor número de analfabetos, condiciones más difíciles, para que todos tengan oportunidad de salir airosos.

Hay que luchar por no ser el último.

Bueno, de todas maneras hay un último municipio, pero cumple, pues por menos habrá cumplido, aunque sea el último. Pero hay que tratar de no ser el último (Aplausos). (Alguien le pregunta que "si terminan tres a la vez...”). Si terminan tres el mismo día, entonces el último será el que empezó primero... No, yo no digo el que terminó primero, sino el que empezó; yo no dije el que terminó, sino de los tres últimos, el que tardó más tiempo, pero, de todas maneras... Creo que así se hace con los mellizos, cuando preguntan cuál de los dos es el mayor, hay una regla también de eso (Risas)... Bueno, de todas maneras, hay que luchar por no ser el último; y, sobre todo, hay que luchar por cumplir las tareas; y, naturalmente, distribuir los recursos que vamos teniendo libres, las fuerzas que vamos teniendo libres para los puntos más difíciles.

Yo no creo que haya ningún municipio, ningún grupo de brigadistas, ningún Consejo Municipal de Educación, que quiera ser el último. Ahora vamos a ir sacando la lista en los periódicos, y después quedará en la historia de la Campaña de Alfabetización (Aplausos). Ya hay un lugar que tiene Melena del Sur, que no se lo puede quitar nadie (Aplausos).

Así que en la historia de la Campaña ya habrá un lugar que nadie podrá discutir y que siempre estará ahí. Pero parece ser también que en la Emulación Azucarera, el central correspondiente a esta zona se llevó el primer lugar de la provincia (Aplausos). Y la Granja del Pueblo donde se ha cosechado más malanga por caballería, llegando a 3 683 quintales por caballería, es también una Granja de aquí de Melena del Sur (Aplausos). ¡Se está volviendo un pueblito revolucionario y campeón el pueblo este de Melena del Sur! (Aplausos).

Dicen que en deportes, de esta zona también ganó Melena del Sur (Aplausos), aunque dicen los compañeros de San Antonio de las Vegas que ellos van a continuar luchando por el primer lugar. ¡Vamos a ver ahora si ustedes defienden bien todos los triunfos que han alcanzado!

Y así tiene que ser la emulación entre todos los municipios. No es cuestión de siempre estar hablando del municipio... para tener derecho a hablar, hay que trabajar (Aplausos), para tener derecho a hablar, hay que luchar. Ya no es como antes, que decían: "No, porque mi pueblo tiene un parque más bonito, o porque tiene tal cosa, y más cosas"; no, no, ahora hay que ganarse el derecho a hablar de su pueblo, por los éxitos que hayan obtenido. Y ya ustedes ven qué satisfacción tan grande les proporciona a ustedes saber que han quedado en el primer lugar, en la alfabetización, que ya ese primer lugar quedará ahí, y que son el primer municipio de la América Latina que ha logrado eso.

Dentro de doscientos años, cuando se haga la historia de la Campaña de Alfabetización de la Revolución, entonces, en primer lugar estará Melena del Sur (Aplausos). Ya todos nosotros estaremos viejitos para esa fecha... (Risas); desde luego, lo que no se puede hablar es de que estemos muertos, porque el Himno dice que "morir por la Patria es vivir"; y, además, porque toda la obra que ustedes están haciendo seguirá viva; todos los triunfos que ustedes han alcanzado y, sobre todo, la página de la historia que ustedes están escribiendo, seguirá eternamente presente en nuestro pueblo y en todos los pueblos. Lo que muere es el egoísmo, el vicio, aquellas cosas que no tienen mérito, que no tienen gloria, que no tienen utilidad para el hombre.

¿Quién se va a acordar, dentro de 200 años, de los esbirros? (Risas). ¿Creen ustedes que el nombre de Tony Varona aparezca en algún libro de historia, dentro de 200? (Risas y Gritos: "¡No!". ¿ Hablará alguien de los gusanos? (Gritos: "¡No!"). ¿Quién se acordará de los gusanos? (Gritos: "¡Nadie!").

Siempre la historia hablará de los alfabetizadores.

Y, sin embargo, siempre la historia escribirá los nombres y los triunfos de los heroicos cubanos que cayeron allí y murieron peleando contra los gusanos. (Aplausos): siempre la historia hablará de los Brigadistas "Conrado Benítez" (Aplausos), hablará de los alfabetizadores (Aplausos), hablará de esa niña que enseñó a leer y a escribir a ocho analfabetos (Aplausos). (Suben a la niña a la Tribuna).

Bueno, explica ahí a cuántos fue a los que tú enseñaste a leer y escribir.

Niña: Yo enseñe a ocho.

Dr. Castro:¿En qué tiempo?

Niña: En dos meses.

Dr. Castro: ¿A los ocho?

Niña:  No, a los ocho no...

Dr. Castro:¿Dónde fueron?, explica aquí...

Niña:  Yo alfabeticé dos en Sagua de Tánamo, tres aquí y tres en Güines (Aplausos).

Dr. Castro: ¡Así que a ocho! (Aplausos). Y, ¿cuántos años tú tienes?

Niña: Once

Dr. Castro: Y, ahora ¿qué vas a hacer?

Niña: Yo, si la Patria me necesita, ¡seguiré alfabetizando! (Aplausos).

Dr. Castro: Le han dado un premio, una colección de obras de Martí (Aplausos).

Nosotros sabemos de un joven, Brigadista también, en Pinar del Río, que ha alfabetizado a treinta y dos personas (Aplausos).

Así se ha ido llevando adelante esta Campaña. Ya estamos finalizando el año. El año que viene tenemos otras tareas; tendremos que darle un gran impulso a la educación superior; es decir, a la educación universitaria, a la educación tecnológica, preuniversitaria y de secundaria básica, al mismo tiempo que sigue la campaña de seguimiento —que es como la llaman en el Ministerio—. La campaña de seguimiento son los cursos sucesivos.

Ustedes saben que se van a conocer más de 50 mil becas, dándole prioridad a los jóvenes de los centrales azucareros y de los pueblos donde no hay secundaria básica. Hay becas para estudiar de todo, y nos interesan mucho, sobre todo, los Brigadistas, los jóvenes que han estado alfabetizando... (Aplausos). Para la secundaria básica hay veinte mil becas, o mil quinientas por un lado, para maestras primarias, mil por otro lado; varios miles de preuniversitario; también de las escuelas tecnológicas; también de estudio de idiomas; de Instructores Revolucionarios, de Instructores de Arte, para la Academia Nacional de Arte. Y, en fin, en total hacen más de cincuenta mil becas en toda la isla.

Es necesario, también, que los brigadistas mantengan su organización en los centros de estudio donde estén, que no se diluyan, sino que, en todos los institutos preuniversitarios y escuelas de cualquier tipo, los Brigadistas mantengan su organización. No deben perder ese espíritu de compañerismo, ese entusiasmo, ese espíritu revolucionario. Porque hay una cosa que no se ha dicho aquí: ustedes han enseñado mucho a muchas personas, pero muchas personas les han enseñado también mucho a ustedes (Aplausos). Ustedes van a regresar a las aulas con una experiencia y una actitud frente a la vida, más revolucionaria, más entusiasta, de lo que ustedes fueron a los campos. Habrán comprendido mejor, todo lo que todavía la Revolución tiene que hacer en industrias, en caminos, en hospitales; lo que la Revolución tiene que hacer en viviendas. Todo lo que todavía tenemos que hacer. Y necesitamos, sobre todo, que la juventud se convenza de eso.

La juventud de Cuba, hoy día cuando vemos que se cuentan, ha desempeñado un papel de extraordinaria importancia, está jugando un rol, como posiblemente no lo haya hecho ninguna otra juventud, en la Educación y en la defensa del país. Hay que situarse también en la vanguardia de la Revolución en el estudio, en el estudio de las enseñanzas técnicas, en la cultura general, en la cultura política, hay que situarse en el esfuerzo de la producción.

Vemos en la gente joven la fuerza que se desarrolla y que crece, llamada a desempeñar un papel grandioso en la Revolución, a sostener a la Revolución con su entusiasmo inagotable, su energía. Es alentador saber que miles de miles de jóvenes, y decenas de miles de jóvenes, con una mentalidad revolucionaria, con una preparación cada vez más elevada, se incorporan a los trabajos del pueblo, se incorporan al esfuerzo del pueblo. Vemos cómo un pueblo nuevo va surgiendo de entre nuestra juventud. Y tenemos derecho a sentirnos confiados, cuando vemos que se cuentan ochenta y nueve mil jóvenes estudiantes, en estos momentos dedicados a la alfabetización; en el comportamiento que han tenido, de la disciplina, de la actitud, de la resistencia, de la constancia, de la tenacidad; cómo han soportado las incomodidades, la separación de sus seres queridos, el cambio de vida, el cambio de costumbres. Y el hecho de que a estas horas tengamos ochenta y nueve mil brigadistas, dice mucho.

Y dice más todavía, dice que los brigadistas "Conrado Benítez" se han comportado mejor que los brigadistas "Patria o Muerte" (Aplausos). La generación actual, es decir, es decir la generación adulta. Los trabajadores, a través de sus organizaciones ofrecieron treinta mil brigadistas "Patria o Muerte", y aquí hay doce mil setecientos veinticinco.

En esta emulación los jóvenes están delante (Aplausos). El llamamiento se hizo a cien mil brigadistas juveniles. Se presentaron más de cien mil. Pero lo importante es que en esta fecha hay ochenta y nueve mil ciento noventa y nueve. Así que entre jóvenes y mayores, la práctica ha demostrado que el porvenir y las esperanzas de la Patria están en los jóvenes más que en los mayores (Aplausos).

También en la defensa del país los jóvenes han jugado un importante papel (Aplausos). Tienen que jugarlo también en el trabajo, en el deporte. En el estudio, vamos a ver cómo quedan ustedes. Porque no vamos a dejar de considerar que, en parte, el campo es agradable y tiene también sus atractivos, y a veces una loma nos atrae más que una aritmética.

Vamos a ver cómo ustedes encuentran también el valor y la belleza que tiene, y el gran incentivo que tiene el estudio, sabiendo que en nuestro país ya desapareció el privilegio, que ya la cuestión no es si el joven estudiante es hijo de "Fulanito" o de "Menganita", que se acabaron las influencias, que se acabaron los politiqueros.

¿Y qué será un joven en nuestro país?, ¿qué consideración tendrá?, ¿qué responsabilidad tendrá?. La que él sepa ganarse con el esfuerzo y con sus méritos. Si un joven pregunta: "¿Qué seré, qué haré?" le podemos decir, harás y serás lo que quieras ser (Aplausos). Tu mérito será siempre por ti; tu esfuerzo, tu conducta, tu expediente. Ese será tu padrino, ese será el personaje influyente que te defenderá. Y ese personaje se llama "mérito", que será lo que cuenta. Y es una suerte ser joven, cuando es el mérito verdadero lo que cuenta, y todos tienen verdaderas oportunidades de estudiar, de superarse, de progresar.

Vamos a ver cómo se portan en el estudio, y cómo avanzan políticamente. Es lógico que ustedes estén llamados a ser más revolucionarios todavía, porque han vivido la Revolución de jóvenes y adolescentes, cuando la Revolución comienza; porque la Revolución simplemente ha comenzado (Aplausos). Han vivido la Revolución, respiran la atmósfera de la Revolución, aprenden las enseñanzas y las experiencias de la Revolución, luchan dentro de la Revolución, trabajan dentro de la Revolución.

La emulación entre los pueblos también será en la cultura.

Y ya verán ustedes los frutos de lo que han hecho, ya verán cómo crece la cultura de nuestro pueblo, su preparación; cómo crece su capacidad productiva, cómo crece su interés por todas las cuestiones del estudio, de la ciencia, de la literatura, del arte; cómo se irá desarrollando masivamente esa afición, que antes era cosa de una minoría, cuando los que hoy están en las academias de instructores, salgan a nuestras cooperativas, a nuestras granjas, a nuestros pueblos. Y entonces la emulación no sólo será en deportes, en Educación, en trabajo, será también en cultura: cuál pueblo tiene el mejor coro, el mejor conjunto de baile, el mejor conjunto de teatro; qué pueblo alcanza mayores éxitos en las actividades artísticas; qué pueblo de nuestro país se gana las simpatías de toda la nación.

Y será una vida tan distinta del pasado, de aquel pasado triste, de aquel pasado humillante, de aquel pasado asfixiante, sin oportunidad para el joven, sin oportunidad para el humilde; aquel ambiente de influencias, de corrupción, de privilegios; aquel ambiente de esclavitud; aquel ambiente de abusos; aquel ambiente de arbitrariedad y de fuerza; aquel ambiente apestoso y asfixiante del ayer.

Hoy tiene, nuestro pueblo, por eso, derecho a ser feliz. Nuestro pueblo bueno, nuestro pueblo trabajador, nuestro pueblo joven. Ambiente no tendrá jamás el vicioso, ni el "bolitero", ni el tahúr, ni el especulador, ni el explotador, ni el corrompido, ni el ladrón, ni el "guataca", no tendrán más aquellos sujetos parasitarios que vivían a costa de medrar, de servir a los explotadores.

Comprendamos que no ha sido fácil el camino de la Revolución; comprendemos que algunos eran incapaces de adaptarse a la Revolución; comprendemos que la minoría explotadora no se resignará a perder sus privilegios, y hasta incluso se marchan, una parte considerable de esa minoría explotadora, se marchará de nuestro país.

¡No saben a lo que han renunciado! No sólo han renunciado a nuestro cielo, a nuestro suelo, a nuestro aire, a nuestra luz. Han renunciado a algo más que eso: han renunciado a Ia honra y a la gloria de este minuto; han renunciado a la emoción de Ia historia que escribe nuestro pueblo; han renunciado a esta alegría. Ellos no pueden comprender por qué ríe nuestra juventud, cómo a nuestra juventud le resulta difícil comprender por qué los gusanos son gusanos (Aplausos). A ellos les resulta difícil comprender por qué triunfa nuestro pueblo.

¿Qué alegrías fueron las de ellos? Las alegrías del egoísmo, las alegrías de las vanidades, las alegrías de sus privilegios. Alegría como esta no tuvieron ni tendrán jamás, porque renunciaron a ella; la alegría de izar esa bandera, la alegría de venir aquí a celebrar jubilosos el triunfo de nuestro país, su victoria sobre la ignorancia, la alegría de la luz que han llevado ustedes a miles de personas en este pedazo de nuestro país, la alegría de esas cifras, de esos cientos de miles de alfabetizados; alfabetizados que han aprendido por la Revolución, alfabetizados que seguirán aprendiendo con la Revolución, alfabetizados que son legiones de inteligencias y de corazones, que se suman al ejército invencible de la Revolución (Aplausos).

Sigamos trabajando, sembrando y enseñando.

¡Sigamos adelante, sigamos trabajando, sigamos sembrando, sigamos enseñando! Y así seguiremos triunfando, seguiremos haciendo cada vez más útil, cada vez más útil el sacrificio de los que cayeron. Y así cada día que pasa, cada obra nueva, es como un tributo que le rendimos a los que hicieron posible el presente y el porvenir luminoso de la Patria.

Y así, un día como hoy, en este pueblo, de donde salió también un día un joven, un joven como ustedes que apenas había alcanzado la mayoría de edad, salió a cumplir con el deber, a enfrentarse abiertamente a la tiranía y que con sus veintiún años de dignidad y de patriotismo, un día como hoy cayó asesinado por los esbirros de la tiranía: el compañero "Rogito" Perera, junto con el compañero "Machaco" Ameijeiras (Aplausos).

Qué gran honor para este pueblo, qué gran satisfacción para los padres de este joven hoy, precisamente hoy, como una corona tejida por cientos y cientos de brazos juveniles, de maestros y de esforzados educadores, hoy, precisamente hoy, como una corona a su recuerdo hayamos izado en su pueblecito natal esa bandera que dice: "¡Territorio Libre de Analfabetismo!" (Aplausos).

¡Qué mejor homenaje, qué mejor tributo a su memoria, qué mejor modo de cumplir con los caídos! La alegría de hoy, el recuerdo de hoy, la emoción de hoy, como los triunfos de ayer y de mañana, dediquémoselos a ellos, a "Rogito", a todos los héroes caídos, ¡para que la Patria siga adelante, para que la Patria siga triunfando!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

 (Tomado del sitio web: http://www.elhabanero.cubaweb.cu/cartilla/index.html)

 

 

Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en la concentración celebrada en la Plaza de la Revolución José Martí, para proclamar a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo, el 22 de diciembre de 1961.

(Departamento de Versiones Taquigráficas del Gobierno Revolucionario)

Hay algunos que se están retirando por la lluvia, pero nosotros estamos seguros de que ningún brigadista "Conrado Benítez", ningún brigadista obrero "Patria o Muerte", ningún maestro, ningún trabajador de la enseñanza abandonará este sitio en el día de hoy por mucho que llueva. ¡Y que llueva mucho si es necesario, para que así sea más feroz y más rica nuestra naturaleza!

A ustedes, y a nosotros, que nos hemos mojado muchas veces cumpliendo el deber, no nos molestan unas goticas de agua (Aplausos).

<< Batallones de brigadistas desfilando en la Plaza de la Revolución en la histórica concentración del 22 de diciembre de 1961 (Foto inédita: Colección Raúl Ferrer, BNCJM).

Compañeras y compañeros:

Vamos a proceder a izar la bandera con la que el pueblo de Cuba proclama ante el mundo que Cuba es ya Territorio Libre de Analfabetismo (Aplausos).

(Se iza la bandera proclamando a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo a los acordes del himno "Conrado Benítez").

Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de júbilo mayor, ningún minuto de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados.

Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así: batalla, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla. Batalla que comenzaron los maestros, que prosiguieron los alfabetizadores populares, y que cobró extraordinario y decisivo impulso cuando nuestras masas juveniles, integradas en el ejército de alfabetización "Conrado Benítez", se incorporaron a esa lucha (Aplausos). Y cuando todavía hacía falta un esfuerzo mayor, llegó un nuevo refuerzo, el último refuerzo, el refuerzo de la clase obrera directamente, a través de millares de brigadistas "Patria o Muerte" (Aplausos).

Las masas hicieron suya esta lucha; todas las organizaciones de masa hicieron suya esta bandera, y solo así habría sido posible ganar la batalla.

Cuando se dijo que Cuba iba a liquidar el analfabetismo en el solo término de un año, aquello parecía una afirmación temeraria, aquello parecía un imposible. Nuestros enemigos posiblemente se burlaron de aquella promesa, posiblemente se rieron de aquella meta que nuestro pueblo se trazara. Parecía imposible, porque era realmente difícil cumplir en tan breve espacio de tiempo un cometido semejante. ¡Y es verdad! Aquella habría sido una tarea imposible, pero habría sido una tarea imposible para un pueblo que viviera bajo la opresión, habría sido una tarea imposible para cualquier pueblo del mundo, excepto que esa tarea se la hubiese planteado un pueblo en revolución (Aplausos). Solo un pueblo en revolución habría sido capaz de desplegar el esfuerzo y la energía necesarios para llevar adelante tan gigantesco propósito.

No pensamos que Cuba habría sido el único pueblo del mundo capaz. ¡No! Por muy alto y elevado concepto que todos tenemos de nuestro pueblo, para nosotros todos los pueblos de cualquier rincón del mundo son, antes que nada, pueblo; y pueblo quiere decir energía, pueblo quiere decir valor, pueblo quiere decir espíritu de lucha, pueblo quiere decir inteligencia, pueblo quiere decir historia (Aplausos).

Hace cuatro años nuestro pueblo no habría podido llevar adelante esa tarea; hace cuatro años nuestro pueblo era considerado, en todos los rincones del mundo, como un pueblo oprimido, como un pueblo dependiente, como un pueblo avasallado por el imperialismo; hace cuatro años solamente, es posible que muy pocos habrían considerado a nuestro pueblo capaz de realizar una obra semejante; hace cuatro años es posible que se hubiese juzgado a nuestro pueblo de incapaz. Y los que así hubiesen juzgado a nuestro país y a nuestro pueblo, se habrían equivocado rotundamente.

Por eso nosotros creemos, y el mérito más grande que tienen los éxitos del pueblo cuando es que viene a demostrar, precisamente, que cualquier pueblo del mundo cuando rompe las cadenas que lo atan a la esclavitud, cuando rompe las cadenas que lo atan a la explotación, cuando rompe las cadenas que lo atan al coloniaje, al vasallaje, a la dependencia y al imperialismo, es capaz de realizar las más inconcebibles proezas.

Y ese es el gran mérito de nuestro pueblo en América, el haber demostrado que un pueblo que vivió siglos de opresión, de coloniaje, primero español, imperialista después, un pueblo que vivió siglos de ignorancia y de explotación, un pueblo pequeño a 90 millas solamente de la metrópoli imperial más reaccionaria y más poderosa del mundo como potencia imperialista, no como potencia mundial (Aplausos)... A 90 millas, sí, a 90 millas de la más poderosa metrópoli imperial del mundo contemporáneo, porque lo que para ellos es pánico, para ellos resulta sorpresivo, lo que para ellos resulta inadmisible, para nosotros resulta mayor gloria, para nosotros resulta mayor satisfacción, para nosotros significa mayor decisión; significa que precisamente por estar a 90 millas de esa metrópoli imperial, haremos todo lo que sea necesario para hacer a la Revolución más fuerte, para hacer a la Revolución más invencible (Aplausos). Y para que en la historia de la humanidad conste definitivamente que sí, que a 90 millas del monstruo imperialista, a 90 millas de la metrópoli imperial, por mucho que les duela, por mucho que les desagrade, a 90 millas se realizó la primera Revolución Socialista del continente americano (Aplausos). La primera Revolución Socialista, que no podrán aplastar, que no podrán vencer, que no podrán doblegar, que no podrán rendir.

El mérito grande que tiene nuestro pequeño pueblo es haber demostrado ante el mundo que la Revolución Socialista, en la actual correlación de fuerzas mundiales, era posible en América y era posible a 90 millas de la metrópoli imperial de Estados Unidos, era posible aunque el imperialismo haya tratado de destruirla, era posible aunque el imperialismo trate y siga tratando de destruirla. Porque sépase que nosotros comprendemos perfectamente bien que el imperialismo no nos ha perdonado la vida, que el imperialismo no nos ha perdonado la Revolución, que el imperialismo no cesa —ni cesará— en su empeño de destruir la Revolución.

¡Ni el imperialismo nos ha perdonado la vida, ni nosotros le imploramos al imperialismo que nos la perdone! (Aplausos.) ¡La Revolución Cubana se hizo a pesar del imperialismo, y la Revolución Cubana seguirá adelante a pesar del imperialismo! (Aplausos).

Y tenemos derecho a decir esto, porque el imperialismo no solo acudió a todas las armas diplomáticas, a todas las armas económicas y a todas las armas políticas, para destruir a la Revolución Cubana, sino que acudió también a la violencia, acude a la violencia, y tiende a acudir a la violencia. Y como hemos rechazado esa violencia, podemos, por eso, proclamar que la Revolución Cubana seguirá adelante a pesar de la violencia y de la agresión imperialista (Aplausos). Y como estamos dispuestos a seguir rechazando los actos agresivos, tenemos, por eso, derecho a decir y a proclamar que la Revolución Cubana seguirá adelante a pesar de la violencia imperialista (Aplausos).

¡Es decir que no constituimos una Revolución con el perdón de los imperialistas, sino una Revolución que surgió, se mantiene, y seguirá adelante, frente a la violencia de los imperialistas!

Y la violencia ha sido rechazada, sencillamente, porque toda violencia reaccionaria, explotadora y agresiva, tiene que estrellarse contra un pueblo en revolución; sencillamente, porque un pueblo en revolución —que defiende una causa legítima, que defiende su tierra, que defiende su patria, que defiende su porvenir—, es capaz de desplegar más energía, más decisión y más valor que los agresores reaccionarios, que los agresores imperialistas, que los que sin derecho ni razón alguna, y defendiendo no más que sus miserables intereses, tratan de aplastar a los pueblos, tratan de mantener esclavizados, o de volver a la esclavitud, a los pueblos. Por eso nuestro pueblo ha podido rechazar, y rechazará, la violencia imperialista.

Pero, además, o mejor dicho, resumiendo, podemos decir que estamos seguros de que la Revolución seguirá adelante a pesar de la violencia imperialista, ¡porque proclamamos que estamos dispuestos a morir, hasta el último cubano de dignidad y de vergüenza, para defenderla! (Aplausos).

Ese es el mérito de nuestra Revolución: la enseñanza que significa para los demás pueblos oprimidos de América, para los demás pueblos oprimidos por el imperialismo o por el coloniaje en cualquier sitio del mundo.

Pero, al haber realizado con éxito esta campaña, hemos dejado al imperialismo sin argumentos, hemos dejado a los enemigos de la patria sin argumentos, hemos dejado a los enemigos de la Revolución sin argumentos.

¿Qué puede decir el imperialismo ante esta proeza de nuestro pueblo? ¿Qué puede decir el imperialismo y su cohorte de reaccionarios y de contrarrevolucionarios, frente al hecho de que la Revolución Cubana haya liquidado el analfabetismo en el solo término de un año? ¿Qué dirán de esto en la próxima conferencia de cancilleres que organizan para promover la agresión contra nuestra patria? ¿Qué le dirán de esto al mundo?

Nosotros estamos seguros, nosotros sabemos que ni la UPI ni la AP dirán una sola palabra al mundo de lo que está ocurriendo hoy aquí en Cuba. Bueno sería preguntarle a la UPI y a la AP qué le van a decir al mundo de lo que está ocurriendo hoy en Cuba. Seguramente, no sería extraño que si mencionan una sola palabra digan que en la Plaza de la Revolución se han reunido unos cientos de jóvenes a festejar la instrucción de algunos analfabetos; no sería extraño, porque si no dice eso, tendrá que guardar forzosamente silencio. Y si no guarda silencio, ¿qué va a informar al mundo? ¿Cómo la UPI y la AP van a informar al mundo de lo que está sucediendo hoy en Cuba? ¿Cómo van a reseñar este acto? ¿Cómo van a confesar ante el mundo que la Revolución Cubana, movilizando a sus jóvenes estudiantes, movilizando a su vanguardia obrera, movilizando a sus trabajadores de la enseñanza, ha liquidado el analfabetismo (Aplausos), situándose en el primer lugar de América en cuanto al índice de personas que saben leer y escribir?

¿Cómo van a proclamar ante el mundo su derrota? ¿Cómo van a reconocer ante los demás pueblos, pueblos de América, algunos de los cuales cuentan con un 80% de analfabetos, pueblos como Venezuela y Colombia —visitados recientemente por el señor Kennedy... (Exclamaciones)— donde el analfabetismo asciende a un 50% de la población?

¿En qué situación quedarían los títeres, en qué situación quedarían los vendepatrias que sirven al imperialismo en América? ¿En qué situación quedaría el hipócrita de Lleras Camargo y el desvergonzado de Rómulo Betancourt? (Exclamaciones). ¿En qué situación ante sus propios pueblos, gobernantes traidores, gobernantes vendidos, gobernantes al servicio de la explotación y del imperialismo, gobernantes retrógrados, gobernantes que persiguen a los obreros, y asesinan a los estudiantes, gobernantes por cuya culpa es cada vez mayor el hambre y la incultura en América; en qué situación quedan esos miserables traidores que se prestan a la conjura contra la patria cubana, que se reúnen con los imperialistas para promover la destrucción de nuestra Revolución y de nuestra patria? ¿En qué circunstancias quedan, si los imperialistas tienen que admitir que en solo un año la Revolución Cubana ha liquidado el analfabetismo? (Aplausos). ¿En qué situación quedan si, además, tienen que admitir que el pueblo de Cuba ha liquidado el analfabetismo el mismo año en que tuvo que rechazar el ataque de los mercenarios organizado por los imperialistas? (Aplausos). ¿En qué situación queda el imperialismo, y los vendepatrias de América que lo sirven, si tienen que reconocer que nuestro pueblo, en medio de la agresión económica, el bloqueo imperialista, el hostigamiento incesante, las maniobras de aislamiento y los ataques armados, no solamente la Revolución ha permanecido incólume, no solamente la Revolución ha permanecido en pie y firme, sino que la Revolución va venciendo todos los obstáculos, la Revolución ha rechazado todos los ataques y la Revolución, además, se ha cubierto con la gloria de haber ganado esta batalla por la Educación sin precedentes en la historia del mundo?

Por eso les decía que al liquidar el analfabetismo, nuestro pueblo ha dejado al imperialismo sin argumentos, el imperialismo tiene que guardar silencio. ¡Qué pena para el imperialismo!, ¡qué vergüenza para el imperialismo!

¡Qué vergüenza para el imperialismo que trató de ahogar en sangre esta noble cruzada de nuestro pueblo! ¡Qué vergüenza para el imperialismo que en medio de la cruzada nos atacó! ¡Qué vergüenza para el imperialismo, cuyos esbirros a sueldo asesinaron maestros, asesinaron brigadistas "Conrado Benítez" y asesinaron brigadistas obreros "Patria o Muerte! ¡Qué vergüenza para el imperialismo que, sobre la mancha de sangre que constituyó el crimen de Conrado Benítez, sobre la mancha eternamente ignominiosa de sangre y de cobardía que constituyó el asesinato de Manuel Ascunce, sobre la mancha eternamente aborrecible del asesinato del obrero que se fue a enseñar a los campesinos, Delfín Sen Cedré; qué vergüenza para el imperialismo comprobar que el crimen fue inútil, comprobar que el asesinato de un maestro humilde de nuestro pueblo, Conrado Benítez, se convirtió en 100 000 brigadistas "Conrado Benítez"! (Aplausos).

¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza que el terror que trataron de sembrar con el asesinato de ese adolescente se convirtiera en el valor, el coraje, la grandeza, la firmeza y la decisión por parte de las madres, de los padres y de los jóvenes que hicieron posible el éxito que festejamos en el día de hoy! (Aplausos).

¡Qué vergüenza y qué acusación! Cuando nosotros, hondamente conmovidos, escuchábamos las notas del corneta, tocando a silencio, veíamos en cada nota vibrante una acusación a los criminales, una acusación eterna a los cobardes.

¡Este minuto de hoy, este minuto de silencio en memoria de los que cayeron, este minuto de dolor y de recuerdo a los que no nos acompañan pero que con su vida pagaron el noble tributo de nuestro pueblo, este minuto será un minuto inolvidable, será un minuto eterno, porque en ese minuto se juntó el júbilo con la tristeza, se juntó la alegría con el dolor, se juntó el premio y con el precio de ese premio, se juntó la esperanza con la indignación, se juntó la generosidad con la ira!

Porque, ¿qué puede contrastar más, ante cualquier mente humana, ante cualquier corazón humano, que hechos como este de hoy, alegría como esta de hoy, júbilo como este de hoy, en que nuestras dos banderas, la bandera gloriosa de nuestros mambises, la bandera gloriosa de todos nuestros héroes (Aplausos), se levanta junto a la otra bandera gloriosa, junto a la otra bandera gloriosa que ustedes han conquistado, la bandera que dice: "¡Cuba, Territorio Libre de Analfabetismo!"? (Aplausos).

¡Qué contraste, entre una obra tan extraordinaria, tan generosa, con los crímenes tan repugnantes, tan odiosos, tan egoístas, tan miserables, tan cobardes!

Nosotros, los revolucionarios, hemos levantado esas dos banderas, que significan todo lo que es la Revolución y todo lo que quiere la Revolución, y las hemos puesto en el mástil más alto de América, mientras los contrarrevolucionarios han hundido su bandera odiosa de explotación y de traición en un abismo de lodo y de sangre. Y eso es lo que contrastamos hoy aquí, como argumento irrebatible, argumento elocuentísimo, de lo que es la Revolución y de lo que es la contrarrevolución, lo que es el espíritu de fraternidad entre los hombres, lo que es el espíritu de generosidad entre los hombres, lo que es el amor entre los seres humanos, y lo que es el espíritu egoísta, el espíritu de odio, el espíritu de explotación, de los miserables, de la escoria humana, de lo que nosotros hemos llamado gusanos, gusanos de Cuba, los contrarrevolucionarios que sirven a los imperialistas, y gusanos del mundo, los imperialistas que apoyan a todos los gusanos de todos los pueblos donde haya explotación y donde hay injusticia (Aplausos).

¡Qué vergüenza!, ¡qué vergüenza para los imperialistas! ¡Que hable ahora el señor Kennedy (Exclamaciones), que diga qué opina de esta Campaña de Alfabetización!, que le pregunte un periodista, en cualquier oportunidad —si hay algún periodista humorístico en Estados Unidos— que le pregunte qué opina de esta victoria de la Revolución Cubana, y que le pregunte si a los pueblos de América, con su "Alianza para el Progreso" —alianza para un "progreso" entre comillas, que quiere decir alianza para la explotación, alianza para el coloniaje, alianza con los privilegios, alianza con las castas reaccionarias, alianza con los vendepatrias, alianza con los explotadores, para evitar una cosa que se llama revolución (Aplausos), para evitar una cosa que se llama ejemplo, para promover el asesinato, la represión brutal, a fin de evitar lo que se llama justicia, lo que sí puede llamarse progreso, lo que se llama libertad, lo que se llama independencia, lo que se llama felicidad de un pueblo— pregúntenle, si hay algún humorista, si su famosa "democracia representativa", tan bien representada en el señor Rómulo y en el señor Lleras Camargo (Exclamaciones), puede realizar una obra semejante; que le pregunten si su podrida "democracia" es capaz de contar con el pueblo para una obra semejante; que le pregunten a "don Rómulo" (Exclamaciones), si él puede pedirles a los estudiantes que se vayan a alfabetizar a los llanos de Venezuela, o a las montañas de los Andes; que le pregunten si puede movilizar su podrida "democracia representativa" a la masa obrera.

¡Ah!, ¡no puede! Y, ¿por qué no puede?, ¿por qué no puede contar con la juventud, tan sana y tan generosa en cualquier parte del mundo? ¿Por qué no puede contar con los obreros? ¿Por qué no puede contar con el pueblo? ¡Ah!, ¡no puede contar con los jóvenes, no puede contar con los estudiantes, no puede contar con los obreros, no puede contar con el pueblo!

¿Qué democracia es esa? ¿Cómo van a intentar seguir introduciendo de contrabando en la mente de los hombres esa podredumbre, esa basura, esa porquería que ellos llaman "democracia representativa"? (Aplausos).

Conque no pueden contar con el pueblo, no pueden contar con la juventud, no pueden contar con los obreros, ¿y cómo nosotros, los revolucionarios cubanos, cómo la Revolución Cubana sí puede contar? Que nosotros sepamos, lo que ocurre allí es que a los estudiantes los están balaceando en las calles, y en un país donde hay del 50 % al 60 % de analfabetos, donde no hay maestros, donde cientos de miles de niños están sin escuelas, un país sometido al imperialismo, persiguen y balacean a los estudiantes, clausuran las escuelas y universidades... ¿A quién le van a decir que eso es democracia?

Allí, donde se persigue al obrero, se balacea y se agrede incesantemente al pueblo, ¿a quién le van a decir que es democracia? y, ¿a quién van a seguir engañando en el mundo con sus mentiras, cada vez más cretinas, cada vez más estúpidas, cada vez más absurdas, sobre la Revolución Cubana? ¡Ah!, este pueblo que vive bajo la esclavitud —dicen los imperialistas—; ¡ah!, este pueblo desdichado, este pueblo desdichado, esta revolución tan horrible, tan terrible; ¡ah!, esta Revolución no es democrática. ¿Y cómo entonces puede contar con toda la masa juvenil, sana y generosa de la patria? (Aplausos). ¿Cómo puede contar con toda la masa de los trabajadores? ¿Cómo puede contar con la masa del pueblo? ¿Cómo se puede llenar esta gigantesca plaza de jóvenes que retornan vencedores, de obreros que retornan vencedores, de maestros que retornan vencedores? (Aplausos prolongados). ¿Cómo puede permanecer esa gigantesca masa bajo la lluvia, sin comer, sin beber? ¿Cómo recién cumplida una gran tarea piden más tarea en bien de la patria? (Aplausos).

¿A qué mentalidad, a qué hombre en el mundo le pueden seguir introduciendo de contrabando la ridícula idea de que socialismo es esclavitud y es opresión? ¿A qué hombre le pueden seguir introduciendo la mentira de que aquello que es persecución de jóvenes, asesinato de estudiantes y de obreros, analfabetismo, niños sin escuela, falta de esperanza, opresión, explotación y traición, es bueno, y que esto, esto que han hecho ustedes, esta proeza incomparable, los éxitos de este pueblo, todos los niños con escuelas y con maestros, todos los jóvenes con oportunidad de estudiar, todo el pueblo sabiendo leer y escribir, toda la juventud, todas las manos honradas de los que trabajan junto a la Revolución, a quién le van a decir que lo bueno es aquello y que lo malo es esto? ¿A quién se lo van a decir en un continente como el continente de América, donde había 70 millones de analfabetos y hoy hay 69 millones de analfabetos, porque hay que descontar los nuestros? (Aplausos).

Los imperialistas, que tienen en Africa un continente de 100 millones de analfabetos, ¿a quién van a seguir engañando y embutiendo en el mundo? Y eso es lo que les hace a ellos intolerable la Revolución Cubana, que por la Revolución Cubana ya no pueden engañar a nadie en América, y por la Revolución Cubana se les hace cada vez más difícil engañar a nadie en el mundo.

¡Señor Kennedy, señores imperialistas (Exclamaciones), señores títeres!, ¡socialismo es esto!; democracia, verdadera democracia que representa los intereses del pueblo, ¡eso es el socialismo! Y esta victoria, esta histórica victoria que a la patria cubana no podrá nadie arrebatar, ¡esto es el socialismo! (Aplausos).

Y esta victoria, esta victoria extraordinaria, ganada por nuestro pueblo en medio de bloqueos y de agresiones, ¡eso es socialismo; ese entusiasmo del pueblo, esa presencia de las masas, esa firmeza de las masas, esa decisión y ese valor de las masas para combatir y para defender la patria, eso es socialismo! (Aplausos). ¡Esa capacidad de crear, ese sacrificio, esa generosidad de unos hacia otros, esa hermandad que hoy reina en nuestro pueblo, eso es socialismo! (Aplausos). Y esa esperanza, esa gran esperanza de mañana, ¡eso es socialismo!, y por eso ¡somos socialistas!, y por eso, ¡seremos siempre socialistas!, ¡por eso somos marxista-leninistas!, ¡y por eso seremos siempre marxista-leninistas! (Aplausos). ¡Y por eso no son los dirigentes, es el pueblo, son las masas las que levantamos la mano y decimos y repetimos que somos y seremos marxista-leninistas! (Ovación y exclamaciones de: "¡¡Fidel, Jruschov, estamos con los dos!!")

¿No quiere socialismo el imperialismo? ¡Pues bien, le daremos tres tazas de socialismo! (Risas y Aplausos).

Y ahora, ¡que nos condenen... que nos condenen, que se reúnan para condenarnos! ¿Con qué derecho, con qué razón? ¡Serán cínicos, serán descarados estos señores del imperialismo! (Exclamaciones). ¡Pretender condenarnos diciendo que somos una amenaza! ¡Sí, somos una amenaza, pero una amenaza moral, una amenaza, sencillamente, por los éxitos que hemos logrado, una amenaza espiritual! (Aplausos). ¡Esa es nuestra culpa: el hecho de que la Revolución haya triunfado y haya tenido éxito, y que ese éxito despierte admiración en los pueblos de América!; esa es nuestra culpa. Pero ellos, ellos no son una amenaza espiritual ni moral, ¡ellos son una amenaza física!

¿Cómo van a acusarnos de agresión los muy descarados que han mantenido a su flota frente a Santo Domingo para mantener allí el trujillismo? ¿Cómo van a acusarnos de intervención, ellos, que no han cesado de intervenir en nuestro país, de preparar sabotajes y agresiones, que han llegado, incluso, a intervenir en nuestro país con ejércitos mercenarios? ¿Cómo van a acusarnos de intervenir, ellos, que están tratando de filtrar elementos saboteadores por nuestras costas, elementos asesinos, elementos al servicio de los imperialistas, que están tratando de filtrar en nuestro territorio, y elementos que les vamos a aniquilar sin que quede uno solo? ¡Y a cuantos introduzcan aquí, se los vamos a aniquilar sin salvación posible! (Aplausos).

¿Cómo van a acusarnos, estos descarados, si nosotros tenemos pruebas, si algunos de esos elementos que han tratado de filtrar se los hemos capturado y han hablado y han dicho en qué base americana se están entrenando, y qué americano los enroló, y qué americano los envió, y qué agente de la CIA les dio las instrucciones?; ¿cómo pueden ser tan descarados y tan cínicos que en el mismo momento en que están convocando a una conferencia para condenar a Cuba, estén continuando en la realización de todos estos hechos agresivos?

Tenemos pruebas, y las vamos a presentar; y las vamos a presentar donde sea necesario. ¡Qué descarados! Y encima de ser tan descarados, son tan ilusos que creen que con tamaña desvergüenza nos van a intimidar, que creen que con tamaño descoco nos van a asustar, que creen que no les vamos a resistir. Es preciso que sean demasiado brutos, y demasiado estúpidos, para que a estas horas no comprendan que este pueblo va a resistir, ¡vengan los imperialistas solos, vengan acompañados, vengan sin pretexto, o vengan como vengan! (Aplausos). ¡Es preciso que sean demasiado brutos, demasiado analfabetos (Risas), para que a estas horas no se den cuenta de que nuestro pueblo está decidido a resistir y que nuestro pueblo resistirá, y que a nuestro pueblo no lo podrán aplastar, y que en nuestra patria se combatirá mientras haya un hombre, una mujer, un anciano, un joven o un niño! (Aplausos); ¡que nuestra patria no dará tregua a ningún invasor, que nuestra patria es invencible, porque está dispuesta a resistir, y porque la resistencia de Cuba despertará un eco universal de indignación contra los criminales imperialistas! ¡Y que la resistencia de Cuba —si nos agreden— va a ser la sepultura del imperialismo! (Aplausos).

Porque el imperialismo no escarmentó con lo de Girón, no escarmentó y quiere volver a agredirnos, pero, además, no está dispuesto a sufrir otra derrota. Pues que se resignen de antemano a tener otra derrota ¡o a desaparecer! Porque la resistencia de Cuba no podrán doblegarla, y la resistencia de Cuba tendrá la solidaridad del mundo entero (Aplausos). ¡Y la agresión a Cuba sería una derrota peor y más vergonzosa que la de Girón, o el fin del analfabetismo! ¡Entiéndalo bien, señor Kennedy: si en este Año de la Educación en que todo el que no sabía leer ni escribir en Cuba, ha aprendido, usted no ha aprendido nada, pues aprenda la lección de Girón, aprenda la lección de la historia! (Aplausos).

Compañeros brigadistas: ustedes me han repetido muchas veces que les diga qué nuevas tareas tenemos para ustedes (Exclamaciones de: "¡Sí!"). Pues bien, tenemos tareas, muchas tareas para ustedes (Aplausos y exclamaciones de: "¡Venceremos!"). Bien, voy a empezar. Hay bastantes tareas, hay tareas para todos y vamos a ver si logramos realizarlas. Voy a explicarlas despacio.

Primero: necesitamos —presten atención para que cada uno escoja—, necesitamos 2 000 graduados de sexto grado (Exclamaciones) —tengan calma—, para el curso de iniciación de los estudios del magisterio, que se desarrollará durante un año y después, en Topes de Collantes, durante dos años, y así sucesivamente. Necesitamos 2 000 graduados de sexto grado para ese curso de iniciación, que se desarrollará en San Lorenzo y en las Minas del Frío, sean muchachos o sean muchachas, sean del campo o sean de la ciudad. Necesitamos 2 000 que quieran ingresar en ese curso, para que después sigan estudiando para maestros y que tengan, por lo menos, aprobado el sexto grado. Esta es una tarea (Aplausos). Vayan escogiendo, que hay donde escoger.

Segundo: necesitamos 1 300 graduados de secundaria básica (Aplausos), para la escuela de maestros primarios de Topes de Collantes, que lleva el nombre de "Manuel Ascunce" (Aplausos).

Repito: 1 300 graduados de secundaria básica para la escuela de maestros primarios de Topes de Collantes, muchachos o muchachas; los estudios tienen dos años de duración, al cabo de los cuales se expedirá a los alumnos el título de maestros de primer ciclo que los capacita para ejercer en aulas de primero a cuarto grado; dos años adicionales convertirán a los graduados en maestros del segundo ciclo, capacitados para ejercer además en aulas de quinto y sexto grados, sean de la ciudad o sean del campo.

Tercero: necesitamos 5 000 graduados de sexto grado para cursar estudios en las escuelas tecnológicas industriales (Aplausos), sean de la ciudad o sean del campo.

Hay más: necesitamos —todos estos son becados— 2 500 graduados de secundaria básica para iniciar sus estudios en los institutos tecnológicos industriales (Aplausos). Es decir, 5 000 graduados de sexto grado para las escuelas tecnológicas industriales, es decir, el nivel inferior, y 2 500 graduados de secundaria básica para iniciar sus estudios en los institutos tecnológicos industriales, sean de la ciudad o sean del campo. ¿Está claro? (Exclamaciones de: "¡Sí!"). Bien, todo esto, brigadistas con preferencia (Aplausos).

Necesitamos 2 300 graduados de octavo grado para ingresar como becados también en la escuela Héroes de Girón para profesores del idioma ruso (Aplausos), sean muchachos o muchachas, de la ciudad o del campo. Seguirán estudiando, naturalmente, su bachillerato; es decir, su secundaria y su preuniversitario, pero al mismo tiempo recibirán enseñanza que los capacite como profesores del idioma ruso; no estudiarán solo eso, sino que seguirán estudiando la secundaria básica y el preuniversitario. Para eso necesitamos     2 300 de octavo grado para ingresar también como becados, preferentemente brigadistas (Aplausos).

Necesitamos 200 graduados de secundaria básica para estudiar, como internos en la escuela de idiomas, otros idiomas distintos que los capacitará para desempeñar diversas funciones: intérpretes, traductores, en los organismos estatales; es decir, 200 para distintos idiomas en la escuela de idiomas; la otra escuela es la de profesores del idioma ruso y, además, sigue siendo escuela secundaria y después preuniversitario. ¿Entienden? ¿Está claro? (Exclamaciones de: "¡Sí!").

Necesitamos —y estas son muchachas, hay discriminación aquí para los muchachos— 1 500 muchachas brigadistas —estas tienen que ser brigadistas—, brigadistas ciento por ciento; 1 500 para una escuela especial también de maestras que se desarrollará también en la escuela Héroes de Girón, en la cual estudiarán por la mañana instrucción primaria, por la tarde teoría política y económica, y por la noche trabajarán enseñando en las escuelas nocturnas para domésticas.

Por lo tanto, tienen que ser muchachas muy trabajadoras y de mucha calidad, que estén en primero o en segundo año de secundaria básica. ¿Entienden? Escuela de mucha disciplina, escuela de mucho trabajo. Seguirán después estudiando, enseñando y estudiando. Y hay un programa para esas escuelas.

Fíjense, es distinto, para que no haya confusión. Son 2 000 de sexto grado... Voy a aclarar bien: 2 000 que tengan sexto grado para el curso de iniciación en San Lorenzo; 1 300 que estén graduadas de secundaria básica para la escuela de maestros de Topes de Collantes. Y estas 1 500 tienen que tener más de sexto grado, es decir que tienen que tener, por lo menos, aprobado el séptimo o el octavo grado; son las que van a la escuela Héroes de Girón a estudiar para maestras primarias y, además, van a dar clases, es decir, van trabajar por las noches. ¿Está bien claro eso? (Exclamaciones de: "¡Sí!"). Vayan anotando.

Necesitamos para estudios de arte, es decir, arte dramático, artes plásticas y algunos instrumentos musicales, necesitamos 1 500. Es decir, más o menos, alumnos de secundaria básica que estén estudiando en primero, en segundo o tercer año; 1 500 para la Academia Nacional de Arte. Es decir que es un estudio largo, no de instructores —déjenme aclarar—, sino van a estudiar esas artes en la Academia Nacional, que empieza a funcionar también a principios de año.

Ahora, para instructores de arte, que es un curso de dos años, para ir a enseñar en cooperativas y granjas, es decir, de canto, de baile, teatro, necesitamos 1 500.

Entiendan bien: 1 500 para la Academia Nacional de Arte van a estudiar largos años, y 1 500 para la escuela de instructores de arte, que es para dos años. Es decir, no van a estudiar para artistas, sino que van a estudiar para instructores en un curso intensivo. ¿Entendido? (Exclamaciones de: "¡Sí!"). Bien, ¡falta todavía!

Necesitamos 4 000 —en todas estas cosas que he señalado, menos en la de maestras para Héroes de Girón, que van a enseñar a las domésticas, en todas son muchachos o muchachas; en la escuela Héroes de Girón para maestras, serán muchachas—... Ahora bien, necesitamos 4 000 estudiantes que hayan terminado la secundaria básica, o que estén estudiando preuniversitario, para estudiar enseñanza preuniversitaria. Es decir, con destino después a la universidad necesitamos 4 000.

Desde luego, en este caso hay que darles preferencia a los que ya terminaron la secundaria básica y viven en un pueblo donde no hay secundaria básica. ¿Entienden? (Exclamaciones de: "¡Sí!"). Preferencia a los brigadistas que tienen la secundaria básica y en el pueblo donde viven no hay secundaria básica. Eso en primer lugar; porque hay que darles oportunidades a otros jóvenes aunque no sean brigadistas, pero preferencia: brigadistas que hayan aprobado secundaria básica, ¿entienden?, y que no haya secundaria básica, es decir, no haya preuniversitario, no haya preuniversitario en el pueblo donde está. Preferencia a esos. Y, además, a los brigadistas que, aunque haya preuniversitarios donde ellos estudian, sea la familia extremadamente pobre, ¿comprenden?

Vamos a suponer un brigadista que tiene muchos hermanos, que la familia tiene un ingreso escaso, y que aunque haya preuniversitario en el pueblo donde viva él necesite una beca. ¿Entendido? (Exclamaciones de: "¡Sí!").

Preferencia: para los muy pobres, para los que tienen menos ingresos, aunque haya preuniversitario en el pueblo de donde sean, o en cualquier caso de un brigadista que no tenga preuniversitario en el pueblo donde vive. ¿Entendido? Esos tienen ahí preferencia.

Es decir que estas 4 000 becas son para brigadistas, repito, que aunque vivan en pueblos donde hay preuniversitario, su familia tenga una situación económica muy apretada; o de brigadistas que viven en pueblos donde no hay preuniversitario, y por lo tanto, no podrían estudiar allí. ¿Entendido? (Exclamaciones de: "¡Sí!").

Y me faltan 20 000. Pero estas 20 000, fíjense bien... También hay que darles preferencia. Preferencia: —estas 20 000 son para muchachos que tengan aprobado el sexto grado, ¿entienden?, y quieran estudiar secundaria básica y en los pueblos donde vivan, centrales azucareros o pueblos pequeños, no haya secundaria básica—... ¿Entienden?

Es decir, para los brigadistas, con preferencia, que hayan aprobado el sexto grado, quieran estudiar secundaria básica para estudiar después preuniversitario y en la universidad, o para estudiar después en un instituto tecnológico —¿entienden?—, y, sin embargo, habiendo aprobado el sexto grado viven en el campo o viven en un central azucarero, o viven en un pueblito donde no hay secundaria básica; o bien estudiantes brigadistas que, aunque vivan en un pueblo donde hay secundaria básica, su familia tenga una situación muy apretada y, en consecuencia, considere que para poder estudiar necesita una beca. ¿Está claro eso?

Voy a repetir. Preferencia: a brigadistas que hayan aprobado el sexto grado y que en su pueblo no haya secundaria básica, y que él quiere estudiar secundaria básica, para después estudiar preuniversitario y después estudiar una carrera universitaria; o bien estudiar secundaria básica, para ingresar después en un instituto tecnológico y, sin embargo, no puede porque en su pueblo no hay secundaria básica; o bien un brigadista que quiere estudiar secundaria básica y en el pueblo donde vive hay secundaria básica, pero su familia, por ser muchos hermanos, por tener bajos ingresos, tiene una situación apretada y él considere que realmente necesita una beca para poder estudiar. ¿Entendido? (Exclamaciones de: "¡Sí!").

Después de satisfechos esos casos, estas becas servirán también para otros estudiantes, aunque no sean brigadistas, que vivan en pueblos donde no hay secundaria básica, o la situación de su familia sea muy apretada. Pero preferencia: brigadistas, lo cual hace un total de 40 800 becas.

A eso hay que añadirle las becas para los estudiantes universitarios, las becas para los que están estudiando ya en la escuela de instructores de arte y otras muchas escuelas. Esto es solo en el planteamiento este con respecto a ustedes.

Esto quiere decir que por lo menos de 20 000 a 30 000 brigadistas pueden estudiar como becados en todos esos centros, y tendrán preferencia en la aceptación. Todos los demás casos, el derecho por igual para todos, excepto en los 4 000 de preuniversitario y en los 20 000 de secundaria básica, que se les dará preferencia a los que no tienen secundaria en su pueblo, o a los que son demasiado pobres.

Y en las 1 500 para Héroes de Girón, que deben ser muchachas. En todos los demás se tendrá en cuenta sencillamente la solicitud y la condición de brigadista, y el deseo de obtener esos estudios.

Desde luego, a lo mejor son muchos miles, pero de todas formas ustedes deben tener en cuenta lo siguiente: que hay muchos de ustedes que pueden estudiar también en las escuelas técnicas del propio pueblo, ¿entienden?; pueden estudiar en las escuelas técnicas del pueblo donde viven. Hay otros que, por la situación de su familia, sus ingresos, pueden estudiar en la secundaria básica del pueblo donde vive, o en el preuniversitario, de manera que no tenga necesidad de beca para preuniversitario o para secundaria básica. ¿Comprenden?

Entonces, esos casos deben estudiar en las secundarias básicas y en los preuniversitarios de los sitios donde vivan. Yo creo que todo eso está claro.

Y los que no sean becados, ¿qué tareas tienen? ¡Ah!, pues tienen la tarea de estudiar también.

Eso es lo que nosotros queremos decirles que tienen que hacer. Ya hemos liquidado el analfabetismo, pues bien: ¡Ahora tenemos que seguir! En primer lugar, la campaña de seguimiento que tienen que realizar maestros y los trabajadores de la enseñanza. Pero la tarea más importante de ustedes... ¡ah!, pues lo voy a decir: tenemos necesidad de que los 100 000 brigadistas se hagan técnicos, se gradúen en los institutos, se hagan profesores de idioma, se hagan ingenieros, se hagan médicos, se hagan economistas, se hagan arquitectos, se hagan pedagogos, se hagan técnicos especializados (Aplausos). Tenemos extraordinaria necesidad de eso.

La Revolución, después de haberles pedido el esfuerzo que han hecho en la alfabetización, después de haberles pedido que llevaran por valles y montañas la enseñanza, ahora les pide que se hagan técnicos, que se hagan ingenieros, que se hagan economistas, que se hagan maestros, que se hagan instructores de arte, que se hagan artistas, que se hagan profesores (Aplausos).

Ahora tienen que trabajar con ustedes, ahora tienen que trabajar con ustedes, ahora tenemos necesidad de seguir adelante; pero de seguir adelante intensivamente, de seguir adelante con toda urgencia. Ahora tenemos que trazarnos otras metas, ahora tenemos que trazarnos otras proezas.

Por ejemplo: es imprescindible que para el año 1964 ingresen miles y miles de bachilleres para estudiar en las carreras técnicas; necesitamos eso y debemos, por tanto, proponernos que de los 20 000 becados de secundaria básica, por lo menos 2 000 puedan hacer dos años la secundaria y el preuniversitario.

Pues bien, eso es posible. Con el entusiasmo que ustedes tienen, con la experiencia que han adquirido, con la necesidad que tiene el país y con las cosas que se pueden hacer en una revolución, estamos seguros de que uno de cada cuatro estudiantes —de esos becados— lo puede hacer.

Así que, en el primer trimestre vamos a seleccionar los 5 000 mejores alumnos, y vamos a trabajar con ellos en cursos intensivos para graduar, por lo menos,   5 000, de manera que puedan ingresar en la universidad en 1964. Nuestra economía lo exige, la Revolución lo exige. Y después que nosotros hemos visto lo que ustedes han hecho este año, nosotros creemos que ustedes son capaces de realizar cualquier proeza, cualquier tarea, por difícil que sea (Aplausos).

Ahora bien: ustedes han recibido unas planillas, pero puede haber algunos que no las reciban, puede haber planillas que se pierdan. Y para que no haya oportunidad de que nadie se quede sin viabilizar su solicitud, todos ustedes, los que quieran acogerse a estos planes, los que tengan, además, necesidad, porque puede haber muchos que quieran estudiar secundaria básica y puedan hacerlo en su pueblo, o que puedan estudiar preuniversitario; todos los que deseen acogerse a estos planes, y tengan necesidad, envíen tan pronto lleguen a sus pueblos un telegrama a la Comisión Nacional de Alfabetización —además de haber llenado las planillas— solicitando el tipo de beca que desean para determinado estudio, diciendo la dirección, expresando su condición de brigadistas y el lugar donde alfabetizaron. Nada más. Puede ser que en algunas haya más solicitudes, y entonces haya que escoger, pero, de todas maneras, todos los que deseen acogerse a estos planes, para que nadie quede fuera.

Mañana en los periódicos pueden volver a leer todo lo que se ha dicho, por si queda alguna duda, ¿verdad? Y entonces, los que deseen estudiar para profesores de idioma ruso u otros idiomas, o maestras, o maestros, es decir, instrucción, maestros primarios, para ir a las Minas del Frío, o porque ya tienen aprobada la secundaria básica, y quieren ir a la escuela "Manuel Ascunce", o porque están en séptimo u octavo grado y quieren acogerse al plan de maestras primarias, o quieren estudiar arte, o quieren estudiar instructores de arte, o quieren estudiar en un instituto tecnológico, o quieren estudiar en una escuela técnica, lo expresan así. Y entonces, en la Comisión reciben todas las solicitudes.

¿Saben por qué? Porque el curso empieza en enero. Casi todos estos cursos —quizás se retarde un poco el de la Academia Nacional de Arte, un mes—, pero todos los demás empiezan en enero. Así que, tan pronto lleguen, los que quieran acogerse a estos planes pongan su telegrama. Van a protestar en el correo del pueblo, y todo eso: quizás sea mucho trabajo, pero pongan su telegrama, porque urgentemente hay que seleccionar y hay que decidir.

De esta manera vamos a simplificar los trámites, y todos tienen oportunidad, sin que se quede nadie sin oportunidad porque se pierda, se extravíe o no haya recibido la planilla. De esta manera, en muy breve tiempo podemos dejar resueltos todos estos problemas.

Yo les ruego que estudien cuidadosamente todas estas palabras, para que ya decidan. Esto significa una extraordinaria oportunidad para todos, sobre todo para desarrollar la vocación de ustedes, para estudiar los que no tengan recursos para estudiar; esto significa la oportunidad de que con los preuniversitarios que se han abierto, las secundarias que se han abierto, las escuelas técnicas que se han abierto, y las becas que se han concedido, cualquiera de ustedes, jóvenes compañeros, cualquiera de ustedes que han sido capaces de realizar tan gran proeza, cualquiera de ustedes que han sido capaces de llevar la luz a nuestros campos, cualquiera de ustedes que son jóvenes que tienen el mundo y el porvenir en sus manos, que tienen una vida fecunda y creadora, una vida extraordinaria por delante, tengan esta oportunidad como un premio por el trabajo que han realizado (Aplausos), como un premio por el amor a la patria, como un reconocimiento del pueblo por lo que han hecho, como fruto del trabajo que ya han realizado, como legítimo derecho que se han ganado, como juventud que ha sido capaz de escribir una de las páginas más hermosas en la historia de la educación y de la cultura (Aplausos).

¡Adelante, compañeros, hacia las nuevas metas, a cumplir las nuevas promesas, a cumplir las nuevas tareas, a hacerse maestro, a hacerse técnico, a hacerse médico, a hacerse profesores, a hacerse ingeniero, a hacerse intelectuales revolucionarios! (Aplausos).

¡Viva nuestra juventud gloriosa, nuestra juventud heroica! (Aplausos).

¡Vivan nuestros trabajadores revolucionarios, nuestra clase obrera que, junto a la juventud, supo ganar esta batalla! (Aplausos).

¡Vivan todos los maestros, todos los trabajadores de la enseñanza! (Aplausos).

¡Vivan todos los compañeros que dirigieron y que hicieron posible —con su acertada dirección— este éxito! (Aplausos).

¡Viva la Revolución Cubana! (Exclamaciones de: "¡Viva!").

¡Viva el socialismo! (Exclamaciones de: "¡Viva!").

¡Patria o Muerte! (Aplausos).

¡Ya vencimos, y seguiremos venciendo!

(Ovación).

(Tomado de: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f221261e.html)