Zenea: el espíritu de un romántico

Por Mabiel Hidalgo Martínez

<< Juan Clemente Zenea (1832-1871). Fototeca de la BNCJM.

Páginas centenarias impregnadas de historias, sentimientos e inquietudes, son el legado que el poeta romántico Juan Clemente Zenea (24 febrero 1832-25 agosto 1871) devela a través de su papelería personal, custodiada por el Fondo de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM). A 180 años de ver la luz su genio creador, se propone un acercamiento a ese tesoro documental, inédito en su gran mayoría, que descubre una parte importante de su vida amorosa y familiar.

Volúmenes que contienen las cartas dirigidas a su esposa María Luisa Mas y las que ella le enviara en su etapa de noviazgo y en los dos primeros años de casados, constituyen el grueso de la colección. Certificado de matrimonio, Fe de bautismo de la hija anhelada, así como el pasaporte de Zenea y otros documentos, se presentan ante los estudiosos de la vida y obra del intelectual bayamés.

Luego de sus amores con la actriz estadounidense Adah Menken, fuente de inspiración de varios versos y protagonista de una gran pasión en su temprana juventud, el poeta anhelaba un amor que le trajese paz. Nuevas razones encuentra en la joven matancera María Luisa Mas Jiménez, hija de José Mas y Micaela María Jiménez, con quien inicia un noviazgo en mayo de 1855. Su profundo sentir se expresa en los versos que le escribe a su amada en carta del 22 de junio de 1855:

[…] Mi postrimer amor!
Hallé, por fin, el bien que yo quería,
Mi columna de fuego por la noche,
Mi columna de sombras por el dia,
Mi luz y mi pasion.” (1)


Fondo de Manuscritos de la BNCJM

El epistolario de Juan Clemente Zenea a María Luisa Mas contiene 78 cartas y algunas poesías publicadas en su libro Cantos de la tarde, en el período comprendido entre junio de 1855 y febrero de 1858.

Transcurren los primeros meses de amor de los novios, y entre los bailes de la sociedad habanera y las visitas al hogar de la familia Mas, Zenea se desborda en expresarle a su prometida cuánta admiración le inspiran su belleza y espiritualidad. El lunar, poema que le envía el 1 de julio de 1855, así lo refleja:

Dejó un arcángel las celestes salas
Para verte nacer, y enamorado
Te tocó junto al labio sonrosado
Con la ligera punta de sus alas.

Para aumentar tus naturales galas
Queda el lugar donde tocó manchado,
Y esto á tu faz tal expresión le ha dado
Que al mismo autor de ese lunar te igualas.

Yo que te adoro y que por dicha mia
Amante soy de una muger tan bella
Admirando tus gracias me embeleso;

Y para nada ambicionar querría
Donde el arcángel te dejó esa huella
Dejarte el alma entre la miel de un beso.


Fondo de Manuscritos de la BNCJM

La unión de ambos se oficializó el 10 de enero de 1857 en la iglesia de San Salvador del Cerro y meses después Zenea parte a New York, desde donde continua escribiéndole a su esposa.

El epistolario de María Luisa Mas a Zenea está contenido en dos volúmenes. Las cartas fechadas entre junio de 1855 y enero de 1858, desde La Habana, revelan a la mujer enamorada, sensible y con dones para la literatura. Los remitentes combinan fragmentos en francés como parte del galanteo amoroso que evidencia la cultura y el conocimiento que tenían ambos del idioma galo.

El 28 de noviembre de 1857 nació la única hija del matrimonio Zenea-Mas, a quien bautizaron como María de la Piedad Zenea Mas. El padre se encontraba en New York, lejos de la patria y del acontecimiento tan esperado por los esposos.

Esposa e hija de Zenea. Fototeca de la BNCJM.>>

La niña fue bautizada en la iglesia de San Salvador del Cerro, el 27 de enero de 1858, y así consta en la Fe de Bautismo que forma parte de la colección. Los padrinos fueron José Francisco Buz y Micaela María Mas.

Las últimas cartas que integran el epistolario de Juan Clemente Zenea están permeadas del sentimiento de añoranza hacia su familia, y en especial, a su hija: «Yo no tengo más que una idea que me domina: no tengo en mi alma más que la esperanza de ver a mi hija muy amada: lo demás es accesorio. Mi mundo se ha limitado, mi cielo está en Piedad».

Hermosos textos se tejen en las páginas de la colección, y reflejan el espíritu y los sentimientos del hombre sensible, poeta, periodista, del romántico que amó a su familia y sobre todo, a su patria.

Notas
(1) Se respetó la ortografía original de las poesías de Zenea.