La Segunda Guerra Mundial en Colección Especial de Recortes. Parte I

A propósito del Aniversario 67 de la derrota del fascismo.

  Por Carlos Manuel Valenciaga Díaz

No pueden ser bastante 67 años para olvidar o recordar pobremente el dolor que todavía emana de los sitios donde el fascismo escenificó una de las obras más criminales de la historia de la humanidad, ejecutada también por hombres que trocaron la ambición con sangre y el poder con muerte cegados por la xenofobia, el racismo y la supuesta superioridad aria.

La tragedia descrita por Ana Frank con solo 13 años en su diario no puede ser soslayada o leída con indiferencia. Volver a Epílogo de Nuremberg, el excelente libro sobre el juicio a los criminales fascistas que pudieron ser capturados vivos, en el que aparecen los datos horrendos que dejó al mundo “el inigualable Nacional-Socialismo”; Reportaje al pie de la horca, de Julius Fucik, o la Olga, de Fernando Morais, o la excelente literatura soviética que compartió la epopeya de su pueblo, es una manera de que los jóvenes se acerquen al conocimiento de aquel genocidio, por no hablar de la rica y reveladora filmografía u otras tantas expresiones del arte que se pusieron ante aquella encrucijada al servicio de la verdad y la paz.

La Primera Guerra Mundial no había resuelto las aspiraciones expansionistas de las potencias europeas y el Tratado de Versalles se había sentido como una puñalada inaceptable para algunos.

En 1924 el Plan Dawes abría la posibilidad de ayuda financiera de Occidente a Alemania; el interés general imperialista era lanzarla hacia el Este para el choque contra la URSS, lo que se demostró en octubre de 1925 con el Pacto del Rin o Tratado Sobre Garantías Recíprocas firmado por varios países europeos.

A esto se sumó que en 1929 el despegue de la crisis económica mundial del sistema capitalista giraba el rumbo imperialista a la militarización de su economía, para con ello intentar salir de la situación. Así las tendencias fascistas se abrieron paso. Mussolini en Italia (1922), Salazar en Portugal (1926), Horthi en Hungría, Pilsulki en Polonia, Antonescu en Rumanía, Boris III en Bulgaria fueron ejemplo de ello.

Por otra parte, los Estados Unidos aprobaban en el Congreso sus leyes de neutralidad mientras Hitler se fortalecía, rearmándose, llamando al servicio militar obligatorio.

El pie de esta foto dice irónicamente:
«Una tarde de domingo en Alemania. Todo habla de paz».
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En Munich Alemania, los días 29 y 30 de septiembre de 1938 los máximos dirigentes de Francia (Daladier), Gran Bretaña (Chamberlain), Italia (Mussolini) y Alemania (Hitler), firmaron unos acuerdos que significaron de hecho la capitulación de las democracias occidentales ante las pretensiones expansionistas de las potencias fascistas. Por el temor a un conflicto, que ya era sin embargo casi inevitable, París y Londres permitieron a Hitler anexarse la región de los Sudetes, territorio checoslovaco, lo cual alentó al Tercer Reich en su política de ambición territorial.

Así se creaban las condiciones para el inicio y desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.

En Cuba, como en muchos países, la prensa comenzó a reflejar diariamente el calvario de Europa desde la gestación misma del conflicto.

Resultado de aquel aluvión informativo, la Sala Cubana de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM) reúne en su área de manuscritos una Colección Especial de Recortes de la época, que incluye artículos completos de diferentes revistas y periódicos de reporteros tanto cubanos como extranjeros, junto a extraordinarias imágenes que sirven para adentrase en la piel de los que día a día sintieron o vivieron la mayor gesta bélica de la historia de la humanidad conocida hasta ahora.

Llegada a la BNCJM en 1998  de la mano de Ramón Alonso, resume en seis gruesos volúmenes con el título: Historia gráfica de la segunda guerra europea, 2 309 recortes que van desde el 27 de agosto de 1939 hasta el 31 de mayo de 1942 recogidos en 1 172 páginas, resultado de una paciencia que nos legó una memoria más.

Cubierta de los álbumes que contienen la colección. Los llamados Scrap Book o Libros de Recortes, característicos de la época, se vendían con diferentes tipos de encuadernación o se elaboraban por encargo con disímiles objetivos. Hoy forman parte de las colecciones especiales de muchas bibliotecas del mundo.

Hoy la colección está a la espera de historiadores, investigadores o estudiantes para contar de forma elocuente mediante sus imágenes, aquella triste verdad.

El extraordinario resumen comienza el 27 de agosto de 1939 con una introducción escalofriante titulada: “La situación europea”.

 «Con el discurso pronunciado el jueves pasado por el Primer Ministro Neville Chamberlain, se ha marcado claramente el contraste de dos fechas: la de septiembre de 1938, y la de este agosto del 39. Resumiendo la situación general y aludiendo a los cambios de comunicados entre él y el Canciller Hitler, la disyuntiva que se perfila en estos momentos es dolorosa y todo parece indicar que será muy difícil que Europa no caiga en lo peor, con el perjuicio, sino derrumbamiento, de la civilización occidental. Recogiendo la realidad más palpitante en estos momentos-movilizaciones, bloqueos navales en ciernes, fortificaciones, personajes, etcétera, etcétera, ofrecemos a nuestros lectores estas páginas, con las estampas más familiares en estos momentos que pueden ser el prólogo de un período de violencia en el mundo».

La traición de los occidentales y la falta de visión estratégica de Stalin impulsó a la URSS a buscar un acuerdo con Alemania, concretado en el llamado Pacto Ribbentropp-Molotoff, firmado en Moscú el 23 de agosto de 1939,una semana antes de la invasión alemana a Polonia.

<< La URSS firma con Alemania el Pacto Ribbentropp-Molotoff en presencia de Stalin.

Cebado en su propio odio, cimentado su poder en el falso nacionalismo con la promesa de reparar el abuso del Tratado de Versalles, Hitler, que ahora se sentía más fuerte, enervaba al pueblo alemán mediante una propaganda de mentiras repetidas muchas veces que pretendía convertir en verdad y engrasaba una poderosa maquinaria bélica al servicio de la cual estaban los mayores recursos del país.

El Feührer  se lanzó sobre Polonia con su guerra relámpago el 3 de septiembre de 1939. De inmediato la revista habanera Carteles de la misma fecha publicaba las primeras imágenes de las víctimas de la agresión.

Polonia confiaba en que sus aliados Francia e Inglaterra le ayudarían pero nada de eso sucedió. >>

Comenzaba la Segunda Guerra Mundial y el mundo entero se estremecía. Ya nada sería igual. La vida se tornó violencia y los días en la zozobra de quién sería el próximo espacio vital conquistado.

No obstante y a pesar de las consecuencias visibles para el pueblo polaco, otros países europeos persistían en mantener la inconcebible y desafortunada neutralidad.

Poco después los “neutrales” se convertirían en victimas del propio fascismo ante el cual pretendían ser indiferentes.

Uno tras otro fueron involucrados y agredidos los países europeos y la prensa reflejaba el hecho. El 14 de junio de 1940 era el turno de París.

…Las primeras víctimas de los raid aéreos en Francia. Una nota trágica ofrecen estos dos seres, madre e hija, muertas por una granada de avión. (Fotos Wide, remitida vía Nueva York). Para no olvidar.

La revista Bohemia seguía también en sus páginas el curso de los involucrados en la Guerra. En este número de octubre 20,1940, NO.42, se puede leer:

«”Objetivos militares” en Inglaterra». Tienen de dos a cinco años de edad, pero ya saben lo que significa el desgarrado alaridar de las sirenas de alarma: Un avión en lo más alto del cielo y la muerte que baja silbando a buscarles. Dócil, gravemente se acogen al refugio antiaéreo. ¿En qué código de los hombres se condena este crimen?

Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Suecia, Grecia entre otros serían invadidos.

Los resultados para los vencidos no podían ser peores.

…Racimos de ahorcados en las calles de Ralja, cerca de Belgrado. Represalias por el ataque a soldados nazis. Sacrificio de inocentes civiles lejos del frente de batalla. Gestapo y “nuevo orden”. Campo de concentración y “Lebensraum” en Yugoslavia, (Europa), abril de 1941.

Nadie quedaría fuera del peligro fascista. Quizás nunca se conozca cuántas víctimas civiles indefensas murieron a causa de la indiferencia, el supuesto miedo al comunismo y los coqueteos cobardes de los políticos de turno de entonces que permitieron que el nacismo se cebara en su odio.

No olvidar para ponernos al lado de las causas justas de manera firme, como ameritan por su gravedad los eventos de estos tiempos, evitará que aquel genocidio se repita.

 

N. del A.: Las imágenes y sus respectivos pies, forman parte de la Colección Especial de Recortes Historia gráfica de la segunda guerra europea, de la BNCJM.