La Segunda Guerra Mundial en Colección  Especial de Recortes. II Parte y final

La mirada desde Cuba

Por Carlos Manuel Valenciaga Díaz

La colección de recortes “Historia gráfica de la Segunda Guerra Europea” de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, se nutre en su conformación de revistas como las habaneras Carteles y Bohemia, y periódicos como El Diario de la Marina, entre otras publicaciones en forma de folletos, en español, algunas de las cuales aparecen de manera íntegra en los Scrap Book.

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Los materiales tienen diferentes formatos y dimensiones en dependencia del contenido, extensión y del medio de prensa que lo publicó,  y en la mayoría de los casos presenta un buen estado de conservación. Desde artículos de fondo sobre determinados acontecimientos, especialmente de los preparativos para el inicio de la Segunda Guerra Mundial: combates y personalidades, hasta otros que destacan la ironía y la sátira para desenmascarar al nazismo.

<< Juntos los dos hombres que representan a un grupo de beligerantes.

Se trata de un verdadero viaje por la historia versátil y aún polémica, tomados de la mano por un paciente espectador que guardó el testimonio de la prensa cubana de aquellos días para que pudiéramos juzgarla casi 70 años después.

La Segunda Guerra Mundial se estremecía el 22 de junio de 1941, cuando a pesar del Pacto Ribbentropp-Molotoff, la Alemania nazi ejecuta el Plan Barbarroja con el que dio rienda suelta a la invasión de la URSS.

En ese momento las fuerzas soviéticas eran de tres a cinco veces menores que las fascistas; sin embargo, el pueblo de la URSS protagonizó una de las gestas más heroicas y salvadoras de la historia de la humanidad, cambiando el curso de la guerra con la Gran Guerra Patria.

Las defensas de Smolens, Kiev, Odesa, Sebastopol, Tula y Leningrado, por más de 900 días sitiadas, desarticularon de inmediato los planes relámpagos fascistas. El 2 de febrero se obtenía una victoria decisiva con la Batalla de Moscú, que energizaría a todo el movimiento antifascista mundial.

Por aquí pasaron las hordas nazis:
Smolensk es tan solo una ciudad en ruinas humeantes,
un montón de escombros empapados de sangre y heroísmo.>>

No obstante, los días posteriores no serían menos difíciles para Moscú: faltaba aún la feroz defensa de Stalingrado que se extendería por 125 días, la Batalla del Cáucaso y la Batalla del Arco de Kursk; Stalin pidió reiteradamente a occidente la apertura del II Frente de la guerra. La otra parte de la historia es conocida una vez más. El miedo ante la URRS demoró la reacción de quienes después se apresuraron y hasta hoy quieren hacer ver que fueron ellos los que lograron entrar victoriosos en Berlín.

La prensa cubana también reflejó las penurias y el esfuerzo del Ejército Rojo aunque, como resultado de la política proestadounidense del gobierno —que refrendaban abiertamente los más grandes medios del país como ejemplo del falso mito del apoliticismo burgués—,(1) la línea editorial estuvo encaminada a resaltar mucho más las situaciones y las acciones de guerra de las potencias occidentales, salvo el caso de las pocas publicaciones progresistas de entonces.

<<  La Colección de la BNCJM concluye con la portada de  la revista Bohemia del 31 de mayo de 1942, que mostraba un dibujo sobre los comandos de paracaidistas de los ejércitos aliados. 

Todavía quedaba por delante un gran trecho hacia la derrota definitiva del fascismo. Ojalá y el acucioso coleccionista haya llevado su labor hasta el fin de la guerra y ojalá algún día llegue a nosotros el importante resultado.  

Las crónicas, los reportajes y las imágenes recogidas en la Colección son, sin dudas, un importante punto de partida para conocer cuál fue la visión del cubano que en aquel entonces tenía acceso a la prensa, sobre el acontecimiento bélico, y sirven de base para reproducir y entender la psicología social de aquellos días estremecedores, en los que ni la neutralidad era garantía de paz.

Cuba, bajo la presidencia del satélite de Estados Unidos: Batista, se sumó a la potencia imperialista norteamericana, cuando apenas Japón bombardeó Pearl Harbor, declaró la guerra al eje, autorizó bases navales aéreas y contribuyó con el patrullaje naval, cooperando con sus aliados. En esos momentos, Estados Unidos importó azúcar cubana para reexportarla a Inglaterra y Rusia, pagándole a Cuba US$ 5.30 por kilo.

Presidente de la República, señor Batista, declaró inmediatamente: “Cuba está al lado de los Estados Unidos”. En la foto de debajo de esta portada, se ve el público congregado frente a la CMQ (hoy Instituto Cubano de Radio y Televisión), para escuchar las noticias de la guerra.>>

Un artículo periodístico de 1943 titulado: “Cuba proveedora de  pertrechos de guerra. Visión de Cuba por Estados Unidos y los Aliados”, señalaba el papel de la isla:

«La insular República de Cuba está aportando a la lucha mundial todos los recursos de sus fértiles tierras, sus valiosas minas y su posición estratégica que flanquea las rutas comerciales del Mar Caribe. Sus terrenos agrícolas suministran montañas de azúcar para la provisión de víveres de las Naciones Unidas. Sus minas producen manganeso para endurecer los blindajes de los tanques y acorazados de las Naciones Unidas.

Cuando los aviones japoneses atacaron a los Estados Unidos sin previo aviso, Cuba fue uno de los primeros países en aplicar la declaración de La Habana. El 9 de diciembre, dos días después del ataque contra los Estados Unidos, Cuba declaró la guerra al Japón. El 11 de diciembre declaró la guerra igualmente a sus secuaces Alemania e Italia».(2)

Los cubanos se alistaron en ejércitos europeos y combatieron cuerpo a cuerpo contra las hordas fascistas.

Para comprender el debate que se producía en Cuba, matizado también por la política del Frente Unido asumida por el Partido Comunista, vale destacar  un material de la biblioteca personal  de Juan Marinello, atesorada en el área de manuscritos de la Sala Cubana de la BNCJM. Se trata de un pequeño folleto escrito el 13 de febrero de 1943 por Pedro Marinello Vidarrueta, dedicado a Marinello y a Pepilla, con el título: ¿Por qué estamos en la guerra?

Publicado en 1942 como resultado del tercer premio en el concurso de ensayos convocado por la Dirección de Propaganda Nacional de Guerra, expresa en sus 62 páginas, de manera coherente, las verdaderas razones que, más allá de apoyos políticos genuflexos y convenientes, debía considerar el cubano de entonces para luchar contra el fascismo.

«La más grande guerra y devastadora guerra que ha conocido la humanidad de todos los tiempos se está peleando ahora en el mundo».
«El Nazismo… es la guerra entre naciones, la esclavitud de los pueblos débiles y la constante amenaza a la seguridad e independencia de todos los países. Es imperialismo agresor violando todas las normas de justicia internacional [...]».
«[...] hay que considerar el destino nuestro no sólo como el resultado de la victoria de la democracia, sino también de la derrota del fascismo».
«Al unirse Cuba a las Naciones Aliadas, integrando la unidad del continente americano en la causa anti-fascista, ayuda a afianzar la fe y la confianza, el valor y la decisión, en todos los que de una u otra manera están enrolados en la gigantesca empresa de salvar al mundo de la barbarie y el retroceso. La noticia de que en Cuba se han inscrito en el servicio militar más de doscientos mil jóvenes en menos de dos meses, levanta el ánimo y despierta la conciencia bélica en los demás pueblos de América».
«Unámonos más aún para cumplir honrosamente ese deber. Alleguemos todos los recursos y pongámoslo en común como nos lo señala la voz del Apóstol. Démonos todas las manos, hombres y mujeres, pobres y ricos, jóvenes y viejos, blancos y negros. Sólo debemos distinguir a los hombres porque estén con Cuba o contra Cuba. Hacer otra cosa es desoír el mandato sagrado de la patria que nos dice con Martí: Juntarse es la palabra de orden».(3)

Así pensaban en Cuba los hombres dignos, que precisamente haciendo suyas las doctrinas olvidadas del maestro, eran capaces de comprender la encrucijada ante la cual el mundo se encontraba.  

Mucho queda por estudiar sobre esta etapa. La prensa cubana  junto a otros materiales interesantes de entonces tienen mucho que mostrar y aguardan en la Sala Cubana de la BNJCM, para ser profundizados y enriquecidos por los especialistas que se acerquen a ellos.

Las imágenes recogidas  en “Historia gráfica de la Segunda Guerra Europea”, no son más crudas porque muchas de las atrocidades cometidas por el fascismo se conocieron después de concluida la Segunda Guerra Mundial, pero sirvan las que llegaron hasta nosotros, algunas utilizadas en este trabajo,  para evitar que el mundo de hoy —ante una encrucijada no menos diferente, en la que los poderosos intentan imponer por la fuerza sus designios en Siria, Irán y otras muchas partes del mundo—, no se repita un nuevo genocidio.

 

(1) Carlos del Toro: La alta burguesía cubana 1920-1958, 2da. Edición, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2011.

(2) “Cuba proveedora de  pertrechos de guerra. Visión de Cuba por Estados Unidos y los Aliados”, En Guardia, vol. 2, Núm. 1, La Habana, 1943.

(3) Pedro Marinello Vidarrueta: ¿Por qué estamos en la guerra?, La Habana, 1942, pp. 5-7, 38-39, 42-43, 51 y 54.

(4) Todas las imágenes utilizadas para ilustrar el artículo y las notas referenciales, forman parte de la Colección Especial de Recortes “Historia gráfica de la Segunda Guerra Europea”, de la BNCJM. (N. del A.)