Con el autor de Rincón y la peregrinación de San Lázaro

Por Ivette Villaescusa Padrón

El libro Rincón y la peregrinación de San Lázaro. Raíces de una centenaria tradición cubana, de Eduardo M. Bernal Alonso, es una de las nuevas ofertas que la habanera Editorial José Martí, presentó en la pasada edición de la Feria Internacional del Libro y que ahora se encuentra a la venta en algunas librerías del país.

Sobre esta obra de interés popular, por lo arraigado del culto a San Lázaro entre los cubanos, por el esclarecimiento que puede significar para la población creyente y no creyente, y por su utilidad para investigadores de diversas disciplinas, su autor, historiador del capitalino municipio de Boyeros, cuenta:

«Yo era profesor del Instituto Superior Pedagógico e iba a Rincón con un equipo científico estudiantil a investigar su historia, para escribirla. Estuvimos cerca de cinco años trabajando y siempre salía lo otro, la peregrinación y el culto a San Lázaro, porque no se pueden separar. Durante la búsqueda, que fue reconocida y aprobada como investigación oficial de nuestro Instituto, descubrimos el desconocimiento que había en la población. Preguntábamos: “¿Por qué viene al santuario de Rincón?”. Las respuestas demostraban un desconocimiento de la historia del lugar y del origen de la peregrinación, y me dije: “Si hay tal confusión, debemos vincular la historia de Rincón con la de San Lázaro, para esclarecer”».

«Fueron años indagando, realizando numerosas entrevistas en diversos sitios, por la escasez de documentos, no solo entre los peregrinos; también en Guanabacoa, entre personas que practican cultos sincréticos. Contamos, además, con la ayuda del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas. Cuando visité los Estados Unidos estuve en las iglesias de San Lázaro; allá hay dos, una para el de los perros y las muletas —el que identifica el pueblo— y otra para el San Lázaro Obispo de Marsella; están separadas, y aquello me dio más luz todavía, pues es un culto extendido, no únicamente en Cuba, también en América».

Rincón y la peregrinación de San Lázaro. Raíces de una centenaria tradición cubana, incluye entre sus capítulos la historia de esa comunidad, la controversia del nombre y ¿cómo surge en Cuba el culto a San Lázaro? Lo enriquecen los anexos con una considerable cantidad de fotos, gráficos de peregrinos por año, por categorías ocupacionales, por provincias y motivaciones, y un glosario de vocablos religiosos.

Bernal tiene otras obras relacionadas con el municipio y sobre todo con una de sus más antiguas localidades: Calabazar. Entre estas, Calabazar de La Habana. Apuntes para la historia de una localidad (inédita), La Habana, 1987; Calabazar. Síntesis histórica, Editorial Imágenes, La Habana, 2004; Julio Trigo López. Un mártir gallego en el Moncada, Editorial Sotelo Blanco, Galicia, España, y Editorial Rensoli, Barcelona, España. Y es coautor con Ángela N. Campos y Azucena Estrada, de la Síntesis histórica del municipio Boyeros, combinado de revistas y otros medios de propaganda Federico Engels, La Habana, 1986. Por todo ello, se impone peguntarle: ¿cómo fue que sin siquiera haber nacido en Calabazar, se convirtió en su historiador?

«Siempre viví en las cercanías de este pueblo, en Arroyo Naranjo pasé mi infancia y juventud. Vine para Calabazar desde 1964, cuando estudiaba en la universidad, y por el azar de la vida me convertí poco a poco en el historiador de la localidad. Siempre me gustó la historia y al mudarme para acá, ver su rica historia, el escaso conocimiento que existía, y ante la ausencia de estudiosos de esta ciencia aquí, valoré la idea, la consulté y después empecé,—por iniciativa propia—, a investigar. Trabajé más adelante con la Comisión de Historia Municipal, con Nury y Azucena, y en 1974 presenté Calabazar. Un nombre, una leyenda, en el Concurso Primero de Enero del Comité Central y recibí Primera Mención. Ese fue el inicio de una etapa de principiante, de entusiasmo naciente y comencé a vincularme con la historia de la zona».

«Calabazar tiene gran importancia, porque está probado que fue escenario de una de las más importantes acciones de los vegueros en defensa de sus intereses, el encuentro con las tropas colonialistas, que se produce en un sitio después del puente del arroyo jíbaro; de acuerdo con los documentos consultados, en las elevaciones rocosas existentes pasado el puente del Jíbaro. Por otra parte, una de las raíces de la cerámica cubana moderna, está en Calabazar; este pueblo no es la cuna de la cerámica artística pero sí el precedente inmediato y principal de la cerámica artística moderna. Coincide en época un taller en Calabazar con el del médico Juan Miguel Rodríguez de La Cruz, en Santiago de las Vegas, pionero de la cerámica artística en la nación. Este de Calabazar funcionó en una nave alquilada a Bregolat, de 1929 a 1934 o 1935. Aun se conservan importantes piezas de cerámica creadas en este taller. ¿Cuántos ceramistas conocidos nacional e internacionalmente no tiene la localidad? La alfarería en este municipio es antiquísima».

Con el nombre de Santa Cristina de la Nueva Palmira, Calabazar fue fundado en 1830, por unos baños públicos muy frecuentados junto al río Almendares. A finales de la siguiente década comenzó el avance de la alfarería, que desempeñó un papel significativo en su economía y vida cotidiana. En 1892 el español Pablo Bregolat inauguró en la finca Los Mangos el Tejar Bregolat, que ocupó sitio cimero en la labor alfarero-ceramista del país, más tarde convertido en Industrial Alfarera Cubana S.A.

«Calabazar está lleno de hechos históricos trascendentes: los relacionados con las revoluciones independentistas de 1868 y 1895, con la Revolución de 1930, las luchas obreras de los tabaqueros y los alfareros. Aquí se estableció una de las primeras células para los preparativos del ataque al cuartel Moncada. En el asalto a esa fortaleza militar cayó el primer mártir de la localidad: Julio Trigo López, a él se unieron en el martirologio de la patria nuevos jóvenes que ofrendaron sus vidas en la lucha revolucionaria».

¿Cree que se conozca y reconozca la connotación de Calabazar para la historia nacional?

«No lo creo, pienso que aún es necesario que se conozca por su connotación, así se le daría más atención. Decirte que aquí vivieron el coronel José Miguel Hernández Falcón, uno de los participantes en el rescate de los  cadáveres de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro en el campo de batalla; Gaspar Jorge García Galló fundador y presidente del Seccional 2-14 Partido Comunista en Calabazar y la región; el general Francisco Carrillo, el coronel Dionisio Arencibia; o sea, que al terminar la Guerra de 1895 hay una cantidad de figuras del Ejército Libertador residiendo en Calabazar, entre las que descollaba, por supuesto, el Generalísimo Máximo Gómez. Pude entrevistarme con Margarita, la más pequeña de sus hijas; me llevó su hijo Pedro Máximo y mira qué cosa increíble: Margarita me dio café en la taza en que tomó café Martí en Montecristi, reservada, dijo, para grandes ocasiones».

«Y precisamente sobre ese período de Gómez en Calabazar, trata uno de mis libros en preparación: Máximo Gómez Báez. Un fragmento de su vida en la paz. (1899-1902)».

¿Y qué puede adelantar?

«Estáen fase final. Hago un estudio a partir del momento en que es destituido como General en Jefe y luego de permanecer algunos meses en La Habana viene a Bejucal a ocuparse de los restos de Maceo y su hijo Panchito. Había una laguna en la fecha en que se asienta aquí y ya la determiné. Él establece relaciones con el Ayuntamiento de Bejucal para que ayuden a la exhumación; todo eso se aborda, las cartas que escribió, muy interesantes; su vinculación con Santiago de las Vegas, no solo con el Ayuntamiento, el 11 de septiembre de 1899, por ejemplo, la población le hizo un recibimiento extraordinario cuando regresaba de Bejucal para Santiago, desde la entrada del pueblo».

«Gómez constantemente se mantiene en contacto con el alcalde del lugar, José Cossío; quien le brinda la casa de Calabazar cuando se produce la inauguración del primer monumento del Cacahual y a los pocos días se traslada con su familia. De eso se ha investigado poco. Yo planteo en el libro, que durante el periodo en que habitó en la localidad, hay un perfil nuevo en su estrategia con respecto a la intervención norteamericana, para evitar la anexión, y lo demuestro con sus cartas y entrevistas».

«Y a la historia de los monumentos del Cacahual se refiere mi otra obra en fase final. A la vez estoy indagando sobre Martí niño en Calabazar, pues encontré descendientes, dos primas muy humildes, que me hicieron una relación, un árbol genealógico como de 30 personas. Pero todavía es algo muy incipiente; estoy empezando».

¿Cómo dio con ellas?

«Hay una carta que Martí escribe a Gonzalo de Quesada en abril de 1892 donde apunta: dígale a José Ignacio que yo soy el niño amoroso y agradecido a quien llevaba de paseo al Calabazar. Partiendo de la carta indagué y una viejita vino a mí, me enseñó un medallón con una foto y me dijo que era Martí niño cuando vino y que aquí había parientes en Calabazar. Seguí averiguando y a través de las compañeras de la librería supe que en los altos vivía una señora llamada Milagros que me dijo ser sobrina por la línea de una de las hermanas de Martí; según le contaban su padre y abuelo. Y hace unas semanas me presentó a otra prima. Pero ahora estoy en la parte probatoria documental. Todavía no lo puedo asegurar».

«Incansable buscador de huellas que rescaten la historia local, y en su afán de dar a conocerla, Bernal de cuando en cuando también ha publicado artículos en periódicos como Tribuna de La Habana y Juventud Rebelde.(1)Posee, entre otros reconocimientos, las medallas Rafael María de Mendive, por 25 años en la Docencia; la de la Alfabetización; las distinciones Pepito Tey, Por la Educación Cubana y la 28 de Septiembre; y la Distinción Municipal Especial Medalla del Cacahual».

Quien en 1960 integrara el primer contingente de maestros voluntarios, y junto a tantos jóvenes y adolescentes llevara la luz del saber por las lomas de la Sierra Maestra y del Escambray, lleva ahora la luz del conocimiento histórico   —de una rica y secular historia— sobre este espacio geográfico de la capital cubana.

Notas

(1) Por ejemplo: “El 153 Aniversario de Santa Cristina o Simplemente Calabazar”, en Tribuna de La Habana, 15 de octubre de 1983; “88 Aniversario del combate del Callejón de la Pica-Pica, en Calabazar”, Tribuna de la Habana, 26 de septiembre, 1984; y “Encuentro con nuestras raíces”. Juventud Rebelde, 16 de octubre de 1989.