Poca influencia del idioma chino en el español de Cuba

Consideraciones sobre posibles causas

Por Kaly Smith Llanes y Grettel Hernández Rivera

En los últimos años nuestro país ha estado nuevamente “invadido” por la presencia de chinos. Nuestra cultura se ha visto fuertemente influenciada por diversos aspectos de la idiosincrasia y cultura chinas. Desde la colonia se puede apreciar este fenómeno. Es que, los chinos, a pesar de mantener un vínculo muy estrecho entre ellos y conformar, hasta cierto punto, grupos bastante cerrados donde mantienen las tradiciones propias de su país, se integraron “inevitablemente” a la sociedad cubana. Fue imposible para ellos permanecer aislados de un entorno que resultaría su “nuevo hogar”. Diversas esferas culturales muestran la presencia china en la isla: artes, creencias religiosas, cultura culinaria, medicina, música, el aporte humano en las guerras de independencia y, en menor medida, la literatura y el idioma.

Las artes plásticas cubanas poseen importantes figuras que representan la influencia china en Cuba. Wifredo Lam es un ejemplo del sincretismo. El influjo más evidente de China en la plástica de Lam se aprecia en la elegancia y perfección de las líneas que bordean las figuras de sus cuadros, lo que puede tener su origen en la influencia de los trazos de los caracteres chinos. Flora Fong también muestra en su obra elementos de la cultura china. En sus lienzos se evidencia el influjo chino a través de la presencia de la caligrafía, la filosofía y las formas de tratamiento a las líneas y las luces.

Bosque tropical, de Flora Fong.>>

La religión cubana “ha sentido”  también los aportes de la cultura china. Los canastilleros de los santeros han incorporado imágenes de dioses chinos y los calderos de los paleros para que sean más poderosos deben tener huesos de chinos. En cuanto a la medicina hemos retornado a los “consejos” chinos de que en la naturaleza está la cura a los males. Por eso la medicina tradicional china siempre ha estado presente en nuestro país. En cuanto a la literatura, encontramos ejemplos de escritores como Regino Pedroso que en su libro El ciruelo de Yuan Pei Fu no solo mostró asociaciones y fábulas de la antigua China, sino que supo magistralmente combinar términos chinos en una poesía cubana que acogía también fuertes imágenes donde la idiosincrasia del chino se veía privilegiada.

Desde el punto de vista lingüístico esta influencia no es tan notable. No podríamos igualar, ni siquiera intentar establecer una comparación cualitativa y cuantitativa entre el legado lingüístico africano (e incluso, indoamericano) y el chino. Los mayores aportes están en las frases hechas y, en menor medida, el nivel léxico. La mayoría de las pocas palabras del chino que han quedado en nuestro léxico no han venido directamente de su influencia, sino mediante el influjo portugués en el español de la península, como bien acota Sergio Valdés Bernal en su libro Lengua nacional e identidad cultural del cubano. Algunas de estas palabras son: charol, caolín y té. Otras llegaron gracias al conocimiento de algunas razas de perros: chau-chau y pequinés; o como el término chulampín, poco utilizado ya, que es una deformación del nombre Chin-Lam-Pin, debido a su relación con la palabra chulo (por su sonido parecido).

La palabra chino(a) pasó a funcionar además como un adjetivo muy utilizado para referirse a la posible relación del objeto con el país asiático o con algunas de las características de las personas de ese lugar. Así encontramos: perro chino, palito chino, pomada china, salsa china, frijolitos chinos, naranja china y ciruela china, etc., lo que ha provocado que a veces se abuse del término, que acompaña a cosas que no tienen origen chino. El vocablo chino(a) también se utiliza como tratamiento que denota cariño o afecto. Hoy las personas usan la variación chini para evidenciar un trato más “mimoso” y quizás, también, más íntimo.

Sin embargo, gracias a la convivencia de estos inmigrantes, en el habla popular cubana surgieron expresiones relacionadas con la presencia china. De aquí que existan algunas frases como: tener un chino detrás, que significa tener mala suerte, incluso recientemente la expresión ha variado y mientras más se quiera enfatizar en la mala suerte mayor número de chinos se incluye en la frase; estar en China, que significa desconcierto o desconocimiento acerca de algo con su correlativa me la pusiste en China, es decir, poner a alguien en una situación difícil; o la archiconocida eso no te lo cura ni el médico chino, que hace referencia al médico Chang Pan Piong más conocido como Cham Bom Bian y a los conocimientos sobre medicina verde tradicional que este poseía y que le confirió la enorme fama de que, lo que no curara él no lo haría otra persona.

Llama la atención la escasa presencia del idioma chino en el español cubano, sobre todo porque se considera que la mayor migración asiática que se produce a la isla es la china, y porque con bastante facilidad se comprueba que la cultura y la idiosincrasia de este país se insertaron en la sociedad cubana. Quizás son las abismales diferencias entre un idioma y otro las que podrían explicar las causas de la casi ausencia china en el español de Cuba.

En primer lugar, la unidad fonética del chino es la sílaba, formada por tres componentes: consonante, vocal y tono. El putonghua o chino moderno posee cuatro tonos fundamentales: primer tono o bajo, segundo o semibajo, tercero o medio y cuarto o semialto). Esta estrecha unidad de los tonos en la sílaba hace que el idioma chino sea muy melódico, además de que la sílaba debe tener el tono preciso, porque si no cambia el significado de lo que se quiere decir. Quizás este ritmo “cadencioso” del idioma chino es lo que provoca que la entonación del español por hablantes chinos sea entrecortada y en muchísimas ocasiones muy dificultosa.

对牛弹琴 Ejemplo de escritura china.

Otro aspecto a tener en cuenta es la confusión que hacen de algunos sonidos. Es necesario decir que en chino existen 6 pares de consonantes: b/p, d/t, g/k, j/q, zh/ch, z/c. En cada par las posiciones articulatorias son las mismas y una consonante difiere de la otra en la presencia o ausencia de aspiración, es decir, una es la implosiva y otra la explosiva. Así queda que la b, la d, la g, la j, la zh y laz son implosivas; y la p, la t, la q, la ch y la c son explosivas. Esta representación de los sonidos realmente no existe tal cual en el idioma chino. Lo que podríamos llamar transcripción fonética es una creación para que a los hablantes de otras lenguas les fuera más factible el aprendizaje del chino. En estos dos idiomas —español y chino— hay múltiples sonidos que no coinciden, es decir, que en cada una de estas lenguas existen sonidos que en la otra no aparecen. En chino existen sonidos como los representados por los fonemas j/q, zh/ch, z/c que en español no se pronuncian. Nosotros solo tenemos el sonido sibilante de la s, que incluso los cubanos lo utilizamos para realizar el de la z y la c (el conocido seseo). Sin embargo, en el chino estos sonidos tienen variaciones que dependen, no solo de la explosividad e implosividad, sino también de la posición de los órganos que intervienen en la articulación. No sucede lo mismo con los demás pares consonánticos (b/p, d/t, g/k), ya que al menos en el español existen estos sonidos aunque no representados por los mismos fonemas. Por ejemplo la b en chino es lo que nosotros conocemos por p, entonces la p china es casi lo mismo, con la diferencia de la explosividad (emisión de aire al pronunciar el sonido). Esto mismo pasa con los otros dos pares (d/t, como t; g/k, como k).

Claro que esta diferencia no solo trae dificultades para los no sinohablantes sino también para los propios chinos que deseen aprender el español. En este caso muchas veces los chinos tienden a confundir estos pares consonánticos, por lo que se hace un poco difícil tratar de insertar completamente en ellos los sonidos b, d, y g del español. Ejemplos de esta confusión de los grupos fónicos pueden ser Tailer por Dailer o en el caso contrario, Damayo por Tamayo; para ellos es algo muy difícil distinguir la diferencia.

El caso más típico, por lo problemático, es el del sonido r del español en sus dos variantes. No está insertado en el idioma chino, ya que lo que ellos conocen como algo parecido a una r es un sonido semejante a la y del español. El problema no se limita a tratar de insertar el nuevo fonema en su articulación, sino que una vez logrado aparece otra dificultad. Después deben ser capaces de reconocer entre la vibrante simple (claro) y la vibrante múltiple (carro). Esto trae como consecuencia dos fenómenos fundamentales:

  1. Confusión de r por l (rotacismo): TalaláporTarará.
  2. Reduplicación: parra por para; perro por pero; mirra por mira.

En el nivel morfológico también existen varias diferencias que acarrean dificultades. El español es reconocido como una lengua compleja en cuanto a marcadores gramaticales: género, número, tiempos y modos verbales, etc., lo que dista mucho del chino, por lo que generalmente encuentran innumerables obstáculos. Son comunes las confusiones de género en los sustantivos, sobre todo en los sustantivos que no tienen la marca de femenino o masculino, por ejemplo: parque, torre, ave,  etc.; en los sustantivos femeninos que terminan en o (fotos) y en los masculinos que terminan en a (mapa). También equivocan el número, incluso usan bien el artículo y no el sustantivo, por ejemplo: es  frecuente escuchar los libro o la películas, en el caso que no confundan género y número a la vez, lo que también se da. Este fenómeno se debe a que en el idioma chino no existen las marcas de género y número. Lo más cercano a una marca de número en el idioma chino es el uso de clasificadores que, junto a pronombres numerales, determinan la cantidad. Existen muchos tipos de clasificadores en dependencia del tipo de objeto o fenómeno del que se vaya a hablar. Por ejemplo: hay uno para las cosas que tiene que ver con papel (revistas, libros, hojas de papel), otro para lo que tiene que ver con líquidos (bebidas, helado), y existe uno general (: gè)que es muy utilizado por los no sinohablantes cuando no recuerdan el clasificador indicado.
El idioma chino también difiere del español en la ausencia de artículos y preposiciones. Hay verbos que en chino, en momentos específicos, funcionan como una preposición. Este es el caso del verbo estar (:zài) que puede ser estar o en según la función para la que se utilice en la oración:

  1. wǒ zài xuéxiào jiāo xībānyáyǔ  (yo enseño español en la escuela).
  2. wǒ de jiā zài xuéxiào hóubiàn  (mi casa está detrás de la escuela).

Esto  no significa que podamos decir que zàies una preposición. En el caso de los artículos nos arriesgamos a asegurar que no existen en este idioma, hasta donde nuestros conocimientos de chino nos lo permiten. Otra de las diferencias entre el español y el chino radica en las formas verbales. El español consta de verbos en su forma no personal y a la hora de utilizarlos hay que conocer sobre conjugación, que incluye: modo, tiempo, número y persona, para expresar determinadas ideas. En el chino esto no ocurre así. En primer lugar, no existen marcas de género, persona y número, y para expresar temporalidad se utilizan, en algunos casos, partículas que marcan pasado o futuro; para expresar presente no se emplea nada.

Como especificamos en el título, solo tratamos de exponer algunas consideraciones que, según nuestra opinión, influyeron en la casi nula presencia de características del idioma chino en nuestro español. La principal y más general causa es la gran diferencia entre los aspectos lingüísticos de un idioma y de otro. Estas reflexiones son muy elementales porque todavía no poseemos conocimientos amplios del idioma chino, por lo que estos criterios que hemos tomado para explicar las diferencias entre el chino y el español pueden tener algún tipo de variación cuando profundicemos en su estudio.

Bibliografía
Cirueles, Enrique: “Algunas reflexiones sobre la presencia de los chinos en Cuba”, Revista Catauro, no. 2, La Habana, 2000.
Nuñez Jiménez, Antonio: Wilfredo Lam, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1982.
Multimedia Interactiva: Flora Fong en los 90, Estudio-Galería.
Valdés Bernal, Sergio: Lengua e identidad cultural del cubano, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1998.
Valdés Bernal, Sergio: “Los chinos desde el punto de vista lingüístico”, Revista Catauro, no. 2, La Habana, 2000.
El chino de hoy. Libro de texto I, Universidad de Granada, 2002.