La obra martiana para niños y jóvenes

   Por Ana Margarita Oliva Núñez

“La actividad es el símbolo de la juventud”.
José Martí

José Martí, gran patriota y revolucionario que dedicó su existencia a luchar incansablemente por la independencia de Cuba, fue además un hombre universal y carismático.

Los valores éticos, eje central de su obra, iluminan el pensamiento cubano. Predicó y demostró amor a la humanidad y en especial a los niños y jóvenes. Hay que subrayar como ejemplo de ello obras de indudable valor: La Edad de Oro, el Ismaelillo y el Epistolario Martiano.

A pesar de su muerte temprana, el Apóstol dejó para nuestra historia abundantes escritos entre los que se destacan sus cartas.

«El epistolario es una porción esencial en la extensa selva de la producción martiana. En él se expresan virtudes primordiales del pensamiento y la sensibilidad del revolucionario y del escritor de prosa insuperable». Así lo reflejó Juan Marinello en las primeras páginas del tomo 1, en la recopilación magistral que realiza Luis García Pascual, escritor autodidacta y martiano, autor del Epistolario, obra que consta de 5 tomos, y que posee la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí en sus fondos de la Sala Cubana encargada de atesorar, conservar y promover la Colección Martiana.

Con el Triunfo de la Revolución, y el afán de que los niños y jóvenes conocieran el pensamiento abarcador del Maestro, nuestros investigadores, historiadores y estudiosos del tema como: Salvador Arias, Hortensia Pichardo y otros, han realizado a lo largo de los años una ingente labor de selección, y recopilación además de notas de introducción de obras muy importantes, de las que se han publicado diferentes ediciones. Entre ellas Lecturas para Niños, Lecturas para Jóvenes y Cartas para Jóvenes, que también forman parte de la mencionada colección.

Un elemento muy importante a señalar es el conocimiento de Martí acerca de la juventud y de los niños que le permitió llevar a ellos su inmensa cultura de forma amena y comprensible. La labor desplegada como profesor así lo demuestra.  Fue capaz de desarrollar su ideario pedagógico, en diferentes países de América Latina entre ellos México y Guatemala donde lo nombran Catedrático en la Facultad de Filosofía y Letras.

«La juventud es la edad del crecimiento y del desarrollo, de la actividad, y viveza, de la imaginación, del ímpetu». Así expresado se comprende que para Martí la clave de su pensamiento eran las futuras generaciones y en ello radica la vigencia de su Epistolario. Es la muestra más original y extraordinaria del acercamiento que sentía, hacia el hombre nuevo, hacia sus intereses y necesidades. ¡Cuántas obras admirables escribió Marti sobre la formación y el desarrollo cultural del ser humano!

En la correspondencia enviada a jóvenes como: María Mantilla, a su hermana Amelia y a sus otras hermanas, a los hijos de Máximo Gómez: Clemencia Gómez Toro y Francisco Gómez Toro, entre otros,descubrimos no solo al político, al orador, sino también al hombre sentimental y amoroso.

En una de las cartas que escribe a Panchito, el 13 de septiembre de 1892 le expresa:

« Mi muy querido Pancho:

Sigo contigo, puesto que sigo con tu padre, que te sacó al mundo de su corazón, y te llevó en mí, con tu gracia y tu virtud, como si fueras el hijo mío. Nunca seré indigno de que me quieras, y tengo por honor entre honores el de haberte inspirado cariño, y haber visto de cerca la gloria de tu casa. ¡Ahora entiendo mejor la de tu padre!

Adiós»

Y sigue escribiendo para dedicarles a toda la familia su cariño y ternura cuando dice:

«A tus hermanitos, a ese fino Máximo y a ese fiel Urbano, diles que, lo mismo que tú, van en mi caballo de viaje, y tendrán silla de ternura donde quiera que esté yo. Para tu madre y Clemencia no tiene palabras

tu amigo                                                    

José Martí»

Específicamente las cartas a María Mantilla, están llenas de conmovedoras frases de amor, enseñanzas y consejos paternales a la adorada niña. Sus palabras están cargadas de una indudable fuerza guiadora cuando le escribe: “A mi María”.

<<  Reproducción donada a la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí por el Archivo Nacional de Cuba.  Sala Cubana BNJCM

«Y mi hijita, ¿qué hace, allá en el Norte, tan lejos? ¿Piensa en la verdad del mundo, en saber, en querer, en saber para poder querer, querer con la voluntad, y querer con el cariño? ¿Se sienta, amorosa, junto a su madre triste? ¿Se prepara a la vida, al trabajo virtuoso e independiente de la vida […] ¿piensa en el trabajo libre y virtuoso, para que la deseen los hombres buenos, para que la respeten los malos, y para no tener que vender la libertad de su corazón y su hermosura por la mesa y por el vestido?».

Revista Bohemia, .Año-Centenario, Edición Extraordinaria, 1 de febrero de 1953.>>

Existe también otra carta del 25 de marzo de 1895 desde Montecristi, República Dominicana, en la que Martí expresa a sus queridas María Mantilla y Carmita, consejos muy precisos, sobre una escuela que querían poner y les dice:

«Salgo de pronto a un largo viaje, sin pluma ni tinta, ni modo de escribir en mucho tiempo. Las abrazo, las abrazo muchas veces sobre mi corazón. Una carta he de recibir siempre de uds., y es la noticia, que me traerán el sol y las estrellas, de que no amarán en éste mundo sino lo que merezca amor, […] En que este verano tenga muchas flores: en que el invierno pongan las dos juntas una escuela: para diez niñas a seis pesos, con piano y español, de nueve a una: y me las respetarán, y tendrá pan la casa. Mis niñas ¿me quieren?

—Y mi honrado Ernesto.— Hasta luego. Pongan la escuela. No tengo qué mandarles-más que brazos. Y un gran beso de su Martí».                                    

La esencia de su epístola era que las admiradas mujeres se sintieran útiles a la sociedad, que cooperaran con el bienestar y la instrucción que merecen los demás. Quería que se ganaran la vida de manera honrada con una escuela, que instruyeran a las niñas a través de libros, narrándoles cuentos, explicando la geografía, la gramática, en fin, temas agradables y educativos para sus discípulas.

La Revista Bohemia del 1ro. de febrero de 1953, Edición Extraordinaria que se publicó en conmemoración al Año-Centenario del natalicio de Martí se encuentra como obra de referencia en los fondos de la Sala Cubana.

Entre los trabajos periodísticos dedicados a homenajear al Maestro aparece una entrevista de Félix Lizaso titulada: “María Mantilla en el Centenario de Martí”, y otra de Orlando Castañeda: “Martí bajo el signo de Acuario,” realizadas a María Mantilla a los 73 años de edad, a propósito de su visita a La Habana para participar en la conmemoración de la fecha. 

En una de las preguntas que se le hace con respecto al pueblo de Cuba se manifiesta con mucha firmeza:

«¿Y Martí tenía fé en el pueblo de Cuba?”

Una gran fe, nos dijo. Él sabía que era un pueblo de hombres inteligentes y buenos, y que si se sabía guiarlo y darle con el ejemplo lecciones de superación, si se sabía gobernarlo con honradez y con amor, vencería todas las dificultades. Por eso, tenía fe en su República, cordial y generosa, por la fórmula del amor triunfante.

«Todavía me parece mentira estar aquí, en éstosmomentos».

Al preguntarle «si había puesto la escuela que Martí le aconsejó, en una de sus cartas, donde detallaba la manera cómo debían enseñar y les sugiere las materias y muchos  otros asuntos demostrativos de su condición de maestro», respondió que  «Martí la había enseñado el francés que ella sabía, y la había guiado en muchos  otros estudios, y a su muerte tuvieron la pequeña escuela que él les había  aconsejado, por algún tiempo, con unas pocas discípulas. Y de ésta forma  insistió en la manera tan singular que tenía de trasmitir sus conocimientos y de  fijarlos en los espíritus».

El pensamiento martiano es un caudal de pedagogía para llevar  valores, conocimientos, bondad y actitud revolucionaria a nuestros niños y jóvenes por eso los maestros cubanos deben conocerlo, trasmitirlo y cultivarlo con el mismo amor que él los profesó. De ahí la importancia de nuestras escuelas, de las bibliotecas escolares,  del Movimiento Juvenil Martiano  desplegado por la Unión de Jóvenes Comunistas, que tiene entre sus tareas fundamentales motivar la investigación acerca de la vida y obra de Martí.

La Biblioteca Nacional de Cuba José Martí a través de la Sala Cubana y en disímiles actividades que promueve, como el concurso para niños y jóvenes Leer a Martí, tiene presente su responsabilidad de contribuir a que el legado del maestro para esos que él consideró la esperanza del mundo se encuentre siempre a la mano de quienes se acerquen a ella para encontrar a Martí.

Bibliografía

Martí, J.: Cartas a Jóvenes,  selección, introducción, notas y apéndice de Salvador Arias, Centro de estudios Martianos, La Habana, 2004.
_______: Lecturas para Niños, selección y comentarios de Hortensia Pichardo, 1ra. Reimpresión, Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 1999.