Fin del Diario de la Marina. Revuelo posterior

Por Ivette Villaescusa Padrón

<< Diario de la Marina, 30 de abril de 1960.

El 11 de mayo de 1960 Diario de la Marina avisa “A la opinión pública”: «[…] José Ignacio Rivero, […] está en una franca actitud conspirativa y contrarrevolucionaria./ […] / […] se negó a sacar el diario, motivo por el cual los obreros hemos decidido imprimirlo bajo nuestra responsabilidad […]».

Y en ”Al Pueblo de Cuba”:

«[…] Diario de la Marina quería involucrar a los trabajadores […] con sus funestas maniobras […]  y al negarse los trabajadores a ser copartícipes de tan ruin proceder, la empresa dejó en manos de sus obreros la dirección […]./ Por este motivo la Federación Nacional de Artes Gráficas y el Colegio Provincial de Periodistas de La Habana […] asumen provisionalmente su Dirección».

El 12 saldría su postrera edición,con este cintillo en grandes letras y a toda plana: «Un día con el pueblo 128 años al servicio de la reacción./ Al pueblo de Cuba y al Gobierno Revolucionario», los trabajadores consideraban que «[…] por el funesto historial de este periódico que no ha sido más que un servil órgano de las peores causas anticubanas […] debe desaparecer como tal, convirtiendo sus talleres a propósitos más nobles […], la edición de libros […]».

Un recuadro, también en primera plana, expresaba: «¡Cubanos!: Hoy daremos sepultura a 128 años de ignominia. ¡Ha muerto el Diario de la Marina! / […] / El cortejo fúnebre partirá de Prado y Teniente Rey, hasta la escalinata de la Universidad de La Habana, donde en un gran acto de reafirmación revolucionaria y de verdadera cubanía, llevaremos a cabo el entierro».

El fin del Diario ocasionó un revuelo mediático nacional e internacional. La prensa burguesa, lógico, lo condenó. El día 13 destaca El Crisol: «Enjuician caso de “La Marina”. / Editoriales de varios periódicos en torno al suceso […]». Información propagó:«Lamentable error cometieron y grave responsabilidad contrajeron la Federación de Artes Gráficas y el Colegio Provincial de Periodistas […] / […] Información ha de condenar la ocupación del “Diario de La Marina” tanto por adhesión a los principios democráticos como por el prestigio que este periódico ha sabido granjearse […]».(1) Pero debajo publicaba una “Declaración del Centro de Trabajo de Información”, en la que sus empleados se solidarizaban con los del Diario.

La prensa revolucionaria festejó. Hoy, órgano del Partido Socialista Popular,  resalta el 13: «E.P.D./ […] / Recibe simbólica sepultura el pasado antipatriótico de que se jactaba 'La Marina'”; y el 14 se vanagloria: “La del martes fue una noche grande en la historia cubana. […] el pueblo cubano sabía muy bien la tremenda significación que tenía el gesto de los obreros y empleados de La Marina de no permitir que […] continuara escarneciendo por más tiempo a los muertos de la patria». La revista Verde Olivo le dedica tres páginas y en un recuadro subraya: «El entierro más esperado de la historia».(2)

Diario de la Marina, había sido fundado en 1832 como El Noticioso y Lucero de La Habana, convertido en 1844 en el Diario…, vocero de comerciantes y banqueros, de los intereses españoles. Al constituir una empresa con las principales fortunas de tratantes y hacendados peninsulares, en 1857 se transforma en poderosa sociedad anónima, y en portavoz del sector prevaleciente de la oligarquía. Lo dirigió Nicolás Rivero Muñiz de 1895 a 1919, cuando le sucedió su hijo José Ignacio (Pepín) ─destacado periodista─ hasta su muerte en 1944.

Al fallecer Pepín, contó con una Junta Consultiva formada por representantes de sectores económicos, presidida por Silvia Hernández, viuda de Rivero, con sus hijos José Ignacio (futuro director), Nicolás, Alberto, Silvia y Oscar, y el 55% de las acciones. En 1945 se creó un Comité Ejecutivo integrado, entre otros, por Ramiro Guerra, pedagogo e historiador, entonces director del Diario ─hasta 1947─, Eliseo Guzmán, luego director y copropietario, junto con Amadeo Barletta. Superaba a los demás periódicos en sus clasificados.(3)

Con la intervención estadounidense en la isla en 1899, el “Decano de la prensa de Cuba”, como se autodefiniría en primera plana, suprimió el subtítulo de Órgano Oficial del Apostadero de La Habana, y se acomodó a los nuevos amos. Tuvoentre sus columnistas a renombrados intelectuales como Ramiro Guerra, Gastón Baquero, Jorge Mañach y José M. Chacón y Calvo.

El Diario, quehabía pedido el exterminio de los mambises durante nuestras guerras independentistas, justifica el golpe de Estado de Batista en 1952. El 8 de marzo del 57, al referirse a los rebeldes en la Sierra Maestra, ironizaba: «No tienen más que dos salidas: entregarse o escapar […] Si pueden». Paradójicamente, al morir Chibás había escrito: «La profunda conmoción que ha producido […] encarna, a la vez que un homenaje del sentimiento nacional, a un político limpio […].”Yporel asesinato del opositor a los tiranos Gerardo Machado y Fulgencio Batista, Mario Fortuny, el 27 de noviembre de 1953, dedica el Editorial “Ahorremos a Cuba días de dolor y sangre”. En noviembre del 56 asegura que “No hay en los desgraciados ajetreos insurreccionalistas ningún interés […] nacional colectivo […]»; aunque no puede negarlos.

Mas sus páginas unían al perfil católico y anticomunista, la prestancia literaria de Mañach, Lezama Lima, Medardo Vitier, Graziella Pogolotti, y otros. Por lo que no debe valorarse en blanco y negro, pues lo honraron destacadas figuras del periodismo, la política y la cultura del país; no todo lo publicado fue adulterado, y es una valiosa fuente para investigadores de las ciencias sociales.

«El ambiente de Diario de la Marina no era malo, la mayor parte de los periodistas eran talentosos. […], se consideraba el periódico más bien situado económicamente y entre la gente conservadora, y tenía mucha solidez; con un diseño conservador, pero bueno, buenas maquinarias. […] Se igualaba a la restante prensa burguesa en que recibían un subsidio del gobierno. Eso implicaba que […] estaban comprometidos»comentóen entrevista concedida a la autora en mayo de 2010, Gabriel Molina, Premio Nacional de Periodismo José Martí, quien trabajó en el Diario… mediada la década de los 50, y de 1959 a 1961, en Combate, órgano del Directorio Revolucionario 13 de Marzo.

Tras el triunfo de la Revolución en 1959, Diario de la Marina fue uno de los primeros periódicos en sumársele y dar gracias a Fidel y a los rebeldes, pero semanas más tarde empezó, poco a poco, a enfrentársele, junto a otros medios burgueses, hasta que llegó a una abierta oposición. En especial para marzo de 1960 adoptó una actitud desafiante, al oponer buena parte de su contenido a las disposiciones del Gobierno Revolucionario. Ejemplos son editoriales como el del día 22 de ese mes: «La angustiosa situación de los pequeños propietarios», que sufren de un trato injusto y discriminador, y las “Carta sin sobre”, de José I. Rivero.

Ante la avalancha del Diario, Hoy denuncia el 4 de mayo: «La Marina se ha lanzado a una deliberada política de provocación, orientada a buscar por todos los medios, su cierre violento […]». El 11, desde “Nuestra Opinión” le imputa facilitar el ataque y la destrucción de Cuba.(4) Pero le quedaban solo unas horas de vida.  Cerca de cien mil personas acompañaron el sarcófago.

 

(1) “El caso del 'Diario de La Marina'”, 12 de mayo, p. A-1.

(2) “Una noche grande”, en “Un comentario”, en periódico Hoy, p. 1; y Dentro de “Al fin”, en sección “7 días de noticias”, en revista Verde Olivo, 22 de mayo, pp.  56-58, respectivamente.

(3) Más datos en Ambrosio Fornet: El libro de Cuba, siglos XVIII y XIX, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2002, pp. 137 y 187; Guillermo Jiménez: Las empresas de Cuba. 1958, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, pp. 273-274; Julio A. Carreras: “La prensa comercial cubana entre 1940 y 1958”, en revista Santiago No. 67,Santiago de Cuba, 1987, pp. 100-102 y 124; José Conangla: “Panorama Columnista del periodismo cubano”, en Álbum del Cincuentenario de la Asociación de Reporters de La Habana. 1902-1952, Editorial Lex, La Habana, 1952, pp. 309-311.

(4)  “Traición directa”, en “Un comentario”, p. 1; y “Coincidencias significativas”, pp. 1 y 4, en periódico Hoy.