Los ex libris de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí

Por: Sonia Núñez Amaro e Ivette García Torres

El ex libris y su historia  

Ex libris, vocablo latino que se traduce como «de entre los libros o uno de los libros», es una palabra compuesta de la preposición ex, que significa fuera de lugar, ya que su relación con los libros es por ser una etiqueta que lo acompaña; y libris, que está relacionada con el cuerpo del libro.

«Exlibris. Se pone esta inscripción en los libros, seguida del nombre o de las iniciales del dueño, para marcar en ellos la posesión. Marca consistente, por lo común, en un emblema con mote, que sirve de contraseña a todos los libros de una biblioteca o casa editorial».(1)

El ex libris, desde tiempos inmemoriales, es el signo de posesión o pertenencia que el propietario de un libro pone en el revés de la cubierta como señal de dominio, desde la forma más sencilla que primitivamente se empleó para anunciar esta propiedad. Con el paso del tiempo se hizo acompañar de representaciones más o menos artísticas, modestas algunas veces, ostentosas otras, como verdadero pregón de los gustos, aficiones, psicología, ideas, aspiraciones, fe religiosa, vanidades nobiliarias, filosofía, cultura e inquietudes científicas de su poseedor. De aquí surge la gran variedad de motivos y asuntos que puede tener una colección, y de aquí el interés que despiertan en quien los conoce por vez primera, quedando prendado de su belleza y riqueza de formas.

Al querer el dueño de un libro que todos los volúmenes de su colección muestren esta marca, surge la necesidad de tenerlos en hojas sueltas, de manera que puedan pegarse a cada uno de ellos. Por esto, deben ser de un tamaño pequeño, donde el artista debe tratar de recoger la personalidad del propietario, y pueden variar desde sus más profundos pensamientos hasta la frivolidad y lo burlesco.

La utilidad del ex libris puede venir acompañada de la vanidad de posesión del hombre. Desde pequeños acostumbramos a colocar en nuestros libros y cuadernos alguna que otra inscripción que anuncie que es nuestro. En algunos casos, los dueños de bibliotecas particulares crearon sus ex libris solo por ostentación y no por amor a la lectura. Pero su origen principal proviene de personas amantes y veladoras de sus libros. Cuando vemos un bello ex libris, siempre asociamos a su dueño con una persona de gran cultura y distinción.

En general, los ex libris representan, como bien lo expresa Ruth Thomsom Saunders en su libro The book of artist´ own book plates: «la historia de la humanidad, sus proezas, esperanzas, deseos y hasta sus desengaños. Una historia en miniaturas, quizás, pero decididamente íntima»(tomado del libro de Josefina Mayol, Ex libris cubanos).

Según la literatura consultada, el origen de los ex libris data de la más remota antigüedad, citándose una tablilla egipcia de porcelana azulada, que se conserva en el Museo Británico de Londres, con una inscripción, a modo de etiqueta, que se introducía en los rollos y papiros, y que acredita el haber pertenecido a la biblioteca del faraón Amenofis, el cual reinó cerca del año 1400 a.n.e. Otros plantean la existencia de ex libris japoneses del siglo X. Se habla también de un códice bárbaro del año 1188 conservado en la biblioteca del Vaticano, el cual consiste en una imagen de Barbarroja en hábito de cruzado.

Antes de la invención de la imprenta, los ex libris deben haber sido obra de miniaturistas o calígrafos, ya que al igual que una complicada obra artística, como marca de posesión, una inscripción en un libro hecha a mano también es un ex libris. Pero es a partir de la invención de la imprenta que el ex libris toma su verdadero auge, porque la producción de libros aumenta y entonces se adapta el procedimiento tipográfico y xilográfico primitivo a la producción de etiquetas de propiedad con posibilidades de ser pegadas a la parte interior de la encuadernación o a las primeras hojas del libro.


Alemania. Facsímil de una miniatura que constituye el ex libris de Hildebrando de Brandeburgo (1470)


Inglaterra. Ex libris de N. Bacon, el más antiguo que se conoce en Inglaterra (1574)

Los ingleses tiene un nombre especial: bookplate, que expresa la misma idea que la locución ex libris, la cual ha sido adoptada por otros países como Alemania, Suiza e Italia.

Los primeros ex libris que se conocen en forma de etiquetas pegados al libro son alemanes. «Según Federico Warnecke, de Berlín (una de la más acreditadas autoridades en esta materia), los ex libris sueltos más antiguos fueron unos grabados en madera en forma de escudo heráldico, sostenido por un ángel, que iban adheridos a los libros que donó el hermano Hildebrando de Branderburg de Biberach al monasterio de cartujos de Buxheim, por los años de 1480. El grabado está pintado a mano, a imitación de las miniaturas que solían ponerse en los manuscritos».(2)

El ex libris, como manifestación de propiedad, hizo gala también del poder señorial en épocas pasadas junto a los blasones reunidos en escudos como vanagloria de los nobles y su descendencia, quienes ostentaban de poseer suntuosas bibliotecas inaccesibles a los humildes. Por su poder, y el de los clérigos, solo a ellos pertenecían los manuales, tratados, epistolarios, códices, etc. Su cuna se halla junto a las bellas miniaturas ornamentales, el heraldo de los propósitos fastuosos de muchos propietarios de plasmar en los volúmenes de su biblioteca el blasón orgullo de la familia. De esta forma, aparece el escudo nobiliario en los libros ricamente adornados en oro, como han figurado también en las obras de orfebrería, en los tapices, en las prendas de uso personal, en los escritorios, etc.

El ex libris y la simbología

La variedad de temas que puede incluir una colección de ex libris es inabarcable, pero más rica y variada es la simbología que se utiliza para aplicarlos y el modo de interpretarlos. El uso de las flautas griegas que pueden expresar sentimientos musicales, los amantes a la tauromaquia utilizan dibujos de torerías, las máscaras de la tragedia y la comedia nos representan al amante del teatro, los médicos se distinguen por la serpiente, muchos emplean imágenes de la virgen o de monjes en los ex libris religiosos, los blasones que representan una dinastía familiar, entre muchos otros. En algunos casos vienen acompañados de frases como «Lo que quiero puedo», «Por tu rey y por tu ley»; algunas aparecen en latín, en griego o en el idioma original del propietario.

Como fiel reflejo del desarrollo y la evolución de las artes gráficas, los ex libris actuales están impregnados de un estilo renovador y moderno. Podemos encontrar varios ejemplares a través de Internet en anuncios como este:

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Variedades de ex libris

Algunos ex libris suelen nominar a los emblemas, escudos, incrustaciones en oro y en color que aparecen en la encuadernación de algunos libros como súper libros o súper ex libris. Existen como etiqueta tipográfica y como grabado; el primero consiste en el nombre del propietario con una orla alrededor y los monogramas que dan las iniciales del propietario; y el segundo es el que tiene algún diseño artístico. Los ex libris grabados se puede clasificar, según el tema, en:

La forma de clasificar los ex libris puede ser una preocupación por la variedad de temas que pueden estar presentes en una colección. Existen varios métodos:

Todos tienen su ventaja, pero el ordenamiento alfabético es considerado el más práctico.

El ex libris en Cuba

En nuestro país no existe una tradición del uso del ex libris de gran valor artístico; la mayoría han sido gomígrafos, sellos secos o etiquetas tipográficas. No se ha podido establecer cuál fue el primer ex libris cubano, pero es de suponer que haya sido español. Según Francisco Esteve Botey: «los ex libris españoles tomaron carta de naturaleza en las posesiones de allende los mares figurando en la bibliotecas públicas y privadas de toda categoría y representación»; y Cuba no debió estar exenta a esto. Menciona también Esteve Botey, en su libro Ex libris y ex libristas, la tipografía de Tranquilino Sandalio de Noda. Además, señala que de este tipo eran las etiquetas de Rafael M. Merchán, natural de Manzanillo, de la segunda mitad del siglo XIX. Los más antiguos conocidos son de los siglos XVII y XVIII, pertenecientes a religiosos españoles.

En la actualidad, los ex libris cubanos no mantienen la misma posición que alcanzaron años atrás. Desde inicios de los años sesenta esta fue decayendo hasta llegar a ser lo que es hoy: una palabra desconocida y ajena para muchos. Queda a nuestro conocimiento esta tradición en dos lugares de la Biblioteca Nacional José Martí, con el elaborado en conmemoración de su 80 aniversario por el Departamento de Ediciones de la propia entidad y el del Museo de la Ciudad, ubicado en el casco histórico de la Habana Vieja, diseñado y donado por la inglesa Juliett Balcray en 1991, el más joven de los que tenemos conocimiento.

Al adentrarnos en la colección de la Biblioteca Nacional, quedamos mezclados con personalidades e instituciones que hablan o reflejan una parte de nuestras raíces, vista a través de sus dueños. Personalidades como Díaz Espada y Landa, obispo de La Habana en el año 1800; Bachiller y Morales, abogado y presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País; Tranquiliono Sandalio de Noda, padre de la tipografía occidental en Cuba; Vidal Sanguily, uno de los más importantes patriotas y militares de nuestra historia; Fernando Ortiz, escritor y etnólogo, entre otras personalidades. También en la colección están reflejadas varias instituciones importantes de la época que con su quehacer fueron capaces de enmarcarse en diferentes esferas sociales y aún en nuestros días ocupan un lugar relevante: la Universidad de la Habana, el Archivo Nacional y la Sociedad Económica de Amigos del País. Pero en ellas se ha perdido mucho de tradición, al punto de no conocer el origen e historia de sus ex libris.

La Biblioteca Nacional posee una pequeña muestra de doce ex libris japoneses elaborados por su propio dueño, en los que se hace gala de buen gusto y equilibrio artístico, donados a la institución por gentileza de su autor, Eiichi Hirose, en 1972. Otras muestras significativas de esta colección, son los realizados por Osvaldo Cabrera del Valle, xilógrafo al hilo, donados por quien fuera profesor y director de la Escuela de Periodismo, Octavio de la Suareé. Además, se encuentran los que donó a la Sociedad Económica de Amigos del País quien gentilmente nos los ofreció para realizar el presente trabajo. Se trata de doce ex libris xilográficos: «Los Doce Apóstoles Xilográficos del Acierto», marcando un estilo propio, fuera de convencionalismos. Ellos se muestran a continuación.

Josefina González Rodríguez (Chepina), en el año 1987, se dio a la tarea de rescatar del olvido en que se hallaba la colección de ex libris de la Biblioteca Nacional. De modo que realizó un trabajo de conservación, restauración, procesamiento y organización de los mismos. Sin embargo, aún hoy se mantienen muchos ejemplares de gran valor sin procesar. Esta es una de las razones que impulsó a escribir el presente trabajo: motivar la continuación de dicho procesamiento. Esperamos que a ello contribuya este recorrido, que se hace con el objetivo central de dar a conocer y difundir un género gráfico tan especial.

Ya en la Biblioteca Nacional se está valorando la posibilidad de que artistas y escritores retomen la bella y perdida tradición de los ex libris. Se realizó encuesta a un grupo de muestra de cien usuarios, que aunque no es muy representativo, ya que el flujo de asistencia a la institución es bastante elevado, se consideró con resultados no muy distantes de los que se obtendrían en un grupo más amplio. Algunas respuestas han sido ingeniosas y de un excelente humor criollo, pero demuestran desconocimiento, por ejemplo: «Un libris (libro en latín) que ya no existís», que nos hizo sonreír.

Dividimos el estudio por edades y por nivel de escolaridad, y solo fueron encuestados adultos, en la sala general y en las salas especializadas.

Menores de 20

De 20-30

De 30-40

Mayores  de 40

Total

4

4

-

3

11

No

28

32

16

13

89

Técnico Medio

Obrero Graduado

Universitario

Estudiante Universitario

Total

-

-

5

6

11

No

21

1

43

24

89

No pretendemos realizar un estudio estadístico, sino mostrarles que el término ex libris y su significado no han sido muy divulgados en nuestro país. De ahí la motivación del presente trabajo.

A continuación les presentamos algunos ex libris procesados de la colección atesorada en la Biblioteca Nacional José Martí.

   

Brevísima muestra de Ex libris Cervantinos. Otra bella muestra son los creados por el IV Centenario de Miguel de Cervantes y Saavedra.