Martí en Mella en Sobre una Palma Escrita

Por Carlos M. Valenciaga Díaz

A propósito de los 90 años de Glosas al pensamiento de José Martí, la doctora Ana Cairo Ballester, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2015, deleitó el pasado 14 de enero el espacio Sobre una Palma Escrita con su conferencia «Martí en Mella».

<< De izquierda a derecha: Luis Toledo Sande, Ana Cairo, Enrique López y Rodrigo Espina, intercambiando ideas previo al inicio del espacio, en cuyo debate participaron con posterioridad.

Apoyada en una presentación sobre los fondos que atesora la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM) en Colección Cubana, referidos a Julio Antonio Mella y la publicación de sus glosas, la prestigiosa investigadora fue develando a través de la historia el modo de asimilación de las ideas martianas por el joven estudiante en los años 20 del pasado siglo.

<< Carlos M. Valenciaga Díaz, coordinador del espacio, presentando los fondos de Colección Cubana referidos a Julio Antonio Mella y a las diferentes publicación de las Glosas al pensamiento de José Martí.

La conferencia partió del reconocimiento de que para entender a Mella hay que comprender el trauma que vivió al separarse de su madre, situación que lo llevó, junto a su hermano Cecilio, a vivir con su padre y considerar tiempo después que había tenido una infancia mártir. Ello fue conformando su espíritu rebelde, que tuvo la primera gran manifestación en el cambio de su nombre por el seudónimo de Julio Antonio Mella. Su padre, Nicanor, se dedicó a ellos con especial atención, y el hecho de su procedencia dominicana lo vinculó con esa comunidad en Cuba; donde al ser además uno de los mejores satres de La Habana, le cosió un traje al propio Máximo Gómez, y todo ello acercó a los niños a los mejores valores patrios de quienes también amaban y sentían por la indepencia de su país, Puerto Rico y Cuba.

La doctora Ana Cairo contó que Lamy quería ser militar, y en 1917 visita México para ingresar en el Colegio de San Isidro, pero como no era nacional no fue admitido y es en esa etapa en la que escribe su diario ―que se encuentra en el Archivo Nacional de Cuba―, con lo que inicia Mella su quehacer intelectual, y no, como se considera errónenamente, con sus publicaciones en Alma Mater años después. Desde entonces, va definiendo sus sentimientos contra las injerencias imperialistas de Estados Unidos de Norteamérica en nuestro continente.

La Dra. Ana Cairo Ballester durante su exposición junto a Ana Margarita Oliva, especialista en Sala Cubana de la Colección Martí y responsable del Club Martiano Juan Marinello en la BNCJM, quien a su lado condujo los debates del encuentro.>>

Es en 1920, cuando termina el bachillerato en Pinar del Río, que ingresa en la Universidad de La Habana, en octubre de 1921, como consta en su expediente universitario, porque estaba sacando pruebas extraordinarias del Instituto de Segunda Enseñanza de Vueltabajo. De inmediato se incorpora al proceso de reforma universitaria que se gestaba en dicho centro, donde se da a conocer y comienza a destacarse por sus resultados como atleta. Esto lo distingue como símbolo ante la masa estudiantil, que lo sigue en la voluntad de fundación de la Federación Estudiantil Universitaria el 20 de diciembre de 1922.

En 1922, Mella comienza a realizar sus primeras lecturas políticas y funda la revista Alma Mater. En esa ingente actividad conoce a Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964), quien era casi admirado como un héroe por la comunidad dominicana al haber publicado un trabajo denunciando la invasión de Santo Domingo y solidarizándose con el pueblo quisquellano. Así se produce un acercamiento entre ellos, por la mutua admiración que cuaja en una amistad que comparte por momentos la pertenecia a organizaciones como la Liga Antiimperialista. No cabe dudas, aseveró Ana Cairo, que Roig es quién acerca a Mella a la lectura de la obra de José Martí a través de los ensayos del Apóstol.

El joven estudiante lee la obra recopilatoria de Martí de los hermanos Carbonell, hijos de Nestor Leonelo Carbonell, amigo de Martí, y se va tejiendo esa identificación con el Maestro y sus ideas independistas y antiimperialistas. Es entonces que, como resultado del Primer Congreso Nacional de Estudiantes, se funda en 1923 la Universidad Popular José Martí, donde el conocimiento sobre su vida y obra era imprescindible para trasmitir a los obreros sus enseñanzas y los justos derechos que merecían. En ese sentido se tenía la intensión de fundar una revista para la Universidad Popular, y con ese fin, entre otros, Mella comenzaría a gestar la idea de escribir sus Glosas al pensamiento de José Martí.

Es precisamente en el legado antimperialista en Cuba y en América donde Mella se identifica y tiene su mayor coherencia con Martí. La huelga de hambre que mella realizó lo pone al borde de la muerte y después de recuperarse, se marcha a México. Allí realiza una ingente labor que le vale el reconocimiento de los revolucionarios mexicanos y una estrecha relación con los exiliados cubano. El año 1926 había sido duro para Mella al tener una difícil situación matrimonial con su esposa Oliva Zaldívar Freyre (Olivín), la cual sufrió la pérdida de un hijo después del parto que Mella tuvo que enterrar ilegalmente en el panteón Dolores del D.F. Después de quedar nuevamente embarazada, Olivín regresó a Cuba ante el lógico y justo temor de volver a perder otro embarazo.

Después de quedar solo en México, Mella conoce a Tina Modotti, en la cual encuentra la perfecta compañera, la figura maternal perdida y el amor sin lastres para la lucha a la que se enfrentaba. Es en ese año, y en medio de ese volcán de sentimientos encontrados, que Mella escribe sus glosas: «Hace mucho tiempo que llevo en el pensamiento un libro sobre Martí... tanto lo he pensado, tanto lo he amado que me parece un viejo libro leído en la adolescencia».

Al ser Cuba una colonia de exiliados venezolanos, como consecuencia de la dictadura de Juan Vicente Gómez, y aprovechando el gobierno de Alfredo Zayas, menos duro en términos de libertades de prensa, unos años antes había salido a la luz la revista El Venezolano Libre, en la que escribían los mejores intelectuales revolucionarios latinoamericanos de la época. El propio Mella escribe dos artículos que después de la revolución se publicaron en la sección «Páginas Salvadas» de la revista Casa de las Américas. Debido a esta línea editorial, en 1925 el presidente Gerardo Machado le retira la licencia al El Venezolano Libre, y con su espíritu se crea América Libre, que es la revista donde el 1 de abril de 1927 se publican por primera vez las Glosas al pensamiento de José Martí de Julio Antonio Mella.

Portada de la revista América Libre del 1 de abril de1927, donde se publican las Glosas al pensamiento de José Martí por Julio Antonio Mella.>>

Sobre la manera en que el texto original llegó a Cuba y fue entregado a la revista, Ana Cairo señaló que habían tres posibilidades: que lo haya traído José Antonio Fernández de Castro, amigo de Mella y Rubén y periodista del diario La Marina, quién viajó a México en septiembre de 1926, permaneciendo tiempo allí con el pretendido de escribir una biografía de Juan Antigas; o por la vía de Leonardo Fernández Sánchez, cuando se encuentra con Mella en Europa a raíz del Congreso Mundial Antiimperialista de Bruselas; o por el conducto del propio Emilio Roig, que las recibiera de manos de estos u otros emisarios

Ana Cairo señaló que Mella veía al antimperialismo de Martí como el principio que nos acompaña, un antimperialismo con alcance continental y globalizado, comprendiendo que todo el continente y el mundo debían estar atentos y combatir las ansias de dominio imperiales. Agregó que si en Cuba el pueblo no era antiimperialista hoy, estaba perdido. Se refirió también a las posteriores publicaciones de las glosas, elogiando el hecho desconocido de dos ejemplares pertenecientes a la Colección Martiana de Sala Cubana: una publicación de estas en 1941, con prólogo de Juan Marinello titulado «Glosando los pensamientos de José Martí», donde este amigo de Mella expresa: «Mella entrega la pauta para entender la obra de Martí adecuadamente para ser de veras leales a su esfuerzo revolucionario. Es decir, planteaba, el estudio del héroe por las circunstancias que lo engendraron, la medida del revolucionario por la tarea revolucionaria que su tiempo exigía».

<< Participantes en el espacio, entre las que se encontraban las subdirectoras de la BNCJM: MSc. Sonia Nuñes y Lic. Lourdes de La Fuente, además de Elena González, subdirectora del Instituto de Investigaciones Culturales Juan Marinello.

El debate del encuentro ―que contó también con la presencia de reconocidos intelectuales, como Enrique López, del Centro de Estudios Martianos, y Rodrigo Espina, del Instituto de Investigaciones Culturales Juan Marinello, y fue conducido por Ana Margarita Oliva― comenzó con la intervención del prestigioso estudioso martiano Luis Toledo Sande, quien señaló que el antiimperialismo es vital para nuestra salvación, que hubo muchos que creían que después del 17 de noviembre del 2014 todos los problemas se van iban a resolver y por donde quiera en la calle se escuchaban estos comentarios y se veían banderitas americanas, mientras el bloqueo seguía intacto afectando al pueblo y los intereses de apoderarse de Cuba seguían siendo los mismos, lo que por vías diferentes.

Por su parte, Tomás Rodríguez, referencista de la BNCJM, quien conoció a Hortensia Pichardo, dijo que cuando escuchaba a Ana Cairo con su manera de contar las historias, le recordaba a Hortensia por el modo en que iban en busca de la verdad y de su parte justa. Ana recordó la estancia de la gran historiadora en la BNCJM y agregó que el teléfono que hoy tenía Sala Cubana había que agradecérselo a la gran historiadora, que ya sin poder visitar la institución por su avanzada edad, mandó a ponerlo para hacer consultas rápidas y necesarias desde su casa.

Una vez concluido el intercambio, y ante la presencia de las subdirectoras de la BNCJM, Sonia Nuñes y Lourdes de La Fuente, y del Instituto de Investigaciones Culturales Juan Marinello, Elena González, el coordinador del espacio presentó una muestra de toda la obra de Ana Cairo Ballester depositada en la BNCJM, mientras invitaba a observar la pequeña exposición de algunas de ellas en las vitrinas de la sala. Ana Margarita, por su parte, en palabras de homenaje destacó la cercanía de Ana con Colección Cubana, su búsqueda incesante, su estímulo a que los especialistas publiquen, y como ella misma había recibido su ayuda en más de una ocasión en este sentido, su humildad y su trabajo incansable por la historia y la cultura cubana, y la felicitó en nombre de todos los trabajadores de la BNCJM por la obtención reciente del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2015.

<< Momento del homenaje realizado a la doctora Ana Cairo por el colectivo de Colección Cubana de la BNCJM, también a nombre de los trabajadores de la institución.

Entre flores, libros, fotos, felicitaciones y comentarios sobre nuevos hallazgos históricos, concluyó la lúdica y profunda conferencia, con el compromiso de nuevos encuentros necesarios para enriquecer la memoria histórica cubana.