Antonio Iraizoz, un grande de Cuba en la Colección de Manuscritos de la BNCJM. Semblanza a propósito del aniversario 40 de su desaparición física

  Por José Antonio Doll Pérez

La Sala Cubana de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM) posee un fondo de manuscritos sumamente valioso e interesante, que es el de Antonio Iraizoz y de Villar, ascendente a poco más de 450 carpetas correspondientes a variados aspectos de la vida y la trayectoria de tan notable intelectual, político y diplomático cubano que mucho descollara como periodista, aunque esta no fuera su única profesión, sino una de las tantas que ejerció con verdadera maestría. No obstante a su ingente labor, aun queda mucho por conocer sobre su vida y obra; divulgarla y ponerla en su justo lugar a cuarenta años de su desaparición física es el motivo de nuestra semblanza.

Iraizoz nació en La Habana, el 14 de junio de 1890, era el primer hijo del matrimonio formado por Eustaquio Antonio Iraizoz y Mina, de origen navarro, descendiente del ilustre militar internacionalista español Francisco Javier Mina, y Quirina Teresa de Villar y Peirano, matancera. Sus padres fallecieron en 1897, y él y sus dos hermanas menores quedaron al calor y tutela de su abuela materna, la patriota Juana Rosa Peirano García, quien había luchado por la independencia de su país en un grupo que en La Habana presidía el Lic. Alfredo Zayas y Alfonso.

<< Doctor Antonio Iraizoz y de Villar (1890-1976)

Una vez culminada la Guerra del 95, a Juana Rosa le fue reconocida su labor patriótica y, gracias a que poseía el título de maestra, el Lic. Alfredo Zayas, como presidente de la Junta de Educación de La Habana, firmó para ella el nombramiento de directora de la Escuela Pública No. 10, y a la misma fueron los cuatro a residir, ya que por esa época los directores vivían en la escuela que regían.

Para 1899, ya Antonio sabía leer, escribir y tenía otros conocimientos elementales gracias a la exquisita labor de su abuela. Entonces inició sus estudios formales bajo el Plan Oficial de la Enseñanza, durante el período de la primera intervención militar norteamericana. En el mismo figuraba Dibujo y Colorido, y el niño le tomó gran afición, llegando a pintar a un chino lavandero que tenía su negocio en la calle Barcelona, con lo que obtuvo los dos primeros centenes de su trabajo.

Sus estudios primarios los realizó en el colegio La Gran Antilla, y los de bachillerato, en los Institutos de La Habana y Matanzas. se graduó en la Universidad de La Habana, en 1920, de Doctor en Pedagogía, y al año siguiente de Doctor en Filosofía y Letras. Años atrás había obtenido el certificado de maestro de enseñanza primaria, sin edad para ejercer, y a los 16 años ingresó en el magisterio, en el que se desempeñó en áreas rurales en La Palma y Consolación del Sur (Pinar del Río) y en Madruga. Más tarde fue maestro del Distrito de La Habana por oposición, Catedrático de Gramática y Literatura en el Instituto de La Habana por oposición, e impartió en 1928 un curso de Literatura Cubana, por primera vez, en la Universidad de La Habana.

El 6 de abril de 1916 contrajo matrimonio, en la habanera Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje, con Josefa Hernández Linares, junto a la que estuvo por casi sesenta años en feliz unión. Poco tiempo después, al sentir en su interior el deseo de escribir para las grandes masas ―que era su verdadera vocación―, empezó a enviar artículos, bajo el seudónimo de Tit Bits, al periódico La Discusión, que dirigía Manuel María Coronado y Álvaro, los que fueron publicados por resultar interesantes, aunque nada le pagaban por ello. En una ocasión, uno de estos artículos llamó la atención de Coronado, y acto seguido apareció en el periódico una nota en la que se rogaba a Tit Bits que pasara por la dirección del rotativo. Esta nota y la posterior entrevista constituyeron un gran triunfo para Iraizoz y el principio de su brillante carrera periodística.

Renunció al magisterio ―que después volvería a ejercer― y entró de reportero en La Discusión. Y ante la necesidad de superarse, estudiaría el bachillerato y la enseñanza superior. Una vez graduado de la universidad, fue redactor de La Prensa, La Lucha, del Diario de la Marina, El Siglo, Pueblo, Avance y de El Mundo, donde tuvo las secciones «Fija», «Diaria» y «Libre». También colaboró en varias reconocidas revistas literarias, tanto de Cuba como del extranjero. Por el conjunto de su labor periodística, obtuvo en 1950 el Premio Rodrigo de Jerez. Con esta condición, presidió el Círculo de Bellas Artes de La Habana y la Asociación de Periodistas de Tierra Adentro, y fue vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Cuba y miembro de la Comisión de Lugares Históricos de la Provincia de La Habana.

Hay que apuntar que entre 1921 y 1925 fue subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes durante el gobierno de Alfredo Zayas, y fue fundador y presidente durante muchos años de la institución filantrópica denominada El Zapato Escolar, destinada a obsequiar con calzado a los niños pobres para que pudieran asistir a clases.

A partir de 1910 ingresó en la masonería, iniciándose en la logia Fe Masónica, en la que pasó sus grados de aprendiz y maestro, y ocupó los cargos de primer vigilante y venerable maestro. Luego pasó a la Gran Logia, donde fue primer diputado y diputado gran maestro, obtuvo los grados 18 y 33, recibió la medalla de oro Al Mérito Masónico, y en 1928 fue elegido gran maestro, cargo que desempeñó por dos años. Introdujo importantes modificaciones al Auxilio Social y creó la Corte Suprema de Justicia Masónica. Al cesar como gran maestro, muchas logias del país y del extranjero lo hicieron Miembro de Honor. Ferviente enamorado de los ideales fraternales que profesan las sociedades secretas, fue Caballero de la Luz. En Santa María del Rosario, el Club Rotario lo hizo Socio de Honor. Además, organizó una Sesión Patriótica Social, el 27 de enero de cada año, para esperar la fecha del aniversario del natalicio de José Martí.

Tesis para Doctorado en Pedagogía de Antonio Iraizos: «José Martí como educador cubano. Sus ideas pedagógicas», 31 de marzo de 1920. Mecanuscrito con apuntes manuscritos, C.M Iraizos No. 16, Área de Manuscritos de Colección Cubana BNCJM >>

En su vida social, fue Socio de Honor del Ateneo Nacional de Ciencias, en México; académico correspondiente de la Academia Panameña de la Historia; de la Academia Amazonense de Letras de Manaus, Brasil; de la filial de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, España; y en Cuba, de la Sección de Literatura de la Academia Nacional de Artes y Letras, de la Academia de la Historia de Cuba, de la Academia Cubana de la Lengua ―que pasaría a presidir en 1969, luego del deceso del notable intelectual José María Chacón y Calvo―, y Socio de Honor del Instituto Cubano de Genealogía y Heráldica. Fue Hijo Adoptivo de Santa María del Rosario, Güines, Marianao y Santiago de Cuba, y un parque, que luce una magnífica concepción en bronce del Trabajo, obsequio suyo a la población de Regla, lleva su nombre.

Mucho se destacó como intelectual, pues su obra literaria, filosófica, histórica y política ―que asciende a treinta y dos títulos y varios folletos― está caracterizada por un estilo brillante y ameno, y en ella su labor como aunador de voluntades y conciliador resalta ostensiblemente. Al repasarla, puede verse un corazón que palpitando por Cuba vive consciente del pensamiento martiano «con todos y para el bien de todos». Constituye su obra una rica cosecha de esfuerzo intelectual, honesta y pulcra en lo espiritual y en lo moral.

<< Iraizoz, Antonio.-Enrique Piñeyro: su vida y sus obras, Imprenta El Siglo, La Habana, 1922

En su carrera diplomática, fue ministro en Portugal (1925-1927), Cónsul General Honorario de Panamá en la isla durante diez años, y embajador en España (1952-1957) y en Venezuela (1957-1959). Vale resaltar en su ejecutoria como máximo representante diplomático en España, que a él se deben el Tratado Comercial y de Pagos; la devolución a la isla de los restos del brigadier Rafael Maceo y Grajales y del coronel Jan Cintra, fallecidos en la prisión de Chafarinas en 1882, con los honores correspondientes a sus rangos militares, y los del bibliógrafo cubano Francisco Calcagno y Monzón; y todas las gestiones para la terminación y colocación en el Parque del Retiro de Madrid del Monumento a Cuba y el hecho de que el Ateneo de la capital hispana le rindiera homenaje público a José Martí y a Rafael Montoro. Esta notable labor fue reconocida con múltiples condecoraciones.

Luego del lamentable fallecimiento de tan insigne maestro, periodista, hombre público, escritor, historiador y diplomático, ocurrido en La Habana el 8 de febrero de 1976, su viuda, Josefina Hernández Linares, donó al Departamento de Colección Cubana de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, en especial a su Área de Manuscritos, el gran fondo que hoy se conserva, consistente en cartas dirigidas al gran intelectual (en muchas ocasiones relacionadas con elogios hechos a varias de sus obras), expedientes, documentos manuscritos y mecanuscritos, que recogen aspectos fundamentales, y en alguna medida no tan conocidos, del devenir histórico, político, social y cultural de nuestro país.

Trabajo manuscrito sobre Antonio Iraizoz y de Villar leído por su autor, Diego Heres Hevia, en la sesión del Club Belmontino de La Habana, 18 de abril de 1976. C.M Iraizos No. 110, Área de Manuscritos de Colección Cubana BNCJM >>

En ocasión del 40 aniversario de su desaparición física, queremos rendirle homenaje con esta exaltación que hemos hecho de su trayectoria y con la exhortación a quienes realmente se interesen en conservar este inmortal legado para la posteridad, que hagan más extensiva a nuestra sociedad el conocimiento de la obra integral de tan relevante intelectual, de quien seguirán perdurando sus ideas en el recuerdo de todos los hombres de bien de nuestra tierra.

 

Bibliografía