Lezama Lima en La Gaceta de Cuba

Por Astrid Barnet

Con otra excelente selección de trabajos en su número de Noviembre-Diciembre (No. 6) es bienvenida La Gaceta de Cuba, una de las más antiguas y atesoradas publicaciones de nuestro país. En este número el lector podrá hallar trabajos venidos de las plumas de la Premio Nacional de Literatura, doctora Graziella Pogolotti; del investigador y crítico Enrique Saínz; del ensayista Luis Álvarez Álvarez; de la investigadora y estudiosa de la Obra martiana Caridad Atencio y del poeta y narrador Félix Contreras, entre otros connotados intelectuales.

La Gaceta de Cuba es una de esas instituciones culturales cubanas que, con los diversos materiales que la han caracterizado y muévase en el terreno donde se mueva siempre ha sido capaz de hacer un número bien pensado y armónico. Y es que cualquiera de sus números siempre será un clásico”, afirmó el escritor Jesús David Curbelo durante la presentación del último número de dicha publicación ( Noviembre-Diciembre--No. 6), en la sede capitalina de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), a quien acompañó también su director el escritor Norberto Codina.

Al inicio de su intervención, Curbelo enfatizó en que “realmente el número presentado podría clasificarse como un clásico, al incluir distintos trabajos que son puntos referenciales de la Cultura cubana y con un peso muy especial dentro de la literatura”.

Abre con un dossier de la autoría de Luis Álvarez –un profuso estudioso de las auténticas fuentes del neo-barroco en Cuba, entre ellas Lezama Lima y Emilio Ballagas--, sobre este libro indispensable: Paradiso, de José Lezama Lima y donde se exponen varios interesantes acercamientos y peculiaridades, pues resulta inobjetable que “cada nueva lectura de él nos dará una perspectiva diferente.

Acotó que en el caso del trabajo, Paradiso en el tiempo, del ensayista y poeta Enrique Saínz, su producción siempre ha estado muy cercana al universo del Grupo Orígenes desde diversas aristas y autores --muchos autores opinan que Paradiso, de alguna manera, es una obra poética. Una obra difícil, polifacética, amable ofrece la posibilidad de polemizar con ella, de negarla, de ponerla en entredicho y, aún así, se salva ante cualquier provocación.

En el trabajo de Patricia Motola (Coordenadas para una ciudad Paradiso), Curbelo destacó “una especie de paralelo entre una novela profundamente urbana (habanera), realista en algún momento, dantesca en otro, de ensueño también y hasta cercana (me atrevería a decir) a una película de Harry Potter, cuando observamos que la pluma de Lezama también es capaz de aquilatar el humor mágico”.

Acerca del texto de Motola subrayó que “Paradiso sale a la luz en 1966 luego de varios años de su escritura, y sus crónicas, publicadas en el Diario de la Marina (1949-1950), luego recogidas casi en su totalidad en 1958, en el libro Tratados en La Habana, bajo el título “Sucesiva o Las coordenadas habaneras” (…) Textos distintos en cuanto a género, lenguaje y estilo se refiere, dialogan sobre la representación de una misma Habana. Y es que pensar el espacio citadino lezamiano implica acercarse al pensamiento de un escritor para quien la poesía ocupa un lugar primordial. Novela y crónica se imbrican en tanto constituyen creaciones intelectuales de un mismo período, durante el cual la capital despierta en Lezama preocupaciones constantes. Intercambia con ella como una forma de entender la cultura y de sentir uno de los tantos modos de vida habanero”.

“En sus Coordenadas Habaneras existe otro Lezama con otra prosa”, puntualizó Curbelo para agregar que “muchos afirmaban aquello como imposible, mas él estaba tratando de hacer Periodismo pero a lo lezamiano. Son un conjunto de textos que concluyen ensamblados en un gran texto de nación, pensamiento sobre la poesía y la manera de penetrar en la literatura a través de la poesía”.

En relación con el trabajo de la doctora Graziella Pogolotti, referido al intercambio epistolar (Cartas. Fuentes y Carpentier, diálogo ininterrumpido) entre Carlos Fuentes y Alejo Carpentier --dos de los más renombrados narradores de la lengua española en los últimos años, y que movieron los resortes de la novela colocándola mucho más allá al tiempo en que iniciaron ambos sus escritos--; Dicha correspondencia versa sobre el otorgamiento del Premio Rómulo Gallegos a la novela Terra Nostra, de Fuentes, en detrimento de El Arpa y la Sombra, de Carpentier. En este trabajo se subraya la existencia de una gran amistad, de un respeto intelectual entre dos hombres quienes, no obstante desarrollarse en orillas opuestas –producto de su desigual pensamiento político--, intercambian elogios.

En dos momentos dedicados a la Poesía del presente número de La Gaceta…: Elegía a su nombre, de Jesús Barquet y una selección de poemas (El escarnio…/En la fragilidad…/ El espíritu…) de la doctora Caridad Atencio, la que aborda un verso despojado de casi todo tipo de retórica; de esencialidad impactante y de una síntesis demostrativa de la madurez de un poeta maduro.

Curbelo hizo referencia también al texto de Enrique Sacerio-Garí (Borges, Emir y Yo en El Hogar Literario), donde este autor trata sobre la crítica literaria de Borges, los escritos realizados en su hogar; una publicación para, supuestamente, “entretener a determinadas señoras de Hispanoamérica, y en las que él fue desgranando una serie de reseñas, artículos (…) Un autor de múltiples rostros y momentos pero con una gran profundidad de mirada y gracia crítica. Por su parte, el escritor Geovannys Manso trae consigo un capítulo de su novela de género negro Inverness, la que “empieza con un asesinato como se inician casi todas las novelas policíacas, un cebo atractivo”.

Finalmente, mencionó el texto de la doctora Olga García Yero, dedicado a la Revista Social (Social: Memoria y permanencia en la cultura cubana), que movió el panorama editorial de la Isla, acerca de la cual Yero plantea que: “(…) Las revistas forman parte de la memoria cultural del lugar donde se haya gestado y desplegado su labor. El valor de ellas no está solo en lo que publican, sino también en el hecho de que esos productos van encaminados a un determinado público, y esto es algo que no debe pasar por alto ningún investigador cultural. Cada una de estas publicaciones tiene un auditorio bien definido, que multiplica y recrea la información recibida”.

“(…) Por ello podemos afirmar que la conducta cotidiana en la vida familiar, el gusto por el arte culinario, la ética interpersonal, el diálogo erótico que atraviesa toda la novela, las angustias y las alegrías de los personajes, en fin, todo el cuerpo viviente del relato es él mismo y además una portentosa acumulación milenaria, verdadero cosmos que rebasa de manera ilimitada la pertenencia específica del texto a este o aquel movimiento literario, que va más allá de su ascendencia barroca y de su condición de obra representativa o no del boom latinoamericano, para integrarse con todas las de la ley en una universalidad que llega a nosotros mediante la magistral incorporación del autor”. Cintio Vitier. Lo cubano en la poesía (1957). La Habana. Ed. Letras Cubanas, 1998. p. 314 (Obras 2).